martes, 25 de diciembre de 2012

Sociedad Globalizada y el Desanclaje



                                                                           “Sólo aquellos que se arriesgan a ir muy lejos,
pueden llegar a saber lo lejos que pueden ir”
T.S. Elliot




  1. Introducción a la Modernidad y Postmodernidad

¿Qué se entiende por modernidad? La modernidad según Parra (F. Parra, 1997) es una época multidimensional y compleja, en la que convergen diversos procesos que, a su vez, se presentan interrelacionados y fecundándose mutuamente. El concepto profano de época moderna, agrega Parra, manifiesta la convicción de que el futuro ha empezado ya: significa que la sociedad vive orientada hacia el futuro, que se ha abierto a lo nuevo. En este concepto, según el mismo autor, se explican los conceptos de movimiento estrechamente ligados al concepto de época moderna: revolución, progreso, emancipación, desarrollo, crisis." Para Hegel, la modernidad se caracteriza por un modo de relación del sujeto consigo mismo, modo que él denomina subjetividad. El principio de la modernidad es, en general, la libertad de la subjetividad. La grandeza del tiempo moderno consiste precisamente en que se reconoce la libertad en todas sus dimensiones. El sujeto reclama insistentemente la capacidad de atenerse a sus propias intelecciones y decisiones, a su propia subjetividad.

Para J. Habermas (1993)"... la razón se instaura como triunfo supremo ("ante el que ha de justificarse todo lo que en general se presenta con la pretensión de ser válido"). Así se va verificando en el mundo el paso de una visión cosmocéntrica de la realidad a una visión antropocéntrica. El hombre se descubre como centro del mundo y como referencia básica a partir de la cual todo se valora y juzga. La nueva comprensión conduce a una modificación en la imagen del mundo. La modernidad, de acuerdo a Habermas concibe al mundo como historia, como una situación casi ilimitada y un inmenso campo material para que el hombre  lo conforme a sus objetivos e ideales, lo someta a sus deseos de felicidad y, de este modo, se construya para sí un futuro último de salvación y de auténtica realización humana. Una de las raíces importantes de la modernidad es sin duda la ciencia moderna: una ciencia fundamentalmente experimental. La naturaleza deja de ser una dimensión, denuncia Habermas, para ser contemplada e imitada, para pasar a ser un objeto de dominación y transformación. La metodología científica moderna hace posible la invención de la máquina que, a su vez, contribuye para el nacimiento de la llamada revolución industrial.

            Se puede decir que la modernidad de acuerdo a Larraín, (J. Larraín en "Modernidad. Razón e Identidad en América Latina") es inherentemente globalista en cuanto sus procesos sociales típicos operan más y más a escala internacional, integrando y conectando comunidades locales y organizaciones en nuevas combinaciones de espacio y tiempo. El mundo se torna y se experimenta más interconectado. EL proceso de globalización, señala este autor, se refiere a la intensificación de las relaciones sociales universales que unen a distintas localidades de tal manera que ocurren muy lejos y viceversa. El término “moderno” puede definirse también como una forma de autoconciencia, como un modo específico de vida y como una experiencia vital. Por un lado ha sido frecuentemente usado para expresar la conciencia de una época que se considera nueva en relación a un pasado antiguo e inmóvil. Lo moderno, plantea el autor, no respeta su propio pasado y se mira a si mismo como el resultado de una transición de lo tradicional a lo nuevo. La edad moderna se define a si misma como el reino de la razón y de la racionalidad, que han desplazado a la religión, a los prejuicios y supersticiones, a las costumbres tradicionales.

¿Y que papel juega la racionalización en la modernidad?  Jorge Larraín, citando a Max Weber, señala que la modenidad aparece en estrecha asociación con los procesos de racionalización  del mundo. Estos procesos implican que no hay fuerzas misteriosas incalculables que entren a jugar, sino que uno puede, en principio, dominar todas las cosas por medio del cálculo. Por esto, según Larraín, Weber admite que sólo en occidente se da la ciencia que reconocimos como válida y que también allí el arte y la arquitectura adquieren características únicas. Sin embargo, lo que caracteriza la modernidad por sobre todo es la racionalización que penetra las organizaciones humanas constituyendo las burocracias. La edad moderna se define a si misma como el reino de la razón y de la racionalidad, que han desplazado a la religión, a los prejuicios y superticiones, a las costumbre tradicionales.

            Para Marx lo que está en la base de la modernidad, según Larraín, es el surgimiento del capitalismo y de la burguesía revolucionaria, que llevan a una expansión sin precedentes de las fuerzas productivas y a la creación de un mercado mundial.

¿Y la llamada postmodernidad, en qué se diferencia de la modernidad? A diferencia de la modernidad, la llamada postmodernidad es la sociedad de la comunicación generalizada, sociedad de la “mass media”, los cuales son los factores determinantes de la transmisión y reproducción de los esquemas y de los “no valores”. La postmodernidad es una sociedad pluricultural donde prima la diversidad y la heterogeneidad frente a la integridad. La confianza personal no residirá en el dinero, sino en la propia persona. El cambio de una economía basada en los materiales, en la energía y en el trabajo a una basada en la información y en la comunicación reduce la importancia del Estado-nación como elemento decisivo para garantizar el futuro del mercado. Las expresiones de autonomía étnica, religiosa, etc. deben coexistir con una creciente interdependencia económica global. Transformación fundamental y penetrante en todos los aspectos de la vida.

En la postmodernidad fracasan, según Parker, (Temas de la Epoca. C. Parker, 1997).los sistemas unitarios y totalizantes y de los metarrelatos, según la óptica postmoderna, el sujeto queda ahora disgregado falto de principio unificador, tensionado por la diferencia, el pluralismo, el relativismo. La posibilidad reintegradora ya no se da por medio de una racionalidad ilustrada que caracterizaba a la modernidad, sino a partir de la experiencia estética en la incomesurabilidad de estilos y la irreductibilidad mutua entre juegos de lengüaje o formas de vida y la función instantánea, de lo que simplemente acontece, no se renuncia a la razón crítica pero se trata de un pensamiento débil, una racionalidad plural, heterogénea, incapaz de articulación coherente sino sólo transversal cargada de ambigüedad. La búsqueda de los postmodernos es fruto de un sujeto débil, agazapado, sumergido en la espesura heterogénea de la cibernética, abstractos, plurívocos, inconmensurables.

