jueves, 9 de febrero de 2017

LIBERTAD: DESDE UN CONCEPTO ABRAZADO A LA LLUVIA


Gladys Mesa Romero


¿Quién soy, un sueño que galopa sobre las aguas del mar que se contonea sobre si misma? Mis pies recorren las paginas olvidadas allí en el centro mismo de mis disquisiciones y mi identidad ya no es lo que fue, ni lo que es, ahora mismo me perfilo rasgando la ciudad junto con la lluvia y me diluyo en ella, soy ella, soy libre…O no, Rousseau me rodea la cintura con su frase “el hombre nace libre y sin embargo por todas partes se lo encuentra encadenado”… Escapo de su abrazo y me fundo a la lluvia para demostrarle que está equivocado pero en la huida me roza la mejilla el último eslabón de la cadena y un surco se abre paso sobre mi piel y por ella desciende una lágrima que arde desde que inicia la caída…Ahora ya no soy, solo fui un intento de libertad abortada.
Para Rousseau es en la comunidad donde los hombres obtienen la libertad civil, que es un derecho moral y no meramente la libertad natural. El acto imaginario que da origen a una sociedad no es ni siquiera remotamente semejante a un contrato, ya que los derechos y libertades de los individuos carecen en absoluto de existencia excepto en la medida en que los hombres son ya miembros de un grupo… pero yo, a que grupo pertenezco, a que asociación, cómo identifico mi personalidad moral y colectiva...
Desde la noche llegan hasta mi las notas de una canción olvidada…”La libertad nació sin dueño y yo, ¿quién soy para colmarle cada sueño?”... No recuerdo de quien es pero enciende mi rebeldía y me resisto nuevamente a Rousseau, soy libre puedo hacer lo que yo quiera, …Correr hasta los brazos de ese hombre que pasea una mirada cansada a través de los cristales de su auto y hacerlo estremecer de gozo, traerlo a la vida, encenderle el corazón con mis sueños de ahora, no los de ayer, hacerlo mi esclavo, no me importa, soy libre, puedo ser dueña y no me importa, libre, grito tan alto que alcanzo a callar la lluvia que se repliega dejándome sola en esta noche de libertad única…Soy mujer, me siento bella en esta liberación sin límites, una mujer sin ataduras pero también sin manos.
Lloran en su habitación mis hijos con miedo de la lluvia que para mi es un signo de libertad, dejo la ventana por la que escapé abrazada a ella y me acerco a sus camas, me llena el pecho una angustia de cientos de años, la angustia genética de mis antecesoras, siento en las uñas, el polvo y el trabajo de mi bisabuela cuando acaricio los cabellos de mi hijo mayor, rozan mis muslos las faldas de mi abuela cuando me desplazo hasta la otra almohada y cubro el cuerpo del pequeño, que se acurruca en esta tela burda que desconozco y que a la vez me es familiar, …Soy yo, …¿abuela, eres tu abuela, quién soy?, …
Cuando se desgarran mis entrañas cuando siento el temor de mis hijos en esta noche larga,  ahora, siento los pies atados, las manos frías, tengo miedo y pienso en ellos, pero ellos duermen sin pensar ni tener conciencia de lo condicional de la libertad…
Y ella dónde andará, habrá alcanzado a cubrirse o andará empapada por las calles anegadas, ahora la lluvia me resulta enemiga mientras descorro las sábanas de mi cama helada. Me vuelvo de espaldas a la pared y me alegro cuando imagino que anda mojada, el sueño envuelve mis parpados y una sonrisa que apenas se dibuja aparece en mi cara, ¡hasta cuándo Dios mío, hasta cuando!
Me debato entre mis ansias y la realidad que me rodea. Que es la libertad, realmente existe, mis derechos, son inviolables o no, soy mujer y pude llevar en mi vientre la vida, entonces… tengo derecho a ser libre, trabajo, estudio, aporto a la sociedad y a mi familia la conduzco como es debido, entonces…, tengo derecho a ser libre.
Si de niña lo fui, ahora con mayor razón tengo derecho a serlo, entonces qué pasa, si llego tres horas tarde a la casa por alguna razón seis pares de ojos me miran como si fuera una extraña, cinco minutos tarde al trabajo me acusan y engrosan los bolsillos de los otros,…Nadie pregunta porqué llegué tarde, nadie,… porque me detuve a contemplar una rosa en el jardín de la Sra. Ofelia tropiezo con la raya roja.  
Si entro a las sábanas de mi cama muerta de sueño y cansancio y no respondo a las caricias de mi hombre me reclaman hasta que lo pierdo y mis divagaciones se hacen más peliagudas.
Quede sin trabajo y verá que sensaciones la embargan, primero el estupor rayano en el pánico, después los silencios  cargados de reproches y por último la soledad de las dueñas de casas sin derechos, entonces ¿donde está la libertad?.
El Genio de la Libertad, de Augustin Dumont, estatua de bronce que descansa sobre la Columna de Juillet en la Plaza de la Bastilla (París, Francia) es una farsa más inventada por el hombre, la facultad de obrar o no obrar a antojo, solo sujeto al deseo mental temporal, bajo la decisión de hacer o no dicha acción es una falacia similar a las ideas rápidas que nos atacan sobre la libertad, acaso quién no decide es más libre, qué es y cómo crece la libertad si es que crece.

