sábado, 26 de abril de 2014

Complejidad y movilidad

Para explicar un cosmos o una sociedad que se va moviendo de lo simple a lo complejo, se necesitan teorías complejas. Feyerabend (1989) en esta perspectiva recuerda a Chiang-Tsé, que señala que lo más probable es que lo fundamental de la existencia no tenga una forma fija o definitiva, más aún, que no sea ninguna de las partículas llamadas actualmente elementales.
Recurre además a Bohr quién nos induce a pensar en forma compleja.  Las teorías complejas se demuestran a través de pruebas indirectas. Y estas pruebas indirectas condicionan la creación de los instrumentos necesarios. En fin, las teorías complejas determinan las pruebas, los instrumentos a utilizar y, además, preparan a los observadores en su observación. Es decir, estamos frente a cambios radicales respecto a entender el mundo en qué vivimos, y ellos nos plantean tareas para vivir en él de manera adecuada, pertinente a estos cambios tan profundos.
Por el contrario, para salirse de las medidas propuesta por la OCDE, tutores y aprendices deben comprender lo que plantea la física no tradicional como la filosofía bootstrap (ver Capra, 2003) que nos induce a preocuparnos de la nueva manera de entender la realidad, lo cual tiene consecuencias muy importantes para el nuevo diseño del proceso de enseñanza/aprendizaje.  Señala, por ejemplo,  que en esta red dinámica de sucesos interrelacionados en la naturaleza, y en la sociedad también, por supuesto, ninguno de ellos es fundamental, porque todas las partes se configuran a partir de las  propiedades de las otras partes, y la consistencia consigo misma y con la totalidad de las interrelaciones determina la estructura de la totalidad de lo real.
Según esta teoría, en el universo existirían partículas (fotones: de luz y electromagnéticas) con propiedades únicas, incluso la de carecer de masa. Esta propiedad de dichas partículas les permite actuar dentro del resto de las partículas, provocando pequeñas perturbaciones, pero suficientes para provocar cambios significativos no sólo en la partícula donde actúan, sino que a través de ellas en toda la red cósmica. ¿No está también esto presente en el acontecer  de la  sociedad a través de la información y las comunicaciones?
Estos sucesos de apariencia débil, aislados modifica las características de la observación y la medición y de la realidad objetiva. Un observador en apariencia ve objetos fijos, aislados, interrelacionados pero casi sin movimiento. No ve este potente proceso de transformación constante de todas las partículas por la influencia de estos sucesos débiles, pero que transforman constantemente la globalidad de la red interrelacionada.
Desde esta perspectiva, la teoría bootstrap indica que para la autoconstrucción de la realidad objetiva es necesaria la participación de la conciencia junto con los demás aspectos de la naturaleza. Entonces la ciencia –plantea Chew-  (Ver Capra, 2003) tiene que cambiar su sentido, de una concepción absoluta con leyes del universo y la naturaleza inamovible a otra metáfora denominada de red o entrelazamiento, en que nada es fundamental. Y como lo existente está en red, cualquier explicación puede partir de cualquier parte. Tutores y aprendices deben ser capaces de descubrir que los sucesos que investigan  están inmersos en un holomovimiento, donde lo que importa es la estructura de ese movimiento y la diversidad y la unidad del universo, desde donde emergen todas las formas de aquel. Entonces los alumnos/as y profesores podrán afirmar que la “estabilidad” sistémica está conformada de un sinfín de procesos dinámicos internos, y desde este punto de vista, toda “cosa por investigar” deja de ser algo separado, sino que es más bien proceso, vínculo, interrelación, movimiento.