En la perspectiva de Toffler, la sociedad de masas, (A. Toffler, 1996).  para lo que estaba diseñada la corporación comienza a desmasificarse. No sólo la información, la producción y la vida familiar, sino también el mercado de trabajo están empujando a romperse en trozos pequeños y más variados. Pues la creciente diferenciación de bienes y servicios, agrega a continuación este autor, reflejan también la creciente diversidad de necesidades reales, valores y estilos derivada en una diversificada sociedad de la tercera ola. Las fuerzas que crearon la sociedad de masas se han visto súbitamente desplazadas. En un contexto de alta tecnología el nacionalismo se convierte en regionalismo. Los medios de comunicación, en vez de crear una cultura de masas, la desmasifican. Y todas estas evoluciones corren parejas con la emergente diversidad de formas energéticas y el avance mas allá de la producción en serie.

¿Cuál es lo esencial de la modernidad, según Giddens? Según Giddens (1981) la postmodernidad no sólo hace referencia a la crisis de la fe en los procesos del desarrollo humano, a la crisis de los megarelatos que se refieren al pasado y que tienden además a predecir el futuro, y al surgimiento de pluralidad  en el conocimiento, donde la ciencia ha ido perdiendo su lugar privilegiado. Giddens plantea además que todo lo anterior sucede porque los acontecimientos en donde se desarrolla lo humano no se entienden y escapan al propio control de la sociedad. Este autor señala que el problema no es que estemos entrando a una nueva etapa de desarrollo social denominado postmodernidad, sino que es la propia modernidad la que se está radicalizando y universalizando. Esta nueva situación se caracteriza fundamentalmente por lo que él denomina discontinuidad de la modernidad donde todas las instituciones que surgen son de alguna medida únicas, distintas en su forma a las existentes en los períodos históricos anteriores. Giddens señala, al igual que otros autores, en especial los marxistas que la historia de la humanidad se desarrolla con dificultades, con escollos.

            En efecto, tal como lo señala Giddens, la modernidad se caracteriza en términos de extensión e intensidad por sufrir transformación de mayor profundidad que las formaciones económicosociales de los períodos históricos anteriores, culminando en los procesos globalizadores actuales con singulares e inéditas formas de interconexión social mundial. Así los cambios se han acelerado en su ritmo de una forma  excepcional, estos cambios han cubierto todo el planeta a través de la supresión de las barreras de la comunicación y, por último, han surgido fenómenos sociales e instituciones de toda índole inéditas en el pasado. Giddens sostiene entonces que la modernidad es multidimensional desde el punto de vista de las instituciones que crea y que cada una de ellas cumple roles y tareas específicas.

            ¿Radicalización, universalización o complejificación? Pero el tema central a mi juicio, no es si nos encontramos en una nueva etapa del desarrollo de la humanidad denominada postmodernidad o si es simplemente un proceso de radicalización y universalización de la modernidad. Según Patricia May (2001)  vivimos sucesivas oleadas complejificadoras y de ascenso de conciencia en el sentido de mayor conocimiento de las cosas desde el ámbito mineral, pasando por lo vegetal, animal y humano. La complejidad, según esta autora, constituye una constante no sólo de la sociedad humana, sino que es el "modo de ser" de todo el cosmos, como si existieran impulsos interiores que nos empujen a buscar cada vez estados más refinados de expresión. Pero esta tendencia complejificadora responde a un orden jerárquico, en el entendido que los niveles más complejos incluyen a los más simples, pero en una transformación dialéctica en donde estos niveles tienen saltos de calidad que se transforman en otra cosa en un acto de comprehensión, aceptación y superación de lo más simple. Los procesos de complejidad no excluyen el pasado, no los niegan, no los eliminan sino que lo incorporan y lo integran con una cualidad distinta, con una complejidad mayor.



  1. La Nueva Relación Tiempo y Espacio


            ¿Cuál es la relación entre tiempo, espacio y materia? Según Engels, ("Anti-During", 1948: 69) el tiempo y el espacio son formas fundamentales de la materia[1]. Señala este autor que "...las formas fundamentales de todo ser son el espacio y el tiempo, y un ser concebido fuera del tiempo es tan absurdo como lo sería un ser concebido fuera del espacio". No existe el espacio y el tiempo separado de los procesos materiales. En el universo no hay más que materia en movimiento y ella se mueve en el espacio y el tiempo. Existe una ligazón orgánica entre el tiempo y el espacio como formas fundamentales de la existencia de la materia y la materia en movimiento que es entendido como el contenido del  tiempo y el espacio. Esta relación entre materia, tiempo y espacio ha sido probada científicamente tanto por la teoría de la relatividad como por la mecánica cuántica.

            ¿Qué piensa Giddens de esta relación? El importante punto de vista que plantea Giddens a los sucesos, el tiempo y el espacio, a mi juicio no es la negación de estos dos últimos sino cómo las singularidades se dan en el tiempo y el espacio, cómo lo cohesionan. Lo que plantea es que se produce un distanciamiento entre el suceder del suceso y el tiempo y el espacio, conectando de esta manera la presencia con la ausencia. Este autor señala que en la modernidad se produce un mayor distanciamiento en la cohesión de tiempo y espacio y el suceder, y esta situación es la base de la naturaleza crecientemente dinámica de la modernidad. En efecto, siguiendo las ideas centrales de Giddens el dinamismo de la actual sociedad está vinculado a la separación del tiempo y el espacio, no de su negación sino que de una menor cohesión que permita la regionalización de la vida social. A esta nueva situación Giddens la denomina desanclaje de los fenómenos sociales conectado directamente a la producción constante de conocimientos de las personas y los grupos sociales que actúan en la sociedad.

El autor que estamos comentando plantea que el tiempo se conectó al espacio (y al lugar) hasta que la uniformidad de la medida del tiempo con el reloj llego a emparejarse con la uniformidad en la organización social del tiempo. Pero el surgimiento y desarrollo de la modernidad, plantea Giddens va cada vez más separando el espacio del lugar cuando la sociedad va desarrollando medios de comunicación que empieza a fomentar las relaciones comunicacionales entre los que no están en el mismo lugar, a los, como denomina el autor, "ausentes" físicamente en una relación no ya "cara a cara". Los espacios locales son penetrados por estas redes informacionales que se generan a mucha distancia de ellos. Sucede lo que él denomina "espacio vacío" que es una representación del espacio sin referirse a un lugar específico, a lo local en escena.
           
