viernes, 3 de abril de 2015

Complejidad y Calidad de la Educación, por Dr. Jaime Yanes Guzmán

Este libro será publicado dentro de poco.

El prólogo es de la Dra Virginia Gonfiantine, académica de la Multiversidad Mundo Real Edgar Morín, publicado también en este blog.

Introducción al Libro

Se ha abierto en muchos foros internacionales, entre ellos los de la Organización de Estados Interamericanos (OEI)[1] y Linkedln[2]  un proceso de discusión con miles de profesores hispanoparlantes opinando, donde se plantea que las instituciones educacionales en todos sus niveles se encuentran esclerotizadas y dificultan la transformación de las mentes de  nuestros estudiantes y profesionales a través de una educación de calidad. Los profesores afirman que la revolución del pensamiento se inicia tímidamente en nuestro mundo hispanoparlante. Los docentes empiezan a denunciar al actual sistema educacional como falto de calidad, como el causante de que las inteligencias de nuestros jóvenes estudiantes y de los profesionales se encuentren dispersas y los espíritus de millones de seres recién empiezan a despertar de sus resignaciones vividas por decenios. Señalan que aún predomina una inteligencia ciega en nuestras aulas que dificulta el reaprender a pensar tan necesario para salir de la crisis. ¿Cómo aprender a vivir si predominan las enseñanzas especializadas con pensamiento lineal que impide entender la complejidad del mundo en que vivimos, es decir, una mala educación? En los diversos foros los profesores y profesoras denuncian que los sucesos que atormentan al planeta se observan en forma individual, haciendo que los estudiantes ignoren el tejido común de las cosas. Señalan que las disciplinas separadas matan la curiosidad y la creatividad del ser humano, e impide que las conciencias juveniles se abran a la vida y sus problemas. La hiperespecialización de los profesores en la enseñanza secundaria o los académicos en las universidades, dificulta sus capacidades para descubrir las “ocultas” relaciones entre sucesos y entornos.
Se señala en estos foros que toda la ciencia pretende estar basada en la evidencia que se construye en los marcos de estadísticas tradicionales lineales. Es su manera de entender la calidad. Con ello el sistema educacional imperante aspira a una formación “perfecta”. Ello dificulta que la escuela genere la posibilidad de que los jóvenes sean sensibles a la ambigüedad, a las ambivalencias, a juntar lo que artificialmente se encuentra disjunto, a asociar términos antagónicos, a ser formados en competencias generales, y al mismo tiempo en capacidades singulares de acuerdo a los problemas que enfrenten En definitiva, desarrollar calidad en la educación por medio de un pensamiento complejo que ayude a entender la complejidad del mundo en que vivimos.
Los profesores plantean que hoy día impera un tipo de “calidad” de la educación en que los jóvenes y profesionales han sido formados en una racionalidad perversa, como razón instrumental, como racionalización cerrada, doctrinal, que privilegia el cálculo de interés, que refuta todo lo que se contradice, cerrándose a los argumentos contrarios y asumiendo pensamientos infalibles doctrinales. El fraccionamiento disciplinar –denuncian muchos profesores-  de todos los niveles de la educación impide enfrentar incertidumbres, conocer el conocer, basarse en la ética trinitaria (individuo-sociedad-especie) para avanzar en ese conocer el mundo y el cosmos, porque ignora los sistemas o dispositivos cognitivos, sus errores, sus debilidades, sus ilusiones, las realidades invisibles, la diferencia entre una alucinación y una percepción. Se ignoran los límites del conocimiento y de la ciencia, y las visiones e investigación se presentan como certezas, saberes absolutos. La currícula oficial impide que los jóvenes y los profesionales entiendan que esos límites en la investigación no son una dificultad en el saber, que por el contrario, estos límites del conocimiento de la realidad empujan precisamente a la creatividad constante de los estudiantes y profesionales. Desconocen que hay que comprender los sucesos en los marcos de sus contextos que están sometido al segundo principio de la termodinámica, y que esta exigencia hace a toda investigación pertinente, porque no aísla los sucesos de su contexto político y social.
Los profesores actualmente son impelidos a mantenerse sólo en los marcos de sus especializaciones porque es la forma actual de entender la calidad, dejando de lado el amor necesario que cada educador debe tener no sólo por lo que hace, sino que fundamentalmente por sus alumnos. Se han olvidado del Eros tanto por los conocimientos que se entregan como a quienes van dirigidos. Se ha desligado a la familia de la escuela, a los padres de los hijos, no se busca el diálogo consigo mismo, se ha perdido la relación entre el individuo y su entorno social. Todo ello limita la confianza entre educadores y educandos, pero también entre educandos y las instituciones que entregan los conocimientos. Es a través del amor, de las relaciones amorosas, de la amistad en el aula que se desarrolla un nuevo tipo de calidad con el cual es posible alcanzar el florecimiento personal de alumnos y alumnas. Por el contrario, las instituciones educacionales preocupadas más de lucrar que fomentar el aprendizaje de sus educandos, obliga a sus profesores generalmente a privilegiar una enseñanza que ofrezca sólo el bienestar material centrado en una concepción cuantitativa de ese bienestar, que induce a los alumnos a supuestas especializaciones que les podría asegurar cada vez más cantidad de bienes, por sobre la calidad de vida.