Desde la visión de la mecánica cuántica de las partículas subatómicas, éstas se observan “como una tendencia a existir”. O “una tendencia a ocurrir”, y la fuerza de esa tendencia es expresada en términos de probabilidades. Lo que sea ese algo, es materia de especulación. Y la forma de “medir” esas probabilidades nos lleva a las estadísticas. Esta propuesta epistemológica para ver la realidad tiene que impactar la forma de enseñar y aprender en las aulas de nuestros países.
Es interesante la postura de la mecánica cuántica respecto a las conductas individuales. Señala que no hay modo de predecirlo, ocupándose fundamentalmente de los comportamientos de grupo, quedando en las sombras la relación entre el comportamiento de los grupos y los sucesos individuales, porque éstos a nivel subatómico no pueden ser determinados con certeza por el principio de incertidumbre. La mecánica cuántica se fija menos en las leyes que gobiernan los comportamientos individuales y privilegia las leyes estadísticas que rigen las sumas de comportamientos. Hay más certeza respecto de cómo va a comportarse un grupo de partículas, pero respecto al comportamiento individual de éstas sólo nos señala cómo probablemente vaya a suceder o comportarse.
Lapiedra ( 2008) sostiene que es en la materia microfísica donde debe hallarse el fundamento de la existencia del universo, del alcance y la forma de comprender su determinismo. Es al mismo tiempo lo que nos permitiría entender lo que es real o ilusión en nuestro mundo de percepción de lo que nos rodea. Ya hemos señalado que la función de onda de las partículas es el principio de la dualidad corpúsculo-onda.
Estas partículas cuánticas al carecer de masa pueden actuar dentro del resto de las partículas, como ya se ha dicho, creando con ello una variedad de estados posibles y que no se realizan. Al actuar como ondas no actúan como movimiento de la materia, sino que “en” la materia, dentro de ella trasmitiendo energía, información, “novedades”. El universo cuántico (Capra. 2007) intercambia su naturaleza constantemente, transformando sin cesar sus componentes. En este estado, una partícula o suceso de influencia es aparentemente débil porque son difíciles de percibir, y puede encontrarse en un medio relativamente cercano compuesto de otras partículas o sucesos, y al mismo tiempo no estar en ninguna. Esto es posible por la existencia de la realidad holográfica como forma natural de interconexión indivisible de la naturaleza, que hace que todas las partículas estén comunicadas entre sí al parecer a una velocidad mayor que la de la luz, con un trasfondo de realidad que desconocemos por ser de otra dimensión, y sólo la presentimos separada porque la mirada humana fracciona la realidad. ¿En el aula, tutores y aprendices entienden de esta manera los procesos de la naturaleza y la sociedad? Los proyectos que nos propone la OCDE tienen presente este camino para la educación en Chile y Latinoamérica y el Caribe?
Ello implica que se encuentra en posibles localizaciones superpuestas con la probabilidad de materializarse dentro de determinados valores espacio-temporales al producirse un determinado campo gravitacional y densidad cero. Se produce entonces el colapso de la función de onda que significa que el estado cuántico de superposición queda concretado a su mayor velocidad y capacidad de perturbar a una de ellas, pasando así desde la superposición a la concreción de un valor preciso o (Psim). Entonces colapsar implica que una onda superpuesta en un conjunto de localizaciones posibles como partícula, se concreta en sólo una de ellas, haciéndolo en un punto determinado de atracción gravitatoria suficiente, asumiendo un sólo valor de sus magnitudes. Esto nos muestra que la actividad cuántica de las partículas está en continuas transición con sus influencias de apariencia débil de unas sobre otras, produciendo colapsos que transmiten sus efectos al mundo macroscópico a través de la emergencia constante de nuevos sucesos. ¿No termina esta manera de ver el comportamiento de la realidad con las certezas en el aula? ¿Dice algo la OCDE al respecto?
Desde el punto de vista del principio de incertidumbre de Heisenberg (citado por Hawkins, 1988), los elementos de un suceso (sus partículas) no tienen una  energía que posee cada elemento de un suceso, y la energía total de éste, no pueden ser medidas con exactitud. Desde esta perspectiva de la mecánica cuántica, en los elementos de todos los sucesos y en cada suceso en particular, es imposible calcular con precisión y seguridad la posición y la velocidad. Esta situación hace que la emergencia y el desarrollo de estos nuevos hechos suceden con grados de incertidumbre, y ello se deriva por supuesto de la naturaleza de las partículas y de los estados de superposición. Esto debiera terminar con aquellas hipótesis del tipo si p, entonces k tan propio de la investigación tradicional. Y también con objetivos de investigación que busca conseguir proyectos modelados con mucha certeza, alejados de incertidumbres propias de una realidad desrealizada.
En efecto, el mundo cuántico está indeterminado porque no es posible predecir qué valores de la medida producidos en el colapso van a hacerse realidad. En este sentido, el desarrollo del mundo cósmico no está establecido, sino que vive un proceso continuo de creatividad. Esta creatividad se constituye porque sólo emergen continuamente algunos valores con cierta exactitud de entre un conjunto de posibilidades superpuestas, las cuales nunca llegarán a ser realidad. Por ello que el desarrollo de la realidad cuántica está sometida sólo a conceptos y a fórmulas probabilísticas. Podríamos derivar a partir de Lapiedra, que el universo macroscópico es un bullir interactivo de colapsos y superposiciones en una ontología cuántica profunda. Esta visión trauma la mirada del metodólogo newton-cartesiano, no puede entenderla y por eso se apega a sus viejos hábitos de censor empedernido.
Si volvemos a recordar a Heisenberg, éste en su concepción de mecánica cuántica va planteando un cambio en el concepto de realidad que rompe con el pasado llamado materialismo ontológico, porque llama reales a las ondas que habitan en un espacio abstracto llamado de la configuración, y no en el espacio tridimensional ordinario. El las señala como de existencia objetiva cuando su existencia no depende del observador que las observa, pero difícilmente se las pueda entender como reales en el sentido de cosas, que es el significado de lo real.
Wheeler (Ver Schwartzmann, 1994:55) sostiene refiriéndose también a la realidad de que “no existen leyes, excepto de que no hay leyes”, e insiste fundamentalmente de que la mutabilidad es el rasgo central de la física, agregando además, de que ningún fenómeno elemental es un fenómeno hasta que no es fenómeno observado, y se cuestiona si las leyes básicas de la física son realmente básicas. El observador según Wheeler es un observador participante, configurador de lo que observa, de lo llamado real  Desde la mecánica cuántica la preocupación ya no es lo que se entiende por clásico sobre la realidad, sino que la pregunta sobre ella está más bien centrada en el acto de medirla. Pero la realidad en el espíritu de la nueva época que vivimos es más bien una percepción muy abstracta que se va escurriendo constantemente por las variaciones que tiene su comprensión. No hay un conocimiento fijo, válido certeramente respecto a ella. Ella va cambiando en la medida que las investigaciones nos van entregando hechos nuevos que se salen de los sistemas cognitivos clásicos, y obliga a la construcción de nuevos sistemas conceptuales que permitan comprender lo que aparece como novedoso respecto a lo que es real.
Einstein (citado por Schwartzmann: 109)  afirma que en el proceso del desarrollo de la ciencia se crean “nuevas realidades” que van modelando la “imagen eternamente cambiante del universo a través de pasos iniciales y fundamentales que son siempre revolucionarios. (…) Einstein agrega que “La creencia en un mundo exterior, independiente del sujeto perceptor, es la base de toda la ciencia natural. No obstante, dado que la percepción sensorial sólo brinda una información indirecta de ese mundo exterior o “realidad física”, únicamente podemos captar a esta última por medios especulativos: de ahí se concluye que nuestras nociones de la realidad física nunca podrán ser  definitivas”, y estar preparados para cambiarla constantemente.
Esta desrealización dificulta la posibilidad de representar la realidad como cosa, porque va a depender mucho del modelo cognitivo que tenga el observador en su mirada para el surgimiento de estas realidades que van a ser distintas, con perspectivas ontológicas diferentes. Lo más probable es que no se descubran sustancias últimas de la materia, sino más bien partículas en proceso constante de transformación, surgimiento o simplemente desaparición, en los marcos de un todo que fluye constantemente y en que nada permanece igual. Bohm sostiene (citado por Schwartzmann: 131) que es consistente “presuponer que cualquier acontecer, objeto, entidad, etcétera, que pueda describirse, es la abstracción de una totalidad desconocida e indefinible  de movimientos fluyentes”.