El propio Giddens se plantea la pregunta de ¿por qué es la separación entre tiempo y espacio algo de tanta importancia para el dinamismo extremo de la modernidad? En primer lugar señala el autor, porque es la primera condición para el proceso de desanclaje. "La separación tiempo-espacio y su formación dentro de estandarizadas y «vacías» dimensiones, agrega el autor, corta las conexiones que existen entre la actividad social y su «anclaje» en las particularidades de los contextos de presencia. Las instituciones «desvinculadas» extienden enormemente el ámbito de distanciamiento entre tiempo-espacio y este efecto es dependiente de la coordinación conseguida entre tiempo-espacio."  En segundo lugar, la modernidad es capaz de aunar lo local con lo global en formas no conseguidas en el pasado, influyendo en el hacer y en el pensar de muchos millones de seres humanos. Y por último, la historicidad radical o las determinadas regularidades que condicionan el desarrollo de los nuevos fenómenos que ocurren en la modernidad, depende de modos de «inserción» dentro del tiempo y el espacio no conocidas anteriormente e inalcanzables para las viejas civilizaciones.

¿Qué es el desanclaje y qué lo provoca en la modernidad? En el marco de lo sostenido anteriormente, Giddens entiede por desanclaje la ruptura de las relaciones sociales de sus contextos locales en sociedades modernas con cada vez mayor desarrollo informacional. En este desanclaje existen dos mecanismos en la actualidad que van asegurando el desarrollo de este fenómeno. El primer lugar, según el autor están las señales simbólicas. El otro factor son los sistemas expertos.

Giddens entiende por señales simbólicas aquellos "... medios de intercambio que pueden ser pasados de unos a otros sin consideración por las características de los individuos o grupos que los manejan en una particular coyuntura". Una de estas señales simbólicas en que sustenta su teoría sobre el desanclaje es el dinero.   el dinero es un medio de distanciamiento entre tiempo y espacio. El dinero permite la verificación de transacciones entre agentes ampliamente separados en tiempo y espacio. Giddens agrega que "una de las formas más características de desanclaje en el período moderno es la expansión de los mercados capitalistas (incluidos los mercados monetarios), relativamente recientes en su extensión internacional". Siguiento este mismo sentido Toffler señala que el dinero de la Tercera Ola (A. Toffler, 1996) consiste, cada vez más, en impulsos electrónicos. Es evanescente. Se transfiere al instante y es supervisado en una pantalla de un terminal informático. Es casi sólo un fenómeno visual, destellando y zumbando de parte a parte del planeta.

El otro factor de desanclaje son los sistemas expertos. Al decir sistemas expertos  Giddens se refiere a sistemas de procesos tecnológicos o de experiencia profesional  capaces de organizar grandes áreas del entorno material y social en el que vivimos..

Tanto los sistemas expertos como las señales simbólicas transforman y desestructuran las relaciones sociales y su entorno. Ambos a la vez, según Giddens, profundizan la separación entre tiempo y espacio paralelamente a las condiciones para la distanciación tiempo-espacio que promueven. Todos los mecanismos de desanclaje, así sean señales simbólicas o sistemas expertos, descansan sobre la noción de fiabilidad* que consiste en que quién utilice los símbolos monetarios, lo hace asumiendo que los otros, a los que nunca ve respetarán su valor. Pero en lo que se deposita la confianza, es en el dinero como tal no sólo, ni principalmente, sino en particular en las personas con las que se verifican las transacciones particulares.[2]


c.    Sociedad de la Información, Nueva Economía y Trabajo Flexible.

                   En la actualidad el desarrollo científico-tecnológico es el elemento indispensable si cualquier país, empresa u organización pública o privada, quiere enmarcarse en los procesos de cambios que ocurren a nivel mundial. Estas tecnologías avanzadas transforman permanentemente las relaciones entre los países, y al interior de éstos, entre sus regiones y localidades, como asimismo en las propias empresas e instituciones.

            Por un lado este paradigma ha tenido fuertes consecuencias políticas, sociales y culturales negativas que exigen pronta superación. Se ha marginado de la cultura a una parte importante de la población; se ha desarrollado una pobreza producto de la marginalización; aumenta el abismo entre ricos y pobres; se incrementa la inequidad social, educacional y cultural; existe una tendencia creciente a la crisis del Estado-nación, de la representatividad, la política, la democracia y la identidad nacional; crecimiento alarmante de la corrupción; crisis ecológica y disminución de la participación ciudadana y de la influencia de las organizaciones sociales intermedias.

            Sin embargo, al mismo tiempo, estos cambios mutan continuamente la economía mundial, reflejándose en vinculaciones internacionales profundas, intensas y cambiantes en los planos comerciales y financieros. Esto obliga a un acomodamiento permanente de las estrategias tanto de las empresas privadas como de las organizaciones del Estado de cada país, con el fin de garantizar políticas pertinentes de equidad social y cultural, de reforma de la educación, de desarrollo del conocimiento, de producción y distribución, de tecnologías de gestión adecuadas, de trabajadores multifuncionales y de satisfacción de las verdaderas necesidades de clientes y usuarios.

            Las sociedades actuales están llegando a tal grado de complejidad, que quienes toman decisiones deben comprender que tienen al frente de ellos inconvenientes de diversos tipos con los cuales deben convivir permanentemente. El asunto es predecir cuanto tiempo y con qué intensidad se presentarán.

            Es que los mercados ya no son estables, las tecnologías se modifican permanentemente, los consumidores se han transformados en infieles, activos y cambiantes en sus preferencias, la novedad adquiere una relevancia impensable en todas las esferas de la sociedad y los mercados internacionalizados han llevado al límite la competencia.

            El éxito de una corporación ya no depende tanto de lo que tradicionalmente se ha entendido por capital, ni de sus activos fijos ni del mercado que sea capaz de cubrir, sino de la capacidad propia que haya sido capaz de montar en la innovación tecnológica. Esto nos da claramente la idea que son las organizaciones basadas en el conocimiento las que están dominando.

