sábado, 10 de agosto de 2013

Profundidad y exaltación Amor Sideral de Jaime Yanes x Luis Weinsten


 Prólogo de Luis Weinstein




Hablamos de nosotros y del mundo. Estamos  separados.¿Nos separaron, sólo nos parece estarlo, nos separamos…?.
Vacilamos, nos contradecimos, no sabemos…En la vida extrauterina, mientras estamos concientes,  nos vivimos  como separados del resto de la realidad, de los seres  más significativos y de los  distantes, minerales, vegetales, animales, humanos… Nos vemos encerrados, puestos aquí, extraviados, invasores, extraños, hechizados, desmemoriados, condenados…Separados…la explicación guarda   semejanza con nuestros  lentes, con nuestros temples…
A veces, como espejismos o  como momentos plenos, una instancia erótico, un experiencia mística, la hondura de un diálogo, la luminosidad de un descubrimiento, el  asombro por un hecho paranormal, el deslumbramiento  ante la belleza de un crepúsculo, una sinfonía, un cuadro, un poema, unos ojos…nos llevan a cruzar un puente, llegar a una orilla, abrir una ventana…  y sentir  continuidad, entrar a un nosotros con  lo pequeño y lo grande de lo otro…
Es algo que en ocasiones  sobreviene en forma espontánea, pero que suele  seguir   a hábitos y adicciones  o a  disciplinas espirituales  o artísticas.
La poesía, en vivencias y en palabras, en prosa  y en verso,  es uno  de esos oasis de integración, en que  a través del sentir y del crear  se da como si se despejaran nubes, como si se saliera de un laberinto.  Ha llegado lo incorporación, dentro de la inspiración  se encarnan  las musas  y  parece  desvanecerse la  cortina  que separaba a la persona del todo, de lo otro.
El caso de Jaime Yanes es muy especial. No sentía vecindad con la poesía, al contrario, con más propiedad que Parra  podría hablarse de  quien se inicia en la vida lúcida como anti poeta.   Como era    contrario a la disciplina escolar  e iba  teniendo que peregrinar, mal avenido, de colegio  en colegio.
 Ahora,  hombre mayor empieza  a  reconocerlo… era un pre poeta,  Se le notaba  en que  infundía confianza. Era un líder   integrador , los compañeros  creían  en él   y  ello se mantiene  hasta  su  condición actual  de  educador ,  pensador y   activista social.
 El autor  nació  en la Patagonia  y,  viviendo en Santiago o exiliado en Bulgaria  y en Cuba,  ha seguido  siendo  patagón. Es decir “de emociones  húmedas y verdes”, vecino a tímidos huemules,  a  imponentes “nubes estremecidas”, grises, “desafiantes”, a vientos veloces, a “bosques grandiosos “, a “alas de  sueños”…
Su residencia en la tierra es, a la vez su  llevar la Patagonia     a cualquier  lugar de la tierra.
       Se lidia con el sentido, se llega a superar  la separación existencial  por  el camino  dionisíaco de romper  los límites, transgrediendo  o venerando, afrontar la hybris   de los  griegos en libre exaltación. Existe, también,la senda  del proceso,  en que al fulgor de flores  acompañan frutos perdurables, la de la creatividad, la del amor fraternal o amistad,  la de las búsquedas de verdad y de sentido,  la de  la ayuda mutua  y la solidaridad.
     Parecen  dos orientaciones   inconciliables. Sin embargo, se nos dice  que hay   yin dentro  del yang y  yang en las entrañas del yin. Se agrega la evidencia de que   Apolo  y Dionisos, el equilibrio y la exaltación  tenían arreglos  amigable de reparto   del tiempo  a su  cargo en Delfos.  También  se  filtró la noticia del amor equilibrado de Dionisios por Ariadna y de los desvaríos  amorosos de  Apolo.
  Es en ese sentido, arquetípico  que  Amor Sideral  empieza a ser un texto notable. Una obra mítica.  En este corazón y talón  de Aquiles de lo humano, la separatividad,  integra   el anhelo de  sentido perdurable, perfectible, el ser humano inconcluso que se hace cargo de la vida y  como el padre de Altazor se convierte en pequeño  creador, en pequeño Dios, con  la vitalidad, con la intensidad  del grito que derrota el espacio, con el fervor del convencimiento donde no caben grietas ni rasguños, con el entusiasmo  que  abre los laberinto  y  conecta  los besos con  los astros.
    El amor pasión como un orgasmo  sísmico, planetario, cósmico transforma  al autor, quiéralo o no, en poeta, y, a la vez, en viajero por la inmensidad y por lo mas  confidencial de la  materia.
 Expresión de unidad. De quien delata  que el  Dios Eros que  desde  tiempos  inmemoriales mantiene  juntos todos   los tripulantes del universos,  átomos,  planetas,  estrellas , galaxias, hoyos negros,  rugidos y  pensamientos,   es el mismo  que    enamora, lleva  a pasiones   irresistibles,  trae ternura,    se consagra en cuidados,  milita en las devociones y en las causas.
 Amor sideral, amor  de estrellas, amor como aman las estrellas.   Existiendo  sin vacilación.  Con calor. Con luz. Como el fuego  en la Patagonia.
Jaime Yanes, diestro  buceador en el pensamiento complejo, en las avatares de conocimiento del pensamiento científico   moderno, abierto a los interrogantes   del tiempo y del espacio, integra  en este libro, en este regalo, esas dimensiones de su ser   y su condición de  hombre    confiable, de líder natural que educa,  que señala caminos, que  facilita   la tarea evolutiva  de ampliar la conciencia  y ahondar  en la convivencia,…  cambiando la vida.
  El poema lo dice expresamente. Tiene el rojo de lo que somos  y el azul de  la perspectiva, de la poesía de lo que podemos ser.
Tal vez habría que decir lo mismo de otra manera

Por esta  poesía
Con mucha esperanza
Entra a navegar

Es explosión
En sentires pensantes
Nació un poeta

Fue  alto crisol
Con laberintos plenos
De amor sideral

Es Patagonia
Nubes, ríos,  guanacos
Íntimo fuego

Las emociones
Vagan entre estrellas
Rojas y azules

Besos cálidos
Luminizando  cosmos
Mirando  nubes

Van dialogando
Como un mismo todo
Mente y materia


Mensaje claro
Sentir poético
Ya venceremos

Luchando por la vida
Cosmos lleno de fuego
Vitalidad  sideral

Dijo el poeta
Camino abierto
De amorosidad


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