jueves, 26 de mayo de 2016

La calidad de la educación no se alcanza solo con programas sociales y democratizadores

Entrevista publicada en:
http://www.claves.cl/2016/05/22/la-calidad-de-la-educacion-no-se-alcanza-solo-con-programas-sociales-y-democratizadores/

Por Jaime Yanes Guzmán (*)

Mas desarrollo teórico en el libro "Complejidad y Calidad de la Educación"
Ver los link para bajarlo:

——-La calidad de la educación no se alcanza con programas sociales y democratizadores, por muy importantes y justos que sean, porque es fundamentalmente un tema paradigmático que implica una nueva visión curricular que permita a estudiantes, profesores y profesionales egresar de las nuevas instituciones educacionales con una visión sistémica, transdisciplinar y compleja del mundo.
El Método[i]
¿Sabrán sus acérrimos partidarios
Que en la vida hay más movimiento
Que los supuestos por cualquier punto de vista?
¿Y que todos los principios
Por muy eternos que parezcan
Mañana serán olvidados?
El gobierno y el parlamento, con el apoyo del Colegio de Profesores han aprobado una serie de leyes que busca terminar con la discriminación en las instituciones educacionales, asegurando la inclusión; suprimir el lucro masificando la gratuidad; dictar una ley sobre carrera docente haciendo justicia a las históricas peticiones de los profesores, y; preparar otra sobre reforma de la educación superior. La Ministra de Educación  ha señalado con bastante entusiasmo que estas leyes aseguran calidad de la educación. Se ha logrado mayor calidad de la educación?
JYG: No. Chile vive una profunda crisis en su educación en todos sus niveles.  Pero la forma de entenderla ha sido equivocada. Si el tema central es la calidad de la educación, las actuales reformas implementadas por el gobierno, siendo sumamente importantes, no acercan a las instituciones educacionales a la calidad de ellas. Porque la calidad de la educación no se alcanza con programas sociales y democratizadores, por muy importantes y justos que sean, porque es fundamentalmente un tema paradigmático que implica una nueva visión curricular que permita a estudiantes, profesores y profesionales egresar de las nuevas instituciones educacionales con una visión sistémica, transdisciplinar y compleja del mundo.
Pero con las reformas aprobadas no se discrimina entre los alumnos y alumnas, y simultáneamente entrega mejores ingresos y dan más tiempo a los profesores para preparar sus clases. Eso debiera dar mayor calidad en la educación. Con esas leyes no habría ni alumnos ni profesores de primera y segunda categoría. La educación estaría en el camino de su democratización.
JYG: Eso es verdad. Las reformas dan un paso importante en la democratización y de la educación chilena. Pero esas conquistas se alcanzan en los marcos del paradigma educacional tradicional, cartesiano. No es un cambio de paradigma. Con su mirada lineal cartesiana, ingenieril, profesores y .alumnos y alumnas  siguen ignorando el tejido común de las cosas. La actual aula con sus disciplinas separadas matan la curiosidad y la creatividad de los discentes, impidiendo que las y los jóvenes se abran a la vida y sus problemas. Profesores y académicos con su exagerada hiperespecialización levantan muros que impiden  que los y las estudiantes descubran las relaciones ocultas entre sucesos y entornos. La educación de mala calidad enseña que la ciencia debe estar basada en la evidencia construida con estadísticas lineales, impidiendo la sensibilidad a la ambigüedad, a juntar lo que se encuentra artificialmente disjunto, a asociar antagónicos.
La “calidad” actual de la educación se entiende con una formación en las instituciones educacionales basadas en una racionalidad perversa, como razón instrumental, que privilegia el cálculo de interés, pensamientos infalibles doctrinales. Se ignora la relación sistémica individuo-sociedad-especie que permite conocer la sociedad, el mundo y el cosmos. Rechaza los límites de la investigación y no los reconoce empujando la creatividad de estudiantes y profesores. En fin, una mal llamada “calidad” que ha transformado a los y las alumnos y alumnas, como asimismo a los y las profesores y profesoras en  máquinas robotizadas, con criterios estandarizados, sin iniciativas, desvinculados unos de otros, con mentes obtusas dificultando con ello las convivencia en la sociedad.
Pero los profesores tendrían mayores ingresos, más tiempo y más posibilidades de ingresar a internet, asegurando con ello, como sostienen autoridades, prepararse con mayor preocupación y mejorar la calidad de los educandos.
.JYG: El actual sistema educacional no ha sido capaz hasta la fecha de enfrentar los desafíos de internet con conocimientos epistemológicos suficientes para comprender este sistema neuronal creado en el mundo de las redes. Ello dificulta