            Al mismo tiempo, Alvin Toffler (1996) recalca que la proliferación de la economía del conocimiento es, de hecho, la nueva fuerza explosiva que ha lanzado a las economías avanzadas a los actuales niveles enconados de competencia. Es que, agrega Toffler, la lucha por el poder ha ido evolucionando hacia una lucha por la creación, acceso y distribución del conocimiento.

            Hoy día los activos más valiosos de una empresa o institución son los activos intangibles denominados capital intelectual como los conocimientos, habilidades, valores, actitudes, educación, experiencia y know how de las personas que forman parte del núcleo estable de éstas.

            También incluye este capital las estructuras formales e informales, métodos y procedimientos de trabajo, software, bases de datos, sistemas de dirección y gestión, la investigación y desarrollo y la cultura en general. Por último, forma parte también de este capital la cartera de clientes, las relaciones con los proveedores, bancos y accionistas, los acuerdos de cooperación y las alianzas estratégicas, tecnológicas, de producción y comerciales, como la propia marca comercial y la imagen organizacional.

            Es decir, en la época actual el capital intelectual es la estructura fundamental, el andamiaje de toda organización. En este marco, el conocimiento es el recurso central de la economía avanzada, transformando a empresas e instituciones en organizaciones fundamentalmente de información. La información es la energía de la empresa, impulsando constantemente nuevos productos y servicios y obligando a crear nuevas formas de dirigirla.

            Las  organizaciones modernas tanto públicas como privadas deben gestionar el conocimiento y la tecnología que la hace posible debido a que existe mayor innovación en los productos, en el desarrollo del conocimiento y en la rapidez en su asimilación.
            La gestión del conocimiento  se fortalece porque se está desarrollando un acelerado proceso de reemplazo de las maneras informales en que se gerencia el conocimiento por métodos formales dentro de procesos orientados al cliente o usuario; porque se requiere tiempo para adquirir conocimientos y lograr experiencia a partir de él; porque cada día existe mayor complejidad en el manejo de las organizaciones; por su mayor transnacionalización; por los constantes cambios en la dirección estratégica de éstas; porque se necesitan soluciones híbridas de gente y tecnología para enfrentar los nuevos problemas; porque el conocimiento se adquiere fundamentalmente más a través de mapas conceptuales que de modelos y que este proceso nunca termina. A partir de todo esto podemos afirmar que la organización moderna necesita de líderes del conocimiento para enfrentar con éxito las exigencias del entorno siempre cambiante.

            Liderar el capital intelectual, el conocimiento y la tecnología tiene que ver con formas efectivas de hacer explícitas, localizar, organizar, transferir y usar las ideas, información, experiencia y creatividad respecto del negocio acumuladas en la organización. Tiene que ver con implementar procesos para la distribución de conocimientos entre grupos de trabajo interdisciplinario sobre la generación de nuevos productos, con diseñar estrategias para compartir el conocimiento corporativo, transfiriéndola a la organización a través de instancias para llevar a cabo conversaciones estratégicas. Se trata de que el capital intelectual se transforme en un bien organizacional sólido y duradero a través de una forma adecuada de organizarlo, haciéndolo accesible y reproducible para todos.

            Nos encontramos en pleno desarrollo de una Nueva Economía o Economía Digital. En efecto, a fines del año 2001 el acceso y uso de Internet llegó al 8 % de la población mundial con un total de 500 millones de usuarios. Se espera que para el año 2006 esta cifra se duplique. (Informe del Centro de Estudios de la Economía Digital. Chile. 2002)

            La revolución digital debe ser analizada en el contexto del desarrollo de fuerzas de innovación que constantemente y en forma recurrente gatillan perturbaciones en los procesos de convergencia económica. La convergencia de las tecnologías de la información con las tecnologías de las Comunicaciones está provocando un significativo Skock tecnológico de ofertas que está favoreciendo a los habitantes del planeta más cercanos a la tecnología. Como consecuencia de aquello los países desarrollados concentran más o menos el 75 % de los accesos a Internet, generando a su vez el 97 % del comercio electrónico mundial.

            El mismo informe antes señalado plantea que los segmentos más dinámicos de la Nueva Economía corresponden a los "no-tradicionales" como el mercado de acceso a internet, en particular banda ancha, comercio electrónico, aplicacioanes para e-business, aplicaciones a distancia bajo el esquema ASP, medios de pago en Internet, certificación electrónica, servicios de hosting, b-learning y publicidad on-line. Estos sectores aún no han madurado en su desarrollo y representan por eso sólo una fracción de la economía digital.

            El informe que comentamos agrega que los sectores más maduros o también llamados "tradicionales" como los servicios de comunicaciones telefónicas fijas, la industria del hardware, algunos segmentos de la industria del software y de consultoría representan la mayor parte de la Nueva Economía, aunque ahora crece lentamente.

            Los expertos preveen que el comercio electrónico pronto va a llegar a representar más del 50 % de la economía digital. También es posible afirmar que la educación a distancia, la industria de accesos y contenidos de internet móvil y de banda ancha, el uso de tecnología P2P y las tecnologías de seguridad informática se van a expandir significativamente.

            Este acelerado crecimiento de la Economía Digital hace posible sostener que el uso de las TICs en las actividades productivas y culturales se está consolidando agregando mayor valor al trabajo de las personan, y por ello a topdos los tipos de  organizaciones.

            La revolución del conocimiento y la tecnológica está modificando los contenidos del trabajo. Un puesto de trabajo se define por la tecnología que utiliza y fundamentalmente por el uso que se hace de ella. Por lo tanto es posible afirmar que ya la competitividad y la eficacia no dependen sólo de la tecnología -que es conocimiento- que incorpora una organización, sino principalmente del compromiso, dedicación y competencias de las personas en la utilización pertinente de esas tecnologías.

            Una organización ya no es exitosa por el simple expediente de haber implementado la mejor infraestructura física y tecnológica, sino por que cuenta con las personas adecuadas para su uso y además porque pueden desempeñarse en un ambiente cambiante. Nos encontramos frente a una decidida revolución de la forma de trabajar, la cual posee hoy día a diferencia del pasado, más propiedades analíticas y sintéticas, es decir, es más intelectual. Si investigadores, profesionales y trabajadores no asumen estas nuevas cualidades ponen en peligro su posición y estabilidad en el trabajo, amenazan la competitividad de empresas e instituciones y del propio país y no satisfacen a clientes y usuarios.