Los alumnos, recriminan muchos profesores, han sido transformados en máquinas robotizadas, automáticas, con criterios estandarizados e impersonales, sin iniciativas, desvinculados unos de otros, sin conciencia solidaria en los verdaderos problemas sociales que aquejan a nuestros países, con mentes obtusas, sin tener una mirada a esa relación indisoluble individuo-sociedad-especie, perjudicando con todo ello la convivencia en la sociedad. Lo que las actuales instituciones de educación entregan a nuestros países, sostienen los profesores, son profesionales transformados en meros objetos obligados a vivir sólo para lograr beneficios materiales antes que seres inteligentes, afectivos, amorosos, ecológicos, éticos que buscan construir una sociedad mejor. Son instituciones que no están en el camino de la re-moralización de nuestras sociedades tan degradadas por la corrupción, el egoísmo y la hegemonía del beneficio impuesto por la sociedad neoliberal.
A la vez, exponen los profesores, que la fragmentación del saber y el conocimiento se empieza a depositar en supuestos “expertos” hiperespecializados que consideran las partes de la sociedad por separado, disjuntos de su totalidad, que muestran su incompetencia cuando no  son capaces de percibir cómo los entornos de esos saberes son fuertemente perturbados con influencias exteriores. Ello sucede porque no poseen una formación global, sistémica, compleja. Sus conocimientos no son pertinentes porque salen de las universidades sin poseer las capacidades y competencias suficientes para relacionar los conocimientos separados en apariencias, transformándolos en conocimientos complejos. Los profesores denuncian que los recién egresados de universidades salen a un mercado laboral sometidos a coerciones impuesta por la competitividad y la racionalización, forma de entender la calidad en los marcos de la sociedad neoliberal. Son obligados a compartimentaciones que anulan las comunicaciones inter, multi y transdisciplinares, dejándoles con escasas iniciativas creadoras, con horarios fatigosos, insoportables, haciéndolos participar en tareas que no contribuye a su calidad de vida ni a la de su pueblo.
Frente al surgimiento de Internet, los profesores señalan que nuestro sistema educacional no es capaz de enfrentarlo en el doble sentido de no pertrechar a los sistemas educacionales con los suficientes computadores para cada niño o joven, ni menos con los conocimientos epistemológicos suficientes para enfrentar a este verdadero sistema neuro-cerebral creado artificialmente en el mundo de Internet, el cual nos entrega la posibilidad de asumir conocimientos también globalizados y democratizar la formación y educación. No todos los alumnos ni menos los profesores están debidamente preparados para utilizar estas estructuras computacionales hologramáticas, donde virtualmente se guarda toda la información de Internet.
Podemos concluir que nos encontramos frente a una problemática de formación y educación que contrapone por un lado a una nueva sociedad, la sociedad del conocimiento, la información y la movilidad, sociedad profundamente compleja, con un pensamiento que no es capaz de comprenderla, lineal, ingenieril, que analiza los sucesos en los marcos de su cercanía. Es una educación de mala calidad que posee un pensamiento que no forma ciudadanos del planeta tierra, que no aborda aún los verdaderos problemas de la civilización, de nuestras vidas cotidianas, de la humanización y revitalización de la vida planetaria, que no busca regenerar la vida social, política e individual, que está llevando a nuestra Latinoamérica a un subdesarrollo intelectual, afectivo, moral, de predominio de pensamientos simplificantes/mutilantes ingenieriles confundidos con racionalidad, que pone en peligro de nuevo a la democracia alcanzada.
Superar esta situación requiere, de acuerdo a Morín (2011: 169), de una “… revolución epistemológica (…)  que tenga en cuenta la complejidad de una realidad multidimensional…”, es decir, una educación de calidad que englobe todas las dimensiones que pudiesen perturbar cada suceso: éticas, políticas, ecológicas, económicas, científicas, antropológicas, biológicas, sociales, entre tantas otras. Resolver esta problemática obliga a asumir transformaciones educacionales tan profundas que requiere una reforma fundamental del pensamiento. No se trata de una reforma programática, sino paradigmática, con una nueva epistemología basada en el pensamiento complejo que tenga efectos estratégicos en las visiones de profesores y alumnos y que organice de manera nueva el conocimiento y la sociedad.
El objetivo central de libro es generar una concepción pertinente sobre complejidad y calidad de la educación que se corresponda con la época que vivimos. Nos acercaremos a esa nueva concepción entendiendo en profundidad la actual sociedad  en que vivimos, sociedad de la información, la movilidad y el conocimiento, altamente tecnologizada e informatizada; descubrir los elementos tradicionales del pensamiento que configuran la crisis cognitiva de la sociedad contemporánea y que dificultan la comprensión de esta nueva sociedad y demostrar que sólo una epistemología de la educación y formación compleja nos puede permitir entenderla y transformarla a través de diversas vías.