asumir los conocimientos globalizados, democratizando con ello la educación. Hoy día el sistema computacional se usa fundamentalmente a nivel de usuario, no estando los profesores y alumnos debidamente preparados para utilizar estas estructuras hologramáticas donde se guarda toda la información de internet.
En resumen, podemos afirmar que el paradigma lineal cartesiano que impera en la educación actual entrega mala educación a los discentes, contraponiendo a la actual sociedad del conocimiento y la movilidad, con un pensamiento que no es capaz de comprenderla.
Pero esta contradictoria situación que según tu vive el país, entre una sociedad compleja y un pensamiento simple que impide entenderla, no sería superado por la reforma a la educación superior?  Podríamos suponer que una ley que reforma la educación superior debiera tocar estos temas de visión de la sociedad y del planeta con profundas transformaciones curriculares.
JYG: Los docentes y estudiantes universitarios esperaríamos cambios en ese sentido, pero lo que se ha filtrado hasta el momento no nos da esperanzas de que eso sea así. Según se comenta en prensa [ii], la ley tendería una vez más a cambios fundamentalmente burocráticos. Se destaca con fuerza como lo principal de la reforma la creación de la Subsecretaría de Educación Superior, además de la reformulación de la Comisión Nacional de Acreditación como Agencia de Calidad de la Educación Superior. Y lo fundamental de la Subsecretaría se centraría en medidas para el desarrollo, promoción y mejoramiento continuo de la calidad en la educación superior, pero una vez más, sin definir lo que es calidad de la educación. Lo mismo sucede con la Comisión Nacional de Acreditación: debe promover los estándares y criterios de calidad vinculadas a las necesidades del país, y tampoco se señala cuáles son esos estándares, y menos las necesidades del país.
Y respecto a los fines y principios de la reforma a la educación superior pasa lo mismo. Una fuerte declaración sobre fines, que entre otros, señala creación de conocimientos, vinculación con el medio, cultivo de las ciencias, la cultura y tecnología, las artes y humanidades. Pero no se señala fundamentos metodológicos para asegurar calidad en esos fines. Lo mismo sucede con los principios, entre ellos la educación como social, inclusión y diversidad, libertad académica, pluralismo, participación y transparencia. Todos principios importantes en una sociedad democrática. Pero también aquí se habla de calidad y tampoco es definida.
En una entrevista de la Radio de la Universidad de Chile [iii] en enero recién pasado, el Rector Vivaldi, refiriéndose a la Ley de Educación Superior, la calificó como una propuesta de extrema debilidad. La misma opinión tuvo Daniel Gedda, Presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica (FEUC). Gedda agregó en esa entrevista que esa ley era poco clara y la descripción que el gobierno hizo fue muy difusa. Vivalvi señaló que el CRUCH solicitó en esa oportunidad que no se ingresara aún esta iniciativa al Congreso Nacional hasta que exista un debate en las universidades y entre los actores sociales de la educación.
Si hasta el momento todas las propuestas de transformación de la educación, de acuerdo a tu mirada, no generan calidad en la educación, ¿qué habría que hacer? ¿qué es lo que efectivamente asegura una educación de calidad?
JYG: La reforma de la educación implica el reemplazo del método cartesiano por uno complejo. Morín y otros autores (2003:17)[iv] señalan que “El método es un discurso, un ensayo prolongado de un camino que se piensa. Es un viaje, un desafío, una travesía, una estrategia que se ensaya para llegar a un final pensado, imaginado y al mismo tiempo insólito, imprevisto y errante. No es el discurrir de un pensamiento seguro de sí mismo, es una búsqueda que se inventa y se reconstruye continuamente”. El método, según estos autores (2003: 68) “es reaprender a aprender en un caminar sin meta definida de antemano. Reaprender a aprender con la plena conciencia de que todo conocimiento lleva en sí mismo y de forma indeleble la marca de la incertidumbre”. Y esta concepción de método tiene una profunda diferencia con la visión cartesiana, como se vio al comienzo.
Esta forma de entender el método y aplicarlo a la sala de clase con educación compleja (Yanes, 2016) obliga a que los aprendices usen todas sus cualidades en el proceso de aprendizaje, utilizando arte y estrategia y la utilización dealeas tanto en el objeto como por el sujeto para progresar. El alea se despliega con fuerza estratégica frente a obstáculos y a la diversidad natural en la búsqueda de caminos para alcanzar sus fines. El alea implica riesgos e incertidumbre en la búsqueda del conocimiento por los aprendices, que utilizada con arte sólo nos aproxima al descubrimiento científico.
Y desde esta perspectiva metodológica, cómo se imagina el sistema curricular universitario en las carreras de cada facultad?

