lunes, 8 de junio de 2015

AMAR x Jaime Yanes G


  1. Naci
Amar vive hoy día con su pequeño hijo junto a su padre cerca de una gran ciudad en algún lugar de Latinoamérica. Es una muchacha como muchas de nuestro continente. Llevaba una vida llena de vicisitudes  sin mucho futuro. Los recuerdos de su niñez y juventud la tienen aún muy marcada, y busca alguna forma de entender su pasar por el planeta tierra hasta hoy día.

Piensa que su nacimiento fue un regalo de Dios. Se entiende ella misma como un regalo que explica su existencia como producto de acontecimientos primigenios fantásticos de un espacio sideral de origen divino. Hay una configuración del universo que genera nuestra vida a partir de leyes que no podemos comprender? Es el Dios de Amar omnisapiente que sabe cómo comenzó el universo que gestó su vida y que nosotros no entendemos? Hay una frontera del espacio tiempo que es el lugar donde este Dios genera la vida? O ese espacio no existe, y por ello no es necesario explicar ningún comportamiento en una frontera  o borde alguno, y ningún Dios al cual tendríamos que recurrir para explicar todo comienzo  de existencia? Si ese Dios fuese sólo una ilusión para explicar sucesos que no entendemos aún, nuestro Universo estaría completamente auto-contenido con ausencia de un creador y no existiría nada fuera de él, porque este cosmos siempre está transformándose, siempre fue.

Ella se pregunta insistentemente de donde provienen sus sensibilidades. A pesar de que piensa en el milagro del inicio de la vida como algo aún incomprensible para nuestras mentes humanas, .cree que sus sensibilidades primeras fueron tatuadas por las palmas de ese Dios en el vientre de su madre. Intuye al mismo tiempo que nada es arbitrario y que hay una causalidad divina, simple, de orden subyacente que está en la base de todo nacimiento. Y ese orden  explica las leyes y contornos que dieron vida a todo lo que hoy día es como es, garantizado por una velocidad crítica de expansión universal que no haga colapsar todo lo que se inició. Es todo esto sólo capricho del azar de un mundo complejo auto-contenido, sin ninguna intencionalidad, o es un acto de ese  Dios de Amar que buscó crearnos como hoy día somos?

Amar está sumergida en los abismos de una conciencia trágica. Piensa que su vivir es una ruta llena de escollos que siempre le amenazaron su no-ser como destino, la negación de su existencia, el dolor y la muerte. Supone que un Dios omnipotente  eligió la configuración inicial del universo trágico que le dio vida por razones que ella no podía esperar comprender? Es posible que un Dios bondadoso potencie una enseñanza tan profundamente trágica?  Sin embargo, la cotidianidad aceptada por esta jovencita la lleva casi al precipicio de su existencia.

         Su padre trabajo en labores menores y su madre desfallecía fuera del hogar. Su rudimentaria sociedad -la comunidad familiar en que vivía con sus hermanos- era de una gran promiscuidad. Escuchaba los gemidos de su madre cuando intimidaba con su padre. Pero los comprendía
como agresiones. Entonces se llenaba de
temor a ser lastimada también… quizá el solo miedo de no saber… lloraba en la penumbra obscura del almohadón… acallando el llanto mordiendo las sábanas, deseando que el tormento terminara pronto…Ella no entendía bien si eran golpizas o amor lo que escuchaba…. Aunque un sexto sentido la hacían pensar en “sueños dulces”. Cómo entender la identidad de lo inmediato de su vida? Como encontrar  lo verdadero de su presencia?

Sus recuerdos fueron tejiendo su caminar complejo silenciosamente, sólo acompañada por su Dios en las selvas tropicales oscuras y sin rutas precisas de su andar. El entorno de Amar se aparecía como un canto ceremonial, mítico como la verdad fatal de una sociedad que hoy día empuja al no-saber del ser humano, al no-comprender su propia historia para arrastrarla a su destino infortunado, poblado de discriminaciones, definitivamente a su no-ser. 

2. Acoso

 Siendo aún niña salió de compras al barrio. Una nueva etapa de sus sensibilidades comenzó a impregnar sus emociones. Sintió la mirada intensiva e intencional de un hombre mayor que la pretendió atraer y seducir. Percibió que su vida fue invadida por mares tormentosos que destruían la ensenada familiar donde guarecía su nave de ilusiones. Sus desvelos nocturnos invadieron sus sueños como cerranías obscuras que la llenaban de angustia. Su joven piel de terciopelo casi recién configurada fue amenazada de  caricias que apagaron violentamente el cristal inocente de su luz. Sus destellos infantiles fueron interrumpidos, y perturbaron  por largo tiempo su mente que se resistía a entender lo que era.