Existe un realismo cosmológico que entiende lo existente de otra manera, muy distinta a como la concibió la física clásica. La existencia de la no-localidad, es decir, de la no-separabilidad implica aceptar la interacción entre elementos distantes como una característica primordial de la propia naturaleza, como  sustancia ontológica del universo y de todo lo que existe. Este nuevo sistema conceptual que nos hace entender la existencia hace racional todas las interacciones posibles de elementos, partículas, sucesos y hechos aparentemente muy distantes, todos ellos en interacción no determinada, sin objetivos precisos, creando y destruyendo constantemente, construyendo estados caosógenos que perturban todo lo existente.
Lapiedra nos indica que la ciencia cuántica nos va señalando que los procesos germinales creadores de la realidad son en parte indeterminados, y como ya se señaló, sólo conocidos por estadística y probabilidad. Hoy se hacen preguntas si es posible conocer estos procesos primordiales. Algunos sostienen que es sólo una insuficiencia de la capacidad de conocer que los humanos tenemos de las pequeñas fluctuaciones y variaciones de las condiciones iniciales de las partículas microscópicas. Es decir, se trata de un problema epistemológico real, porque estas “variables ocultas” hasta el momento son imposibles de conocer. Se trataría de la segunda flecha señalada por Hawking como la flecha psicológica, la cual está relacionada con la mirada o visión de los observadores, cómo éstos sienten que pasa el tiempo, que ven de una manera determinada el suceder del suceso, que observan como éste se expande. Esta segunda flecha está fuertemente determinada por la flecha termodinámica porque los observadores van advirtiendo la expansión del suceso en la misma medida en que la entropía aumenta, en que el desorden crece.
Otros apuestan a que el asunto es más profundo, y que tiene un alcance real ontológico, la imposibilidad de conocer la forma de existencia de las fluctuaciones de estas partículas. Son variables no visibles que expresan un determinismo causal objetivo aplicables a los fenómenos cuánticos y macroscópicos, que sucede realmente en el mundo, independientemente de la existencia de los observadores. Concluye el autor que estas indeterminaciones cuánticas que surgen de los colapsos de estos sistemas cuánticos en superposición de estados posibles, son los que transmiten sus efectos hacia el mundo macroscópico, causando las indeterminaciones de éste.
El principio de incertidumbre ha destruido definitivamente la ilusión de que nos encontramos en un universo, un planeta o una sociedad determinista, donde pudieran predecirse con exactitud los acontecimientos futuros. Por el contrario, hoy podemos afirmar que la situación actual de un supuesto entorno que nos rodeara, en cualquiera de sus niveles es imposible de medir y evaluar con precisión, predecirla. Ello es así porque los elementos que componen los sucesos de cualquier índole ya no poseen posiciones y velocidades definitivas por separado. Por el contrario, los integrantes de un suceso de acuerdo a Heisenberg (citado por Hawking, como ya se ha señalado), no poseen posiciones y velocidades definitivas por separado. Este autor señala que estos elementos tienen estados cuánticos, es decir, una determinada posición y velocidad, y aún más, su posición no es bien definida porque muchas de estas partículas se comportan como ondas, más bien están “esparcidas” con cierta distribución de probabilidad de suceder, pero no de predecir exactamente. Pareciera que la OCDE conspira más bien para mantener la vieja manera de entender la realidad a cambiar esta visión por lo que nos señala la mecánica cuántica.
En cualquiera de los dos casos, podemos afirmar que el segundo principio de la termodinámica nos induce a pensar que existe una tendencia al desorden y al caos en la naturaleza, y de aquí se puede extender esta característica a las diversas formas de vida de la naturaleza, incluida la propia sociedad humana. Esta situación caótica nos muestra el carácter hipercomplejo de los diversos sistemas que constituyen nuestra sociedad, incluida la educación, que tienden a transformarse constantemente, incluso a perder los elementos que lo caracterizan  por efecto de sus múltiples relaciones con el entorno y sus perturbaciones. Estos los transforman en estructuras disipativas, cambiantes al ser sensibles a las influencias del medio. Estos sistemas sufren variabilidades de tal envergadura que las puede hacer desaparecer, transformarse en algo diametralmente distinto a lo que eran. Esto los transmutan en estructuras probabilísticas, con prácticamente imposibilidad de determinar el curso exacto de su desarrollo futuro, sino sólo de manera aproximada de incertidumbre predictiva, con posibilidades ciertas de perder al final hasta su propia identidad.
Pero esta segunda ley además nos señala que todos los sistemas tienden a desordenarse por influencia de la entropía que genera el entorno. Sin que pueda predecirse con seguridad su trayectoria, sin embargo hay ciertas luces que nos pueden permitir entender las tendencias de su movimiento. Los tiempos en los que se encuentra un suceso van cargado de señales que nos inducen a pensar en la dirección en que se mueve el desorden que lo  caracteriza. Su estado irá cambiando a partir de situaciones aparentes de orden, pero el desorden generalizado del entorno que trasmite la entropía de la multisistemicidad presionará con fuerza, aumentando los cambios en la medida en que el suceso se desarrolla.  Lo único cierto que podemos afirmar con seguridad  es que los nuevos estados del sistema son momentos de homeostasis entre las anomalías de ese entorno y  cierta estabilidad alcanzada por momentos del sistema. Podríamos afirmar que el desarrollo es justamente eso, el juego entre equilibrio y desequilibrio, con predominio de éste último. Esto niega toda posibilidad de realizar investigación que terminen con proyectos modelados que encorseten la realidad.
Pero quienes observamos el desarrollo de las cosas lo hacemos con un sentido subjetivo. Miramos los sucesos como nosotros creemos que pasa el tiempo, dándole un sentido determinado, una dirección como comprendemos que el universo y nuestra propia sociedad se van expandiendo. Miramos el transcurrir de los sucesos en la dirección en que el desorden y la complejidad crecen por el aumento de la entropía del entorno y un constante incremento de la sociedad en que vivimos y del universo al cual pertenecemos. Entonces la subjetividad es una característica de toda investigación, no es un obstáculo. Cada observador va construyendo su propia conciencia que la percibe como fuente de sus propias percepciones .La conciencia del observador es siempre conciencia de algo y para que el aprendizaje se realice es necesario siempre fortalecer esa conciencia de los aprendices. Ese es el nuevo rol de los tutores en la época actual, en los nuevos modelos de aprendizaje que se deben reformular.
1.    Un enfoque epistemológico desde la física cuántica
Según Andrade (2001), para el físico David Bohm  la realidad y el conocimiento deben entenderse como procesos, donde todo puede ser creado y transformado, como también puede desaparecer. Por ello no es posible la existencia de partículas últimas como bases fundamentales de la materia. Él sostiene que todo lo que existe como singularidad, acontecimiento o suceso es sólo una abstracción de una totalidad aún no conocida o no definida. Plantea un realismo cosmológico frente al realismo local, asumiendo la primordialidad del suprarrealismo de la no-localidad frente a la separabilidad, a entender lo singular y los sucesos separados unos de otros y sin expresar la totalidad. Hay una interacción permanente entre todos los elementos que componen esa totalidad sin existencia de separabilidad, y ello es una característica propia de la naturaleza porque el universo emerge como un sistema cuántico que no tiene sentido determinado.
La primera propuesta que nos hace la mecánica cuántica según Lapiedra (: 14) es el carácter probabilista indeterminista cuando busca predecir resultados de medida de una magnitud física que se está observando. Incluso desde esta perspectiva se sostiene que dos sistemas físicos idénticos pueden dar resultados diferentes en medidas repetidas. La predicción de la mecánica cuántica, sostiene Lapiedra, está centrada fundamentalmente en distribuciones de probabilidades en cada uno de los resultados posibles de una medida determinada.
      ¿Cómo satisfacer teóricamente una visión de la realidad objetiva de la naturaleza desde las exigencias de la mecánica cuántica? En mecánica cuántica no siempre se puede describir separadamente los objetos, porque hay vínculos irrompibles que nos impiden ver las partes por separado. ¿Todo en la naturaleza y la sociedad está determinado por antecedentes previos? ¿Hay una realidad previa, independiente de la experiencia de observar? Lapiedra nos presenta dos problemas centrales en la epistemología cuántica: un problema relacionado con el determinismo y otro con el realismo.
Este autor se hace la pregunta de ¿qué se puede conocer de un sistema cuántico? Responde que es posible predecir su evolución futura siempre y cuando conozcamos el estado inicial. Esto puede suceder también desde la posición de Hawking y su teoría de suceso. El cono del pasado guardaría los secretos del estado inicial que nos permitiría cierta predicción de su estado futuro. En mecánica cuántica no siempre se puede describir separadamente los objetos, porque hay vínculos irrompibles que nos impiden ver las partes por separado

