jueves, 29 de noviembre de 2012

Un nuevo humanismo para el siglo XXI por Irina Bokova, Directora General de la UNESCO


(El Blog "Pensar lo Pensado" forma parte de la bibliografía del Programa de la
UNESCO "Un nuevo humanismo para el Siglo XXI" propuesto por Irina Bokova)

Este texto es una primera contribución a la reflexión de la UNESCO sobre un nuevo
humanismo. Su contenido es la adaptación de un discurso que la Directora General
de la UNESCO pronunció en Milán (Italia), el 7 de octubre de 2010.
La UNESCO tuvo su origen en una idea sencilla: “puesto que las guerras nacen en
la mente de los hombres, es en la mente de los hombres donde deben erigirse los
baluartes de la paz”.

En el preámbulo de la Constitución de la UNESCO se  reafirma claramente el
marco humanista de toda idea y acción en pro de la paz. No solamente la paz es
muy beneficiosa para los seres humanos, sino que éstos son los principales
responsables de ella. Son ellos, en última instancia, sus garantes, por la índole de
sus intenciones y la fuerza de su voluntad. Es en este ámbito donde tenemos que
intervenir, predisponiendo a las mentes para la paz mediante el entendimiento
mutuo y la cooperación internacional en las esferas de la educación, la ciencia, la
cultura y la comunicación.

Sesenta y cinco años después de la creación de la UNESCO, esta idea fundacional
es más pertinente que nunca. Ahora bien, su aplicación debe ajustarse a las
nuevas exigencias de la época. La mundialización ha acelerado el mestizaje de
pueblos y culturas. El rápido desarrollo de la tecnología de la información ha
multiplicado las posibilidades de acercamiento e interacción social, pero también
ha exacerbado los malentendidos y las manifestaciones de descontento. El cambio
climático y el agotamiento de los recursos naturales han contribuido a enconar las
posturas.  ERI.2010/WS/1. - Page 2

Este nuevo contexto exige que se reexaminen las condiciones necesarias para el
entendimiento mutuo y la consolidación de la paz. Las transformaciones mundiales
requieren la elaboración de un nuevo humanismo que no sea únicamente teórico
sino práctico, que no se centre tan sólo en la búsqueda de valores -lo que también
debe ser- sino que se oriente hacia la ejecución de programas específicos con
resultados concretos.

Ser humanista hoy en día significa adaptar la fuerza de un mensaje antiguo a los
perfiles del mundo moderno. Por definición, esta labor es un esfuerzo permanente
que no tiene fin. El filósofo italiano Giovanni Pico Della Mirándola (1463-1494)
expresó esta idea a la temprana edad de 24 años, cuando elaboró el concepto
central del humanismo en su célebre Discurso sobre la dignidad del hombre, que
escribió en Florencia en 1486:

“Dios padre (…) tomó al hombre (….) y poniéndolo en el centro del mundo, le habló
de esta manera: ‘(…) no te he creado ni celeste ni terrenal, ni mortal ni inmortal,
con el propósito de que tú mismo, como juez supremo y artífice de ti mismo, te
dieses la forma y te plasmases en la obra que eligieras”. Para citar un solo
ejemplo, el genio de Leonardo da Vinci (1452-1519) es una ilustración cabal de la
infinita capacidad humana. Inventor, arquitecto, pintor e ingeniero civil, Leonardo se
interesó por todo, desde la medicina hasta la biología. Los apuntes de sus
cuadernos reflejan su insaciable curiosidad: un interés por los diversos
movimientos del agua, unas reflexiones sobre la atmósfera, unas observaciones de
la naturaleza y de los gestos y cambios de humor de sus contemporáneos. Renovó
la tradición del retrato en Lombardía, revolucionó la pintura y, a lo largo de su vida,
nunca dejó de tender puentes entre distintas disciplinas, productos a la vez iguales
y diversos de la infinita creatividad de la mente humana. A través de sus viajes por
Italia y Francia, mediante sus obras inmortales –La Gioconda, La Última Cena-
permanecerá en la memoria universal como un modelo  de lo que los seres
humanos pueden alcanzar merced al trabajo y la imaginación.

