martes, 22 de octubre de 2013

La sociedad entendida como sistema .

 Nota: Este artículo también forma parte de ese libro que pensaba escribir sobre sistemas. Su publicación en el blog tiene el mismo objetivo del articulo anterior: saludar las 100 mil bajadas en el Blog.

“...la realización de toda vida individual dependerá siempre de la organización del sistema social total al que se pertenece, estemos consciente de ello o no”.
Humberto Maturana y Francisco Varela.

 Bolfgang Aixorn y otros sociólogos búlgaros[1] señalan que la sociedad es un determinado sistema histórico de relaciones sociales regularmente ligadas entre sí, a través de las cuales la gente entra en contacto en sus procesos vitales. El carácter histórico de la sociedad como sistema, está condicionado por el hecho de que no hay sociedad “en general”, sino que existen sólo sistemas sociales histórico-concretos. Al mismo tiempo, no existen sociedades terminadas, acabadas y, por ello, en contradicción con la actividad permanente de la gente. Por el contrario, la sociedad es producto de la actividad de la gente, de sus interrelaciones sociales, y por ello en permanente cambio.

            La sociedad es un sistema integral autogobernado que posee mecanismos de dirección que le son inmanentes. Estos mecanismos de dirección sólo son posibles de utilizar cuando las regularidades o tendencias del desarrollo social y su complejo funcionamiento son conocidos y subordinados a los fines e intereses de los seres humanos que componen esa sociedad.


      Al mismo tiempo, la sociedad es un sistema dinámico excepcionalmente complejo, en el que todas las esferas de la vida social -económicos, sociales, políticos, jurídicos, culturales, medioambientales, religiosos, éticos, ecológicos, etc.- están unidos indisolublemente y se hallan en interacción. La sociedad como sistema es una multitud de elementos –todos ellos conformados por gentes, grupos sociales, organizaciones políticas, etc.-, relativamente aislados por el medio, pero que al mismo tiempo están ligados por una infinidad de relaciones sociales, relaciones que de realizan a través de la gente que componen esos elementos. La sociedad existe sólo como el conjunto de relaciones societales entre los individuos, cuyo conjunto organizado a través de elementos conforman el sistema societal como un todo. Los elementos "materiales" de la sociedad (ser humano, técnica, etc.) y los subsistemas (jurídico, político, cultural, etc.) son representantes del conjunto de las relaciones sociales que caracterizan una dada sociedadl.

      Por oposición a la metafísica, señala Rosental,[2] el enfoque sistémico dialéctico no considera la naturaleza y la sociedad como un conglomerado casual de objetos y fenómenos, desligados y aislados unos de los otros y sin ninguna relación de dependencia entre sí, sino como un todo articulado y único, en que los objetos y fenómenos se hallan orgánicamente vinculados unos a otros, dependen unos de otros y se condicionan los unos a los otros.

       Ningún fenómeno de la sociedad y la naturaleza, agrega Rosental, puede ser comprendido si se le enfoca aisladamente, sin conexión con los fenómenos que le rodean, pues todo fenómeno, tomado de cualquier campo de la sociedad y la naturaleza, puede convertirse en un absurdo, si se le examina sin conexión con las condiciones que le rodean, desligados de ellas. Por el contrario, todo fenómeno puede ser comprendido y explicado, si sólo se le examina en su conexión indisoluble con los fenómenos circundantes y condicionado por ellos.   Si no se tiene en cuenta el encadenamiento objetivo y la interdependencia de los fenómenos, los problemas de la sociedad -como los políticos, sociales, económicos, de gestión, recursos tecnológicos, etc.- aparecen como un montón de contingencias (casualidades) refractarias a toda tendencia o ley, a toda explicación racional.

      La sociedad es el único sistema cuya función y esencia social  de cada uno de sus componentes se define por el carácter del sistema social como un todo. Sólo desde el punto de vista del objetivo del sistema social puede descubrirse y aclararse las mutuas relaciones entre las distintas partes y elementos o grupos humanos de la organización social, y por ese camino entender el determinismo dialéctico del desarrollo de la sociedad.

