domingo, 21 de mayo de 2017

Venezuela en la encrucijada


Jaime Yanes Guzmán

Introducción
Venezuela vive una profunda crisis que atraviesa casi todas las esferas de su sociedad. Frente a la acción del gobierno que se ha propuesto construir un socialismo, según sus dirigentes, propio del siglo XXl, se ha levantado una oposición de carácter fascista, terrorista, violentista y armada que cuenta con el apoyo de los sectores financieros, industriales monopólicos y transnacionales que operan en el país afectados por la política de cambios del gobierno. A esta oposición se han sumado también por supuesto, el gobierno de los EE UU, la OEA y muchos líderes de derecha de Latinoamérica.
Entre ellos se encuentran Cancillerias de nuestro continente, incluido la de nuestro país, que expresan alarma por el llamado a realizar una Asamblea Constituyente, mecanismo sin duda alguna de profundo sentido democrático. Lo curioso es que en nuestro país se plantean también cambios en la Constitución, proponiendo entre otros mecanismos, una Asamblea de estas características, pero que algunos temen, porque entregaría el poder constituyente a nuestro pueblo.

La participación militar en política
Hernán Castillo[1] ha denunciado que la crisis política, económica y social que vive la sociedad venezolana se debe a que los militares participan en el desarrollo nacional, copando el Estado e involucrándose en las tareas generales de toda índole de la sociedad.
Castillo hace mención al artículo 328 de la Constitución de 1999 dictada en el gobierno de Chávez. Esta participación militar en los asuntos políticos, según este autor, ha generado el cuestionamiento de las bases culturales, jurídicas, sociales y económicas del país, cambiando las relaciones de convivencia entre los venezolanos, buscando fusionar a los civiles y militares, tal como sucede, según él, en Cuba.
Los militares con su participación en las políticas de desarrollo nacional, agrega Castillo, están jugando un papel negativo en el país. Por un lado colman la sociedad, saturándola. Y al mismo tiempo, reprimen con fuerza a la oposición al rechazar las manifestaciones en contra de esa expansión económica del gobierno en alianza estratégica con los militares. El analista señala que no se sabe si hay contradicciones al interior de ella. Se las ve monolíticamente apoyando al Presidente Maduro. Sin embargo, Castillo supone que el proyecto de revolución bolivariana está en un proceso de declive, terminal. Las declaraciones de la Fiscal Nacional respecto a las decisiones del Tribunal Supremo de Justicia, con las sentencias 155 y 156, podrían ser un indicio de quiebre del régimen, si es que expresan corrientes en el Alto Mando Militar.
Castillo plantea que las FF AA deben ser separadas y alejadas del poder, que una alternativa a Maduro debe excluirlos, obligándolos a que vuelvan a sus cuarteles sin participación política ninguna en el futuro. La razón, según este analista, es que el Alto Mando está corrompido y que no están capacitados para una salida seria, democrática. Señala que los militares deben ser reducidos a sus funciones estrictamente técnicas y profesionales, despolitizarlas. Pero la verdadera razón de Castillo  y que oculta en sus análisis, es que la crisis hay que resolverla sin los militares, porque si los involucramos la situación se va a complicar muchísimo más.
Lo que hay que lograr, según este autor y la derecha venezolana, es que esta alianza estratégica gobierno-FF AA y los poderes públicos del país sea destruida. Esto permitiría evitar que los cambios impulsados por el chavismo sean irreversibles, que dificulten la vuelta atrás, que una presencia militar en la solución de la crisi, exigiría el respeto a los logros populares de los gobiernos chavistas. Evitando, como fue en el caso chileno, que luego del golpe fascista se anularon todos los beneficios alcanzados por el pueblo con el gobierno de Allende, y la dictadura cívico-militar fascista encabezada por Pinochet implementara luego drásticas medidas impopulares, estableciendo un modelo neoliberal discriminador hasta el día de hoy.

