lunes, 21 de enero de 2013

Presentación del libro “Las TIC y la crisis de la educación” de Jaime Yanes Guzmán


Por el Dr Carlos Marcelo de la Universidad de Sevilla, 
Diciembre 2006



Nuestras sociedades están envueltas en un complicado proceso de transformación. Una transformación no planificada que está afectando a la forma como nos organizamos, cómo trabajamos, cómo nos relacionamos, y cómo aprendemos. Una de las características de la sociedad en la que vivimos tiene que ver con que el conocimiento es uno de los principales valores de sus ciudadanos.

El valor de las sociedades actuales está directamente relacionado con el nivel de formación de sus ciudadanos, y de la capacidad de innovación y emprendimiento que estos posean. Pero los conocimientos, en nuestros días, tienen fecha de caducidad y ello nos obliga ahora más que nunca a establecer garantías formales e informales para que los ciudadanos y profesionales actualicen constantemente sus competencias. Hemos entrado en una sociedad que exige de los profesionales una permanente actividad de formación y aprendizaje.

Tanto por las condiciones de trabajo como por las oportunidades de empleo, se percibe la necesidad de contar con una ciudadanía con una formación de base lo suficientemente fundamentada como para que pueda darse una adaptación flexible a los cambios. Y esta formación de base es la que debe proporcionar el sistema educativo obligatorio. Una formación que, frente a la temprana especialización que algunos plantean, debe atender a aspectos de formación general.

Como consecuencia de ello, poco a poco nos vamos dando cuenta de que la división clásica
entre el mundo del estudio y el mundo del trabajo está dejando de tener sentido. La idea de que existe un tiempo para la formación (básica, inicial) en la que adquirimos el bagaje de conocimientos que vamos a necesitar para toda nuestra vida profesional, no se mantiene hoy en día. La formación inicial es una formación básica que nos permite empezar a desenvolvernos en el mercado laboral.

Pero el mercado laboral es todo menos estable. Muchas profesiones u ocupaciones surgirán en los próximos años que aun hoy en día no sospechamos de su existencia. Por otra parte, el incremento exponencial de los conocimientos hace que lo que aprendemos en la formación inicial tenga una fecha de caducidad fijada. Como decía Delors en su informe, es que ya no basta con que cada individuo acumule al comienzo de su vida una reserva de conocimientos a la que podrá recurrir después sin límites. Sobre todo, debe estar en condiciones de aprovechar y utilizar durante toda la vida cada oportunidad que se le presente de actualizar, profundizar y enriquecer ese primer saber y de adaptarse a un mundo en permanente cambio.

La necesidad de aprender a lo largo de toda la vida se ha convertido en un lema cotidiano. En otro tiempo uno se formaba para toda una vida, hoy día nos pasamos la vida formándonos. Y la formación se nos aparece como el dispositivo que empleamos para adaptar la formación de base que hemos adquirido (educación secundaria, universitaria, profesional (reglada, ocupacional o continua, etc.) a nuestras necesidades o las de la empresa en la que trabajemos.
¿En qué afectan estos cambios a los formadores? ¿Cómo debemos repensar el trabajo de las
personas que nos dedicamos a la formación en estas nuevas circunstancias? ¿Cómo deberían formarse los nuevos formadores? ¿Cómo adecuamos los conocimientos y las actitudes de los formadores para dar respuesta y aprovechar las nuevas oportunidades que la sociedad de la información nos ofrece?

A la tarea de enseñar  los formadores se han venido enfrentando tradicionalmente en solitario.
Sólo los alumnos son testigos de la actuación profesional de los formadores. Pocas profesiones se caracterizan por una mayor soledad y aislamiento. A diferencia de otras profesiones u oficios, la formación es una actividad que se desarrolla en solitario. La clase es el santuario de los formadores.

Cuando estamos asistiendo a propuestas que evidentemente plantean la necesidad de que los
formadores colaboren, trabajen conjuntamente, etc., nos encontramos con la pertinaz realidad de profesores que se refugian en la soledad de sus clases. El aislamiento representa una barrera real frente a las posibilidades de formación y de mejora. Los cambios que se están produciendo en la sociedad inciden en la demanda de una redefinición del trabajo del formador  y seguramente de la profesión docente, de su formación y de su desarrollo
profesional. Salomon nos ofrecía su metáfora respecto a que se está modificando el rol del formador desde transmisor de información, el solista de una flauta al frente de una audiencia poco respetuosa, al de un diseñador, un guía turístico, un director de orquesta.  Así,  el papel del formador debería cambiar desde una autoridad que distribuye conocimientos hacia un sujeto que crea y orquesta ambientes de aprendizaje complejos, implicando a los alumnos en actividades apropiadas, de manera que los alumnos puedan construir su propia comprensión de las competencias a adquirir, trabajando con los alumnos como compañeros en el proceso de aprendizaje.

Los cambios en los formadores no pueden hacerse al margen de cómo se comprende el proceso de formación de los propios formadores. ¿cómo se aprende a enseñar/formar? ¿cómo se genera, transforma y transmite el conocimiento en los formadores? Los cambios que observamos se concretan en formas distintas de entender el aprendizaje, la enseñanza, las tareas, así como los medios y la evaluación.

Se está demandando, por tanto un formador entendido como un "trabajador del  conocimiento", diseñador de ambientes de aprendizaje, con capacidad para rentabilizar los diferentes espacios en donde se produce el conocimiento. Y la profesión docente que necesita cambiar su cultura profesional, marcada por el aislamiento y las dificultades para aprender de otros y con otros; en la que está mal visto pedir ayuda o reconocer dificultades. Esta nueva cultura debe estar contaminada de una nueva manera de aprender. Los esfuerzos por hacer realidad una sociedad que aprende se concretan en un formador que aprende a lo largo de toda su vida. El aprendizaje continuo y permanente no es ya una opción a elegir, sino una obligación moral para una profesión comprometida con el conocimiento.

Una característica del aprendizaje a lo largo de la vida que desde mi punto de vista lo hace sumamente interesante, es que se entiende que TODOS podemos aprender, y que el aprendizaje no tiene por qué estar limitado a las instituciones formales y tradicionales de formación. En otras palabras, el aprendizaje que se considera de valor no sólo es el aprendizaje formal, sino que el aprendizaje no formal e informal cobran la importancia que siempre han tenido aunque no hayan sido reconocidos.

En este escenario, el aprendizaje deja de ser un proceso pasivo para ser autodirigido, y
autocontrolado.  Así, el aprendizaje no está dirigido por el formador sino que está básicamente centrado en los alumnos. Es un tipo de aprendizaje que contrasta con el aprendizaje formal.
La formación ha ido abriendo poco a poco a nuevos espacios y ambientes de aprendizaje que han venido a complementar la formación presencial tradicional. Tanto en la Formación Profesional Reglada, como en la Formación Profesional Ocupacional o en la Formación Continua se han venida desarrollando con creciente interés experiencias formativas que han incorporado de forma completa o parcial lo que se ha denominado e-learning.

Este nuevo término ha venido a englobar experiencias demasiado diferentes tanto en concepción como en calidad de desarrollo. No pretendo en este espacio hacer una revisión acerca de las diferentes acepciones del término e-learning. Podríamos estar de acuerdo si entendemos que nos referimos a e-learning como: cualquier acción formativa (intencionada) en la que los conocimientos y competencias se adquieren mediante diferentes tipos de interacciones (alumno-contenidos; alumnos-alumnos; alumno-formador; alumno-interface) que se gestionan a través de recursos y espacios electrónicos accesibles  principalmente a través de Internet.

Una de las aportaciones reales y constatables que e-learning está haciendo a la enseñanza y a la formación consiste en acelerar el debate de la eficacia de los modelos tradicionales de formación. Una sociedad en red que aprende en red no puede seguir manteniendo  instituciones formativas basadas en la mera transmisión de la información o de conocimiento desde el que sabe al que se supone que no sabe.

Estamos avanzando rápidamente hacia modelos de aprendizaje alternativos que desde un punto de vista genérico se denominan como constructivistas en los que el énfasis se sitúa en la orientación y apoyo a los estudiantes en la medida en que estos aprenden a construir su conocimiento y comprensión de la cultura y la comunidad a la que pertenecen.