Una exigencia colectiva
Esta labor de “construcción de sí mismo” es una exigencia colectiva y en ella radica
la importancia de otro aspecto fundamental del mensaje humanista, que hace
hincapié en la ineludible dimensión colectiva de toda vida humana consumada. Las
personas sólo pueden realizarse plenamente siendo miembros de una comunidad.
Los humanistas postulan la existencia de una comunidad de seres humanos que ERI.2010/WS/1. - Page 3
vincula a los individuos entre sí. Los malentendidos y desacuerdos superficiales
pueden generar conflictos, pero lo que nos une es más fuerte que lo que nos
separa. En conjunto, las culturas del mundo entero conforman una sola civilización
humana.

Ahora más que nunca debemos esforzarnos por hacer realidad esta comunidad
ideal. Las crisis mundiales plantean problemas que ningún país por sí solo puede
resolver. Las sociedades están hoy interconectadas  y no pueden actuar
aisladamente. Cada uno de nosotros tiene el deber de reforzar ese vínculo de
humanidad, de construir un ámbito común del que nadie quede excluido,
cualesquiera que sean su continente, su origen, su edad o su sexo.
Ahora nos corresponde a nosotros redescubrir qué es lo que mejor puede unir a la
humanidad. Y descubrirlo de nuevo, porque los humanistas siempre
comprendieron que el terreno para una comunidad dinámica y floreciente es la
cultura, con todas las manifestaciones del espíritu.

Más allá de nuestra diversidad, compartimos una cultura humana común. Mediante
la comunicación, el aprendizaje de las lenguas, el  diálogo y la cooperación
científica, somos capaces de trascender nuestros límites, podemos ampliar
nuestros conocimientos, descubrir otras costumbres y penetrar en la ciudad ideal
del espíritu, conscientes de la humanidad que nos une.

Siempre tendremos necesidad de renovar el contacto  con las fuentes de este
humanismo, de redescubrir el significado profundo de la cultura y reconocer que
para realizar plenamente una vida individual es necesario que exista una
comunidad formada por todos los seres humanos. La Constitución de la UNESCO
es coherente con esta idea: la paz y la prosperidad no pueden fundarse
exclusivamente en acuerdos políticos y económicos. No puede haber paz duradera
y prosperidad mundial sin la solidaridad intelectual y moral de la humanidad.
Lo que postularon para las ciudades y los Estados los humanistas de todos los
tiempos y países, nosotros debemos lograrlo ahora a escala mundial. Debemos
construir una comunidad humana universal y duradera, basándonos en los valores
fundamentales de la humanidad, primordialmente los recursos del espíritu. Este es
el reto del nuevo humanismo, en el que la UNESCO debe desempeñar una función
rectora. ERI.2010/WS/1. - Page 4

La construcción de una comunidad humana mundial
Hoy en día, ser humanista significa tender puentes entre el Norte, el Sur, el Este y
el Oeste y reforzar a la comunidad humana para afrontar conjuntamente nuestros
problemas. Significa garantizar el acceso a una educación de calidad para todos,
de manera que cada quien pueda intervenir en el diálogo universal. Significa
fomentar las redes de cooperación científica, crear centros de investigación y
difundir la tecnología de la información con miras  a acelerar el intercambio de
ideas. Significa utilizar la cultura, en toda su diversidad de expresiones, como una
herramienta para el acercamiento y la forja de una visión compartida.

Un ser humano plenamente realizado es aquél que reconoce la coexistencia y la
igualdad con todos los demás, por más lejos que estén, y que se esfuerza por
hallar una manera de convivir con ellos. Este nuevo humanismo requiere que todo
ser humano sea capaz de participar auténticamente en nuestro destino común,
incluso el más marginado de nosotros. Exige velar por que cada niño asista a la
escuela y reciba una educación de calidad, comprendidas todas las niñas. Exige
que logremos la igualdad entre hombres y mujeres, y que ambos sexos tengan el
mismo acceso al conocimiento y el poder. Este nuevo humanismo significa también
una mejor gestión de nuestro entorno natural, mediante la comprensión y la
previsión de los efectos del cambio climático para millones de personas afectadas
por la sequía, la desertización y la elevación del  nivel del mar. Entraña la
protección de la diversidad biológica junto con la  diversidad cultural. Significa la
prestación de ayuda a los pueblos, próximos o lejanos, que han sido víctimas de
desastres naturales, como en Haití y Pakistán.