El llamado a Asamblea Constituyente
El llamado al debate sobre el proceso a una Asamblea Nacional Constituyente (ANC) es una oportunidad para que los distintos sectores sociales, políticos y económicos del país, confronten posiciones y tomen las decisiones necesarias para pacificar el país y superar la actual crisis.
Pero según Castillo,  la solución de Maduro con su Asamblea Nacional Constituyente es de carácter fascista, copia de la época de Mussolini. Ignorando este autor que toda institución puede ser catalogada de fascista o nazi sólo en la medida que es una institución creada para defender al capital financiero y sus impulsores: la burguesía financiera terrorista. Y ese no es el caso de Venezuela. Por el contrario, busca hacer participar a todo pueblo organizado para establecer los destinos futuros del país.
Esta nueva constituyente se basa en la actual constitución de 1999. En ella se encuentran  los artículos que permiten llamar a esta Constituyente, respetando con ello por parte del gobierno, la institucionalidad vigente. El llamado a la Asamblea Constituyente, según el abogado Eduardo Contreras[2] se basa en los artículos 347 y siguientes de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, que consagra que “El pueblo de Venezuela es el depositario del poder constituyente originario. En ejercicio de dicho poder, puede convocar a una Asamblea Nacional Constituyente con el objeto de transformar el Estado, crear un nuevo ordenamiento jurídico y redactar una nueva Constitución”. Esta iniciativa transformadora a través de una Constituyente puede asumirla el Presidente de la República en Consejo de Ministros o la propia Asamblea Legislativa, mediante el voto de dos terceras partes de sus miembros. Además puede solicitarla el quince por ciento de los electores y electoras inscritos en los respectivos registros electorales.
Pero por qué una Asamblea Constituyente? Porque la Constituyente protege el legado no sólo de Chávez[3] sino que un sinnúmero de beneficios sociales creados en revolución. El triunfo de la derecha fascista terminaría con ellos, como lo hizo la dictadura cívico militar encabezada por Pinochet y el fascismo en Chile.
Estos beneficios sociales llamado también Sistema Nacional de Misiones , o simplemente Misiones Bolivarianas, son programas sociales desarrollados desde el año 2003 hasta hoy día, y que cumple objetivos de lucha contra la pobreza extrema, alfabetización, programas médicos gratuitos, adquisición de viviendas, los Clap[4], programas culturales, científicos, políticos, derechos de los indígenas y medioambientales. Pero además se han incorporado planes para el desarrollo de industrias básicas, estratégicas y las llamadas empresas socialistas. Lo que se busca es constitucionalizar todos estos derechos sociales y el desarrollo industrial como un derecho garantizado por la Asamblea Constituyente. Maduro[5] señaló que “Llegó el momento de nutrir la Constitución pionera para constitucionalizar todos los derechos sociales, las Misiones y Grandes Misiones (…) La mejor forma de defender la Constitución es ampliándoles los derechos” señaló el Jefe de Estado. Y con ello evitar una vuelta atrás, suprimiendo con un golpe fascista estas conquistas populares.
La violencia desbocada
La oposición está dispuesta a todo con tal de destruir la obra del gobierno expresada en sus diversas misiones. Buscan permanentemente la intervención de la OEA, recientemente de la propia ONU, de parte de los cancilleres latinoamericanos, líderes políticos de países occidentales, y amenazan con actitudes agresivas y violentas que signifiquen cualquier costo y sacrificios humanos como los ya sufridos por el pueblo venezolano con las decenas y decenas de asesinatos. Su objetivo no es sólo terminar con el gobierno de Maduro sino que suprimir todo tipo de autoridad de las FF AA en la defensa de los cambios progresistas ocurridos en estos últimos 17 años.
La acción terrorista de la derecha se manifiesta en lo que se denomina “guarimbas”, instaladas por la oposición con el fin de obstruir el tráfico de vehículos y provocar temor en las personas por las calles de algunas de las principales ciudades del país. Son activistas llamados “tarifados” porque se les acusa de recibir pagos por esas tareas desde la derecha con dineros introducidos ilegalmente al país. La mayoría de las “guarimbas” se las ve instaladas, quemándose y sin gente que las acompañe. Con ello se dificulta el transporte de alimentos con el fin de desabastecer a decenas de comercios y acusar de ellos al gobierno y su crisis económica.  Pero además atacan a los supermercados, saqueando todo lo que encuentran a su paso: grandes, medianas y pequeños comercios, además del comercio ambulante de calle que abastece principalmente de frutas y verduras a los venezolanos. Todo ello provoca, por supuesto, una situación caótica. El periodista de derecha opositor al gobierno, Napoleón Bravo[6] acusa a los llamados “guarimberos” de becerros, con un rechazo total a estas hordas vandálicas e incendiarias de la derecha venezolana.
Pero atacan además ciudades estratégicas como Carabobo[7]. El gobernador del Estado Francisco Ameliach[8],  denunció que “No es casual que el ataque se haya enfocado en Carabobo, en esta fase, porque aquí se encuentra el primer puerto del país, por donde ingresa la materia prima necesaria para diversas cadenas de producción de bienes de primera necesidad, su zona industrial concentra el 60 por ciento de la agroindustria nacional, el 60 por ciento de la industria química, que produce también materia prima vital para los procesos de producción”.
En los altos de Estado de Miranda[9] se realizaron acciones vandálicas, impulsadas y dirigidas, según el gobierno, por el gobernador del Estado, el opositor Henrique Capriles, el mismo que apoyó el golpe de Estado contra Chávez y asaltó la Embajada de Cuba  el 2002. Los cuerpos policiales de esa gobernación, por orden del gobernador, no intervinieron para detener las acciones terroristas. El resultado fue la destrucción de más de 70 comercios, que es lo que busca la derecha para destruir la distribución de alimentos.
La violencia también sacudió el Táchira.[10] Su gobernador denunció los ataques armados a las sedes de los comandos de la Policía Nacional Bolivariana (PNB), y a la Guardia nacional Bolivariana  (GNB), en los que se registraron incendios, destrozos en sedes de Prefecturas, policías y 12 efectivos castrenses heridos a bala. Las acciones corresponden a un plan deliberado de fuerzas paramilitares armadas.