            Ello es así porque las tecnologías (conocimientos) computacionales ya no sólo transmiten información, sino que fundamentalmente -como señala Fernando Flores-(1996) registran compromisos a través del lenguaje digital. Esto nos muestra que hemos pasado de la era en que la computación sólo administraba y estructuraba las comunicaciones para entregar información al instante, a una nueva era en que profesionales, ejecutivos y trabajadores en general articulan y modifican constantemente sus identidades personales a través de las redes de computadoras

            Tanto las formas de gestionar como el perfil del nuevo profesional han cambiado definitivamente. La gestión moderna en todo tipo de organización inteligente se mueve fundamentalmente en torno a la promoción innovadora, sistémica y prospectiva del saber, a la utilización del conocimiento para mejorar procesos productivos continuamente, para definir qué nuevos saberes pueden mejorar la producción. La gestión tiene por meta hoy día obtener información estratégica para conocer el entorno de la organización, anticipándose a las nuevas tendencias. Esta lejos la época en que la gestión se centraba sólo en la jerarquía organizativa, en el ejercicio de la autoridad y en mejorar la organización del trabajo. La gestión en definitiva debe crear las condiciones para “aprender a aprender “ y a desaprender al mismo tiempo, de todas las formas y estilos caducos del pasado

            De aquí surge un nuevo perfil del profesional, investigador y trabajador actual, que se caracteriza por su capacidad de gestión, creativo, flexible, cualificado, tenaz, con visión de futuro, pensamiento estratégico, empático, problematizador, prospectivo e intuición futurista, capacidad para enfrentar y superar ambigüedades, interactivo, forjador de compromisos, constructor incansable de valores éticos, capacidad de trabajar en equipo, multifacético y multifuncional, entre otras. Todo esto es posible sólo sobre la base de una sólida visión cultural generalista que supere la estrechez de la mera especialización.


d.           Sociedad de la Información y el Trabajo Flexible

            La Sociedad de la Información y su Nueva Economía con la introducción acelerada de la tecnología esta incrementando la complejidad de cada puesto de trabajo, desplazándose el empleo de los sistemas productivos intensivos en mano de obra a aquellos intensivos en conocimientos. En la misma medida que el contenido del trabajo en términos de conocimiento crece, los puestos de trabajo van cambiando de carácter, exigiéndose una mayor cultura profesional y simultáneamente aumento de la especialización, disminuyendo con ello la intercambiabilidad de estos puestos.

            Esta exigencia de mayor cultura en el trabajador lo está volcando a un nuevo tipo de trabajo que no tenga como contrapartida sólo ganar dinero sino que fundamentalmente crear valor, insertarse en la cadena de valor de empresas e instituciones. Hoy día el trabajador moderno quiere desprenderse de los conceptos tradicionales de control y subordinación jerárquica para participar en las comunicaciones ricas y amplias, intensas, profundas (custumización de la información) e interactivas, es decir, quieren integrarse a la red del intercambio de información dentro de las empresas e instituciones, pero además de los proveedores, distribuidores, clientes o usuarios presentes y potenciales.

            La Sociedad de la Información y su Nueva Economía están cambiando también las relaciones laborales. Estas son cada vez más transitorias. Porque hay una preocupación mayor por sus significados culturales, se busca trabajo vital de acuerdo a los talentos y capacidades. El trabajador quiere más espacios y mayor tolerancia al error y la crítica. En definitiva se quiere mayor flexibilidad en su doble contenido: la exigencia ineludible de adaptarse y responder a la impermanencia del entorno con formación y aprendizaje continuo, y al mismo tiempo, satisfacer la exigencia necesaria de menos tiempo laboral,  más tiempo para ellos y mejores ingresos. Por tanto, debe entenderse que la flexibilidad no es sólo un problema de costos que implica menos ingresos porque se reducen las horas laborales por incremento de la complejidad y modernización del trabajo, como pretenden ciertos empresarios en nuestros países, sino que es fundamentalmente más espacio libre para un trabajador al cual le urge aprender constantemente y vivir en entornos inteligentes.
           
            El desarrollo complejo del trabajo en la Economía Digital está creando también una nueva actitud hacia él. Como es sabido el éxito en el trabajo esta determinado fundamentalmente por las actitudes que el trabajador tiene respecto al trabajo que realiza, y esto es hoy día más evidente por los mayores grados de autonomía del trabajo contemporáneo. La gente siente que ella inventa sus propias realidades laborales, que ella le da el sentido y el propósito al trabajo. La flexibilidad exige formación diversa y generalista, sistémica y holista que permite la delegación y autonomía que genera, a su vez, cadenas de creatividad. Todo ello es la antítesis de la dirección jerárquica tradicional, del burócrata-experto-planificador, de la dirección “impuesta” al trabajador, de la centralización, en fin, de la visión cartesiana de las relaciones laborales. (Flores, 1996)

Según Fernando Flores (1996), vivimos tiempos nuevos de diseño corto, de flexibilización en los productos, de ineficacia de la planificación, de fluidez y fragmentación, de conversación, de compromisos. Esto fortalece la necesidad de transferencias de información más libres, transparentes y democráticas, y como consecuencia de ello nuevos valores como honestidad, verdad, coraje, identidad y realización personal, intenciones de progreso, nuevas conductas, responsabilidad por sus actos, iniciativa, libertad, intuición, personalidad, relación entre lo formativo y lo experiencial, autonomía, proactividad, empatía, compresión de la entropía, ético, entre otros van conformando el nuevo perfil del trabajador flexible actual.

            Esta situación está generando también nuevas formas de pensar en los trabajadores. Estos hoy día tienden a buscar entornos de inteligencia artificial con predominio del aprendizaje generativo y la visión compartida. Son estos entornos innovadores sobre la base del cognotivismo sistémico los que desarrollan creativamente nuevos conocimientos. Es necesario construir marcos conceptuales, cuerpos de conocimientos, fortalecimiento continuo de los conocimientos previos, vida experiencial y herramientas adecuadas para la comprensión de aquello que nos parece indescifrable y modificarlo.