El concepto de ambientes de aprendizaje constructivistas ha ido ganando terreno
 entre las personas que nos dedicamos al diseño de acciones de formación a través de Internet. De esta manera, pensar y utilizar el concepto de "Ambiente de Aprendizaje" como metáfora supone pensar en un espacio donde ocurre el aprendizaje. Un espacio que puede ser real o virtual, pero en cualquiera de las situaciones debería atender de manera especial a la persona que aprende, la situación o espacio donde actúa, interacciona y aprende el alumno, y la utilización de herramientas y medios que faciliten el aprendizaje. Otra forma de definirlo sería: "un lugar donde los alumnos pueden trabajar juntos y apoyarse unos a otros en la medida en que utilizan una variedad de herramientas y recursos de información en su búsqueda de objetivos de aprendizaje y en la realización de actividades de resolución de problemas".

Entendemos que la finalidad de cualquier ambiente de aprendizaje consiste en implicar a los alumnos en experiencias de aprendizaje significativo. Estas experiencias tienen en común algunas características: En primer lugar, el aprendizaje es activo: los alumnos no son sujetos que esperan para aprender sino que aprenden implicándose en tareas o actividades significativas que les llevan a indagar, formularse preguntas, recopilar información, reflexionar, etc. En segundo lugar, el aprendizaje es constructivo: La actividad es una condición necesaria pero no suficiente para que se produzca el aprendizaje. Para que el alumno aprenda debe ser capaz de relacionar e integrar las nuevas experiencias que está llevando a cabo. Que el alumno construya esquemas conceptuales que le ayuden a entender lo que va aprendiendo. Y para ello se requiere que los ambientes de aprendizaje promuevan ocasiones en las que los alumnos deban de reflexionar y pensar sobre lo que están aprendiendo.

Tercero: el aprendizaje es intencional: Cuando los alumnos se implican en actividades resulta necesario que conozcan cuál es la meta de tal actividad. Los alumnos aprenden mejor cuando conocen el qué y para qué de lo que están haciendo. La actividad por sí misma no conduce a aprendizaje si no hay reflexión e integración de lo que se está aprendiendo. Cuarto: el aprendizaje es cooperativo: La experiencia de aprendizaje informal de las personas nos enseña que generalmente aprendemos algo mediante la observación, la conversación, la práctica, y suele ocurrir que estas actividades no se realizan en solitario sino en colaboración. Los ambientes de aprendizaje constructivistas ponen a los alumnos en situaciones en las cuales deben de compartir con otros, conversar en torno a  un problema o dilema y desarrollar conjuntamente una solución. Por último, las tareas de aprendizaje deben ser auténticas: Uno de los aspectos criticables de la enseñanza tradicional es que simplifica en demasía las ideas y procesos de manera que enseña a los alumnos un conocimiento demasiado alejado de la
realidad. Al alejar el conocimiento de su uso cotidiano los alumnos aprenden conceptos abstractos que en ningún momento aplican en su vida cotidiana. Y no los aplican porque no se les han creado ocasiones para que comprendan que el "conocimiento" sirve para la vida diaria.

Un ambiente de aprendizaje constructivista debería de crear tareas auténticas, es decir, tareas realistas que fueran similares a las que los alumnos deberían de realizar en su trabajo cotidiano.
Si entendemos los procesos de aprendizaje y formación según los parámetros anteriores, hemos de asumir que deben de producirse grandes cambios en la forma como generalmente se vienen desarrollando las acciones de formación profesional, sea ésta reglada, ocupacional o continua.  La mera introducción de dispositivos electrónicos en los procesos de formación no cambia el "paradigma formativo". Venimos observando demasiadas experiencias que bajo la denominación de "e-learning" (aprendizaje electrónico) no van más allá del "e-reading" (lectura de textos electrónicos): vino viejo en odres nuevos. Los cambios que necesita nuestra sociedad y que demanda de los formadores son cambios que afectan a las propias concepciones y principios de lo que se ha venido entendiendo durante años por formación. Cambios más profundos que el mero empleo utilitario de determinados recursos tecnológicos. Cambios que suponen un verdadero compromiso y respeto por el derecho de aprender de nuestros alumnos.

El libro que prologamos, redactado por Jaime Yanes Guzmán, plantea respuestas elaboradas a
algunas de las preguntas anteriores. La educación en el siglo XXI requiere de nuevos modelos, procedimientos y formas de pensar que nos permitan enfrentarnos a los nuevos problemas con nuevos procedimientos. No caigamos en el error de intentar dar respuestas a los nuevos desafíos con soluciones anticuadas.

domingo, 20 de enero de 2013

Algunos antecedentes para el proceso de Mejoramiento de la Calidad de la Enseñanza Superior


Trabajo preparado para mis labores en el Programa Mecesup en el Departamento de Trabajo Social de la Universidad Tecnológica Metropolitana. A pesar de que han pasado bastantes años, la mayoría de lo que ahí se presenta tienen aún plena validez. Pero hay que recordar que todo este material debe ser vuelto a revisar desde una perspectiva de la complejidad de la educación.
Santiago, mayo de 2004

l. Características del entorno


1.      Chile vive una nueva etapa en su desarrollo histórico-social. Ha comenzado su incorporación a los procesos de globalización e internacionalización de la economía. Este proceso trae al país ventajas importantes, pero al mismo tiempo,  genera diversos problemas de índole  político, económico, social, ético, ecológico y cultural que afectan seriamente a importantes sectores del país.

2. Entre las ventajas encontramos el aumento de la productividad, incorporación de nuevas tecnologías en la producción, en la gestión y en especial en las comunicaciones, todo lo cual favorece la creación de condiciones para que el país pueda pasar de las ventajas comparativas a las competitivas.

3.   El futuro es tremendamente fluido, estando formado por mudables y complejas situaciones y problemas que se influyen  mutuamente, obligando a que las decisiones cotidianas sean por excelencia cambiantes. El origen de esta realidad es el desarrollo de las comunicaciones y la informática y su influencia en la sociedad.

4. En efecto, el potenciamiento de la informática ha incrementado el alfabetismo digital y la "construcción" de la superautopista de las comunicaciones con 500 millones de usuarios conectados por Internet, está haciendo que mueran en el ciberdominio ideologías, localidades, países, vínculos ideológicos y la identidad nacional y lenguística.

5.   Al mismo tiempo, esta supercarretera de la información está destinada a transformarse en un gran mecanismo integrador al facilitar el contacto entre culturas diferentes, posibilidades de investigación en miles de lugares simultáneamente, intercambio de experiencia con millones de personas y un cambio profundo en la educación.

6.   En el ámbito empresarial/institucional, ha terminado con la sedimentación de lo local, lo nacional y lo internacional de la organización taylorista, creando el nuevo esquema de organización-red-mundo y la interconección permanente entre estos tres niveles. Ademas ha emergido la nueva cultura organizacional que tiene como misión realizar la alianza entre lo local y lo global.

7.   El producto final de la telemática es que cada vez más todos estarán afectados por todos. En el aspecto cultural, esta telemática está permitiendo que las identidades se resinteticen permanentemente con las otras identidades culturales, ingresen a un vértigo de transfiguraciones permanentes.  Simultáneamente, es este mismo fenómeno el que está definiendo el grado de modernidad de los países y/o de las personas por la capacidad que tienen  de incorporar tecnología y valor intelectual agregado en la producción de fenómenos y bienes.(3)

8.   Nos encontramos entones en una sociedad compleja donde, como lo plantea el sociólogo Niklas Luhmann, sobreabundan las relaciones, las posibilidades y las conexiones, de modo que ya no es posible plantear una correspondencia biunívica y lineal de elemento con elemento. La complejidad es entonces, el conjunto interrelacionado de elementos cuando ya no es posible que cada componente de la sociedad se relacionen con todos los demás, debido a limitaciones inmanentes a la capacidad de interconectarlos.