La niña dudaba.  A pesar de sus pocos años, en su interior algo la movía a resistir, a defenderse. Entonces las agresiones nunca pasaron a mayores, salvo el trauma de pensar que fuera un desliz reprochable de ella misma… y que ahora debía callar su "crimen", ser la culpable del acoso. Fueron años de silencio.  Continuó creciendo al lado de sus hermanitos jugando sin entender mucho de que se trataba.  y mil cosas más. La vida a temprana edad y durante bastante tiempo congeló en Amar los destellos de sus sanas emociones para entender sus caminos desconocidos. Quién podía impulsar mil veces con fuerza su capacidad de descifrar a partir de sí misma está vida tan gris que su Dios le había legado en un destino trágico predeterminado por el Olimpo desde siempre? Desde adónde recibiría los impulsos necesarios para, a partir de sí  misma, descifrar lo que aún no era? Penetrará Amar sin cesar otros puentes intergalácticos que le señalen lo oculto por conocer de su caminar tan fatalmente diseñado por un Dios poco generoso? Será capaz de advertir otras dimensiones desconocidas, viajar por atajos ignorados que le provoquen infinitas explosiones azules que la guíen en su caminar por rutas siniestras?

Su entorno familiar infantil fue creando una ruta y sentimientos de amor hacia ellos que le facilitó el camino de la comprensión del cariño, de estima, del aprecio, del respeto, de cómo ansiaba que la amasen. Descubrió su amor sin límites a los humanos, y como ella también lo era, deseaba ser felizmente estimada y poder enamorarse. Creía que su origen como regalo de su Dios le entregaba una vida que ella pretendía desentrañar sin límites, llena de vibraciones provenientes del vientre de su madre que la hacía sentir aún su espíritu vivo, a pesar de sus momentos funestos en su joven caminar.

Sin embargo nuevas desgracia la sumiría en desesperantes y dolorosas angustias. Adultos alcoholizados la alzaron en sus brazos e intentaron profanar nuevamente su dignidad. El miedo sellaba sus labios. Pero seguía pensando en el amor. Pero sus sensibilidades aprendidas desde el seno de su madre la hacían siempre confiar en que amaría y sería amada. Era una niña ingenua, muy temerosa de tantas afrentas, escondida siempre en el rincón del silencio y la obscuridad, con sus labios rosados sellados.

Tenía una tremenda sensibilidad receptora como una esponja empapada por sus ansiedades, que tañía cual guitarra herida marchitando su alma ausente de maldad y perfidia, sintiendo que tanta afrenta amenazaba su propio corazón.  Se sentía como el “patito feo” de los cuentos infantiles, pero latían enamoramientos que sólo le dejaban heridas a su “blando rojo”, como ella llamaba a su corazón, que seguía inhalando y exhalando amor por todo su cuerpo. El rocío de su cuerpo la hacían caminar por estrellas misteriosas. Ella iba formando su propia vida con un brillo azul desafiante buscando siempre las puertas de atajo que la llevaran a su felicidad. Amar no buscaba sólo alegrías pasajeras, sino una ruta en bosques sinuosos que la transformara, que la potenciara ante toda amenaza de la tragedia de su vida escrita por un entorno perturbador. Buscaba la sobreabundancia del amor, la afirmación de su mundo sensible, querer ser uno mismo en un devenir amoroso constante. Pero perdía momentáneamente la fe en su felicidad, pero muchas veces ya no parecía alcanzable, al ver  a su entorno más cercano dando explicaciones de su respirar como verdades trágicas y racionales y lo declaraban como normal, sólo como niñerías, boberías…. 


3.    Rebeldía

            La vida de Amar había sido fragmentada. Nadie defendía su espiritualidad. Era sólo vista en su corporalidad fuertemente atrayente, sensual, voluptuosa, seductora. Cómo era posible separar las distintas esferas de una misma vida? Por qué las miradas atrevidas disyuntaban sentimientos y razón, impidiendo comprender la diversidad que co-existían en Amar? Negaban la unidad de su ser, la particularizaban sin respetar su emocionalidad, creían que su corporalidad tenía existencia propia y no estaba ligada a valores espirituales. No sabían ver en completud, que no existían ocurrencias marginales.