La intervención extranjera
La situación de Venezuela ha provocado gran conmoción en todo el mundo.  A favor y en contra. EE UU intenta permanentemente intervenir en ese país sudamericano. A petición de su gobierno, el Consejo de Seguridad de la ONU discutió la crisis que vive Venezuela. La intención del país del norte era que ese organismo internacional interviniera. En su discurso, la embajadora norteamericana Nikki Haley señaló que Venezuela podría seguir el camino de Siria. Amenaza abierta de intervención como sucede en ese país del medio oriente. Al mismo tiempo, Capriles buscaba entrevistarse con el Alto Comisionado de los Derechos Humanos de la ONU.
Surge entonces la pregunta de ¿por qué hay que derribar[11] el o los futuros gobiernos chavistas? Venezuela es la principal fuente de recursos petroleros del mundo, además posee grandes reservorios acuíferos, gasíferos y mineros estratégicos para la industria tecnológica, espacial y militar. Por ello que el control de ese país asegura a cualquier país dominante un suministro barato de expansión de poder político y económico en el mundo. En el Centro para una Nueva Seguridad Americana, se señala la importancia de que EE UU obtenga ventajas en los mercados energéticos. Eso plantea la decisión de los EE UU de hacer volver a Venezuela a su status anterior de país dominado para controlar su petróleo y demás riquezas. El Congreso norteamericano busca aumentar el cerco a través de la OEA y su Secretario General, Luis Almagro.
Entre los muchos ejemplos se encuentra la reciente propuesta del Consejo de Relaciones Exteriores, realizada en el congreso estadounidense, para afianzar el cerco externo a través de la OEA, y la visita de Luis Almagro al Instituto Americano de la Empresa días antes de la presentación de su pedido de aplicación de la Carta Democrática contra Venezuela. Se busca también que el Mercosur y la Alianza del Pacífico se pongan de acuerdo en un área de libre comercio para asociarse a los EE UU y Europa, y penetrar también Asia. Pero para ello, el chavismo es un tremendo escollo, por eso buscan su salida del gobierno venezolano. Esa es la razón principal de la intervención norteamericana en Venezuela.
Pero además los EE UU apuesta a la injerencia interna en Venezuela. En febrero recién pasado, la administración norteamericana acusó al vice-presidente de ese país de tener vínculos con el narcotráfico. Hoy día impone sanciones al presidente del Tribunal Supremo de Justicia[12], Maikel Moreno, y a otros siete jueces. El Departamento del Tesoro norteamericano congeló fondos de estos magistrados acusándolos de “usurpar la autoridad” de la Asamblea Nacional. El gobierno norteamericano no sólo acosa a Venezuela en los organismos internacionales, sino que además pretende ir desprestigiando a los diversos líderes que se va dando el propio pueblo venezolano.
Sin embargo, se ha levantado la voz de Rusia que pide prudencia y señala que la crisis debe ser resuelta con la ley venezolana.[13] Un comunicado del gobierno de este país europeo, señaló que "El presidente ruso deseó que el gobierno venezolano tenga éxito en sus esfuerzos para restablecer la situación en el país y recalcó la importancia de resolver los problemas actuales actuando dentro de la ley y de acuerdo con la legislación venezolana".
Conclusión
La situación venezolana es preocupante[14]. En las movilizaciones de la oposición se utilizan armas de todo tipo, se hace participar a niños, se agrede y hiere con armas de fuego a policías, se lincha a los contrarios[15]. Hay una cobertura periodística que presenta al país al borde del colapso. Se queman acopios de medicamentos que provee gratuitamente el Estado. Pero la verdad es que las 345 comunas venezolanas, en no más de 15 hay violencia.
EE UU busca pentagonizar, es decir, militarizar sus relaciones con Venezuela. Se pretende refundar el ALCA, pero sin Venezuela. Y frente a la realización de una Asamblea Constituyente, la oposición se niega a participar por considerarla ilegítima. Pero esta Asamblea propuesta por el gobierno de Madura busca blindar la Constitución de 2002, constitucionalizando las misiones y crear las bases políticas para resolver la actual crisis.



[5] Idem

[8] Idem

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