Me debato en el gran dilema de reconocerme libre o no, quién soy realmente, agua, fuego, luz u oscuridad.

La sociedad me envuelve como una noche lo hizo Rousseau de él escapé esa noche con una herida en mi mejilla, hoy la cicatriz aunque imperceptible se enrojece cuando evoco mi escapada nocturna en brazos de la lluvia, pero sigo sin manos y ahora sin pies, el tiempo pasa y crecen mis cabellos, las ideas se aclaran y finalizo cada año consumida en una espera vana donde solo se abren las puertas que aborrezco, la rutina.

Se hace insoportable este encierro, quiero retornar a mi infancia pero temo al que dirán, yo la hija díscola soñando con la luna, con un concepto, con el vientre de mi  madre.

La libertad nació sin dueño, dice una canción, pero yo la quiero para mi, no me importa ser egoísta la quiero y voy a conquistarla como se enamora a un hombre cuando gusta, domesticándola  necesitándonos mutuamente y será para mi única en el mundo… Y yo seré para ella única en el mundo y todos dirán que, ahora, ahora…Quiero retornar a los brazos de mi madre haciéndome un ovillo en ellos y ahora esa música, cómo se llama el grupo ¿? Pero repite lo que yo siento, seré yo ese grupo,…”Yo te siento en todas partes, yo te encuentro al despertar, y puedo mover al mundo entero para verte en libertad,  yo quiero ver abrir tus alas, yo quiero verte caminar”.
La estatua de la libertad representada como hombre, diseñada por Augustin Dumont, rutilante en su piel de bronce dorado hace que las preguntas vuelvan a mí,..
¿Quién soy, un sueño que galopa sobre las aguas del mar que se contonea sobre si misma?... En esta noche de lluvia, sin cadenas, recibo las gotas frías sin pudor sobre mi rostro descubierto cuando desando la ciudad en cada gota y atisbando en las casas me pregunto ¿dónde está?  y ella, guardó silencio por milenios.





BIBLIOGRAFÍA

  • Grupo Musical Natalino: Canción Ángel del pasado.
  • Silva Camarena, Juan Manuel: Leer a Rousseau ¿Las cadenas de la libertad?
  • Wikipedia, la enciclopedia libre: Biografía de Jean-Jacques Rousseau.
  • Wikipedia, la enciclopedia libre: Libertad.
  • Cortazar Julio. Continuidad de los parques.
  • Ramírez Manuel. Notas de Clases. 

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