Un nuevo humanismo debe además orientarnos para apoyar el desarrollo de los
países más pobres. La educación, la comunicación, la cultura y las ciencias son
disciplinas estrechamente interconectadas, que en conjunto proponen una
respuesta general y sostenible a los problemas que afronta la humanidad.
En una declaración de la UNESCO, publicada en 1953, se insistía ya en la función
desempeñada por la comprensión mutua y el diálogo intercultural: “El problema de
la comprensión internacional es un problema de las relaciones entre las culturas.
De esas relaciones debe surgir una nueva comunidad  mundial basada en el
entendimiento y el respeto mutuo. Esa comunidad debe cobrar la forma de un
 ERI.2010/WS/1. - Page 5 nuevo humanismo, en el que la universalidad se
logre mediante el reconocimiento  de los valores comunes que encierra la diversidad
 de las culturas”.
1
En el siglo XXI, la mundialización ya no es cuestión de “contactos” sino de
“intercambios”. La comunidad humana mundial ha llegado a ser más consciente de
sí misma. Ha establecido vínculos más estrechos; el tiempo y el espacio se han
encogido. Los pueblos están cada vez más en contacto unos con otros, las culturas
se entrelazan y las identidades se mezclan. Todos los países son agentes de un
mismo proceso de mundialización en el que todos deben poder participar. En este
contexto, la construcción de una comunidad humana exige sin duda algo más que
el fomento de la tolerancia mutua, el respeto o el entendimiento, como tendrían que
hacerlo sociedades alejadas unas de otras. Sin duda necesitamos buscar una
cooperación más profunda y una reconciliación más enérgica mediante proyectos
comunes –proyectos que podrían considerarse el preámbulo de nuestro
entendimiento mutuo.

La historia, incluso la historia reciente, pone de  manifiesto que es más fácil
proclamar la existencia de una comunidad que construirla. Continentes enteros han
sido excluidos de hecho de la comunidad a la que aspiramos, como ha ocurrido, en
particular, en el caso de África. Las divisiones pueden manifestarse dentro de una
misma cultura y las desigualdades pueden acentuarse en una misma sociedad.

Debemos empeñarnos en lograr una nueva solidaridad, en reincorporar a todos los
países a la comunidad universal. Este proyecto tal  vez parezca utópico, pero la
historia reciente también ha mostrado la fuerza dinámica del deseo de unidad. Yo
pertenezco a una generación que vivió en una Europa dividida, separada en dos
por un muro, y que supo extraer las enseñanzas del  pasado para unificar el
continente. En 2000, la Declaración del Milenio de las Naciones Unidas en la que
se fijaron los Objetivos de Desarrollo del Milenio constituyó un hito esencial en la
reafirmación de la voluntad común de todos los Estados. Bajo el impulso de la
UNESCO, la reciente Cumbre sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio que
tuvo lugar en Nueva York en septiembre de 2010 reconoció la función central de la
cultura y la educación para lograr esos objetivos, reducir la pobreza y alcanzar el
desarrollo sostenible. Debemos aprovechar esta oportunidad y no rendirnos al
escepticismo. Debemos recordar el mensaje de Pico della Mirándola y creer en el
                                   
1
Declaración final del Comité de Expertos convocado por la UNESCO sobre las
relaciones entre las culturas y su contribución al entendimiento internacional,
1953.ERI.2010/WS/1. - Page 6 potencial que encierra una humanidad libre.
El ser  humano libre puede ser algo más que un juguete de las circunstancias.

Proyectos concretos
Día a día comprobamos la influencia de la UNESCO y sus proyectos en la creación
del espacio común al que aspiramos. Por su valor universal, los sitios del
Patrimonio Mundial son instrumentos de entendimiento mutuo, estabilidad y
desarrollo. Proporcionan un marco para la cooperación, la investigación científica y
la conservación. La colaboración entre arquitectos, entre historiadores y con
especialistas de todo el mundo es una solución segura para que mujeres y
hombres de diferentes culturas y de opiniones distintas trabajen juntos en
proyectos comunes e inspiren con su ejemplo otros acercamientos. La
reconstrucción del Puente de Mostar bajo la dirección de la UNESCO en Bosnia y
Herzegovina para restaurar el diálogo entre ex beligerantes, la reinstalación del
obelisco de Axum que se restituyó a Etiopía en 2005, la preservación de la ciudad
vieja de Jerusalén – todos estos proyectos encabezados por la UNESCO
representan modalidades para acercar a los seres humanos. En las esferas de las
ciencias, los medios de comunicación y la educación, los ejemplos son
innumerables.