       Comprender un fenómeno es descubrir su relación causal con los otros hechos. Pero no basta sólo tener en cuenta el encadenamiento de causa y efecto, sino que es preciso subrayar también que la causa y el efecto actúan el uno sobre el otro. Así el desarrollo de la informática determina el desarrollo de la gestión pública y privada, pero esta a su vez ambas facilitan el desarrollo a una nueva etapa de la propia informática.

      El enfoque sistémico exige distinguir los vínculos y relaciones esenciales de los no esenciales, a no confundirlos y a desentrañar, en su intrincamiento, lo principal, lo decisivo. Sólo un procedimiento de este tipo permite descubrir en la multiplicidad de vínculos el eslabón central que permita ordenar toda la cadena de relaciones, asegurando con ello la actividad práctica en el sentido de las tendencias, del desarrollo y del progreso.

      El alcance y la importancia del principio de la conexión y de la interacción de los fenómenos, reside en que destaca claramente un hecho esencial: el mundo real está regido por tendencias. El encadenamiento de los fenómenos significa que las contingencias no dominan en la naturaleza y la sociedad; que son las tendencias o  las que determinan el desarrollo. La conexión y la interacción de la causa y del efecto, de acuerdo a este autor, condicionan el curso de los fenómenos de la naturaleza y de la vida de la sociedad. Hay que estudiar los problemas sociales desde el punto de vista de las condiciones que los han engendrado y a las cuales están vinculados.

      La sociedad como sistema social se manifiesta por la relativa resistencia de las relaciones sociales que conforman su estructura. Los cambios de algunos de los elementos, llevan al final al cambio de la estructura, es decir, a las relaciones entre los elementos. Surge entonces un nuevo sistema social, una nueva totalidad con una nueva y específica calidad social.
     
      En la época contemporánea, las sociedades entendidas como sistemas sociales, no sólo cambian sus cualidades debido a cambios estructurales internos. El factor externo, por su dinamismo, se ha transformado en un eslabón  determinante de los sistemas sociales nacionales. Es así que la transculturización del mundo, la globalización de la economía y el fuerte progreso en las comunicaciones entre otros, se han establecido como elementos detonantes en los cambios en los actuales sistemas sociales locales.

      La variable determinante en los sistemas sociales que actualmente viven profundos procesos modernizadores, es el desarrollo científico-tecnológico. Este representa el punto de salida de la dinámica sistémica de la sociedad, que hace que variables como el ser humano, la técnica y subsistemas como el político, cultural, jurídico, ético, etc., se transformen en variables dependientes del progreso científico, y sean empujados a mutaciones de acuerdo a los cambios de este último.

      El análisis sistémico de la sociedad según Marx[3] permite descubrir y aclarar el carácter del sistema de la sociedad como un organismo social. El asunto principal de la teoría de la sociedad consiste en descubrir en qué relaciones se encuentran los elementos y subsistemas de la sociedad entre sí y con el organismo social. Desde este punto de vista hay que señalar que a. la sociedad existe sólo como el conjunto de relaciones societales entre los           individuos, cuyo conjunto organizado conforma el sistema societal como un todo; b. el rol sistémico definitorio en ese conjunto es el grupo de relaciones materiales de producción, las cuales se crean en correspondencia con el carácter de las fuerzas productivas de la sociedad. De aquí surge la (totalidad, unidad orgánica) organicidad como un todo de la formación social, cuyos elementos y subsistemas se crean y se mueven en correspondencia con el carácter de todo el sistema;  c. los elementos "materiales" de la sociedad son reflejo de las relaciones sociales que caracterizan una dada  formación socio-económica, y; d. Los elementos de la sociedad están ligados entre sí por lazos regulares que están presentes en ese conjunto social dado;

      Desde el punto de vista marxista la sociedad se entiende como un organismo estrechamente unido, como un sistema, en el cual los diferentes elementos y relaciones son dinámicos, donde las fuerzas productivas representan el punto de partida de esa dinámica. Las relaciones de producción derivan condicionadas por el nivel histórico de las fuerzas productivas, las que forman el complicado sistema de elementos, relaciones, categorías y regularidades mutuas y orgánicamente ligadas entre sí.
      Las relaciones económicas (de producción) se reflejan en las concepciones políticas, jurídicas, morales y otras y en sus correspondientes organismos e instituciones de la superestructura. En esta última esfera también existen relaciones mutuas que son característicos de cada sistema orgánico. Ese sistema influye a través de la conciencia en la actividad de los individuos, grupos y clases sociales, y de esta manera activamente actúan sobre la esfera de las relaciones económicas y de la forma de producir como un todo.
     