Teóricamente la imposibilidad de  predecir con certeza el resultado de una medida tiene que ver con la propia realidad desde una mirada cuántica. Es decir, nunca podremos encontrar todos los antecedentes en el cono del pasado de un suceso que nos asegure predicciones ciertas. Dicho de otra forma, jamás podremos conocer completamente la función de onda de un suceso, entendido como cono del pasado donde está contenido todo lo que es posible saber de un sistema.

Como lo macroscópico está formado  por una enorme cantidad de materia microscópica, podemos deducir que la mecánica cuántica podría también hacernos comprender por extensión las características de lo macroscópico. Este indeterminismo cuántico al ser extendido a lo macroscópico, (Lapiedra: 36), se debiera aceptar también la ausencia de causación estricta en la vida en general y en la historia de la sociedad humana en particular. Este autor indica que la naturaleza es indeterminista y que todo en ella se manifiesta siempre como probabilidades, las cuales tienen un comportamiento ondulatorio. Pero esta acausación debe ser entendida como relativa, porque al medir se puede obtener uno de aquellos resultados que contiene el espectro de la magnitud que se mide. Pero lo que se obtiene se hace sólo en términos probabilísticos.

Desde una perspectiva matemática, Lapiedra señala (: 57) que la función de onda es una función del espacio y el tiempo. Se trata de dar a una partícula cuántica (sin espin) “…una prescripción capaz de asignar sin ambigüedad un número, en principio diferente, a cada punto del espacio y a cada instante de tiempo”. En la interacción con el aparato que nos permite medir no siempre es posible reconstruir la historia anterior de un suceso porque existen situaciones de irreversibilidad que la hacen imposible.
Al efectuar la medida de un suceso entendido como sistema, éste colapsa, y colapsa desde su estado original o y (función de onda) a uno bien definido que se encuentra dentro de las posibilidades del espectro de valores  del conjunto de resultados posibles de existencia de ese suceso. Y esa probabilidad de existencia estará determinada por la teoría, por la llamada flecha psicológica de Hawking a partir de la y de que se trate. Entonces, la magnitud que se consiga en la medida dependerá sólo del estado del sistema o función de onda y de los resultados posibles en la función del espacio y el tiempo en el cual exista ese suceso.

Lapiedra (: 87) define medida como concepto de la mecánica cuántica a “…cualquier proceso de interacción de un objeto clásico y un objeto cuántico, que se desenvuelve, por otro lado, independientemente de cualquier observador”. Este autor sostiene que la medida sobre un sistema cuántico provoca saltos irregulares y sorpresivos en la función de onda a través de lo que él llama un colapso de dicha función. Desde un punto de vista epistemológico idealista en la mecánica cuántica podríamos afirmar que la función de onda solamente colapsa cuando se produce esta medida con un observador consciente. Al no existir este observador, sólo habría una evolución previsible de la función de onda a través del paso del tiempo. Pero no es así. Hay permanentemente interacciones físicas entre los sistemas cuánticos y el aparato macroscópico de medida, dando por resultado  colapsos constantes de la y.

Las medidas, según Lapiedra son de una variedad infinita, creando con ello interacciones físicas también infinitas entre los sistemas cuánticos y los objetos macroscópicos de medida. ¿Todas producen colapsos cuánticos? ¿O sólo aquellas en que participa un sujeto consciente? Colapsos de la función de onda existen desde hace miles de millones de años luz atrás. Están incluso en la formación del universo. Por ello podemos afirmar que no fue necesario esperar esa cantidad inimaginable de años luz para suponer que se presentaron los primeros colapsos de onda al aparecer el observador de lo observable. Ellos siempre han existido, y la presencia del ser consciente sólo determina aquellos colapsos que nos interesa observar a nosotros con nuestra flecha psicológica de seres observantes. Más allá de nuestra observación consciente hay infinitas interacciones capaces de generar estos procesos, y lo más probable es que existan otras interacciones que no lo hacen, que no son capaces de propiciar la aparición del colapso. Desde este punto de vista, es difícil poder definir con exactitud qué es  una medida y qué es observar. Pero podemos sostener que esas medidas, si son del tipo de los experimentos que se realizan en laboratorios imitando el suceder del cosmos, siempre han existido en el Universo, por lo tanto, sin necesidad de la observación del observador, los colapsos de función de onda son constitutivos del propio desarrollo cósmico.

¿Cómo encontrar la partícula colapsada en un punto determinado del espacio y del tiempo? Lapiedra (:57) señala que ello es posible en “… el cuadrado de la función de onda, del valor de la función en ese punto, en ese tiempo (este cuadrado es la densidad de probabilidad, es decir, la probabilidad por unidad de volumen): ello se expresa diciendo que la función de onda da la amplitud de probabilidad, mientras que la función de onda al cuadrado da la propia probabilidad”.

¿Cuándo se produce el colapso de la función de onda? ¿Hay una evolución acausal de un objeto o de un suceso? ¿Cuál es la relación del observador con lo observado, lo observable en el momento del colapso? ¿Es necesario el observador para que lo observable colapse? La evolución acausal de un sistema físico está asociado a la relación dicotómica entre el objeto a medir y el observador. El tema a dilucidar es cómo y cuándo se produce el colapso de un objeto físico en el momento de medir. Podemos afirmar que los impactos y los colapsos de la función de onda se producen en esta relación de lo microfísico con lo macrofísico independientemente de la existencia de un observador, de alguien que mire y mida. Ambos fenómenos –los impactos y los colapsos- de la función de onda son procesos naturales objetivos, que suceden en forma independiente del observador.

El colapso de la función de onda de un sistema microscópico objetivo se produce cuando un sistema cuántico concreta su interacción con un sistema macroscópico. Cuando ello sucede, la perturbación microscópica se extiende y es amplificada al sistema macroscópico. Se produce entonces, un cruce, un enredo de ambos sistemas, desatando colapsos posibles en los marcos de las probabilidades de la mecánica cuántica. Si no se produce la ampliación macroscópica es posible que el registro de la perturbación no haya sido anotado por nuestra percepción. Pero a partir de aquí no se puede sostener la idea que es la medida la que crea la realidad. La medida puede crear una milésima parte de ella, pero suponer que la crea toda es un absurdo epistemológico. Podemos afirmar que el colapso se da en toda medida, pero también y fundamentalmente de manera espontánea en toda interacción de un sistema cuántico con un sistema macroscópico en ausencia de observadores conscientes.
Lapiedra (: 43)  plantea que la física clásica realiza medidas con una tendencia a predicciones de certeza total por hipótesis que avala los antecedentes para ello: las causas. Pero cuando las cosas se ponen difíciles, la física clásica también realiza predicciones estadísticas. Pero según este autor, desde el punto de vista epistemológico son meras predicciones estadísticas sólo por razones de incapacidad práctica de realizar esas predicciones certeras a partir del determinismo que acepta. Pero para el caso de la mecánica cuántica, por razones ontológicas constitutivas de la propia realidad las predicciones no se pueden hacer, como ya lo hemos señalado anteriormente.
Pero Lapiedra nos señala que en estados muy particulares es posible hacer mediciones de magnitud de un sistema cuántico. El autor señala que (: 44) “Dado un sistema cuántico, cierta magnitud, M, del sistema y cierto valor, m, de su espectro (el espectro de la magnitud de un SC es el conjunto de resultados posibles para la medida de la magnitud), siempre existe al menos un estado del sistema, es decir, en una terminología compacta en la que identificamos estado del sistema y función de onda, siempre existe al menos una función de onda, ym, del sistema tal que la medida de M para ym, da con toda seguridad el anterior resultado m”. Esto significa que es sólo en algunos de estos estados particulares donde la medida de M dará con certeza m. En los demás estados particulares será únicamente más o menos probable y la mecánica cuántica entregará la información de lo que vale la probabilidad una vez  se haya fijado y, M y m. Teniendo claro además que sólo nos aproximaremos a esa predicción probabilística porque no existen los antecedentes que permita prever el resultado de un acto de medida y el estado al cual saltará el estado original, compartiendo entonces el colapso de la función de onda con el resultado de medida la misma indefinición. No se sabrá a qué estado final saltará el estado inicial de esa medida. Sólo comprenderemos su probabilidad. Con ello se indica que exclusivamente se pueden hacer previsiones estadísticas, algo no previsto hasta antes de la mecánica cuántica por la ciencia.
Il. Las competencias de tutores y aprendices