Nuestro proyecto es ambicioso y, para realizarlo, necesitaremos todas las fuerzas
del espíritu humano. En el pasado, los humanistas promovían el uso de lenguas
llamadas “vulgares” para contrarrestar la utilización uniforme del latín. Hoy en día,
también nosotros estamos aprendiendo a sacar partido de nuestra diversidad. Las
convenciones de la UNESCO de 2003 y 2005 sobre la salvaguardia del patrimonio
cultural inmaterial y sobre la diversidad de las expresiones culturales son dos de
las herramientas de que disponemos con ese fin. Cada cultura aporta una clave
para comprender el mundo. Ninguna debe perderse. Sería un error pensar que la
uniformidad facilita la comprensión: sencillamente, oculta las diferencias. Ya hemos
despilfarrado los recursos naturales, no derrochemos los del intelecto. La
educación, la ciencia, la cultura y la comunicación son los pilares de la
construcción de una comunidad humana unida, y los cimientos de un desarrollo
sostenible. No hay inversión más sabia que la que consiste en convertirlos en
elementos fundamentales del desarrollo. Este es el desafío del siglo venidero, y la
condición de la consolidación de la paz.


Irina Bokova

viernes, 23 de noviembre de 2012

Humberto Maturana y sus reacciones inesperadas

http://www.matriztica.cl/re-inesperada/

martes, 20 de noviembre de 2012

No al genocidio en la franja de gaza!


De mi libro "Poesía Épica Cósmica"

 Franja de gaza, suceso horripilante
contraviniendo las leyes del universo
disecciona la unidad de la diversidad
fragmenta La ética cósmica de la amorosidad  
Suceso que densifica el crimen institucionalizado
con aspas aladas para triturar cuerpos
Abriendo las viejas cañerías de gases asesinos
Torturando en carnes abiertas con la metralla 
Niños, mujeres, ancianos, civiles
Nueva Guantánamo  como vitrina global
Del pueblo palestino martirizado
ultimatun del precio de la insurgencia
De los caminos de la represión
De la jactancia de las fuerzas terroristas
De sus valientes “combates” tecnológicos
sentencia mediática brutal
del horizonte de maldad
energía destructiva implacable
de hospitales, escuelas, universidades y mezquitas
creando intranquilidad por el futuro humano

Franja de gaza donde el desorden se ha acumulado
Campo de concentración, poblado de heridas y hambrunas
Perturbada brutalmente por las fuerzas bushistas-nazi-sionistas
Que amenazan con vivir estados inimaginables 
Suceso de efectos impredecibles
Singularidad que se expande
Con la complicidad de las transnacionales
De los grandes imperios y la industria bélica
con la horrorosa impronta de su entorno
donde emergen armas sofisticadas
operadas por yanaconas modernos
Que buscan el dominio de las fuerzas energéticas
Para satisfacer el inmoral desarrollo consumista
ocultadas por campañas mediatizadas
Con dominios de explicación falacias de la democracia
De defensa de la libertad y de los valores occidentales 
Franja de Gaza…
nuevamente territorio de conquista imperial
aventura de cruzada contemporánea
De la férrea alianza inmoral religioso-militar-comercial 

martes, 6 de noviembre de 2012

¿Tecnología? Sí, gracias Javier Martínez Aldanondo



¿Tecnología? Sí, gracias
Javier Martínez Aldanondo
Gerente de Gestión del Conocimiento de Catenaria
jmartinez@catenaria.cl y javier.martinez@knoco.com Twitter: @javitomar
 