El entorno inteligente que se está desarrollando crea trabajadores inteligentes. El trabajador busca también desarrollar formas de pensar que supere el análisis de las partes a expensas del contexto por un enfoque interrelacionado de los problemas, con necesidad de realizar análisis de dependencia mutua donde cada problema presenta innumerables influencias procedentes de muchas fuentes independientes y superpuestas, enfocando la superación de éstos como universos abiertos a nuevas situaciones de complejidad. Nada es externo a nosotros: nosotros, nuestros problemas y la multifactorialidad que los generan conforman un solo sistema.

Para poder anticiparse a las tendencias el trabajo de la nueva economía está exigiendo una mentalidad distinta en relación al futuro. Este cambio en las conciencias de los trabajadores tiende a ser paradigmático y busca cuestionar toda la visión actual del mundo y los supuestos sobre que descansa dicha visión. Pero no es sólo esta nueva forma de pensar que está caracterizando al trabajador moderno que adiciona valor a los conocimientos de las actuales empresas e instituciones, sino que combina fundamentalmente estos conocimientos que desarrolla con la inteligencia emocional, la imaginación, la intuición y las demás formas de inteligencia que posee el ser humano. Nos vamos alejando entonces, de un trabajo y un trabajador carente de conocimientos, de contenido mental, de la combinación de contenidos racionales y no-racionales. Esta nueva realidad crea las bases para democratizar el trabajo e incrementar la productividad y los beneficios, la distribución del conocimiento y la inversión en investigación y desarrollo como claves del crecimiento económico y desarrollo humano del siglo XXl.

A partir de esta situación se empieza a vivir también con un nuevo enfoque y cultura del aprendizaje. Esta nueva visión tiende a orientar hoy día hacia la confianza en sí mismo, alejándonos del temor; potencia la delegación del control, busca inyectar inteligencia en el entorno laboral; crea condiciones para respuestas enérgicas, pero aprendiendo de las ideas y experiencias de los demás. Comienzan a surgir empresas que entienden que lo relevante es descubrir la forma en que se debe aprovechar las capacidades de autoformación y aprendizaje de los trabajadores en todos los niveles de la institución, porque solo este tipo de empresas que acrecienta el aprendizaje será capaz de ser lo suficientemente transparente y flexible ante clientes y usuarios  para sobrevivir y desplegarse en un mundo en permanente cambio. Una empresa de aprendizaje debe ser capaz de aprehender los nuevos ritmos del veloz metabolismo del conocimiento. Sólo en esas condiciones las empresas e instituciones tanto públicas como privadas serán capaces de innovar, de generar rápidamente conocimiento nuevo y la implementación tecnológica para satisfacer tanto a clientes y usuarios como a sus propios trabajadores.

            Sin embargo las políticas neoliberales no buscan incorporar a toda la población planetaria a estas importantes alternativas de vida de las sociedades donde se desarrolla la nueva economía. La gran mayoría de los ciudadanos del mundo no están recibiendo los beneficios de la ciencia, el nuevo saber, la tecnología, la educación, la vivienda, la salud y el bienestar en general. Ello se debe a que se pretende desarrollar  nuestros países sobre la base de una globalización económica con exclusiva hegemonía del capital financiero transnacional y especulativo, ignorando deliberadamente que ello está creando tremendas desigualdades, segmentaciones sociales y caos ético-moral.

En efecto, esta visión estrecha del desarrollo económico-social sólo favorece a pequeños grupos financieros extranjeros propietarios de las tecnologías de punta aliados a minorías nacionales, en detrimento de los intereses de la nación expresados en cientos de miles de pequeños y medianos empresarios con organización precaria, y millones de trabajadores y profesionales que sufren degradación de la salud, de la previsión, de la educación, perjuicios enormes en el mundo rural, destrucción urbana por la emigración del campo a la ciudad y viviendas carentes de toda comodidad.

Como consecuencia de lo anterior existe un aumento de la inestabilidad política por el enfrentamiento entre los grupos sociales mayoritariamente marginalizados, y un estado disminuido en políticas concretas para solucionar estos problemas, y por ello mismo, con tendencia a que cada vez más participe en los asuntos de la sociedad a través de la represión para restablecer un “orden” que se les empieza a escapar de las manos nuevamente, fortaleciendo como contrapartida permanentemente su poderío policial. Las multitudinarias manifestaciones de protestas en Seattle en contra de la Organización Mundial del Comercio, en Washington con motivo de la reunión del Banco  Mundial y las recientes de Praga, Chile y Porto Alegre en contra de las políticas del FMI y la globalización neoliberal así lo están demostrando.



  1. La Aproximación Reflexiva del Conocimiento en la Sociedad de la Información

Como ya señalamos anteriormente, la modernidad se define a si misma como el reino de la razón y en estrecha asociación con los procesos de racionalización  del mundo.  Esto implican suponer como ya se resaltó que no hay fuerzas misteriosas incalculables que entren a jugar, sino que uno puede, en principio, dominar todas las cosas por medio del cálculo. Lo que caracteriza la modernidad por sobre todo es la racionalización que penetra la organizaciones humanas constituyendo las burocracias. 

¿Qué rol juega la reflexión en la modernidad? Con el advenimiento de la modernidad, la reflexión toma un carácter diferente. La rutina de la vida es válida siempre y cuando pueda ser racionalmente defendida a la luz de nuevos conocimientos. Todo recibe su legitimidad e identidad, según Giddens, sólo del carácter reflexivo de lo moderno.

El cartesianismo es la expresión más nítida de la modernidad y su racionalidad.  Descartes, matemático educado por los jesuitas, afirmó que la realidad sólo se podría comprender dividiéndola en partes o fragmentos cada vez más pequeños. Así al principio de la segunda ola, de acuerdo a Toffler (1996) el atomismo filosófico avanzaba, junto al atomismo físico. Se trataba de un ataque al que no tardaron en unirse científicos, matemáticos y filósofos, que se dedicaron a romper el Universo en partes aún más pequeñas con resultados excitantes. Una vez que Descartes publicó su Discurso del Método, surgieron innumerables descubrimientos. En química y otros campos de la combinación de la teoría atómica y el método atómico de Descartes produjo sorprendentes avances. A mediados del siglo XVIII la noción de que el Universo se componía de partes y subpartes independientes y separables era ya de conocimiento común, parte según este autor de la emergente indusrealidad. Para que una naciente sociedad industrial, que comenzaba a avanzar hacia la producción en serie de productos ensamblados compuestos también de elementos separados, era, probablemente, una idea indispensable. Había también razones políticas y sociales para la aceptación del modelo atómico de la realidad. La segunda ola -continua Toffler- necesitaba separar a la gente de la familia extendida, de la omnipotente Iglesia, de la monarquía. El capitalismo industrial necesitaba una justificación racional para el individualismo. Al despuntar el industrialismo, las nuevas clases mercantiles exigieron para comerciar, prestar y ampliar sus mercados, dieron nacimiento a una nueva concepción del individuo, la persona como átomo. La persona era un individuo libre y autónomo.