Las competencias integrales son el conjunto de saberes universales, conocimientos científicos-tecnológicos, valores, normas, conocimientos técnicos prácticos, conocimientos técnicos emparentados con la profesión, lenguajes, roles, habilidades, capacidades de intervención, culturas determinadas, actitudes, identidad, visiones y prácticas vinculadas directamente al desempeño profesional estructurados dinámicamente y que tienen necesariamente el carácter de transversales, genéricas, de competencias claves. La competencia es en primer lugar el conocimiento de objetos y sucesos que son preocupación de tutores y aprendices. Hoy, en el marco de la revolución científico-tecnológica la sociedad plantea complejísimos problemas que se desprenden de la aplicación de los nuevos adelantos.
Para enfrentar estos problemas son necesarias nuevas competencias relacionados con metasaberes complejos y especiales y muy profundos para entender el funcionamiento de la sociedad y de la naturaleza, así como de medios eficaces para superarlos. Las competencias son la capacidad de realizar tareas de manera satisfactoria, combinando estas diversas habilidades adaptadas a situaciones de contingencia, reorganizando los múltiples aprendizajes para situaciones nuevas y colocando al ser humano –a todos y todo el ser humano- junto con todos los seres vivos en el centro de sus preocupaciones.
Las competencias son las habilidades de cómo combinar conocimientos transdisciplinares con una metavisión universal para comprender, aislar y solucionar problemas colectivamente. Es la capacidad de seleccionar adecuadamente los elementos y movilizar los recursos para hacer exitosa una acción, de poner en acción una secuencia de movimientos para lograr un objetivo, de construir respuestas adecuadas a las situaciones planteadas y evaluar los resultados de su accionar para integrar nuevas medidas en su proyecto de intervención, de aprender frente a los obstáculos con los que se encuentra, enriqueciéndose de las enseñanzas de sus experiencias y a partir de ellas, crear nuevos modelos de transformación del entorno que gatilla los problemas y con ello crear nuevos conocimientos sociales.
El conocimiento de un objeto, es decir la competencia, tiene una importancia fundamental en la delimitación, caracterización y solución de los problemas, pero el solo conocimiento no basta si no se sabe aplicarlo en la práctica. La competencia también implica saber llevar adelante y saber hacer las cosas, resolver los problemas prácticos, poseer no solo espíritu teórico, sino además espíritu práctico, una actitud ligada al saber hacer.
El espíritu práctico en la competencia es la capacidad de utilizar con la mayor eficacia posible los recursos de que se disponen en beneficio de toda la sociedad, de la totalidad de la vida en el planeta y de cada persona en particular; Las competencias integrales tienen un sentido de actuación, de actitud, de operacionalización y están estrechamente vinculadas a la actividad en la que se manifiestan concretamente.
Pero al mismo tiempo las competencias se aprenden en una construcción colectiva, combinando aprendizajes teóricos con aprendizajes de experiencias que permiten ser estructurados a través de habilidades diversas para generar otras habilidades más complejas y que son sólo observables en sus manifestaciones: es una producción de inteligencia permanente, de creación continua de conocimientos disciplinares nuevos en beneficio de todos.
El referencial de competencias se transforma, entonces, en la conciencia ética cósmica de tutores y aprendices  y en la construcción de su propia identidad, Son el sistema de experticias propias de colectivos de inventores/as e innovadores/as cobijados en una mirada global y que son reconocidos legítimamente por la sociedad. Sobre la base de este referencial de competencias universales se construyen las convenciones colectivas que definen el perfil y el saber de colectivos de tutores y aprendices. Es la garantía de la posesión de un lenguaje y de los fundamentos morales de de estos colectivos de indagadores/as.
Construir un nuevo referencial de competencias del profesional pasa, en primer lugar, por comprender que hay que poner fin a una época caracterizada por la rigidez político-cultural que cree que los fenómenos económico-sociales y político-morales con los cuales convivimos en la actualidad son simples ocurrencias marginales o dificultades transitorias que pueden ser superadas como si se tratara sólo de simple arreglo de “cañerías socioeconómicas” en mal estado. Un referencial de competencias debe ser construido desde una mirada cósmica, universal que permita entender que dicha problemática es la impronta de una nueva época que se caracteriza por que, junto al gigantesco proceso de desarrollo científico-tecnológico que hoy viven los países altamente desarrollados, se están desatando situación de marginalización socio-cultural de la inmensa mayoría de la población mundial que vive en los países tercermundistas e incluso en países altamente desarrollados, y que su cambio no pasa por respuestas individuales como asuntos privados, sino de políticas que transformen los fundamentos sobre los cuales se está construyendo la actual sociedad neoliberal globalizada.

Competencias integrales de tutores y aprendices.
a)    Las competencias relacionadas con un nuevo modelo pedagógico que permita desarrollar las capacidades y habilidades para construir la teoría como una metavisión de saberes universales transdisciplinares para la comprensión de los procesos de configuración de los problemas de la naturaleza y la sociedad.