No tengo miedo de los computadores, tengo miedo de la falta de computadores (Isaac Asimov).
En la columna anterior, examinamos uno de los factores que van a cambiar radicalmente la educación: la libertad para poder elegir y, ojalá, desterrar una pésima metodología de aprendizaje como es la lección. Esta vez, abordaremos el segundo factor: el papel de la tecnología en una sociedad que combina cada vez más las experiencias físicas con las virtuales. Si el mundo asiste atónito al impacto de internet en sectores como los medios de comunicación, los viajes, el entretenimiento o la música, ahora le está llegando el turno a la educación. Hasta el desembarco de internet, las reglas en la educación estaban claras (profesor, curso, asignatura, test) pero la web se ha convertido en un elemento devastador que lo ha trastocado todo. El computador tiene el potencial para alterar la naturaleza de la educación y redefinir qué se enseña y cómo se enseña.
“Si le hubiera preguntado a la gente qué quería, me hubiesen dicho que un caballo más rápido” (Henry Ford). 
El desafío que plantea la introducción de tecnología ofrece siempre 2 opciones:
1. Utilizarla para mejorar lo que ya existe. Ésa es la pretensión de herramientas como power point, pizarras digitales, You Tube, Second Life, libros interactivos y otras muchas que siguen insistiendo en mantener la lección o lo que es igual, “un caballo más rápido”. Estas herramientas dominan el panorama actual porque son fáciles de usar pero, sobre todo, porque no exigen cambiar.
2. Emplearla para innovar, para inventar nuevas fórmulas y hacer algo que antes no era posible hacer. Aquí ya no estamos hablando de mejorar el caballo, sino de crear el automóvil.
Ambas alternativas son legítimas pero es importante hacer una salvedad esencial respecto de la primera: Si pretendes mejorar algo que haces actualmente, entonces tienes que asegurarte de que haya llegado a su desempeño óptimo. En el caso de la educación, el proceso tiene que funcionar de manera impecable ya que de otra forma, cuando le incorporemos tecnología, no lo vamos a mejorar. La disyuntiva, entonces, es ¿tratamos de mejorar el sistema educativo que tenemos, y que adolece de múltiples deficiencias?  ¿o innovamos y diseñamos uno que nos permita vencer las limitaciones actuales? Existen condiciones para crear un nuevo modelo, pero para ello es imprescindible entender profundamente cuál será el papel de la tecnología.
¿Qué hago cuando quiero hablar con alguien que está a 1.000 km de distancia? Recurro a la tecnología. ¿Y si quiero ver lo que está pasando a 1.000 km, saber cómo se encuentran mis riñones o desplazarme al otro lado del mundo? Recurro a la tecnología. Desde siempre, el ser humano ha utilizado la tecnología como prolongación de los sentidos y con el fin de ampliar el rango de acción de sus limitaciones físicas. La televisión se inventó para llegar más allá de donde puedo ver, la radio y el teléfono para alcanzar más allá de donde puedo oír y hablar, el coche, el barco y el avión para desplazarme más allá de donde resisten mis piernas y el computador para llegar más allá de donde llega mi cerebro (el smarphone es un cerebro portátil que me recuerda las reuniones que tengo o los teléfonos de mis contactos). La tecnología no es otra cosa que conocimiento empaquetado.
Nuestra civilización ya no puede funcionar sin tecnología ni somos capaces de realizar nuestro trabajo sin su ayuda. De igual manera, antes de lo que imaginamos será imposible aprender sin apoyarnos en la tecnología. Una de las características de este siglo es que hemos pasado abruptamente de sufrir de escasez de información a padecer por exceso de la misma, lo que trae consigo efectos secundarios como la infoxicación. La “culpa” la tienen la aparición del computador y de internet que han traído consigo la crisis de instituciones informativas tradicionales como los medios de comunicación, la biblioteca, las enciclopedias, la escuela y los libros, todos ellos puestos en jaque por unos simples links.
Una de las características de nuestra educación es que refleja las limitaciones de las “tecnologías” que existían cuando fue diseñada: la transmisión oral (que exigía presencialidad y simultaneidad) y más tarde, el libro que dista mucho de ser un soporte flexible, interactivo, navegable, escalable, barato y personalizable. Tras 8 siglos de monopolio, el libro está siendo desafiado por las pantallas. Jostein Gaarder, autor de “El mundo de Sofía” declaraba recientemente que no necesitamos libros pero si las historias. Mientras los límites del mundo físico son finitos y agotables, los del mundo digital amenazan con ser infinitos. Igual que el disco de vinilo cedió paso a la cinta y luego al CD y hoy al MP3, lo mismo pasará