            ¿Con la reflexión imponiéndose, podían las certezas ser las formas dominantes del pensamiento en la modernidad? La reflexión de la vida social todo lo podía. Los sucesos sociales eran reformulados en los marcos de la nueva información que sobre estas mismas particularidades se lograba reunir. La modernidad acelera este proceso e invade todas las esferas de la sociedad. La información nutre con nuevos datos que permiten reconstituir todo, en particular con el advenimiento de los procesos tecnológicos a través de sistemas expertos. Según Giddens, lo novedoso de la modernidad es que presume de reflexiva en todos los ámbitos de la vida humana, reflexionando incluso sobre la misma reflexión..

            La razón lleva aparejada las certezas, la obtención de conocimientos ciertos. Pero, de acuerdo a Giddens, "... ningún conocimiento puede descansar sobre una fundamentación incuestionable porque, incluso la más firmemente sostenida de las nociones, sólo puede ser tomada “en principio” o “hasta posterior aviso”, ya que de otra manera recaería en el dogma y se separaría de la esfera de la razón, que es la que en primer lugar determina su validez. Los datos sensoriales jamás podrían proveer de una base totalmente segura para las pretensiones de conocimiento. Dada la conciencia que se tiene hoy en día de que la observación sensorial está impregnada de categorías teóricas, el pensamiento filosófico, en su mayoría, ha roto las ligaduras del empirismo.  Más aún, desde Nietzsche estamos más intensamente convencidos de la circularidad de la razón. Esas tendencias, más que llevarnos “más allá de la modernidad”, nos proporcionan una mayor comprensión de la índole reflexiva de la misma. La modernidad no es sólo inquietante por el hecho de la circularidad de la razón sino porque en última instancia, la naturaleza de esa misma circularidad es enigmática. ¿Cómo justificar nuestro compromiso con la razón en nombre de la razón?".

La vida ha demostrado que nos encontrarnos en un mundo construido reflexivamente, y esta misma reflexión nos ha permitido cuestionarnos permanentemente. Como señala May (2001) nosotros los seres humanos nos estamos permanentemente preguntándonos, reformulándonos, rehaciéndonos de acuerdo a nuestros pensamientos, creencias, valores, usos y costumbres. Y cuando el ser humano está constantemente viéndose a sí mismo, reflexionando, todas las certezas caen. Ha sido ésta la forma de crear nuestra cultura que ha ido potenciando constantemente a la humanidad.



  1. La Situación en América Latina

Como ya se ha planteado, de acuerdo a Castells se está viviendo en los últimos diez años un proceso de profundas transformaciones del sistema productivo, del sistema organizativo, del sistema cultural y del sistema institucional, sobre la base de una revolución tecnológica. Este acontecimiento social se mueve en el doble riel de su propia dinámica que tiende a fortalecerlo, pero al mismo tiempo con una fuerte oposición de sectores sociales y políticos, o que han sido marginalizados de este proceso o que lo combaten por las características negativas que ellos denuncian.
¿Qué impulsa este proceso de profundas transformaciones en todo el planeta? La característica principal de este proceso es la globalización, que según Castells se produce cuando determinadas actividades funcionan en tiempo real a escala planetaria apoyado por un poderoso sistema tecnológico de información. Por ello este proceso también se denomina informacional. Estas nuevas características de la época actual, según el mismo autor,  ha articulado a todo el planeta en una red de flujos. El núcleo fundamental de esta nueva sociedad planetaria es la globalización de los mercados financieros cuyo mercado de capitalización, según el mismo autor, es doce veces el producto bruto total del planeta. Otras características es la importancia del comercio internacional, la globalización de la producción de bienes y servicios, la formación de un mercado global de trabajadores altamente especializados, así como de fenómenos de emigración de fuerza laboral desplazada. También se viven procesos globalizadores de la ciencia y la tecnología y del propio crimen organizado. El autor que comentamos señala que una de las características negativas de la globalización "... es (ser) a la vez extremadamente incluyente y extremadamente excluyente. Incluyente de todo lo que tiene valor según los códigos dominantes en los flujos y excluyente de todo aquello que, según dichos códigos, no tiene valor o dejar de tenerlo. Las redes globales articulan individuos, segmentos de población, piases, regiones, ciudades, o barrios, al tiempo que excluyen otros tantos individuos, grupos sociales o territorios".
Una de las consecuencias denunciadas como negativas es la contradicción entre este proceso globalizador y la descontrucción de las identidades nacionales en latinoamérica, que en la práctica ha significado el debilitamiento del Estado-nación y la emergencia del Estado-red que tiende a reemplazarlo. La informacionalización y la globalización al mismo tiempo que debilitan la identidad nacional en nuestros países está creando las bases para el surgimiento de identidades locales e individuales. ¿Por qué se desarrollan las identidades como principios constitutivos de la acción social en la era de la información? Castells plantea la hipótesis,de que estas nuevas expresiones de identidad es producto del debilitamiento del Estado-nación por la globalización. Este Estado tiene como preocupación fundamental ahora atender los flujos globales de toda índole, desprotegiendo a sus propios pueblos.  En estas condiciones, señala este autor,  "... surge una oposición explícita a la globalización y a su agente, el estado ex-nacional, ahora agente racionalizador de la globalización, en torno a un principio constitutivo distinto".
Al mismo tiempo que la globalización adelgaza al Estado-nación, lo va reemplazando por el Estado-red, mucho más funcional a los intereses de las empresas transnacionales que dirigen las transformaciones tecnológicas, económicas y culturales Expresión de esta nueva situación internacional son la Unión Europea con su Banco Central Europeo y moneda única. Otro ejemplo es la OTAN., la Comunidad de Estados Soberanos que agrupa a los Estados que en el pasado conformó la Unión Soviética, El Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional que regulan la desregulación y la negociación en la globalización. Al mismo tiempo, este Estado debilitado busca su religitimización a través de procesos descentralizadores y de participación ciudadana.
Con este doble juego, según Castells, el Estado tiende a construir un nuevo sistema político hecho de redes de órganos gubernamentales de distinto nivel, articuladas a estructuras no gubernamentales.  Este autor señala que este Estado "Es un estado-red, que funciona mediante la interacción de sus distintos componentes en un proceso continuo de estrategia, conflicto, negociación, compromiso, co-decisión y decisión, que constituye la practica político-administrativa concreta de nuestras sociedades".
            ¿Es sustentable este proceso informacional en Latinoamérica? En América Latina, la transición a la sociedad globalizada e informacional ha transformado significativamente todas las esferas del subcontinente. Se ha creado una nueva realidad macroeconómica, se ha liberado el mercado monetario, se ha controlado la inflación y se ha logrado la estabilidad monetaria. Al mismo tiempo se ha desregulado la economía y se han privatizado las empresas públicas. Se han firmado importantes tratados comerciales en todo el continente. Pero al mismo tiempo, América Latina no ha sido capaz de superar su escasa inserción en la producción informacional por su debilidad en la producción de ciencia y tecnología, a excepción de Brasil. Chile sigue exportando en la linea agro-alimentaria. Y en general el costo social que el subcontinente ha tenido que pagar por este proceso ha sido alto. En efecto, en los distintos países se observan amplios sectores sociales y territorios excluídos de este proceso de modernización globalizada. Castellls afirma que con los datos que el dispone no es seguro que ese proceso, aunque irreversible, sea sostenible en lo económico, en lo social y en lo político. Esta afirmación está sostenida con el  fortalecimiento de las identidades étnicas en diversos países como Ecuador, Bolivia, México, Guatemale y Chile. Esta también sostenida con las profundas crisis político-sociales creadas por  los gobiernos de Zedillo y Fox, Menen, Cardoso y Pinochet, entre otros, que además desmoronó todos los sistemas de alianza en los cuales tradicionalmente se había sostenido el Estado-nación. En definitiva, concluyendo con Castells podemos afirmar que los Estados han dejado de ser nacionales y sus adhesiones han sido más globales por sobre los intereses de su población, incluso en países como Costa Rica, Brasil y Chile.