            Llamaba, entonces, desesperadamente a su Dios, amontonando preguntas que nuca eran respondidas y que la ayudaran empezar a vivir la vida de otra manera. Su llanto seguía siendo interno, ahogando con lágrimas las profundidades de su alma. No quería más ser objeto sexual. Cómo desfragmentar su vida, rechazar la mirada de sus victimarios sobre sus vivencias como ocurrencias permanentes, sin ninguna trascendencia? Acaso ella no vivía también, como todo ser humano una vida compleja, como sucesión de sucesos divergentes, con espacios humanos significativos llenos de fluidez y sin fragmentación? No era fluidez y complejidad lo que vivía, con una parte aún oculta en la mundialidad de su cerebro que todavía se negaba a hacerse consciente?

            Aparecía por fin su rebeldía, su condena a todo lo que le acontecía, su callar se estaba transformando en gritos de su silencio en un despertar desde sus más íntimas resignaciones. Se abuenaba con su Dios, lo percibía ahora como un ser omnipotente de la vida, del amor, creyendo que la empujaba a tomar conciencia de su crecimiento, de su valor como ser humano, como un ser con origen de amor. Pensaba que ahora podía imitarle amando sólo. Su pesimismo, que se había levantado como un Dios omnipotente, un tirano que la gobernaba, que le imponía su ley como cosas hechas definitivas y para siempre en un tiempo y un espacio fijado caprichosamente sin posibilidades de transmutación, en la lógica del abuso, empezaba a ceder. Creyó incluso que consagrándose a su Dios, entregándose a ese amar divino que tanto la impactaba la podría hacer feliz. Pero fue  otro camino  que intentaba para ser feliz nuevamente, y fracasaba, porque lo veía como algo impuesto. No era el retiro espiritual en manos de Dios lo que buscaba ansiosamente, sino anhelaba una familia normal, propia con hijos, pareja presencial, sin aventuras virtuales que en su vida también se le habían aparecido como posible solución.

            Mantenía su rebeldía, su insurgencia contra todo lo que la aprisionaba. Buscaba desplazar a aquellos que la condenaban siempre  a un entorno fatal como algo trágico, negándole sus capacidades de sobreponerse a partir de sus propias fuerzas. Sin embargo fue aprendiendo que su entorno como algo caótico la haría crear sus propios medios adaptativos, fortaleciendo su identidad y su lenguaje, mutando su propia manera de ver la su vida. Resistió a aquellos que negaban la auto-creación de las personas, que le suponían incapacidades naturales de su vida desdichada, y se decidió por fin a reconstruir su mundo desde sí, desde su propia reflexión crítica y ploblematizadora. Fue una insurgencia en contra de los que no la miraban en su integralidad, que nunca presintieron emulsionada su sensualidad, racionalidad y emocionalidad, negándole la posibilidad de amar.

            La vida la invitaba a ver un nuevo amanecer esplendoroso. Los que la rodeaban empezaron a comprender que en el transcurrir de la existencia hay más movimiento transformador que lo que suponen.  Y lo que aparecía como una cotidianidad eterna igual siempre a sí misma, y los principios fatales que la gobernaban por muy perennes que parezcan, desfallecen y también pueden ser olvidados.


Se reconocía ahora como ser humano, humus que provenía de la tierra con un espíritu que se había fortalecido. Siempre se sintió precoz y con una conciencia temerosa, pero sin límites, con una identidad
que se recreaba constantemente, con nuevos besos y caricias como ella quería. Y apareció su amorosidad en todo su esplendor, como poesía con sus “príncipes azules” deseados que la invitaban a besos y abrazos. El amor la sostenía como Eros sostiene al sol y las estrellas, Y se sentía libre nuevamente volviendo a sus orígenes, aquellos que había tallado su Dios cuando aún no había nacido. Sus valores se vieron fortalecidos, superando el retorno trágico que le arrebataba su felicidad, asumiendo con fuerza amorosa las incertidumbres y complejidades que permanentemente la acechaban como si cada día volviera a nacer. Quería consagrase a ese amar que siempre buscó, como tierra prometida por su Dios que le daba la paz interna que ansiaba.

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