Los nuevos tutores y aprendices deben ser capaces de comprender la sociedad y el planeta desde la unidad del conocimiento con una visión transdisciplinar, desde la totalidad como diálogo de perspectivas, como diversidad, no como unificación. Esta forma de pensar debe permitir mostrar el  desorden termodinámico de la sociedad, la incertidumbre microfísica del planeta, las interrelaciones, la confusión que van abriendo paso al pensamiento complejo. Debemos establecer una relación físico-biológica-antropo-social no circular sino que en espiral que nos garantice un saber enciclopédico profundo, epistemológico con un nuevo principio de organización del saber y la presencia del principio de no disyunción.
Profesionales con desarrollo de inteligencia universal en formación continua, con capacidad para autoperfecccionarse constantemente con conocimientos relevantes que incorporen en su metasaber complejo los actuales logros científicos alcanzados en las diversas áreas del conocimiento de la naturaleza, la sociedad y el pensamiento humano, vinculados directamente con la realidad socio-económica de los diversos sujetos de la acción profesional.
Asumir el desarrollo cultural como una estructura de saberes universales para crear permanentemente marcos referenciales lógicos como un sistema de variables, factores, patrones de cambio y mapas o redes conceptuales y de relaciones multicausales causales que nos ayuden a configurar los por qué de hechos determinados, que nos ayude a comprender acontecimientos y fenómenos de la actualidad, a representarnos un mundo de experiencias posibles en la perspectiva de su desarrollo futuro.
Transformar la visión fragmentaria y causal que el profesional pudiese tener actualmente de la problemática socioeconómica por modelos mentales universales metametodológicos que tienden a reconocer la simultaneidad, la diferencia y la interrelación de los acontecimientos.
Profundizar en la idea de que este sistema interconectado de saberes, tecnología, inteligencia, naturaleza y sociedad sólo es comprensible por líderes generalistas que poseen teorías sistémicas y complejas de las pautas de interconexión, enfatizando en contextos y no en hechos aislados, en la construcción permanente de visiones holísticas y relacionales y no fragmentaria de los problemas.
Transformar la visión fragmentaria, causal que los profesionales pudieran tener del presente, impulsando cambios en los modelos mentales dominados por causas-efectos por otros que tienden a reconocer patrones de cambio, la simultaneidad, la diferencia y la interrelación de los acontecimientos. Formar al profesional como un creador de entornos inteligentes artificiales que le permita a él y a quienes se relacionan con él, añadir “extrainteligencia” constante a la información que construye a través de los ordenamientos de los datos de que dispone.
Lograr un saber holístico, sistémico, cuántico, científico, práctico, global, pluridimensional, multirelacional, democratizador y prospectivo al interior de la comunidad laboral con el propósito de formar tutores y aprendices de excelencia, generadores permanentes de nuevos conocimientos, críticos y sensibles
Potenciar la imaginación para ver la conexión entre un proceso y otro a fin de no separar las situaciones, ver el todo y así intervenir de manera concreta en la parte de esa totalidad, principio básico y central del holismo que nos invita a descubrir la maravillosa esencia común del universo como una unidad coherente e interrelacionada.
Entender a los seres humanos como seres energocibernéticos complejos, capaces de crear o inventar los sistemas adaptativos correspondientes, conservando sus propiedades autopoiéticas y de identidad a través de las diversidades de lenguaje, sistemas de comunicación, pensamiento complejo, visiones paradigmáticas y epistemológicas, nuevas invenciones, conocimiento profundo de la sociedad, inteligencia artificial, en fin con el conjunto de la cultura que la sociedad ha ido creando.
Comprender que la imposibilidad de  predecir con certeza el resultado de una medida tiene que ver con la propia realidad desde una mirada cuántica. Es decir, nunca podremos encontrar todos los antecedentes en el cono del pasado de un suceso que nos asegure predicciones ciertas. Dicho de otra forma, jamás podremos conocer completamente todo lo que es posible saber de un sistema.


b)    Las competencias vinculadas a las capacidades, habilidades e intuiciones para, a partir de los marcos referenciales lógicos del saber construido y el manejo de las tecnologías de la información y comunicaciones, generar nuevos conocimientos en el hacer.
La epistemología debe reconstruirse sobre la base de la comprensión integral del ser humano y su entorno, de la complejidad de todas las formas de vida, de la vinculación e interacción de todo lo que existe, de la multicausalidad --donde se es al mismo tiempo causa y productor de aquello que lo produce--, de la multidimensionalidad de la existencia, de la autoconstrucción y desconstrucción permanente de la realidad y de todos los seres vivos; en fin, en la comprensión del ser en su constante movimiento y desarrollo en los marcos de un determinado contexto histórico.
Las potencialidades de los seres humanos como seres energocibernéticos está relacionado con su carácter de máquinas con capacidades de incrementar constantemente la variedad residual estructural que poseen como humanos, lo cual les permite generar profundos cambios internos con el fin de superar la resistencia del medio o entorno caosógeno condicionado por la complejidad, la incertidumbre y el caos. Esta propiedad de los seres humanos como seres energocibernéticos complejos, les permite crear o inventar los sistemas adaptativos correspondientes, conservando sus propiedades autopoiéticas y de identidad a través de las diversidades de lenguaje, sistemas de comunicación, visiones paradigmáticas y epistemológicas, nuevas invenciones, conocimiento profundo de la sociedad, inteligencia artificial, en fin con el conjunto de la cultura que la sociedad ha ido creando.
Entender que los alumnos/as y medio son una relación dialéctica. El medio gatilla cambios en los alumnos/as que son especificados por sus propios organismos. Los seres humanos en general y los alumnos/as en particular, somos máquinas que transforman las perturbaciones y anomalías del entorno en nosotros mismos, metabolizando dichas perturbaciones y transformándolas en elementos de nuestra propia organización, pero conservando nuestra capacidad de recrearnos constantemente y nuestra identidad.
Los jóvenes creadores van construyendo su mundo desde sí, hacen lo que hacen desde su propia reflexión crítica y problematizadora. Deben aprender la ciencia para ver el mundo en que viven y transformarlo en constantes actos creadores. Deben ser capaces de pensarlo todo y hacer lo que se requiere desde su conciencia social y ecológica.
El aprendizaje creador debe inducir a los alumnos/as que vivan su vida desarrollando una conciencia expansiva, sin límites, holística, cuántica, en unidad con el todo, con visión y sensibilidad amplia, sin amarras al estrecho mundo particular, haciéndose con ello visionario, viendo donde antes no veían. Pero sin embargo, la educación no puede ser sólo un vivir literario ajeno a su mundo diario. Deben aprender también habilidades operacionales necesarias en el dominio particular de su existencia.
Tutores y aprendices que sean capaces de transformar el aula y/o el centro laboral a través del uso masivo de tecnología, con el fin de facilitar la relación académicos(as) y estudiantes y el proceso de aprendizaje centrado en los alumnos(as) a través de la profundización sintetizadora del conocimiento generador de más conocimientos y problemáticas sociales novedosas (planetarias, latinoamericanas, nacionales, regionales, locales y familiares), de la interrelación de múltiples fuerzas causales, relacionales y de procesos que permita descubrir la multi-dimensionalidad en cada nuevo problema o acontecimiento social que surge en la actualidad.
Desarrollar una observación comprensiva que explique los acontecimientos desde su autorreferencia y/o recursividad, es decir, de que a pesar que son problemas que se refieren a sí mismo, incluyan en la explicación el entorno en la medida de su propia forma de operar, de cómo el entorno “cargado” de presente y futuro se manifiesta en los componentes del sistema de problemas que se investiga.
Configurar en los tutores y aprendices modelos mentales no dominados por los hechos sino basados en patrones de cambio de largo plazo y las estructuras subyacentes (desarrollo científico-tecnológico, ética, problemas económicos, etc.) que generan esos problemas.
Desarrollar en los futuros profesionales, la comprensión “in situ” que la sociedad global y local va en la dirección de la transformación permanente de lo simple a lo complejo, donde la complejidad consiste en que la diversidad y pluralidad de los componentes de la naturaleza, la sociedad y de las organizaciones en general impide que éstos tengan una relación directa entre ellos, no siendo los sistemas una simple suma de relaciones.
Comprensión además por los profesionales que la sobreabundancia de relaciones da a los acontecimientos un excedente de posibilidades y de nuevas potenciales conexiones, y su reducción obliga a la creación de renovadas bases teóricas sostenidas por regularidades, tendencias o coherencias históricas que permiten explicar los procesos de cambio.
Promover el uso intensivo del actual desarrollo de las tecnologías de la información y las comunicaciones con el fin de potenciar los conocimientos y el poder intelectual de los académicos, profesionales y estudiantes y transformarlos en creadores de propuestas, nacionales e internacionales en materia de Políticas Públicas, con pensamiento a gran escala y teórico general, con capacidad para ensamblar piezas dispersas y terminar con la visión fragmentaria, causal lineal y equivocada que las personas tienen del presente, que generalicen pero al mismo tiempo sinteticen la realidad con una visión de futuro.
Transformar al profesional en una persona capaz de hacer penetrar la teoría en la acción, convertir la inteligencia teórica en inteligencia práctica, que contribuya a generar en la comunidad de profesionales, el vinculo del “saber práctico y teórico” con entornos de inteligencia artificial que les permita añadir “extrainteligencia” constantemente a la información que le llega, cambiando el carácter de la cultura así como la velocidad de su transformación.