9.   La complejidad de la sociedad es, de acuerdo a este autor, el aumento de la diferenciación en ella. Toda verdadera teoría debe ser capaz de reflejar esta situación y reducir esa complejidad, dando cuenda de la multiplicidad de  relaciones y posibilidades que caracteriza a la sociedad contemporánea.

10. A diferencia de la cultura industrial que acentuaba en el estudio de las cosas en forma aislada, de los componentes con frecuencia a expensas del contexto, la actual civilización de las comunicaciones tiende a enfatizar en los contextos, relaciones y en el enfoque total y no fragmentario de los problemas.

11. Esta situación de transformación permanente de los fenómenos de la sociedad tiende a romper los equilibrios, y si estas mutaciones  de las cosas y de los hechos no son conocidos, pueden terminar en una situación de caos y destrucción.

 12.            El paradigma de la sociedad actual es el de la producción tecnotrónica basada en los flujos y redes de energía y la información electrónica manipulada, procesada y calificada. Esto está permitiendo que las empresas/instituciones pasen a la producción descentralizada, a la permanente creación de diversas unidades productivas, a formas de trabajo integrales y redes igualitarias de cooperación.

13. Nuestro mundo actual vive el paradigma de los flujos y redes de energía, donde la información electrónica -manipulada, codificada y procesada- es el factor decisivo en la vida de empresas e instituciones tanto privadas como estatales, como asimismo de los propios profesionales y técnicos que en ellas laboran.

14. Esta nueva situación cultural -en especial científica y tecnológica- está provocando profundas mutaciones en todas las esferas de la vida de la humanidad y por consecuencia, también de nuestro país. La revolución de las comunicaciones ha acelerado la globalización planetaria, el comercio exterior y las alianzas regionales. Ha acrecentado la alfabetización "digital", el "ciberdominio", "los hogares electrónicos" y la incorporación de cientos de millones de usuarios a las superautopistas de la informática. Todo ello ha transformado a los recursos humanos en el factor productivo estratégico.

15. Sin embargo, al mismo tiempo, estos cambios mutan continuamente la economía mundial, reflejándose en vinculaciones internacionales profundas, intensas y cambiantes en los planos comerciales y financieros. Esto obliga a un acomodamiento permanente de las estrategias tanto de las empresas privadas como de las instituciones del Estado de cada país, con el fin de garantizar políticas pertinentes de equidad social y cultural, reformas de la educación,  desarrollo del conocimiento y de tecnologías de gestión adecuadas,  formación de trabajadores multifuncionales y satisfacción de las verdaderas necesidades de clientes y usuarios.

16. Es que los mercados ya no son estables, las tecnologías se modifican permanentemente, los consumidores se han transformados en infieles, activos y cambiantes en sus preferencias, la novedad adquiere una relevancia impensable en todas las esferas de la sociedad y los mercados internacionalizados han llevado al límite la competencia.

17. Fernando Monckeberg plantea que el éxito de una corporación ya no depende tanto de lo que tradicionalmente se ha entendido por capital, ni de sus activos fijos ni del mercado que sea capaz de cubrir, sino de la capacidad propia que haya sido capaz de montar en la innovación tecnológica. Esto nos da claramente la idea que son las industrias e instituciones basadas en el conocimiento las que van a dominar.

18. Al mismo tiempo, Alvin Toffler recalca que la proliferación de la economía del conocimiento es, de hecho, la nueva fuerza explosiva que ha lanzado a las economías avanzadas a los actuales niveles enconados de competencia. Es que, agrega Toffler, la lucha por el poder ha ido evolucionando hacia una lucha por la creación, acceso y distribución del conocimiento.

19. La modernización pasa por superar los problemas de atrasos científicos, tecnológicos y sociales que impiden que este país de los saltos cualitativos necesarios para pararse frente al mundo con seguridad y autoridad. Chile necesita de la energía que nos arrastre hacia el futuro. Esa energía es el desarrollo de las fuerzas productivas, -en especial la ciencia y la tecnología-, de la cultura y de la equidad social. Lograr estas metas nos permitirá transformarnos en una sociedad madura, libre y soberana capaz de hablar con potente voz en el concierto de naciones.

20. Lo único que garantiza un nivel de calidad aceptado por los mercados mundiales, es el permanente y acelerado desarrollo del conocimiento de las nuevas tendencias científicas y tecnológicas, cuya aplicación a la producción y gestión empresarial e institucional le imprimen un nuevo nivel cualitativo a estas organizaciones.

21. Según Varela y Flores (2000), los tiempos nuevos son de diseño corto, de flexibilización en los productos, ineficacia de la planificación a largo plazo. Vivemos un mundo donde nos enfrentamos a la fluidez y la fragmentación. En esta perspectiva, según los autores,  no nos podemos seguir manteniendo en el ámbito del cartesianismo, negando que vivimos el fin de una época. Ambos autores plantean que es necesario agudizar la comprensión sobre las estructuras que están en la base del ser humano. Es urgente, agregan, hacerse cargo sin simplificarla, de la complejidad de los problemas del trabajo y la ética; encontrar una espiritualidad más libre de miedo y resignación.





ll. Perfil del profesional

 1.  Frente a la complejidad de los fenómenos de la sociedad y de los procesos y estructuras que  se imponen en la producción y la gestión, la lucha principal se traslada a terminar con la visión fragmentaria, casual y equivocada que hoy día el profesional tiene del presente y fundamentalmente del futuro de la sociedad.

2.   Es necesario que el recurso fundamental de la producción –las personas- sean creadores, que adquieran un pensamiento a gran escala y teórico general, ensamblen las piezas dispersas, generalicen pero al mismo tiempo sinteticen la realidad.

3.   Al invadir las comunicaciones la sociedad están cambiando  también la mente, la forma de pensar, de sintetizar y de prever lo que viene. La actual tecnología está potenciando los conocimientos y el poder mental de la gente.

4.   Hoy día se está desarrollando una forma de ver la realidad que facilita al profesional comprenderla no compuesta de elementos separables con facilidad, sino que por el contrario, una sociedad - problemas, procesos y estructuras-  llena de partes altamente influidas unas con otras que obliga al análisis de dependencia mutua.

5.   El ordenador facilita la profundización sintetizadora del conocimiento, debido a que puede recordar e interrelacionar gran número de fuerzas causales, profundizando toda la concepción que se tenía respecto a la causalidad, perfeccionando, como señala Alvin Toffler,  nuestra comprensión del carácter interrelacionado de las cosas y ayudándonos a sintetizar todo lo que tienen de significado a partir de datos aparentemente inconexos arremolinados a nuestro alrededor. Estamos presenciando el surgimiento de una mente "postuniformizada".

6.   En la época en que se ha desatado una aguda lucha por el control de los conocimientos y las comunicaciones, lucha que tendrá como producto final un cambio radical en el poder de las personas, empresas y países, se necesitan profesionales capacitados para establecer las bases electrónicas para una economía muy acelerada que debe remodelarse constantemente, adoptando nuevos formatos permanentemente sin correr el riesgo de desaparecer por esta causa.

 7. El filósofo Ervin Laszlo afirma que actualmente nos encontramos formando parte de un sistema interconectado de la naturaleza, y a menos que informados "generalistas" asuman la tarea de elaborar teorías sistémicas de las pautas de interconexión, nuestros proyectos de corto alcance y nuestra limitada capacidad de control pueden conducirnos a nuestra propia destrucción.

8. Todo lo anterior obliga que se tenga una visión coherente de lo que viene. Luciano Tomassini sostiene que lo principal en los profesionales modernos es definir y tomar en  cuenta los elementos contextuales en que las empresas (las instituciones en general) se desenvuelven, esto es las transformaciones económicas, tecnológicas, culturales, científicas, éticas, sociales, ecológicas y políticas, y de preferencia de la gente a fin de imprimir coherencia y eficacia a las empresas e instituciones.
9. Lo que plantea Tomassini es entonces que  el nuevo profesional debe invertir en analizar las tendencias de los cuales surgirán los escenarios en que tendrá que desenvolverse la empresa o institución en el futuro, siendo más capaz de prevenir que de solucionar los problemas que se le presentan. Por ello el nuevo profesional debe ser un trabajador mucho más sensible a lo que viene por la emergencia del nuevo paradigma tecnológico que está ampliando extraordinariamente las opciones personales.(8)

10. Todo lo hasta aquí comentado nos demuestra que nos encontramos ante la presencia de un nuevo tipo de trabajador. Su característica fundamental no es, como se plantea, la especialización, sino que posea una gran propiedad generalizadora y sintetizadora.