      El asumir el rol determinante de las relaciones económicas en el sistema de la sociedad, no significa que el determinismo de la economía sobre los otros sistemas del organismo social tiene que entenderse como un fenómeno unilateral. No se trata de un planteamiento desde el punto de vista de un "materialismo económico" o un "determinismo  técnico", que pretende aclarar el devenir histórico a través de una actividad unilateral del factor económico o tecnológico.

      La teoría muestra que toda la diversidad de las relaciones sociales que constituyen a la sociedad como un sistema, como un organismo social, no puede reducirse a una sola  forma de esas relaciones. El ser humano no es una esencia teórica, sino que es el conjunto de las relaciones sociales existente en una sociedad determinada.  Sólo la abstracción científica puede representar de una forma "limpia", "pura" las relaciones económicas. Pero esas relaciones económicas, así como las demás,  son relaciones entre la gente, grupos de gente, clases sociales. Ellas se realizan sólo a través de la actividad de esas personas, grupos, clases. Las relaciones ideológicas (políticas, morales y otras) están orgánicamente entrelazadas entre sí y con el objetivo de la sociedad y no representan algo externo en relación a las relaciones económicas.

      Exigencias  del análisis sistémico.


                  a) Frente a los problemas globales de la actualidad es necesario una concepción del mundo científicamente fundamentada. Sobre esta base se buscan los caminos para resolver los problemas. Por lo tanto es necesario resolver el rol de la ciencia en los sistemas sociales;

                  b) Para conocer en realidad el objeto hay que abarcar y estudiar todos sus aspectos, todos los vínculos y "relaciones mediatas". Para ello hay que integrar a toda la ciencia -sociales, naturales y técnicas- y su experiencia práctica desde un punto de vista específico;

                  c) Con ello se logra una visión integral -y en este sentido sintética- de los complejos objetos que se estudian. Ello se debe a las tendencias integradoras del conocimiento científico actual y de respuesta a las exigencias específicas de las necesidades de la sociedad. Con ello predomina el pensamiento sintético respecto al analítico. Nace entonces la metodología continua sobre la base de un enfoque sistémico.

                  d) El objeto debe ser tomado en su desarrollo, en su "automovimiento", en sus cambios, como un organismo vivo en constante mutación, investigando las tendencias de su funcionamiento y desarrollo;

                  e) Toda la práctica humana debe entrar en la "definición" completa del objeto, como criterio valorativo de la verdad y como determinación práctica de los vínculos del objeto con lo que la gente necesita;

                  f) El método dialéctico consiste en examinar la evolución social como un proceso natural del desarrollo de las formaciones socioeconómicas regida por leyes o tendencias que son independientes de la voluntad de los seres humanos y que además determinan a esta última;

                  g) La metodología de la investigación sistémica está orientada directamente a la solución de los problemas prácticos integrales. Sobre esta base se realiza el modelado global empleando métodos matemáticos formales.

                  h) La verdad abstracta no existe, la verdad es siempre concreta.




           
 Surgimiento de los sistemas.

Un sistema surge cuando un conjunto de elementos comienza a conservar una dinámica de interacciones y de relaciones, dando origen a un “clivaje” operacional que separa a un subconjunto (sistema) de otros elementos (entorno). El sistema está compuesto de una organización o configuración relacional entre elementos al separarse de otros elementos o entorno, y de una estructura que comprende al conjunto de elementos y relaciones que realizan esa organización en la unidad operacional particular que surge separa de ese medio.

