viernes, 26 de junio de 2015

Carta de AEICEM a Giorgio Jackson

Academia de Estudios e Investigación Complexus Edgar Morín
AEICEM 

Honorable Diputado
Giorgio Jackson
Estimado Giorgio Jackson,

Nuestra sociedad vive una crisis de carácter ético, educacional, social, política, económica y ecológica, entre otras. La democracia, la equidad y la justicia social, la paz y la armonía entre los seres humanos y entre éstos con nuestro entorno natural deben ser las palabras claves del mundo que estamos viviendo. La educación es “la fuerza del futuro” porque ella constituye uno de los instrumentos más poderosos para realizar este cambio que necesitamos.

La sociedad humana es un todo polisistémico que debe comprenderse en su relación con el entorno que lo circunda. La racionalidad clásica basada en el pensamiento cartesiano que disjunta lo que siempre ha estado unido, ya no puede explicar el mundo que habitamos y permitir el buen vivir de comunidades humanas. Debemos ser capaces de desarrollar una nueva visión sobre la base de una metodología compleja y transdisciplinaria, que nos permita entender la interacción que existe entre los diversos subsistemas y nos acerque a un mundo lleno de diversidad.

Una profunda reforma educación pasa, en primer lugar, por desarrollar un enfoque complejo y transdisciplinar, que a diferencia de la disciplinar, debe centrar su atención en la investigación de los diversos niveles de realidad y la interacción que ellos provocan en uno o más sucesos u objetos. El enfoque transdisciplinar provocará una transcendental revolución en la educación, porque busca en la investigación superar el paradigma disciplinar y su único nivel de realidad. Su comprensión entre los estudiantes pasa por desarrollar multi-capacidades para construir una visión distinta de la realidad en la cual nos formamos y vivimos. En esta nueva manera de entender la realidad, el conocimiento humano, sus disposiciones, sus imperfecciones, sus dificultades, sus tendencias tanto al error  como a la ilusión es común.

Una reforma educacional debe promover un conocimiento capaz de abordar los problemas globales y fundamentales para inscribir allí los conocimientos parciales y locales. Se debe superar que en la escuela y las universidades se desconozca a menudo el vínculo entre las partes y las totalidades y debe dar paso a un modo de conocimiento capaz de aprehender los objetos en sus contextos, sus complejidades, sus conjuntos.

Una real transformación de la educación debe sostener que el ser humano es a la vez físico, biológico, síquico, cultural, social, histórico. Es esta unidad compleja de la naturaleza humana la que está completamente desintegrada en la educación actual en nuestro país a través de las disciplinas y que imposibilita aprender lo que significa ser humano. Así, la condición humana debería ser objeto esencial de cualquier educación.
En la nueva educación, el destino planetario del género humano será otra realidad fundamental ignorada por la formación tradicional. El conocimiento de los desarrollos de la era planetaria que van a incrementarse en el siglo XXI, y el reconocimiento de la identidad terrenal que será cada vez más indispensable para cada uno y para todos, deben convertirse en uno de los mayores objetos de la educación. Habrá que señalar la complejidad de la crisis planetaria que enmarca el siglo XX mostrando que todos los humanos, confrontados desde ahora con los mismos problemas de vida y muerte, viven en una misma comunidad de destino.

Las ciencias nos han hecho adquirir muchas certezas, pero de la misma manera nos han revelado, en el siglo XX, innumerables campos de incertidumbre. La educación debería comprender la enseñanza de las incertidumbres que han aparecido en las ciencias físicas (microfísica, termodinámica, cosmología), en las ciencias de la evolución biológica y en las ciencias históricas. Se debe enseñar  el carácter desconocido de la aventura humana, deben incitarnos a preparar nuestras mentes para esperar lo inesperado y poder afrontarlo. Es imperativo que todos aquellos que tienen la carga de la educación estén a la vanguardia asumiendo la incertidumbre de nuestros tiempos.

La educación para la comprensión está ausente de nuestras enseñanzas. El planeta necesita comprensiones mutuas de los humanos en todos los sentidos. Teniendo en cuenta la importancia de la educación para la comprensión en todos los niveles educativos y en todas las edades, el desarrollo de la comprensión necesita una reforma de las mentalidades. Tal debe ser la tarea para la educación del futuro.

La educación debe conducir a una « antropo-ética » considerado el carácter ternario de la condición humana, cual es el de ser a la vez individuo <->-sociedad <->especie. En este sentido, la ética individuo/especie necesita un control mutuo de la sociedad por el individuo y del individuo por la sociedad, es decir la democracia. El ser humano es al mismo tiempo individuo, parte de una sociedad, parte de una especie. Desde esta perspectiva, todo desarrollo verdaderamente humano debe comprender el desarrollo conjunto de las autonomías individuales, de las participaciones comunitarias y la conciencia de pertenecer a la especie humana.

De allí, se esbozan las dos grandes finalidades ético-políticas del nuevo milenio: establecer una relación de control mutuo entre la sociedad y los individuos por medio de la democracia y concebir la Humanidad como comunidad planetaria. La educación debe no sólo contribuir a una toma de conciencia de nuestra Tierra-Patria, sino también permitir que esta conciencia se traduzca en la voluntad de realizar la ciudadanía terrenal.

Estimado Diputado, observamos con mucha preocupación que esta mirada del pensamiento complejo aún sigue ausente en las transformaciones educacionales que el movimiento de los profesores y estudiantes plantean desde hace varios años. Tampoco en lo que sostiene el Ministerio de Educación ni la Comisión de Educación de la Cámara de Diputados.

Esta situación es necesario corregirla con urgencia para llevar a buen puerto una profunda y moderna reforma de la educación. Proponemos que la educación chilena se libere de las exigencias de organismos internacionales que han obligado al sistema asumir competencias profesionales desde la perspectiva neoliberal. Sobre todo cuando existe un movimiento internacional encabezado por intelectuales como Edgar Morín y otros, instituciones internacionales como la Casa del Hombre de París, universidades como la Multiversidad Edgar Morín al cual nosotros pertenecemos, y que busca que la UNESCO incorpore en su Programa 2015-30 el concepto de complejidad que permitiría profundas transformaciones en la currícula de la educación básica y de pre y postgrado.

Nos gustaría mucho poder conversar con Uds. sobre estos temas.

Le saludan atentamente;



Jaime Yanes Guzmán
Antonio Castillo Belmar
Presidente AEICEM
Vicepresidente AEICEM




Santiago, Julio de 2015


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