11. Debe ser generalista. Su pensamiento no puede quedar reducido sólo a lo particular e individual. Tiene que ser capaz de conocer en profundidad las tendencias generales que se encuentran en la base del desarrollo de la sociedad y de las empresas, lo que le permitirá estar generando constantemente problemas nuevos.

12. Poseer gran capacidad para comprender la complejidad de las cosas, aceptando y conociendo el hecho de la multiplicidad de conexiones de todas las cosas y fenómenos que ocurren en la realidad. Incluso tiene que tener la suficiente visión y perspicacia para determinat aquellas relaciones que no son visibles pero que están latentes, y que sin duda influyen también en los fenómenos que se analizan.

13. El nuevo profesional debe poseer características multidisciplinarias, porque es lo único que le permitirá una permanente atención a todo lo novedoso que ocurre en el medio en que se desenvuelve. La multidisciplinariedad va mucho más allá de la simple especialización. Es la multiespecialización, pero sobre una nueva base: capacidad generalizadora, analítica y sintetizadora, con grandes atributos en el  conocimiento de lo complejo y poseedor de una gran cultura.

14. El profesional de la época contemporánea debe ser sensible de los problemas sociales que acarrea la propia modernidad en el plano de la cultura - y de la capacitación en particular- para enfrentar esta nueva situación. El cambio del trabajo manual a la actividad intelectual y  supersimbólica es irreversible. Ello plantea una nueva forma de tratar a los trabajadores, enfatizando el carácter singular de cada uno de ellas más que si fuesen una masa. Se debe favorecer todas las nuevas formas laborales y de tratamiento individual que van emergiendo en el marco de las nuevas tecnologías como el horario flexible, el teletrabajo, el trabajo compartido, beneficios individuales, diferenciación de honorarios, etc.

15. El profesional moderno debe ser un profesional que, conociendo el carácter y las necesidades de la época, sea capaz de constribuir a la construcción del futuro anticipándose a lo que viene. Para asegurar este saber prospectivo, este saber pertinente, hay que desarrollar en ellos habilidades y conductas que los lleven a conjugar lo aprendido en la enseñanza superior, con la investigación científica de campo o en terreno. Para ello debe tener una formación generalista, conocedor de la complejidad de la sociedad, culto y multidisciplinario. Debe ser flexible, con libertad de autoexpresión y de aprendizaje permanente, que une la intuición  con la mente racional y que se preocupa de todos los aspectos éticos de la vida empresarial. Un profesional que empieza a borrar los límites de distinción entre espacio común laboral y el personal.

16. Se trata de formar un profesional  que sea sujeto protagonista del desarrollo científico-tecnológico y social del país. Sólo en este marco son posibles recursos humanos capaces de generalizar su práctica en el marco de las tendencias actuales del desarrollo de la sociedad, produciendo nuevos conocimientos En esta perspectiva se hace realizable el momento de la síntesis entre los conocimientos adquiridos en su proceso de formación y los nuevos, los originales, los que crea el propio profesional y técnico en su experiencia de investigación práctica. En síntesis, lo que se debe lograr es articular la formación superior, la investigación y la experiencia profesional.

17. La revolución del conocimiento y la tecnológica está modificando los contenidos del trabajo. Un puesto de trabajo se define por la tecnología que utiliza y fundamentalmente por el uso que se hace de ella. Por lo tanto es posible afirmar que ya la competitividad y la eficacia no dependen sólo de la tecnología -que es conocimiento- que incorpora una empresa o institución, sino principalmente del compromiso, dedicación y competencia de los recursos humanos en la utilización pertinente de esas tecnologías.

18. Nos encontramos frente a una decidida revolución de la forma de trabajar, la cual posee hoy día a diferencia del pasado, más propiedades analíticas y sintéticas, es decir, es más intelectual. Si investigadores, profesionales y trabajadores no asumen estas nuevas cualidades ponen en peligro su posición y estabilidad en el trabajo, amenazan la competitividad de empresas e instituciones y del propio país y no satisfacen a clientes y usuarios.

19. Ello es así porque las tecnologías (conocimientos) computacionales ya no sólo transmiten información, sino que fundamentalmente -como señala Fernando Flores- registran compromisos a través del lenguaje digital. Esto nos muestra que hemos pasado de la era en que la computación sólo administraba y estructuraba las comunicaciones para entregar información al instante, a una nueva era en que profesionales, ejecutivos y trabajadores en general articulan y modifican constantemente sus identidades personales a través de las redes de computadoras

20. Tanto las formas de gestionar como el perfil del nuevo profesional han cambiado definitivamente. La gestión moderna en todo tipo de empresa inteligente se mueve fundamentalmente en torno a la promoción innovadora, sistémica y prospectiva del saber, a la utilización del conocimiento para mejorar procesos productivos continuamente, para definir qué nuevos saberes pueden mejorar la producción. La gestión tiene por meta hoy día obtener información estratégica para conocer el entorno de la empresa, anticipándose a las nuevas tendencias. Esta lejos la época en que la gestion se centraba sólo en la jerarquía organizativa, en el ejercicio de la autoridad y en mejorar la organización del trabajo. La gestión en definitiva debe crear las condiciones para “aprender a aprender “ y desaprender al mismo tiempo, todas las formas y estilos caducos del pasado

21. De aquí surge un nuevo perfil del profesional, investigador y trabajador actual, que se caracteriza por su capacidad de gestión, creativo, flexible, cualificado, tenaz, con visión de futuro, pensamiento estratégico, empático, problematizador, prospectivo e intuición futurista, capacidad para enfrentar y superar ambiguedades, interactivo, forjador de compromisos, constructor incansable de valores éticos, capacidad de trabajar en equipo, multifacético y multifuncional, entre otras. Todo esto es posible sólo sobre la base de una sólida visión cultural generalista que supere la estrechez de la mera especialización.

 22. Este nuevo paradigma de la cultura del profesional tiene como característica primordial asegurar la capacidad de todas las personas para cooperar y participar en el diseño, ejecución y evaluación de todo tipo de procesos y nuevos proyectos para alcanzar los objetivos institucionales. En este sentido, se deben tomar medidas propicias para ayudar a los inventores, profesionales y trabajadores en empresas e instituciones del país a asumir cambios culturales como contrapartida a la simple y fácil imposición de programas elaborados por las jerarquías.

23. Otro elemento de este paradigma es la creación y desarrollo de nuevas formas de organizar el trabajo, incorporando tecnologías de gestión que satisfagan al cliente o al usuario, que fortalezca un nuevo liderazgo, que horizontalice las estructuras, que dinamicen las comunicaciones y que favorezcan el alto rendimiento de las organizaciones chilenas, entre otros. Todo lo anterior situando el diseño organizativo y la gestión de los recursos humanos en función del entorno, del nivel tecnológico más avanzado y del contenido de las tareas.

 24. En este marco, el liderazgo de la gerencia pública y privada chilena debe estar definitivamente caracterizado entre otros, por su capacidad de entender el nuevo entorno económico-social y político-cultural que vive el país, por el manejo de nuevas tecnologías de gestión, por la transmisión de visión, por su sensibilidad ante la problemática social y de marginalidad cultural de vastos sectores de la población del país, sus aptitudes para escuchar y ser flexible, por su sentido generalistas y capacidad multifuncional, orientación hacia procesos y competencias, trabajo en equipo, creatividad e incentivos al desarrollo de nuevos conocimientos creando entornos inteligentes.

  
 lll. Metodología en el aula

 1. Los profesionales humanos modernos son hoy día fundamentalmente gente de terreno, por lo tanto con capacidad cuestionadora  del medio en que laboran. En ellos se produce constantemente una transmutación entre su práctica diaria y su formación académica a través de la  exploración e indagación permanente. Desde este punto de vista, es la formación superior la que entrega los conocimientos generales y metodológicos para que esta transmutación se produzca,  facilitando las condiciones apropiadas para  recrear su práctica de trabajo y desarrollar nuevos saberes pertinentes.