JYG: Este gráfico muestra la concepción epistemológica que debiera tener la educación compleja y de calidad, que se manifiestas en los paradigmas que rodean al sistema educacional como asimismo las  visiones  que debieran desarrollarse dentro de la  sala de clases o aula. En el gráfico se puede  observar una serie de rasgos  del entorno de la sala de clases que la van condicionando. En la relación tutor/aprendiz en  el aula se presentan  12 características que ayudan a  configurar el proceso de aprendizaje. Características y perturbaciones pueden ser mucho más de las que se señalan en el gráfico.
Estamos frente a una revolución del pensamiento que se inicia, al parecer, de forma desordenada (Yanes, 2015) [v]. La nueva metodología debe generar condiciones para ayudar a relacionar conocimientos de acuerdo al pensamiento complejo, conocer el tejido común de las cosas. Ello nos permitirá construir un nuevo sistema educacional basado en la relación de las cosas y será posible pensar los problemas individuales y colectivos en su complejidad, nos facilitaría aceptar la ambigüedad y ambivalencia de la vida, a aunar términos que se nos muestran antagónicos y de esta manera comprender la complejidad de las cosas. Es necesario introducir todas las formas de la racionalidad: teórica, crítica, autocrítica, científica para enseñar una concepción complejizada de todas esas racionalidades, haciendo entender sus retroacciones por sobre la fragmentación disciplinar.
Morín (1999) [vi] plantea un camino a seguir. Esta reforma del sistema educacional implica que el conocimiento debe ser entendido como un universo abierto, donde el azar y la necesidad se entrelazan en un sistema flexible hasta saltar a un nuevo estadio de complejidad. La nueva forma de pensar debe enfatizar en el enfoque total no parcializado de los problemas, poniendo en primer plano la interrelación mutua de los distintos subsistemas. El proceso del conocimiento está sustentado en la actualidad en un entorno de comunicaciones veloces compuesto de complejos y diversos lenguajes. Hay que abrir lo existente a otras posibilidades, ampliando los sucesos a lo que puede suceder. El conocimiento debe ser capaz de introducirse en la esencia de la época, con su carga de contradicciones y tendencias, con sus transformaciones, a través de los procesos dialógicos del desarrollo, en otra época nueva, en un nuevo tiempo. Saber en la actualidad es innovar y cambiar sin cesar. El conocimiento debe enseñar a saber cómo conocer más, aprender cada uno de sí mismo, ser capaz de explicar, conocer, comprender y prever lo que viene. Debe desarrollar personas que tengan visión sistémica, holística, estratégica, de futuro, innovadores, transdisciplinar, de manejo de complejidades e incertidumbres, generadoras de cambios culturales profundos en todos los ámbitos del saber y del hacer.
Se debe comprender lo que es el conocimiento y el conocimiento del conocimiento. La capacidad de observar la observación en el sujeto le permite enfrentar a éste riesgos permanentes de error y de ilusión que están siempre presente en la mente humana. El conocer implica herramientas tecnológicas que ha creado para cada persona un cúmulo de información, transformando al mundo de hoy día es una red de relaciones donde interactuamos a través de un gigantesco sistema hipermedial, sino el más grande, el único que ha movido las estructuras de la Sociedad. Se debe desarrollar, como dice Morín, la aptitud natural de la inteligencia humana para ubicar todas sus informaciones en un contexto y en un conjunto, y para ello las TICs juegan hoy día un papel fundamental.
Morín señala  que hay que enseñar la condición humana: su integridad como ser físico, biológico, cultural, social e histórico. La educación debe buscar reconocer la unidad y la complejidad de todo lo humano, debe planearse integrar nuevamente todo lo que concierne a lo humano, superar lo que las ciencias especializadas ha desunido, y con un enfoque monista, convocar de nuevo la unión de lo diverso, los lazos intrínsecos entre lo social, lo económico, lo tecnológico, lo ético y otras esferas de la vida, la relación dialógica entre lo universal, lo particular y lo singular que aparece hoy día desvinculado por la irrupción violenta de las tecnologías en la vida humana.
Enseñar la identidad terrenal del género humano, su destino planetario, la complejidad de la vida en el planeta, y sobre todo su tremenda crisis ecológica que enfrenta a todos los humanos, a la disyuntiva de la vida y la muerte en una misma comunidad de destino. Aprenderíamos a navegar, como señala Morín, en un océano de incertidumbres a través de archipiélagos de certezas.
En definitiva, hay que poner en el centro de la educación una antropo-ética que busca respetar profundamente la condición humana de carácter ternario en su triple relación de individuo-sociedad-especie. Todo desarrollo verdaderamente humano debe comprender el desarrollo conjunto de las autonomías individuales, de las participaciones comunitarias y la conciencia de pertenecer a la especie humana. La gran tarea que tenemos por delante, como señala Morín es desarrollar la voluntad de realizar la ciudadanía terrenal. Y para ello la educación debe ser profundamente transformada.
Sobre el Autor: Jaime Yanes Guzmán es Cientista Político, Doctor en Pensamiento Complejo, con publicaciones en Ludus Complexus Multiversidad Mundo Real Edgar Morín, México. Le Monde Diplomatique, Chile. Revista de Investigación y Estudios Gerenciales, España.
Bibliografía
[i] Yanes, Jaime (2014:73) “Método, competencias y pensamiento complejo” Poesía y Prosa. Santiago: Apostrophes Ediciones
[iv] Morin, E., Ciurana, E, R., Motta, R. (2003). Educar en la  Era  planetaria. Barcelona: Editorial Gedisa.
[v] Yanes, Jaime (2016) “Complejidad y Calidad de la Educación”  Santiago. Editorial RiL
[vi] Morin, Edgar (1999) “Los siete saberes necesarios para la educación del futuro”, UNESCO. Francia.

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