c)    Las competencias para saber ser que implica la capacidad de mirarse, de reconocerse y de valorase en la totalidad a la cual pertenecemos y desde ahí conectarse con los más profundo y esencial que tiene como persona para entonces respetar, comprender y acompañar los procesos de crecimientos y desarrollo de la comunidad y de las personas con quienes trabaje.
Construir metodologías de aprendizaje que fortalezca su autoconciencia o autodescripcción a través de enfoques sistémicos/holísticos complejos que nos haga comprender que cada acontecimiento expresa la totalidad del entorno planetario en que ese suceso sucede, pero de manera particular o individual.

Ayudar a completar a alumnos y alumnas en su calidad de observadores/as los conocimientos que le son necesarios para comprender los acontecimientos que observan.

Hacer sentir en alumnos/as que ellos están involucrados en el emerger del acontecimiento que observan, generando por ello constantemente nuevos conocimientos, y por ello tienen una gran responsabilidad en la formación continua de sus propios conocimientos previos.
Entender que la cogitación no es sólo  operaciones computantes infralingüísticas e infralógicas, sino que fundamentalmente lógicas. La lógica de la cogitación controla y dirige las operaciones del pensamiento computante, pero simultáneamente son elaboradas por el pensamiento, dando paso con ello no sólo al conocimiento de sucesos sino que da el inicio, es el punto de partida del proceso de comprensión por parte de los alumnos/as del propio pensamiento.
Construir una macroética capaz de asumir las consecuencias planetarias del desarrollo científico/tecnológico y la globalización y del nuevo tipo de sociedad que está surgiendo en estas nuevas condiciones, logrando una formación valórica y de comportamientos éticos que ponga en el centro de sus preocupaciones permanentes garantizar al ser humano sus derechos de formarse en libertad espiritual, intelectual, cultural y sin restricciones materiales, sobre la base de la tolerancia, el pluralismo, la democracia y la preocupación por el legítimo otro y el respeto de las ideas de los demás, de tal manera que permita alcanzar personas y comunidades humanas plenas e integralmente desarrolladas.
Se debe buscar establecer que el centro de la misión de los tutores y aprendices será siempre encontrar el desarrollo personal e interpersonal de los sujetos de acción, el desarrollo humano de familias, grupos y comunidades para elevar su participación social y calidad de vida en la sociedad actual y futura, teniendo como acervo cultural y disciplinario un contenido de saberes universales, científico-tecnológico, artístico y ético del más alto nivel.
Transformar la profesión en una disciplina cuya función sea eminentemente integradora, que le viene impuesta por un ideal ético-cósmico claramente propugnado, en virtud del cual no sólo hombres y mujeres constituyen la preocupación central, sino que todas las formas de vida y la naturaleza entera.
Propender a los cambios problematizando la realidad de hombres y mujeres, favoreciendo la desmitificación de la realidad. El profesional no puede transformar su palabra ni su acción en manipulación. Será tanto más humanista cuanto su que hacer sea más verdadero, sea praxis su acción y su acción y reflexión sea con los hombres y mujeres con los cuales tiene que estar en comunión, en colaboración, en convivencia. Esta convivencia estará dada por un profesional que capte la realidad desde su integralidad, no desde la fragmentación, generando unión, no produciendo divisiones.
El profesional tiene que entender que las formas concretas que reviste la vida de los hombres y mujeres están directamente relacionadas con las modalidades en que la existencia material se produce y reproduce. La cotidianidad es la manifestación inmediata, en un tiempo, en un ritmo, en un espacio de las complejas relaciones sociales que regulan la vida de los hombres en una época histórica determinada.
El profesional debe comprender que la vida cotidiana nos muestra un mundo subjetivo que experimenta, pero a la vez, es un mundo intersubjetivo, social, compartido. Para cada uno de nosotros “mi mundo”, es un mundo que vivo con otros. El profesional, por su propio objeto de estudio, se encuentra inserto en la cotidianidad misma de la vida de las personas, lo cual nos permite ver la totalidad del entorno social, y es a partir de esa visión integral que podemos intervenir la realidad más específicamente.
Desarrollar la conciencia holística que significa que, en lo que respecta al vivir humano, se traduciría en la conciencia actuada de que nuestro hacer, e incluso nuestro pensar afectan a todos, es decir, a aquellos más cercanos, con los que vivimos y desde allí a otros en una cadena que involucra a la humanidad entera y, entonces, a todo el planeta. El hecho de encarnar en pensamiento y sentimiento, la conciencia de que en su vivir el profesional moviliza una energía que toca a toda la red planetaria haciendo sentir que cada instante es significativo, que los gestos importan, que somos responsable con todos de la gestación de un mundo mejor.
Desarrollar una ética que fluye naturalmente en una conciencia holística, porque dentro de la raíz propia del holismo se encuentra el respeto a la dignidad intrínseca de todo ser viviente. Si el reconocernos parte de un todo interrelacionado, no se puede actuar de otro modo, debemos buscar el bien del otro, que como consecuencia ineludible traería el bien de todos, tendiendo al respeto de cada individuo, no viendo ya al otro como una amenaza, sino como un complemento gracias al cual podemos alcanzar nuestro pleno desarrollo.
Desarrollar el autoconocimiento y observar el proceso del propio aprendizaje, desarrollando nuevos aprendizajes a través de la construcción permanente de nuevas estrategias en sus contextos concretos de trabajo.

d)     Competencias relacionadas con los conocimientos, actividades, aptitudes y habilidades de los Tutores en Ambientes virtuales de aprendizaje.
Desarrollar aptitudes de profunda curiosidad creativa, capacidad de enfrentarse a la incertidumbre y el caos que nos ofrece el nuevo fulgor de la información, transformándola en información y nuevos conocimientos.
Capacitarse en el uso adecuado, pertinente y rápido del uso de las computadoras, programas básicos, navegar por Internet, dominio de las audioconferencias, teleconferencias audiográficas y videoconferencias, Mud-Moo, multimedia, lenguajes, en fin, el uso adecuado de todas las herramientas de Internet a la educación a distancia.
            Fomenta la investigación sobre la base de metametodologías, pensamiento sistémico y holístico guiadas en internet, dándole seguimiento a través de herramientas adecuadas, potenciando una visión científica de los aprendices.
Fortalecer y privilegiar el emprendimiento en el aprendizaje de los participantes, dando espacio a la utilización autónoma de los conocimientos que genera, de organizar nuevos aprendizajes, de generar conocimientos nuevos, y que además innoven en la propia utilización de las NTIC.
Comprender que la Internet es un campo para el florecimiento de la democracia participativa y un medio para la transformación de la educación y que va dar marcha atrás a los procesos de atomización de la humanidad, promocionando la experiencia virtual y la comunidad virtual como los caminos donde la gente amplíe sus horizontes.