2. Formar estos nuevos recursos humanos profesionales, exige una metodología  en el aula que entregue instrumentos de análisis necesarios para poder profundizar en el conocimientos de las tendencias epocales, tanto en el nivel de desarrollo de la ciencia y de la tecnología como de las consecuencias sociales que emergen de estos procesos modernizadores (políticos, éticos, de producción, de gestión, jurídicos, etc.)

3. En definitiva se trata de ofrecer  una metodología original que facilite los elementos teóricos necesarios y fundamentales, que le permita realizar un análisis  en profundidad de las distintas esferas de la actividad   institucional y de su entorno. Este sería un paso inicial para conocer científicamente la problemática planteada como fenómeno histórico y en la perspectiva de lo que viene, de lo que depara el futuro  de la organización, sintetizando el nuevo conocimiento y proponiendo los cambios pertinentes para enfrentar con éxito el  devenir.

4. En este marco proponemos una metodología como un determinado saber que se ponga al servicio de la profundización permanente del conocimiento de la  organización contemporánea, en la perspectiva de su  ampliación constante. Una metodología como un conjunto de situaciones teóricamente definidas para ser utilizadas como principios dirigentes en el trabajo de investigación de la producción, servicios y de la gestión de éstas.

5. La metodología debe ser entendida  como un conjunto de armas del análisis científico, de medios para la realización de las exigencias de ese análisis. Desde este punto de vista, la metodología sirve al desarrollo de la ciencia de la gestión como un sistema total, porque ayuda a definir sus categorías, su sistema, la estructura de la propia ciencia, para conocer sus regularidades y tendencias.

6. La metodología debe permitir conocer la realidad de las instituciones privadas y públicas tal cuales son, su organización sistémica, sus distintos elementos, sus conexiones, relaciones y nexos, sus causas, su actualidad,  sus posibilidades de desarrollo y sus perspectivas de futuro. La metodología nos debe permitir desarrollar la teoría gestional   a un nuevo nivel, actualizar ésta y hacerla útil y práctica a los profesionales que egresan de la enseñanza superior para que conozcan en profundidad el medio en que se desenvuelven.

 7. La metodología con su lógica nos enseña que un  problema de gestión para ser conocido debe ser analizado en sus tendencias de desarrollo, en todos sus aspectos, vínculos y eslabones intermedios, desde lo más abstracto a lo menos abstracto e individual, exigencia de universalidad que mitiga los errores.

8. La metodología ayuda a crear el aparato categorial de la investigación y es la síntesis de los componentes filosóficos, gnoseológicos, lógicos, teóricos, ontológicos y estadísticos que se utilizan en el proceso del conocimiento o investigación científica.

9. La metodología en el aula busca en última instancia formar personas capaces de tener una actitud científica como estilo de vida; que formulen problemas y traten de resolverlos; que sean insaciables en su curiosidad; que interroguen constantemente a la realidad, transformándose en permanentes problematizadores; que comprendan que la creación científica, a pesar de todo, no es la verdad última y definitiva, sino que un paso más en la búsqueda del saber y que el error debe ser asumido como un estímulo más para alcanzar estos saberes nuevos.

10. Con estas bases metodológicas es posible conocer el entorno en que actúa las instituciones públicas o privadas, dejándolas en condiciones para hacer frente con éxito las mutaciones que este contexto sufre. Desde esta perspectiva es posible que se inicien investigaciones sobre la adecuación de la estructura interna y del personal directivo respecto a las exigencias del medio.

11. Los profesionales modernos, si pretenden tener una rápida capacidad de respuesta a los desafíos que le impone la globalización  y el desarrollo tecnológico, deben estar en condiciones de evaluar permanentemente la fuerza y debilidad de su organización, sus equipos de trabajo y su espíritu corporativo. Pero fundamentalmente deben estar en condiciones de valorar y ajustar permanentemente sus objetivos estratégicos con el fin de responder adecuadamente a su contexto.

 12. Hoy día las capacidades intelectuales de las personas están potenciadas por la permanente utilización del ordenador, lo cual permite conocer aspectos de la realidad antes impensables y manejar, entonces, variables innumerables en breves períodos de tiempo.  De esta manera se ha ido creando un entorno de inteligencia artificial que permite a la persona añadir “extrainteligencia” constantemente a la información que le llega, cambiando con ello tanto el carácter de la cultura como la velocidad de sus transformaciones. Nos encontramos en presencia de organizaciones inteligentes que están superando a las tradicionales autoritarias organizaciones basadas fundamentalmente en el control estricto. Son entornos   donde predomina el aprendizaje generativo y la visión compartida. 

 13. Toffler anunció ya hace algunos años que el entorno inteligente crea personas más inteligentes. Con esto anunciaba el nuevo carácter del conocimiento. En el sentido de Colom y Mélich, el conocimiento hoy día ya no se desarrolla fundamentalmente a través de la técnica, sino por medio de entornos innovadores o ambientes nuevos. La creación de nuevo conocimiento es propio del cognotivismo sistémico.

14. A diferencia de los pensadores cartesianos que centraban el conocimiento en el análisis de las partes a expensas del contexto, la nueva forma de pensar enfatiza en el enfoque total no parcializado de los problemas, poniendo en primer plano la interrelación mutua de los distintos subsistemas. Se trata de entender el conocimiento como un universo abierto en el sentido de Prigogine, donde el azar y la necesidad se entrelazan en un sistema flexible hasta saltar a un nuevo estadio de complejidad.

15. No hay saberes petrificados y el proceso del conocimiento está sustentado en la actualidad, de acuerdo a Lyotard, en un entorno de comunicaciones veloces compuesto de complejos y diversos lenguajes. En esta perspectiva, será analfabeto aquel que no sepa donde ir a buscar la información pertinente. Es el acelerado cambio cultural -basado en la información- el factor determinante en las mutaciones del resto de los componentes de la sociedad. La persona culta será entonces, como lo plantea Fredy Parra,  aquella capaz de conocer lo adecuado en el momento preciso, aquella que entienda la realidad en su dinamicidad, en el acontecer mismo, en su apertura a la novedad.

16. Niklas Luhmann plantea que hay que abrir lo existente a otras posibilidades, ampliando lo posible. Agrega este autor que el conocer hoy día obliga a plantear una ontología de la totalidad, la diferencia y la relación, pensando de manera más global y disolviendo con ello las esencias estáticas. Hay que enfrentar lo complejo de la sociedad y de los acontecimiento de un modo transformador, a través de teorías establecidas como instrumentos de observación que permitan efectuar selecciones y definir actuaciones. En fin, hay que transformar el viejo sueño cartesiano en realidad, de hacer penetrar la teoría en la acción, de convertir la inteligencia teórica en práctica. El pensamiento debe ser hoy día capaz de introducirse en la esencia del tiempo, de la época, con su carga de contradicciones y tendencias, con su transformación, a través de los procesos dialécticos del desarrollo, en otra época nueva, en un nuevo tiempo. 

17. Vivimos una época donde predomina la actividad creadora y transformadora del ser  humano como fuerza motriz principal del desarrollo real de la cultura.  Se incrementa la intelectualización de la cultura; la industrialización del proceso de creación, difusión y consumo de valores culturales; cambia el lugar y el papel del ser humano en la producción material y espiritual, intensificándose en general los procesos integradores de los aspectos materiales y espirituales del desarrollo único de la cultura.

18. Para superar esta situación es necesario elaborar un enfoque pluridimensional de las ciencias , una manera de ver las cosas que agrupe en una metodología única posiciones distintas de la concepción del mundo, no reduciéndose las unas a las otras, sino que por el contrario, estableciéndose relaciones recíprocas.

19. La metodología  debe asumir en el plano gnoseológico conocer no sólo aspectos aislados del ser humano, sino que reconocer en ellos aspectos y propiedades universales. Por lo tanto, los problemas especiales que lo afectan deben ser resueltos sobre la base de la síntesis filosófica del conocimiento humano en la perspectiva de su desarrollo multifacético.



