miércoles, 14 de agosto de 2013

Una breve crítica al enfoque experiencial en la educación



            Hoy día se plantea una radical ruptura con la escuela tradicional impregnada de reproduccionismo estructuralista, relativismo radical postmoderno, didactirmo psicologista y fundamentalmente academicismo. Se está fundamentando una llamada escuela nueva que se basa en un mayor conocimiento que hoy día se tiene del ser humano. Se busca , entonces, complementar una educación que respete la actuación individual propia de cada sujeto con una acción socializada que vincula a este sujeto con los demás que lo rodean y con su entorno en general.

En el caso del niño esta situación se expresa en un enfoque denominado activismo que pretende aceptar al niño realmente como es, que tiene sus propias necesidades que satisfacer y que más nunca debe ser entendido  como un "adulto pequeño". Se trata entonces centrar la educación en el niño teniendo presente tanto sus características tanto sensitivas como intelectuales. Se trata también de medir  cualitativamente las aptitudes del alum­no y el rendimiento escolar; de conocer más el proceso de aprendizaje global  más que en  saber lo que el niño ha  aprendido. Todo lo anterior partiendo de lo que el alumno efectivamente es más que del programa de la asignatura.

Otra característica del activismo es el nuevo rol que empieza a jugar el profesor. Ya no es el profesor el centro del aula, sino que el proceso evolutivo del alumno, observando y orientando al niño para que éste desarrolle natural y progresivamente su naturaleza motivándolo a través de sus propias necesidades que no son las mismas de los adultos. Es decir, su papel ya no es central, sino que secundario.

Desde el punto de vista de la metodología se desarrollan en el aula una serie de técnicas activas que abre la escuela al mundo que la rodea ampliando con ello las posibilidades de formación. Se habla entonces de una pedagogía del descubrimiento o redescubrimiento» para designar esta actitud del alumno frente al aprendizaje (Cousinet, 1967:107).  Se busca con ello el desarrollo mental interno del alumno, buscando que sea él mismo quién deduzca, concluya y demuestre y no el profesor.

Otra de las características de este enfoque curricular es que en el entendido que al niño hay que prepararlo para la vida, los contenidos deben ser entregados globalizados, es decir, entregados como un todo y no compartimentados, induciendo al educando a tener una actitud psicológica que mire la realidad como un todo.  Otro elemento que constituye este enfoque es la participación de la familia en la formación del educando en la idea de homologar la formación de la escuela, el hogar y la calle.

A partir del reconocimiento de las características del niño y su respeto como tal nace entonces, este enfoque denominado el experimentalismo, donde la interacción con el niño en el aula es entendida de manera inductiva que pretende analizar hechos concretos de vivencia de estos niños para transformarlos en leyes generales, enfoque que se ha ido masificando y ha puesto a su servicio diversas técnicas.

Respecto a la pregunta si es posible implementar este curriculum experiencial en la educación superior, creo que ya en diversas universidades profesores lo están imponiendo. Sin embargo creo que adolece de un gran error.  En efecto, centrar el proceso de enseñanza/aprendizaje  en un enfoque inductivo que busca analizar hechos experienciales de la propia vida del estudiante y de ahí pretender transformarlos en leyes generales, a mi juicio, es un grave error  epistemológico.  Una visión de ese tipo sólo nos da una mirada lineal no sistémica, que hace ver a alumno desde la cercanía de los hechos vivenciales que vive, que induce a la tremenda equivocación de configurarlo a partir de las relaciones de causa y efectos locales.


Hoy día la física, la química y la biología están demostrando la unidad del universo. Por extensión que supone que la propia sociedad no sólo vive en esa unidad como sociedad humana, sino que además es una expresión material concreta también del propio cosmos. Por ello hoy día se imponen visiones holísticas y sistémicas que nos obligan a observar cada fenómeno social como expresión del todo, como materialización del conjunto, como la encarnación en cada situación experiencial de la totalidad. Por ello, una visión sistémica de la hechos vivenciales que le interesan al alumno permite observar esos problemas en el marco de la totalidad a la cual pertenecen y enterderlas como expresión del conjunto societal y cósmico del mundo presente en que habitamos y hacemos. Pretender observarlos  al revés y suponer que desde ahí podremos sacar leyes generales, que a partir de hechos singulares se pueden dictar leyes generales y globales es volver al más puro positivismo y cartesianismo ya superado por el propio desarrollo de la ciencia y el pensamiento humano. Explicar los hechos experienciales de vida exige primero, por el contrario, conocer los fundamentos que le dan vida, las tendencias y regularidades universales  de las cuales son expresión. Podemos afirmar que lo singular es la forma de existencia de lo general y ello nos confunde y nos lleva a pensar al revés. Sólo esta comprensión y entendimiento de la vida real nos lleva por el camino de ver lo que vivimos como expresión de lo general, y eso es hora ya de que el alumno deba saberlo.

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