            ¿Cuál es la propuesta de Castelles para superar la crisis y volver a legitimar el Estado?  Este autor sostiene que es posible para esta tarea contar con parte importante de lo que era el movimiento anti-globalización y que ahora está por otra globalización. Este movimiento apunta a sostener una gran discusión mundial sobre los contenidos de la actual globalización y se replantee el control social y político de la economía y la ciencia y la tecnología a partir de la sociedad y la política, resguardando los intereses de la gente. Según Castells este "es un movimiento social-red, intentando conectar a nodos del Estado-red que emerge en la sociedad-red y en un contexto de redes globales de riqueza, información y poder. Así pues, parece que la configuración concreta de actores sociales, parte de actores locales y nacionales, tanto reivindicativos como identitarios, específicos para cada país, que después van conectándose, superando sus estrechos limites, en ese movimiento por una globalización alternativa que generaliza sus proyectos y les proporciona alcance operativo en el nivel en donde se deciden hoy por hoy la suerte de las sociedades, el nivel global".
Castells sin embargo, hace una importante pregunta: ¿En que medida pueden los estados responder positivamente a esta última posibilidad de hacer sostenible el sistema? Y contesta que "En la medida en que maximicen su autonomía como actores políticos, por un lado con respecto a los intereses inmediatos que representan, y por otro lado, con respecto a la red global de intereses y estrategias en la que están inmersos. (...)  Los actores se articulan entre ellos globalmente y con respecto a los gobiernos o sistemas políticos local y nacionalmente. Solo en la medida en que esa doble relación consiga un espacio de decisión especifica a cada sociedad, puede producirse una doble regulación de la globalización en base a los intereses y valores sociales exteriores a los mecanismos automáticos de dominación económica e ideológica inscritos en las redes globales dominantes. Solo entonces -termina Castells- la globalización será sostenible. Porque será la globalización de las personas, no del capital".


[1] Se entiende por materia todo lo que existe objetivamente y que es dada al ser humano en sus sensaciones. El mundo es material por naturaleza. La diversidad de los fenómenos naturales es una manifestación de las diversas formas de la materia en movimiento. La materia es la fuente única y la causa última de todos los procesos naturales. La materia es eterna en el tiempo e infinita en el espacio. No es creada ni destruida y sólo cambia de forma.  (Para mayor información, ver Rosental y P. Iudin. "Diccionario Filosófico Abreviado". Editora Política. La Habana. 1964). 
[2] R. S. Sayers, “Monetary Thought and Monteary Policy In England”, Economic Journal, diciembre, 1960; citado en Cencini, Money, Income and time, p. 71.
Como se verá más adelante, el autor hace una distinción entre los términos ingleses trust y confidence.  Aquí se traducirán por fiabilidad y confianza; y en algunas ocasiones, trust se traducirá por confianza.

1 comentarios:

dsi Zing dijo...

lão già kia cũng đã xuất hiện, chỉ là lão gia hỏa này thực lực xem ra đột phá rất nhanh, hai trăm năm trước hắn mới chỉ là lục tinh Đấu Thánh mà thôi.

Trần Vân lão tổ từ từ nói.

- Mọi người cón nhớ kết giới tới truyền thuyết liên quan tới kết giới này không?

Tôn Phong khẽ nói.

- Tôn Phong, ngươi nói truyền thuyết của vài nghìn năm trước sao, cũng có chút giống, nếu như vậy thì kết giới này không có cách nào mở ra sao?
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Vũ Văn Lê cất tiếng hỏi.

- Vũ Văn đại nhân, ngươi nói là Đấu Đế và Thánh Ma đạo ở trong truyền thuyết có liên quan đến ba trận bàn màu đen phải không?

Nhạc Cốc trưởng lão cất tiếng hỏi Vũ Văn Lê.

Mà lúc này Nhạc Thành cũng ngẩn ra. Không ngờ trận bàn màu đen đúng là có liên quan đến việc mở kết giới.

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