 20.  La metodología tendrá como contenidos las nuevas formas de pensar, que permiten comprender cómo es posible conocer el proceso de la conciencia humana describiendo su propio operar, la actividad subyacente a la conciencia, de dar descripciones efectivas sobre sí mismo y ello tenga validez universal. El trabajo de investigación plantea la necesidad de revelar el camino que permita iluminar al ser humano desde el mismo ser humano, indicando las bases operacionales que cimientan las culturas humanas.

21. La metodología busca aclarar los dominios cognitivos desde donde el observador conoce, entendiéndolos como criterios de validación respecto a las conductas de terceros. Estos dominios cognitivos se explican como reformulaciones de situaciones concretas de la praxis del observador, el cual se reapropia constantemente de su experiencia con elementos de su propia praxis.

22.  La metodología se debe plantear  abordar el tema de las regularidades emergentes como perturbaciones en el acoplamiento estructural de los seres vivos y de los sistemas en general, los cuales se forman a partir de la propia historia de interacción, de la reciprocidad históricas que determinan la clave de la codefinición entre un sistema y su entorno.

 23. La metodología en el aula revelará el pensar analógico  descubriendo las relaciones que van más allá de las circunstancias particulares que vive cada sistema en momentos específicos, comprendiendo su existencia local en relación con el contexto general a que pertenece sistémicamente. La metodología tratará de mostrar cómo los fenómenos y los hechos aparecen como una creación desde el marco referencial lógico que posee el observador y que son sus propias relaciones o coherencias operacionales que éste construye.

24. Dimensión teórica: comprender el planeta como una unidad; asumir que el aumento de la información cambia la percepción que se tiene de la sociedad; modificar la manera de prever las consecuencias de los actos de la gente; comprender la existencia de un mundo simultáneo, próximo e interdependiente; impulsar la construcción e interrelación de grandes cantidades de relaciones causales para explicar los por qué de las cosas; asumir las nuevas lógicas del intercambio simbólico; aceptar el dominio de lo mutable, del aproximadamente, la imprecisión; entender a la sociedad como una evolución continua con un futuro abierto e impreciso; señalar la existencia de sistemas como estructuras de no-equilibrio, flexibles y cambiantes frente a las perturbaciones del entorno; aceptar la complejidad de los sistemas como sobreabundancia de información y dificultad para que sus componentes establezcan relaciones e interrelaciones; enfatizar que la observación es la antesala a la acción, a la comprensión comprometida de la complejidad y su transformación; comprender la objetividad como objetidad entre paréntesis; asumir formas nuevas de pensar como la enacción, etc.

25.  Dimensión metodológica: asumir el nuevo carácter del conocimiento que se desarrolla a través de entornos innovadores o nuevos; profundización del conocimiento a través del cognotivismo sistémico; comprender el papel de la circularidad cognoscitiva tautológica en las nuevas metodologías y formas de pensar; desarrollar la concepción que los nuevos caminos del conocimiento es un universo abierto donde azar y necesidad se entrelazan para dar saltos a nuevos estadios de complejidad; crear ontologías de la totalidad, la diferencia y la relación, impulsando metodologías para pensar de manera más global, disolviendo las esencias estáticas;

26.  Dimensión práctica: Hacer penetrar la teoría en la acción, convirtiendo la inteligencia teórica en práctica; asumir la relación entre las coherencias operacionales del observador y la creación de mundos nuevos, mundos a la mano; desarrollar capacidades para penetrar en la esencia de los nuevos tiempos y transformarlos en función del desarrollo humano;  conocer las condiciones básicas generadoras de la cultura como guía para el establecimiento de metas universales en el desarrollo cultural de la sociedad; crear condiciones para que el hombre real individual absorba en sí al ciudadano abstracto, y; alcanzar la  plenitud del ser humano a través del encuentro profundo de su naturaleza consciente consigo misma.

27.  Esta metodología en el aula implica aceptar que explicar el mundo circundante implica aceptar la existencia de un círculo con el observador en el centro, donde éste es sólo un modo de vivir el mismo campo experiencial que se desea explicar, constituyendo tanto el observador, como el ambiente y el organismo observado un solo e idéntico proceso operacional-experiencial-perceptual en el ser del ser observador.

29. Una metodología que entienda la explicación como dar cuenta de las regularidades y variaciones perceptuales del propio mundo del observador, pero situándose dentro del mismo campo experiencial que se quiere conocer a través de su distinción y explicación. Es decir, se conoce cuando el observador es capaz de separar lo señalado como distinto de un fondo, especificando un criterio de distinción de un dominio físico de existencia a través de la generación de un sistema conceptual como resultado del operar del observador. Dicho en otras palabras, el observador conoce el objeto por medio de un mecanismo generativo que son sus coherencias lógicas producto de su acoplamiento estructural  en su vida experiencial con otros observadores. 

30. Otro elemento fundamental que se propone  con esta metodología basada en la biología del conocer de Maturana y Varela es que lo que se observa, distingue y explica son individualidades entendidas como unidades de interacciones con organización autopoiética, organización esta que es la que determina todo cambio en ella, subordinando y limitando dichos cambios a su propia conservación como organización.   Las organizaciones son unidades que se transforman en sus procesos de entropías internas gatillados –y sólo gatillados- por el entorno con sus anomalías y perturbaciones, pero los cambios dentro de ella  son  seleccionados por la organización en función de su mantención como tal.

31. Se propone determinar los fundamentos esenciales del pensar analógico sistémico, el cual opera captando constantemente configuraciones relacionales, pero lo hace como un acto creativo desde las relaciones que construye el observador, no deteniéndose en las relaciones locales. Por el contrario, el pensamiento sistémico es comprensivo porque va más allá de las particularidades circunstanciales, conectando lo local con el contexto general, viendo lo individual con una mirada universal. 

32. El pensar enactivo legitima la inclusión de la vida humana en la naturaleza, y que comprende al ser humano en el marco de las coherencias sistémicas de la biósfera y el cosmos. Esta propuesta hace hincapié en que cuando se ignora esta situación, sin embargo, no es el pensamiento sistémico el que prevalece sino el pensar racional causal lineal o ingenieril.  Sólo en la perspectiva de que los humanos pertenecemos a una totalidad sistémica en la historia de nuestra existencia (cosmos, biósfera y cultura) es posible comprender que podemos descubrir que los fundamentos del pensamiento lineal son analógicos y no  ingenieril o de linealidad causal. El pensar y razonar lineal causal es efectivo, como señalan ambos autores, en la operacionalidad local, pero siempre desde la mirada  del pensamiento sistémico.

33.  Esta metodología  plantea es que el mundo en que vivimos debe ser traído a primer plano con una concepción de la interpretación como la actividad de la puesta en activación del fenómeno que conocemos o pensamiento enactivo.  Esto parte de la constatación  de que la acción cognitiva más elemental requiere una gran cantidad de conocimiento o coherencias lógicas que nos permita operar en el conocer. Estas coherencias lógicas que nos permiten operar en el conocer de lo local son los continuos procesos de vivir que va dando forma a nuestro mundo. Es una co-determinación (¿dialéctica?) sin fin de lo general y lo local, de lo local y lo general. Es el dimensionamiento creativo del significado sobre la base de la historia. Saber, en definitiva, es evaluar a través de nuestro vivir, en una circularidad creativa.  




lV. Carácter de la formación general

1. El desarrollo de toda ciencia exige creación, por lo tanto debe existir pluralismo y libertad de innovar en todos los ámbitos de la cultura, sin ningún asomo de “administración del pensamiento ni cánones dogmáticos”. Debe existir al mismo tiempo en el innovador libertad de acceso a la creación tecnocientífica y cultural en general. Y por último, deben suprimirse las restricciones sociales que impida a las personas manifestar y desarrollar sus capacidades. No hay libertad donde hay censura, hambre, ignorancia y miseria. El progreso presupone asegurar la existencia vital de todos los seres humanos en su aspecto físico e intelectual.