Entender a la realidad virtual como la posibilidad para hacer frente a la fragmentación y la atomización social, para extender la democracia, para disolver las divisiones de género, raza y clase; y para llevar el aprendizaje a un renacimiento.  
Intuir que  la realidad virtual favorece una multifacética interacción que permite, si se orienta adecuadamente a los alumnos y alumnas, un proceso de creatividad e invención sin fin. Las posibilidades de que los sistemas educacionales de nuestros países creen y perfeccionen constantemente los métodos indagatorios van a depender de metodologías adecuadas, de enfoque epistemológicos que guíen efectivamente a nuestros aprendices en liceos y universidades a generar conocimientos nuevos.
Para que nuestros estudiantes se conviertan en navegantes del conocimiento es necesario en primer lugar desarrollar factores intelectuales de carácter global en áreas del conocimiento planetario, antropo-societal, biológico y cosmológico (Morín. 1999) que nos de cómo resultado la construcción de visiones transdisciplinares que nos permita entender esos sucesos a veces muy débiles que nos entrega la información.
Entender que las máquinas informáticas a las cuales están interconectados son máquinas que recrean nuestros propios ambientes de inteligencia, son sencillamente nuestra prolongación, los ordenadores no son otra cosa sino que nuestros cuerpos prolongados tecnológicamente (Venegas, ídem). Entender eso evita la alienación de los seres humanos respecto a estos aparatos tan sui generis. Entendido así, el ordenador no se ve como algo antagónico, sino como una posibilidad de desarrollar una inteligencia globalizada, que pueda estar en todas partes, en redes multidimensionales.
El nuevo diseño educacional ha de preparar a los nuevos jóvenes navegantes del conocimiento como seres energocibernéticos  Deben ser capaces de navegar por el ciberespacio superando todas las dificultades que esta nueva realidad les pone por delante: nuevos códigos por descifrar; interactividad e interacción con diversidad de seres en el planeta, superación de las trampas delictivas, derrotas a los ataques de virus, capacidad de construir las banderas intelectuales y epistemológicas para ser innovadores, auto-formación constante, autonomía de vuelo en un espacio lleno de sorpresas, capaces de asumir muchas tareas y entender la realidad en la cotidianidad, creador de sistemas organizativos poderosos para replantear los nuevos conocimientos en función de crear una sociedad cibernética justa para todos, y, plantearse la tarea ecológica de salvar al planeta de la aniquilación significativa de formas de vida, entre ella la humana, por la irresponsabilidad criminal de los propios seres humanos, entre tantas otras exigencias de este nuevo mundo que vivimos.
En su viaje cósmico los seres energocibernéticos son capaces de ir generando una mayor comprensión de los objetivos que se han propuesto. A pesar de las incertidumbres de la realidad, de la indeterminación de los sucesos, de la existencia de variables difíciles de predecir, los viajeros cibernéticos pueden incrementar permanentemente la variedad residual que poseen como seres humanos energéticos que les permite facilitar cambios internos de profundas dimensiones y enfrentar entornos caosógenos complejos.
El arma principal de estos seres energocibernéticos es su factor inteligencia que les facilita constantemente la construcción de visiones y paradigmas, conocimientos nuevos, uso de sus propias costumbres, valores y creencias con los cuales pueden prever situaciones caóticas y de incertidumbre con que constantemente les puede sorprender y perturbar el entono. Resuelven problemas locales con mentalidad global, son capaces de transformar la inteligencia teórica en inteligencia práctica.
En este viaje espacial, los nuevos seres humanos potencian sus capacidades cuando son capaces de utilizar las TICs diseñando nuevas prácticas y sus campos de acción. Se transforman de esta manera en seres que hacen explosionar grandes transformaciones en las actividades en las cuales participan.
Son personas que dominan  todos los ámbitos de la información. Capaces de someter sin muchos problemas la complejidad que genera el enorme incremento de información de la época actual. Son hábiles en el intercambio de información y potencian sus hogares o sus centros laborales con terminales que instalan para realizar conferencias con sus ordenadores. Crean redes comunicacionales inéditas  e ingeniosas, uniendo diversas nodos locales e internacionales con conexiones electrónicas en forma eficaz y eficiente, desarrollando infinidades de espacios de prácticas innovadoras y relevantes cuando asocian la información que recogen con su propio medio ambiente, transformando esa información en significativa.

            Se debe preparar a los aprendices a que en sus viajes virtuales por el ciberespacio se autodirijan, que comprendan la diversidad de lo cotidiano, de seres y entidades nuevas que van apareciendo en la manipulación genética y electrónica que la propia ciencia y tecnología van desarrollando en la época actual, en fin, capaces de asumir todas las funciones que les depara este viaje galáctico.
            Comprensión de las estructuras de organización del cuerpo humano, sus capacidades creativas y de adaptabilidad, de desorden y gobernabilidad y su extensión tecnológica electrónica en las nuevas máquinas d la inteligencia artificial.
            Desarrollar las capacidades en los aprendices para gobernar la complejidad en permanente desarrollo de la sociedad y del propio planeta, con sus profundas tendencias al desorden y al caos. Los seres humanos como seres energocibernéticos y anticaosógenes deben propender al desarrollo de plataformas organizacionales probabilísticas que prevean el futuro y su complejidad, diseñando nuevos caminos y actitudes frente al ciberespacio siempre emergente.
         La gobernabilidad a través del control cibernético en ambientes bioelectrónicos estará en todas sus partes. No será posible precisar una sola torre de comandos de este viaje ciberespacial. La hipercomplejidad deberá ser reducida gobernando sus interacciones y la variedad de sistemas interconectados que hacen fluir cantidades increíbles de información por diversas vías.

            Los seres energocibernéticos deben lograr a través del control que las diversas dimensiones que caracterizan un sistema operen de manera adecuada y pertinente para mantener la viabilidad de cualquier suceso entendido como sistema, consiguiendo con ello su homeostasis o autoregulación, evitando cualquier amenaza la estabilidad de la organización.

            Todo modelo de control de este viaje virtual debe ser un modelo que garantice la adaptabilidad del sistema por medio de decisiones de carácter negentrópicos que reduzcan las tendencias al desorden y el caos, generando alternativas de sobrevivencia con un paradigma universal de organización que sea capaz de incluir la diversidad de lo heterogéneo.


Twitter Delicious Facebook Digg Stumbleupon Favorites More

 
Powered by Blogger