La metodología utilizada es moriniana, compleja de comienzo a fin. El libro resume un trabajo de muchos años que buscó comprender la sociedad de una manera distinta a la acostumbrada. Fue intuitivamente moriniana sin conocer a Morín. Morín señala que (2003:17) “El método es un discurso, un ensayo prolongado de un camino que se piensa. Es un viaje, un desafío, una travesía, una estrategia que se ensaya para llegar a un final pensado, imaginado y al mismo tiempo insólito, imprevisto y errante. No es el discurrir de un pensamiento seguro de sí mismo, es una búsqueda que se inventa y se reconstruye continuamente”. El método, según Morín (2003: 68) “es reaprender a aprender en un caminar sin meta definida de antemano. Reaprender a aprender con la plena conciencia de que todo conocimiento lleva en sí mismo y de forma indeleble la marca de la incertidumbre”. ¿Estaba la experiencia a priori y el método a posteriori? La experiencia se transitó en los marcos de una teoría que estaba en formación, en un método no debidamente comprendido y configurado aún. Esto transformaba la pedagogía aplicada en las salas de clase en ese entonces en una aventura, de muchos rodeos y desvíos constantes de caminos desconocidos, perdido muchas veces en el andar, propio también en el profesor aprendiz que yo mismo era. Era la propia revolución del aprendizaje en mi andar, atravesando paisajes desconocidos al deambular por conocimientos nuevos, sin temor a los errores y los imprevistos propios de caminos escabrosos como éstos.
Se estaba abriendo un nuevo mundo, y definitivamente había que construir una nueva manera de pensarlo. Y esta teoría en construcción era la partida de un largo camino que exigía estrategias nuevas, iniciativas riesgosas, recreación permanente. La influencia de Tofller dio una mirada distinta, global del mundo en que vivía. Sin saber aún por qué, con él aprendimos a contextualizar.  Luhmann y otros lo siguieron con su teoría de sistemas. Maturana centró fuertemente esta nueva visión planetaria en la biología de lo humano y en su teoría primordial, la autopoiésis. Y luego Hawking y los cuánticos la fijaron definitivamente como una visión epistemológica en maduración a través de su teoría de sucesos que encarnaba todo lo nuevo de lo cuántico. El encuentro con Morín, con su teoría, con su Universidad y sus profesores, y con él mismo en México fue vital. Toda una experiencia fantástica llena de vicisitudes e incomprensiones en el mundo académico.
Pero no sólo fue la búsqueda de la teoría, sino que también una práctica que tiene tantos años como el fortalecimiento teórico. Se fue aplicando lo que se descubría en institutos profesionales y universidades. En instituciones de enseñanza superior tanto privadas como públicas en Chile. En conferencias internacionales, en especial en Colombia. En universidades consideradas Top como la Universidad de Chile, o en otras que tenían serios problemas de acreditación.  Fueron experiencias académicas con diferentes tipos de alumnos: desde los 400 puntos en la Prueba de Selección Universitaria (PSU) hasta los considerados brillantes de más de 700. Incluso en ese entonces (15 años atrás) había instituciones que no exigían puntaje alguno para ingresar a sus aulas. La reacción era muy parecida. La diferencia sólo estaba en la demora y en las dificultades para comprender esta novedad que se les entregaba. Poco tiempo para los de 700 puntos, más tiempo para los de 400, incluso los que ni siquiera tenían puntajes. Sorpresa!, y hoy muchos de ellos son magister y algunos además ya se están doctorando, y su origen son Institutos profesionales y universidades de todo tipo. ¿Qué pasaba?: la mayoría de los alumnos rechazaban espontáneamente la vieja forma de pensar y asumían las nuevas no sin dificultades, pero lo hacían. Estábamos en presencia de una nueva actitud de los dicentes en el aprendizaje.
En esta aventura sin fin, hemos respetado cierta estructura compuesta de lo siguiente. Un primer capítulo que busca entender el mundo que vivimos, sus carencias cognitivas y la situación en Latinoamérica. Un segundo capítulo  que buscar conocer el estado del arte referido a complejidad y calidad, cómo estos conceptos se comprenden actualmente en los centros especializados: La crítica que se va desarrollando en este capítulo es la base para desarrollar los capítulos siguientes. Una tercera parte nos muestra la crisis cognitiva que vivimos y que genera a su vez la crisis de la educación desde el punto de vista de su calidad y  complejidad. Para luego, en un cuarto capítulo, intentar configurar un paradigma epistemológico de la complejidad y calidad de la educación ausente hoy día en las políticas educacionales de nuestros países en Latinoamérica. Se cierra la investigación con conclusiones y propuesta.
La revisión bibliográfica significó visitar sitios como ISI, JSTOR, SCOPUS, Latindex; ESCO, OEI, Linkedln, entre otras. Además se utilizó una amplia bibliografía de autores chilenos. Respecto a la  norma APA, se utilizó la versión 5°.