El nacimiento de un sistema es el surgimiento de un orden determinado a partir del caos como formación espontánea de sistema y medio. El observado no prevee el surgimiento de un sistema porque no ve las coherencias estructurales desde donde surge. Todo surge del caos cuando lo que se forma es el inicio de la conservación de una organización que no preexistía, porque el observador no la podía deducir desde sus coherencias operacionales (mecanismo generativo) donde lo nuevo tiene sentido relacional.

Todo fenómeno histórico es un continuo surgir del caos y la relación generativa que le da origen surge como una relación explicativa hecha por el observador para relacionar dos dominios distintos conservando el determinismo estructural. Ocurre un fenómeno social cuando el observador ve dos o más organismos en interacciones recurrentes que siguen un curso operacional de aceptación mutua.[4]




Los sistemas como interacciones y relaciones de aceptación mutua.

Las interacciones y relaciones que no involucran aceptación mutua entre sistemas vivientes no son relaciones o interacciones sociales. Esto significa que cualquier operación que niega o destruye la condición de vivo de sus componentes, niega los sistemas sociales. En ese sentido, un sistema social humano es definido como tal por la aceptación mutua de sus componentes en su condición de seres humanos.

Los componentes de un sistema social conservan su adaptación recíproca en el dominio de su aceptación mutua, cuando se realizan por sí mismos como sistemas vivientes en su deriva estructural coontogénica, a través de sus coordinaciones de acciones recurrentes.

Los sistemas sociales humanos son redes de conversaciones cambiantes y recurrentes entre ellos que se realizan como seres humanos a través de su participación en la constitución del sistema social que ellos integran.[5]



Conservación y desintegración de los sistemas sociales.

Un sistema social existe sólo en las dimensiones en las cuales los sistemas vivos que lo componen lo realizan a través de relaciones de aceptación mutua en sus interacciones recurrentes.

Un sistema social opera recursivamente como un medio mientras los sistemas vivientes que lo componen conservan organización y adaptación, en las dimensiones de interacciones en las cuales ellas participan.

Los sistemas sociales  son conservadores: los nuevos miembros aprenden en él (sistema) la conducta propia del sistema. Si esto no ocurre, el nuevo miembro no puede participar o puede ser expulsado. Un nuevo miembro que se comporta de manera impropia al sistema, puede su conducta ser adaptada y volverse innovador.

Cada sistema social debe conservarse como una red de coordinaciones de acciones o conductas, que sus componentes realizan a través de sus interacciones en aceptación mutua. Debido a lo anterior existen tantos tipos distintos de sistemas sociales como configuraciones de redes de coordinaciones de acciones pueden ser realizadas mientras sus miembros interactúan en aceptación mutua.

Un sistema social es dinámico siempre que sus flujos de coordinaciones de acciones cambiantes estén contenidas dentro de la configuración de coordinaciones de acciones que lo constituye, y ocurre sólo a través del cambio de conducta de sus componentes. El cambio ocurre en el momento en que la nueva conducta se torna incluida como parte de un nuevo repertorio conductual estándar del sistema. Si la nueva conducta no es integrada a este repertorio conductual estándar, el sistema social se desintegra o se quiebra en dos sistemas sociales distintos.

Los sistemas sociales cambian sólo si sus miembros tienen experiencias que gatillan en ellos cambios en la corporalidad que los alejan de las redes de conversaciones constitutivas. Esto sucede en primer lugar, en el encuentro con otros seres humanos en red de conversaciones que no lo configuran como miembro de ese sistema, o experiencias de situaciones que  no le pertenecen. En segundo lugar, a través de interacciones que nos gatillan nuevas reflexiones sobre nuestras circunstancias.

Si el cambio conversacional ocurre con la conservación de lo que define la identidad de la comunidad, ésta se conserva; de otro modo se desintegra. Si el cambio estructural continuo, constitutivo de nuestras corporalidades sigue un curso contingente al contenido conversacional de nuestras reflexiones, se convierte operacionalmente en una función de nuestros valores, deseos, ideales y aspiraciones.[6]  



La complejidad en los sistemas y su reducción.