con el libro ya que lo relevante es el contenido y no el contenedor. Por eso es urgente entender que aprender no tiene nada que ver con acumular información sino con acumular experiencias. Internet está repleto de información pero no de conocimiento. Resulta descabellado que el papel de los profesores sea transmitir información (algo improductivo y en lo que nunca podráncompetir con los computadores) en lugar de diseñadores de experiencias. Un profesor debiese dedicarse a confundir a sus alumnos, hacerles preguntas que sean difíciles de responder y, por ende, enseñarles a hacer preguntas y no a no dar respuestas. El rol del alumno se está transformando de ser pasivo (leer y escuchar) a ser activo (hacer, decidir, experimentar y equivocarse). Dado que el desafío ya no es acceder a la información sino cómo aplicarla, defender una educación centrada en la entrega de información no tiene sentido. Hay que exigirle que entregue habilidades, que garantice saber hacer.
Si la tecnología está modificando todos los ámbitos de nuestra vida ¿Qué rol jugará en la educación? Hace casi 10 años, escribí sobre este tema sirviéndome de la metáfora de lospecados capitales. Las tecnologías que fueron hegemónicas hasta hace poco (televisión, radio, periódicos) se basaban en el mismo modelo de transmisión unilateral de información “uno a muchos” que sostienen colegios y universidades. Hace años que las “nuevas  tecnologías” luchan por incorporarse a los procesos educativos. Hoy resulta habitual oír hablar del enorme crecimiento del e-learning, de la instalación de pizarras digitales, de 1 computador por alumno, de usar las redes sociales en el aula, etc. La última moda son los MOOCs otro triste caso de cómo usar tecnologías nuevas con mentalidad antigua para impartir la misma clase de siempre. Informan pero no educan. La tentación de incorporar directamente las tecnologías a los procesos educativos confiando en que sus poderes mágicos contribuirán a mejorarla es demasiado irresistible. Craso error. ¿Es mejor una película por tener más efectos especiales o estar rodada en 3D? ¿Depende la calidad de un libro de que su autor lo haya escrito a mano o utilizando un procesador de textos? ¿Es recomendable la madera para hacer buenas mesas? Lo más importante para hacer una mesa no es la madera, ni los clavos, el pegamento o las herramientas sino el carpintero. Aunque me regalasen toneladas de caoba, yo sería incapaz de hacer una mesa decente. Lo que le pedimos a la educación es que nos asegure que las personas aprendan a hacer aquello que necesitan y lo de menos es la tecnología empleada. La tecnología no resuelve nuestros problemas, son las personas las que lo hacen. ¿Podemos apoyarnos en las tecnologías para sacar a la educación del pozo en el que se encuentra? Desde luego que sí pero abarrotar las aulas de computadores y banda ancha no resolverá nada. Previamente es necesario tener en cuenta una serie de principios básicos que siguen siendo ignorados:
1. Añadir tecnología a un proceso que no funciona no sólo no lo mejora sino que lo empeora. Si la base del modelo educativo son las lecciones magistrales, entonces el uso más normal de la tecnología consiste en grabar a los profesores haciendo clase, subirlo después a la web para que los alumnos vean las clases cuando les sea conveniente (y luego despedir a los profesores por que ya no hacen falta). Más fácil y barato imposible, y bastante frecuente. Cambiar la pizarra y la tiza (tecnologías ya obsoletas) por el powerpoint y el proyector no mejora la experiencia educativa. Inexplicablemente, en Second Life se construyen aulas para seguir impartiendo lecciones igual que en el mundo real. Mientras no rediseñemos ese proceso, seguir incorporando tecnología será un gasto inútil, un adorno superfluo. Necesitamos comprender en primer lugar como aprenden realmente las personas.
2. Internet propone un nuevo lenguaje para hacer cosas distintas y no para continuar haciendo lo mismo. Hoy, se siguen empleando las tecnologías con mentalidad antigua (editorial) lo cuál es, en cierta manera, bastante comprensible. Los comienzos de cine tienen muchas similitudes con esta situación. En sus primeras películas, los hermanos Lumiere filmaban obras de teatro o escenas de la vida real como “Obreros a la salida de una fábrica”. Tuvieron que pasar bastantes  años para que el cine desarrollase su propio lenguaje (guiones, exteriores, sonido, efectos especiales, montaje) y llegar a ser lo que hoy conocemos. La mayoría de los usos de TICs en la educación siguen basados en el concepto del libro, la asignatura, la clase y el aula llevado todo directamente a la web. Es decir, escuchar, leer, estudiar y hacer exámenes en lugar de hacer. Existen muchos casos, el simulador de vuelo es el más conocido, donde rápidamente entendimos que la tecnología ofrece posibilidades inigualables para aprender en situaciones de alto riesgo o donde las consecuencias de un error podrían ser irreparables. Además, y dado que la tecnología no conoce de vacaciones, no pide aumento de sueldo ni se declara en huelga, las posibilidades de que un alto número de alumnos puedan practicar ilimitadamente en un simulador, la convierten en una alternativa económicamente insuperable.