2. Si las personas, el desarrollo tecnológico y la cultura en general son la base del crecimiento de un país,  mejorar la enseñanza superior constituyen un imperativo estratégico. 

3.      Las actuales condiciones han creado nuevas situaciones que han facilitado que el carácter del saber cambie. Los tesoros del saber ya no pueden entenderse como una ciencia dada para siempre, petrificada, guardada en un sarcófago y protegida por regularidades, conceptos, categorías, variables y juicios eternos. Hoy día la velocidad de la información y el destello incontrolable de nuevos datos ha trasladado los fundamentos de los nuevos saberes a la comunicación y sus distintos lenguajes.

4. Ésta situación transforma también la educación. Esta hoy día se fundamenta en los permanentes avances y modificaciones continuas del conocimiento, que pervive sólo a través de sus mutaciones infinitas. Por ello, saber será en la actualidad, innovar y cambiar sin cesar, y sobrevivir en un mundo de estas características exigirá adaptarse fatalmente a los cambios permanentes de la sociedad. En este aspecto, como denuncia Francisco Brugnoli, las universidades chilenas están en crisis porque no desarrolla precisamente saberes, sino que repiten sólo cosas sabidas. Y eso está afectando a los estudiantes porque ellos cada vez más intensamente están pensando la sociedad, y la universidad no da ninguna respuesta a ninguno de los graves problemas que cotidianamente emergen en el país.

5. La enseñanza superior debe propender a un aprendizaje activo de los alumnos a través de la investigación y el trabajo en equipo, colocando en el centro de éste el debate y los enfoques conversacionales, superando de esta manera el modelo de enseñanza limitado a traspasar y memorizar conocimientos. En este sentido, el proceso de aprendizaje debe estar centrado en el alumno con un trabajo exploratorio, cooperativo, explicativo, sistémico, de búsqueda y descubrimiento de nuevos conocimientos. Se trata como plantea Habermas, de crear un “curriculum de vida” a través de la entrega de destrezas cognitivas para la creación de puntos de vistas colectivos desarrollados en el intercambio de ideas  con los alumnos, con el objeto de elegir los problemas a debatir y solucionar.

 6. Es así entonces, que muchas de las universidades tienden a ser manejadas sólo desde principios económicos, como lo plantea la doctora Michéle Gendreau-Massalou en entrevista a Faride Zerán, y esto contradice la idea de una universidad que piensa en el futuro, que desarrolla la crítica a la sociedad actual, que se plantea una persona distinta a la que hoy día existe, perdiendo con ello la universidad su capacidad de ensueño y de visión, de definición de lo que todavía no se realiza, de nuevas formas sociales de existencia.

7. Colom  y Mélich en “Después de la Modernidad” plantean además que la educación no ha escapado al vértigo de la ideología postmoderna en sus aspectos éticos. La ausencia de fundamentos axiológicos supone el signo más inequívoco de su crisis, amenazando con ello su propia entidad.  La educación se desarrolla hoy día en función del poder político, económico-social y cultural, reproduciendo constantemente el orden social existente y distribuyendo los bienes culturales de acuerdo a los intereses de los grupos dominantes. Según Krishnamurti, la educación estructura una vida plenamente mecánica que tiene como producto inmediato sólo el trabajo, el éxito, el dinero, ocio y consumismo, poniendo evidentemente en peligro la propia libertad del ser humano.

 8. Para superar esta crisis, la educación superior debe ser capaz de superar la actual rigidez de sus curriculum. Debe desarrollar  la capacidad de los alumnos para adaptarse a los procesos globalizadores, los cambios más intensos e imprevisibles, el tratamiento a la explosión informativa y el continuo avance tecnológico.

9. La educación superior debe enfatizar la disposición de ánimo para adaptarse a todas las nuevas formas de organizar el trabajo que emergen junto al desarrollo de nuevas tecnologías: organizaciones horizontales, atención personalizada, productividad permanente, innovación constante, alto rendimiento, etc.
10. Pero los objetivos educativos, las tecnologías pedagógicas, la capacidad del docente y la propia organización institucional deben tener un profundo sentido humanista. Porque educar es “aprender a aprender”, es enseñar a saber como conocer más, es aprender el mismo de sí mismo. El educando debe ser capaz de explicar, comprender y prever lo que viene.

11. Viola Soto señala que el curriculum no puede ser desagregado y jerarquizado, con materias aisladas entre sí y sobrevaloradas unas respecto a otras, dando por supuesto departamentalizaciones dogmáticas, sesgadas, con jerarquías rígidas y carentes de visión holística. Ello rebaja la educación a un mero valor agregado de la producción que genera “recursos humanos” aptos sólo para la “dura batalla de los mercados”, legitimando todo lo existente desde el punto de vista de la contradicción progreso tecnológico/regreso social.

12. Por el contrario, los nuevos curriculum deben ser integrados, que favorezca la horizontalización,  la participación de los profesores y una mayor conversación y diálogo de éstos y los alumnos. Esto cuestiona por supuesto toda la actual estructura de la educación superior, en especial los amurallados y monodisciplinarios departamentos, que no son capaces hoy día de ver la interrelación de los diversos problemas, haciéndose cómplice con ello de la profunda marginalización cultural que viven cada vez mayores sectores de la población de nuestro país.

13. El curriculum  debe entregar contenidos que permita la comprensión por parte del alumno de la complejidad del mundo actual, donde tecnología no da necesariamente igualdad social, sino la más de las veces creciente marginalidad.  La Universidad debe ser capaz de crear líderes que tengan visión sistémica, estratégica, de futuro, innovadora, de manejo de complejidades e incertidumbres, generadores de cambios culturales profundos en los ámbitos de la ciencia, la tecnología, la política, la economía, lo social y cree entornos favorables al desarrollo económico y la justicia social en la perspectiva del florecimiento integral de todos los integrantes de la comunidad nacional.

14. La enseñanza superior, en fin,  debe propender a la formación cultural integral de la persona, desarrollándola en su perspectiva humanitaria plena, constructora permanente de más cultura, tolerante en la diversidad, constructivista, innovadora, respetuosa de la ecología, del equilibrio de la naturaleza y de los derechos humanos y comprometida con la equidad social.