[1] La Organización de Estados Interamericanos (OEI) y LinkedIn están desarrollando en estos momentos una gran discusión entre los profesores del mundo hispanoparlante sobre la situación en que se encuentra la educación.   Las ideas que a continuación se expresan trata de resumir algunas de las visiones centrales de esta polémica que toca diversos tópicos de interés. Ellas se encuentran en la Web http://redesoei.ning.com/    y https://www.linkedin.com . Para entrar a ellas es necesario ser socios y poseer una clave. Esta discusión las analizo desde una perspectiva de la teoría de la complejidad, aunque no siempre los profesores que polemizan utilicen este lenguaje.
 El Facebook de la Organización de Estados Iberoamericanos alcanzó los 20.000 Me Gusta.
La OEI tiene esa presencia desde hace ya más de 4 años y junto a este Facebook mantiene uno sobre las 
Metas Educativas 2021, otro sobre Ciencia, otro de la educación por la sostenibilidad, varios de Luces para Aprender y uno por cada una de las revistas del CAEU, Revista Iberoamericana de Ciencia, Tecnología y Sociedad y Revista Iberoamericana de Educación. Entre todos ellos suman cerca de 70.000 amigos seguidores.
[2] LinkedIn es la mayor red profesional del mundo con 250 millones de usuarios en más de 200 países y territorios de todo el planeta.

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