La complejidad de los sistemas surge cuando se incrementan los elementos de él, imposibilitando que todos ellos se relacionen o interconecten. Esta complejidad se reproduce en los distintos niveles de formación de los sistemas.

La complejidad obliga a la selección, lo cual significa contingencia. Cada contingencia o hecho significa selección de las relaciones entre sus elementos que utiliza el sistema para constituirse. La realización de relaciones entre elementos se produce en cada nivel de formación de sistemas a partir de la diferencia entre sistema y entorno.

No existe correspondencia completa entre sistema y entorno porque a los sistemas les falta los requisitos de variabilidad necesarios para reaccionar a cada estado del entorno. La evolución de los sistemas sólo es posible si existe la suficiente complejidad de los entornos de los sistemas, lo que significa coevolución de sistemas y entorno.

La complejidad se define como necesidad de selección. La reducción de la complejidad consiste en reconstruir relaciones de una formación compleja mediante otra formación compleja con menos relaciones. Sólo la complejidad puede reducir la complejidad.

La reducción de la complejidad se produce cuando los elementos se constituyen en sistemas a través del sistema que los incluye, y adquiere su unidad a partir únicamente de la complejidad de este sistema. La complejidad de un sistema puede llegar a ser inaprensible; esto crea la necesidad de reducir la complejidad estructurándola de una manera determinada a través de una selección contingente. Esto se produce por diferenciación de complejidades.

Otra forma de entender la complejidad es entenderla como la información que le falta a un sistema para comprender y describir completamente su entorno o a sí mismo. Los sistemas complejos deben adaptarse además a su propia complejidad, para reducir comportamientos anormales. De aquí se desprende que los sistemas se desarrollan a través de rupturas gatillados por los cambios del entorno.

            La efectuación de nuevas relaciones formando nuevos sistemas se concretiza por motivos de complejidad. La complejidad implica un excedente de posibilidades del sistema que él reducirá selectivamente. Esto se realiza a través de procesos comunicativos. El tiempo es lo que obliga a la selección en los sistemas complejos: si algo determinado sucede, otra cosa también sucederá.[7] 


El carácter autopoiético de los sistemas, la autorreferencia y el cambio.


Otro elemento fundamental a tener presente en la epistemología de Varela y Maturana  es que lo que se observa, distingue y explica son individualidades entendidas como unidades de interacciones con organización autopoiética, organización esta que es la que determina todo cambio en ella, subordinando y limitando dichos cambios a su propia conservación como organización. 

La propiedad autopoiética de una organización consiste en que se trata de unidades organizadas como sistemas que generan  sus propios procesos de producción de componentes y relaciones entre ellos a través de sus continuas interacciones y transformaciones, y constituyéndose de esta manera como unidad en un espacio físico determinado. Son unidades que se transforman en sus procesos de entropías internas gatillados –y sólo gatillados- por el entorno con sus anomalías y perturbaciones, pero los cambios dentro de ella  son  seleccionados por la organización en función de su mantención como tal.

                Los sistemas autopoiéticos –de acuerdo a Maturana y Varela- se producen a sí mismos, se levantan por sus propios medios, constituyéndose como algo diferente a su medio por su propia dinámica, crean desde sí mismo su propia estructura y los elementos que lo componen Estos sistemas son red de producciones de componentes cerrados en sí mismo porque estos mismos componentes generan las propias dinámicas de producciones que los produce. Pero este dominio cerrado de relaciones especificados lo es solamente con respecto a la organización que ellos componen. No lo es en el sentido de que es autorreferencial. La autopoiésis surge en un sistema cuando esta organización tiene como característica la posibilidad de cierta interacción, porque es en esa interacción donde se producen las relaciones que energetizan el sistema.