3. Los computadores cambian radicalmente el panorama por que son un aparato para hacer cosas (“doing device”), y no para pasar páginas ni para escuchar pasivamente. Para eso ya está la televisión. Ante un computador es difícil quedarse dormido, permanecer pasivos y aburrirse mientras que la televisión se está convirtiendo en un somnífero inigualable. El computador nos invita a actuar, a hacer y nos entrega el poder de elegir el camino que nos interesa, nos concede el privilegio de decidir. Ahora bien, pulsar iconos no es sinónimo de Interactivo. Aprendizaje virtual no significa leer en la pantalla del computador lo que antes leíamos en un papel. Ni multimedia (animaciones, sonidos, imágenes, videos) o redes sociales son sinónimo de aprendizaje. Hemos estado acostumbrados a tratar a los alumnos como oyentes que consumen lo que se les ofrece sin posibilidad de escoger, obligados a escuchar sin poder practicar, robándoles la posibilidad de equivocarse en lugar de arriesgarse, tomar decisiones y comprobar sus consecuencias. ¿Cómo podemos esperar que generaciones que crecen con los videojuegos, el teléfono móvil e Internet sientan atracción por los monólogos aburridos de un profesor? ¿Qué tiene de divertido, de motivante, de retador? Una película te coloca en una situación mientras un videojuego te hace vivirla. Hemos pasado de una generación de espectadores dominados por la televisión y la radio, a una de actores, devotos del computador y el celular, que ya no se conforman con sólo mirar, sino que quieren actuar y que esperan que el aprendizaje sea colectivo y fruto de la diversidad. No olvidemos que aprendemos más de quienes piensan diferente que nosotros.
4. La cuestión respecto de la tecnología es "qué me permite hacer que no podía hacer anteriormente y qué mejora la experiencia"(y no cuánto me ahorro). Algo que a mí me interesa de Amazon es acceder a libros de segunda mano muy difíciles de encontrar de otra manera, lo que la librería cercana a mi casa no me puede ofrecer. Tenemos que dejar a las TICs hacer el trabajo sucio: si mi cerebro no se hace más grande con el tiempo y sin embargo la cantidad de información crece exponencialmente ¿no tendrá sentido que las TICs se dediquen a almacenarla y nuestro cerebro se concentre en analizar, decidir y actuar?. La tecnología nos va a permitir algo que el aula y un sólo profesor no pueden siquiera soñar: diseñar actividades, aprender por proyectos, crear simulaciones para que cada alumno pueda aprender haciendo y no escuchando y recuperar el antiguo modelo 1 a 1 del maestro/aprendiz entre profesor y alumno. Hoy en día, la proporción en cualquier aula es de “1 profesor a demasiados alumnos”. Las TICs nos facilitan el modelo de “muchos profesores a 1 alumno” basado en la premisa “Tú practica y cuando te equivoques, nosotros te ayudaremos”. El aspecto crucial es que nos permite que cada uno pueda escoger cómo quiere aprender: Si prefieres empezar accediendo a la teoría e investigando, puedes hacerlo. Si prefieres empezar por ver cómo se hace, puedes hacerlo. Si prefieres practicar pero paso a paso y con ayuda de alguien, puedes hacerlo. Y si quieres tirarte a la piscina y empezar experimentando, puedes hacerlo. Dicha oferta de posibilidades, en un aula con 1 profesor y 30 alumnos es impensable. Lo que tenemos hoy es café para todos.
Demasiadas iniciativas parten del supuesto de que las tecnologías nos van a ahorrar costes de desplazamiento y de distribución de contenidos lo que ha llevado a sacrificar la calidad. Digitalizar los contenidos actuales no es la solución. Si habitualmente nos cuesta leer grandes cantidades de texto en papel, menos todavía lo hacemos en una pantalla. ¿Por qué no construir simulaciones donde los alumnos puedan conocer cómo funciona un hospital, una ONG o la redacción de un periódico? Podrían practicar en un entorno donde cometer errores está libre de riesgos, con un enorme abanico de recursos a su alrededor, siendo los verdaderos protagonistas de su propio aprendizaje y además añadirían experiencia de cara a su acceso al mundo laboral.