15. Primera enseñanza:  su profunda crítica al  denominado espacio cartesiano que fija la supremacía de la racionalidad y la concepción del mundo como un lugar externo al observador que es posible conocerlo “objetivamente” como una autodescripción consciente, a través de un proceso de simple “almacenamiento de información” sobre el entorno en que vive el sujeto;
16. Segunda enseñanza: Su posición de que el sujeto no puede ser tratado como algo independiente del entorno, porque esto implica hacerse ciego y sordo a la participación del propio sujeto en la constitución del mundo que lo rodea, y que éste especifica por medio de diversas explicaciones;
17. Tercera enseñanza: Aceptar que explicar consiste en dar cuenta de las variaciones perceptuales, de las visiones que el propio observador tiene del mundo, de criterios de distinción sobre la base de sistemas conceptuales construidos por el observador en el operar de su praxis. Es decir, el observador conoce el objeto, lo hace emerger  por medio de un mecanismo generativo que son sus coherencias lógicas (visiones, ideologías, teorías, religión, etc) producto de su vinculación estructural en su vida experiencial con otros observadores;
18. Cuarta enseñanza: De lo anterior se desprende que no se puede dar una explicación “objetiva” sin paréntesis del mundo, porque el propio observador que lo investiga o describe científicamente, está involucrado;
19. Quinta enseñanza: Una explicación o descripción científica no puede tener validez universal absoluta porque los  contenidos usados en el lenguaje son siempre generados en una cultura particular, la cual crea los mecanismos generativos que dan cuenta de los elementos, acciones y sistemas que se quieren conocer;
20. Sexta enseñanza: El fenómeno a explicar es hecho emerger por enacción, entendiendo sus regularidades como el resultado de una historia conjunta: entonces el fenómeno especificado se produce a partir del mecanismo explicativo generado, convirtiéndose sólo así en una explicación científica del fenómeno;
21. Séptima enseñanza: el pensar analógico opera captando configuraciones relacionales en el ámbito de la biosfera como fuente de entendimiento y de manejo sistémico del vivir;
22. Octava enseñanza: la biosfera surge continuamente como un ámbito coherente de configuraciones relacionales dinámicas de vivires y de modos de vivir que se entrelazan en distintos dominios de toda su extensión;
23. Novena enseñanza: en el pensar enactivo la acción surge como un acto creativo desde las configuraciones relacionales dinámicas que hace el observador, no deteniéndose en las relaciones locales;
24. Décima enseñanza: el pensamiento sistémico es comprensivo porque va más allá de las particularidades circunstanciales, conectando lo local con el contexto general, viendo lo individual con una mirada universal;
25. Undécima enseñanza: Sólo en la perspectiva de que los humanos pertenecemos a una totalidad sistémica en la historia de nuestra existencia (cosmos, biosfera y cultura) es posible comprender que podemos descubrir que los fundamentos del pensamiento lineal son analógicos y no ingenieril o de linealidad causal. El pensar y razonar lineal causal es efectivo en la operacionalidad local, pero siempre desde la mirada del pensamiento sistémico;
26. Duodécima enseñanza: por último, la sabiduría es el vivir como un vivir en el que el actuar local o circunstancial surge desde el entendimiento sistémico del presente de la comunidad a la cual pertenecemos;
 27. Que los objetivos educativos, las metodologías pedagógicas y las capacidades tanto del docente como de la propia organización institucional deben tener un profundo sentido humanista. Porque educar es “aprender a aprender”, es fundamentalmente enseñar a saber como conocer más, es enseñar  al educando  que aprenda de si mismo, que sea capaz de explicar desde sus propias visiones, previendo además lo que viene.
28. Se trata de cambiar el eje central del aula desde el profesor al alumno, donde el primero ya no es un mero entregador de instrucción que el alumno toma y debe cumplir en su vida diaria profesional. Es necesario consolidar una metodología de la enseñanza y el aprendizaje que permita al profesor entregar sólo elementos generales para que el alumno construya el mismo, desde su propia vida experiencial, las referencias lógicas que le permitan explicar y construir el mundo que le rodea, que le facilite reapropiarse constantemente de su propia práctica.
29. Podemos afirmar que estas enseñanzas de Valera nos alejan de la visión de una educación superior como un mero valor agregado de la producción que genera “recursos humanos” aptos sólo para la “dura batalla de los mercados”, legitimando todo lo existente desde el punto de vista de la contradicción progreso tecnológico/regreso social;
30. Estas enseñanzas nos acercan a una propuesta de universidad que sea capaz de crear líderes que tengan visión sistémica, holística, estratégica, de futuro, de manejo de complejidades e incertidumbres y generadores de cambios culturales profundos en todas las esferas de la vida nacional favorable al desarrollo económico y la justicia social desde la perspectiva del florecimiento integral de todos los miembros de la comunidad nacional;
31. Se trata, en la perspectiva de Nietzsche, de desarrollar una metodología que permita conocer las condiciones básicas generadoras de la cultura como guía para el establecimiento de metas universales que cree condiciones, como señala Marx, para que el hombre real individual absorba en sí al ciudadano abstracto, y alcanzar, como plantea Maturana, la liberación del ser humano a través del encuentro profundo de su naturaleza consciente consigo misma.
 32. Ambos autores (Flores y Varela) proponen el reemplazo de la tríada cartesiana “burócrata-experto-planificado” y la tríada de la hiperflexibilidad neoliberal “mercenario-especialista en know-how- nómade electrónico” que asume el conocimiento como un dominio para hacer artefactos útiles; por una tríada de una sociedad de la flexibilidad auténtica con espacio adecuado a lo humano del emprendedor-democrático-solidario, que crea futuro como una persona transformadora. Esta persona transformadora es poseedora de una sensibilidad histórica de lo social y sus prácticas donde se construyen y reformulan permanentemente la identidad de las personas y las cosas. Es la actuación en un mundo en movimiento donde constantemente se desplaza lo viejo y se propone lo nuevo.

33. En este nuevo mundo de la flexibilidad auténtica, según Varela y Flores,  es necesaria la construcción de una nueva ontología del ser humano. Con esta nueva postulación se comprende al ser humano emergiendo en un punto de una historia de acciones que fluye constantemente y que le da su identidad en un mundo determinado, es la auto-comprensión del ser humano haciéndose y rehaciéndose sin cesar. Para entender esta nueva situación, según ambos autores, es necesario construir mapas que se centren en nuevas maneras de saber cómo aparecerán las futuras realidades más que en saber lo que ya se conoce del mundo.

34. El primer mapa señala la necesidad de pasar a un nuevo entendimiento de nuestro cuerpo. Este debe ser entendido como inseparable de “una actividad de configuración del mundo que lo rodea”, lo interpreta y lo gesta constantemente a través de diferentes procesos generativos. Este modo de ver el cuerpo plantea un nuevo mapa también del lenguaje, que permita que se le entienda como una coordinación de acciones “que trae mundos a la mano, que genera las realidades que habitamos”, que hace aparecer la temporalidad a través del pasado y el futuro y que va construyendo la identidad de un “Yo” que es siempre cambiante.

35. El tercer mapa según ambos autores, es una nueva forma de entender la historia como prácticas sociales recurrentes en donde aparecen distinciones como familias, empresas, ciudades y otros. Esta manera de ver la historia coloca a los seres humanos insertos en un devenir histórico que no elegimos a voluntad y está lleno de nuevas posibilidades.

36. Entender las cosas de esta manera, plantea Varela en su paper con Flores exige asumir lo que está ocurriendo en el mundo actual, provocando al mismo tuiempo los cambios que se necesitan en la educación superior para realizar una nueva lectura de las realidades del presente. Frente a la incertidumbre y la deriva, la educación superior debe introducir formas reflexivas del saber como el “aprender a aprender, conocer cómo se conoce y cambiar en el cambio”.

37. Los nuevos mapas planteados anteriormente puede separar a los jóvenes de la fragmentación social, del desempleo, la absolescencia, la incertidumbre y la perplejidad que provoca el suceder del mundo actual. Hay que crear una nueva situación para que los estudiantes y los jóvenes profesionales asuman un nuevo estilo de existencia y una vida más significativa con un sesgo prominente en lo social. Esto apunta a cimentar el aprendizaje en un aprendizaje activo y disciplinado no centrado en las “cosas que se saben”, sino en un “algo que se es” y en “lo que viene”.

38. En definitiva, plantean en el paper que se deben promover los cambios necesarios en la enseñanza superior que introduzca prácticas de saberes reflejos, que asuma dimensiones como entender el lenguaje como acciones coordinadas para traer “mundos a la mano”; para ser capaces de comprender en nuestra vida presente las perturbaciones y anomalías que se producen y abren las posibilidades de cambio, con inflexiones significativas en todas las esferas de nuestra vida, y; fortalecer nuestra corporalidad y nuestra identidad con emociones e ideas que potencien nuestra autenticidad.

39. Ser exitoso en este cambio profundo en la educación nos daría, de acuerdo a ambos autores, una nueva manera de ser que generaría un nuevo hombre con capacidad para asumir las nuevas posibilidades de un mundo cambiante y lleno de anomalías que gatillan constantemente transformaciones en las personas;  chilenos democráticos abierto siempre a un mundo en acción y de conversaciones donde todos los problemas sociales son aludidos, donde se crean espacios de convivencia a través de un pluralismo activo, y; por último, chilenos solidarios que busquen comunidades sanas que terminen con las injusticias y las falsedades, raíces profundas de los conflictos sociales desestructurantes que actualmente vive nuestro país.

40. En la actualidad la educación está inserta en un mundo que sufre cambios científico-tecnológicos en forma acelerada, lo que genera como consecuencia mucha información al instante, de tal manera que debemos enseñar a nuestros alumnos a aprender, a motivarse, a buscar los por qué más que los cómo, de esa manera pasar tanto la teoría general como la especialización. Esta capacidad de generalización le va a dar coherencia a la multiplicidad de información que ya tenemos y la que estamos recibiendo continuamente.



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