                El origen de un sistema autopoiético esta definido por las condiciones que deben cumplirse para la localización del espacio autopoiético, es decir, qué relaciones deben satisfacer los elementos u órganos para generar una unidad de esas características en dicho espacio. La unidad del sistema autopoiético, entonces, está determinada porque las relaciones de producción tienen una forma de concatenarse de tal manera –señalan Maturana y Varela-, que producen los suficientes elementos que hacen del sistema una unidad que genera permanentemente su carácter unitario. No son los componentes lo que definen la autopoiésis de un sistema, sino las relaciones de éstos, los procesos en que entran. Estos procesos concatenados no sólo producen los componentes que constituyen un sistema de esas características, sino que lo especifican además como una determinada unidad.[8]

Los sistemas autopoiéticos tienen existencia topológica en el espacio físico donde existen como unidades interactuando. Este tipo de organización se transforma en una unidad topológica cuando se materializa en un sistema autopoiético concreto. Esta relaciones que constituyen la topología de una unidad se denominan relaciones constitutivas de los sistemas autopoiéticos y determinan sus límites físicos.

Los sistemas autopoiéticos poseen también relaciones de especificidad, las cuales determinan que los componentes producidos sean justamente aquellos componentes definidos por su participación en la autopoiésis, es decir aquellos que definen al sistema como autopoiético. Estas relaciones determinan la identidad (propiedad) de los componentes de una organización, y por ello, su factibilidad material. Por último, en los sistemas autopoiéticos existen las relaciones de orden que determinan las concatenaciones de los componentes, estableciendo los procesos que aseguran que la organización sea autopoiética. Estas relaciones determinan la dinámica de la organización, permitiendo la realización efectiva, la materialización tanto de las relaciones constitutivas, de especificidad así como las de orden

Según Maturana y Varela, los sistemas autopoiéticos son autónomos, subordinando sus cambios a la mantención de su identidad y de su propia organización autopoiética, al margen de la profundidad de las perturbaciones y de las transformaciones que puedan sufrir. En sus interacciones con otros sistemas, estas organizaciones mantienen invariante su identidad, que no depende, de acuerdo a estos autores, de esas interacciones. Esta organizaciones son perturbadas desde el exterior y gatillan cambios internos que compensan la perturbación. Pero quién define los cambios es la organizaciones, no las anomalías que provienen del exterior. Son ellas las que determinan que alteraciones pueden sufrir conservando su identidad. Si las compensaciones que debe ofrecer a las perturbaciones alteran la autopoiésis e identidad de la organización, ésta se desintegra por pérdida precisamente de su autopoiésis.

Habíamos señalado que la autopoiésis era un dominio cerrado de relaciones especificados y que lo era con respecto a la organización que ellos componen. Porque sólo un sistema de estas características, clausurado en sí mismo podrá constituirse como un conjunto de operaciones específicas, como un proceso de constitución de su propia identidad entendida como cualidad unitaria, un tipo de coherencia emergente, un tipo de organización.. Pero no lo es en el sentido que queda encerrado en sí mismo sin reaccionar a lo externo, encapsulada. No es el cierre operacional en el sentido de encierro o aislamiento de la interacción con respecto a su entorno. Sino que por el contrario, este cierre es condición de la apertura del sistema, para que desarrolle su propio dominio de interacciones.

Este carácter autorreferencial del sistema autopoiético tiene que ver con la diferencia con el entorno, con su capacidad de establecer relaciones consigo mismo y de diferenciar estas relaciones con su entorno. Con diferenciarse del entorno pero además, al mismo tiempo, incluirlo dentro del sistema de acuerdo a la propia estructura organizacional del sistema, de su identidad.[9]

Lo anterior es así porque los sistemas se orientan de manera estructural y no ocasional hacia su entorno, en acoplamiento estructural con él, no pudiendo existir sin ese entorno. El sistema debe diferenciarse de su entorno, pero al mismo tiempo debe mantenerse vinculado a él, porque emerge desde él pero se debe a sí mismo Entre sistema y entorno hay un límite y éste mantiene el sistema, porque la diferencia es la premisa fundamental del sentido autorrefencial de un sistema autopoiético.[10]


     

            Relaciones de los elementos (y/o subsistemas) del sistema social.
            Entradas y salidas. Conducta.