El aprendizaje formal es plano, lineal y basado en el texto (estudiar un libro, escribir en el examen). Sin embargo la vida es tridimensional, necesitamos los 5 sentidos para captarla en toda su amplitud y el lenguaje audiovisual tiene una riqueza y una potencia incomparables. Vemos la realidad a través del vídeo, de nuestros ojos, escuchamos por el audio de los oídos, sentimos. A pesar de ello, casi todos los cursos presentan una estructura secuencial y para eso no hace falta la web. La pregunta clave, entonces, es: ¿Cuáles son las ventajas de aprender usando tecnología? La tecnología es siempre un medio para obtener un fin y  no un objetivo en sí mismo y tiene que resultar adecuada para las metas que nos propongamos. Para aprender a cocinar o jugar tenis, no es imprescindible que la tecnología tenga una función trascendental.
Si miramos hacia el futuro, nuestros jóvenes están acostumbrados a ser protagonistas activos de sus propias historias. El aprendizaje lineal tiene problemas con cerebros que han crecido en el hipertexto, en los juegos y surfeando en Internet. Escuchar les resulta complicado y muchas veces aburrido. Por esa razón a los niños no les agrada el colegio, no por difícil sino por aburrido. Cuando escuchas, es fácil distraerte y comenzar a pensar en otras cosas que te interesan o te preocupan. Sin embargo, cuando haces, resulta difícil desconcentrarte.
La web es un gran medio de distribución de información pero todavía muestra debilidades a la hora de provocar experiencias y permitirnos practicar. Deberíamos emplear la tecnología sólo para aquellas cosas que no podemos hacer de otra manera, no hay otra justificación. Sin embargo, la mayoría de la educación con tecnología sigue manteniendo los mismos principios de la educación tradicional que no han variado un ápice. La tecnología aporta poco pedagógicamente ya que internet se utiliza como medio de comunicación y de socialización y el computador se entiende todavía como una herramienta para mejorar la presentación de contenidos. ¿De eso se trata la educación? ¿Qué sentido tiene disponer de una buena conexión de banda ancha y un computador potente para acceder a unos contenidos pobres? La solución no es más tecnología, más velocidad de navegación ni procesadores más rápidos. Tenemos que hacer lo que se necesita para que la experiencia de aprendizaje sea efectiva, no lo que es fácil o barato. Las tecnologías nos pueden prestar una inestimable ayuda en ese intento si las empleamos adecuadamente.
“El computador es un medio de expresión humana y si todavía no tiene sus Shakespeare, Miguel Angel o Einstein, pronto los tendrá” (Seymour Papert).
La educación no la van a cambiar los expertos ni las propias instituciones que tratan siempre de mantener el problema para el que ellas son la solución. La educación la van a cambiar los que sufren sus consecuencias y la tecnología. Si los jóvenes utilizan hoy nuevas herramientas para comunicarse, trabajar y vivir (blogs, Facebook, Twitter, You Tube…), entonces hay que decidir si se pueden utilizar en la educación pero no aplicarlas de forma directa ya que no fueron creadas con el objetivo de enseñar. Mejorar lo que tenemos nos mantiene encadenados a un sistema fracasado (aquí pueden ver un video 6 minutos sobre la experiencia en el Reino Unido de las Studio Schools pensadas para combatir la deserción y fracaso escolar). Si la lección no es la mejor metodología ni el libro o la pizarra son las mejores herramientas, entonces no tiene sentido usar tecnologías actuales para conservar metodologías ineficientes. La tecnología nunca es la primera pregunta que debemos formularnos ya que hay otras cuestiones previas. ¿Cuál es el rol de la educación dentro de una sociedad y qué ciudadanos queremos? ¿De qué manera es preciso organizar el proceso educativo para que cumpla con dicho rol? ¿Qué es importante que nuestros niños y jóvenes aprendan y cuál es la mejor manera para que ello suceda? ¿Qué papel debe jugar la tecnología? Si la herramienta más importante para tu trabajo es el computador  y para comunicarte es el celular, ¿cómo es posible que educación no las convierta en el centro de su propuesta? Tenemos que empezar el proceso por el final: decidir qué resultados queremos obtener, qué necesitamos para alcanzarlos, cómo nos ayuda la tecnología y solo después, qué de lo que tenemos hoy podemos re-aprovechar.
El avance de la tecnología es imparable lo que nos ofrece una oportunidad espléndida siempre que tengamos presentes estos 2 principios:
  1. La tecnología no es el computador o internet, es lo que hacemos con ellos
  2. La tecnología sólo lo es para los que nacieron antes que ella. Esto quiere decir que por primera vez, los niños saben más que sus profesores.
El martes 13 de noviembre, de 9h a 11h, estaremos en el Club de Innovación en Santiago hablando de “La gestión del conocimiento del error”

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