El rol sistémico definitorio en ese conjunto de elementos y subsistemas es el grupo de relaciones de producción, de relaciones de propiedad, los cuales se crean en correspondencia con el nivel de desarrollo de las fuerzas productivas (ciencia y tecnología) de la sociedad. Sin embargo, el punto de cambio de la dinámica sistémica de la sociedad es el desarrollo científico-tecnológico.


     

      1 . Tanto los elementos como los subsistemas de la sociedad están ligados entre sí por lazos regulares. El conjunto de relaciones se denominan estructura de un sistema. Todos los objetos y fenómenos de la realidad en una u otra relación son elementos del sistema. Por ejemplo, una industria es un sistema, el cual está formado por determinados elementos ligados entre sí. (gente, técnica, etc.). Por su parte, esa industria entra como un todo, es decir, como un elemento en un sistema de carácter superior: en el sector industrial del país.

      2 . El objetivo de cada sistema se manifiesta por la relativa resistencia de su estructura. En una industria pueden hacerse cambios en  distintos elementos, sin alterar la estructura de ese sistema. Pero esa independencia de la estructura de los elementos es relativa. Al final, los cambios de los elementos llevan a cambios de la estructura, es decir, a las relaciones entre los elementos. Surge entonces, un nuevo sistema, una nueva totalidad con una nueva y específica calidad.

      3. Con el aparecimiento de los sistemas cibernéticos, en el análisis se incluye un nuevo punto de vista: la información. La conducta activa de un sistema, como lo demuestra la cibernética, es posible por principio sólo cuando el sistema está en condiciones de recibir, elaborar y utilizar la información que le llega del medio -y para el  caso de los sistemas altamente desarrollados- para su propia condición.

      4. La conducta de un sistema, su organización, su capacidad para realizar el objetivo de su conducta se encuentra en directa dependencia de la capacidad del sistema para transformar la información en estrategia de conducta.

      5. La propiedad antes señalada de un sistema relativamente aislado de su medio tiene la siguiente significación: el medio actúa sobre el sistema sólo por determinados canales denominados entradas; el sistema actúa sobre el medio también sólo por determinados canales denominados salidas.

      6. El sistema puede tener distintas entradas y salidas. Una significación esencial para el análisis de la conducta de un sistema tienen las entradas y salidas de información. La conducta de un sistema en ese sentido se mira como conjugación de la información de salida con la información de entrada: puede investigarse cómo se refleja o se manifiestan los cambios de la información en la entrada con los cambios de la información en la salida.

      7. Las regularidades de la conducta de un sistema se investiga desde un punto de vista funcional, como relaciones regulares entre determinadas señales de entrada y salidas como respuesta a las primeras. Luego Hay que examinar qué relaciones existen entre los diferentes sistemas, cuando la salida de un sistema es la entrada de otro.


8.  La función social de la sociedad, la esencia social (societal) de cada uno de sus diferentes fenómenos sociales, se define por el carácter del sistema societal como un todo. Sólo desde el punto de vista de los objetivos del sistema social, puede descubrirse y aclararse el sistema de mutuas relaciones entre las distintas partes y elementos del organismo social, y de esa manera entender el determinismo dialéctico del desarrollo (conducta) de la sociedad humana.



[1] Bolfgang Aixorn y otros. “Diccionario de Sociología Marxista-leninista” Partisdat. Sofía. 1972. (En búlgaro)
[2] Rosental, M.
[3] Marx, Carlos
[4]  Maturana y Varela. Máquinas y Seres Vivos
[5] Maturana, H. La Objetivadad, un argumento para obligar

[6] Maturana, H. y Varela, F. El Arbol del Conocimiento.
[7] Luhmann, N. Sociedad y sistema: la ambición de la teoría

[8] Ver Maturana, Humberto y Varela, Francisco. De Máquinas y Seres Vivos.

[9] Ver Maturana, Humberto y Varela, Francisco. El Arbol del Conocimiento.
[10] (Maturana, H. y Varela, F. El Arbol del Conocimiento

0 comentarios:

Publicar un comentario

Twitter Delicious Facebook Digg Stumbleupon Favorites More

 
Powered by Blogger