jueves, 23 de agosto de 2012

Un enfoque epistemológico desde la física tradicional

Un enfoque epistemológico desde la física tradicional
Con un enfoque desde la física clásica, evaluar y medir la realidad era posible y común estableciendo en primer lugar un conjunto de condiciones iniciales, una cantidad determinada de causas que actúan definiendo el comportamiento de  sucesos con casi absoluta certeza. Se podía afirmar con Lapiedra, que la física clásica señalaba que la existencia de determinadas causas provocaba determinadas consecuencias y que las mismas causas provocaban situaciones iguales, o dicho de otra manera, a medidas repetidas en condiciones idénticas, los resultados deberían ser los mismos. El segundo factor fundamental del llamado método científico proviene del hecho de que para entender un suceso era necesario comprenderlo en sus partes constitutivas porque cada una de ellas tenía una realidad bien definida. El análisis dividía el objeto de investigación en sus elementos de realidad, como señalaba Einstein, lo que permitía conocerlo en su totalidad. Pareciera ser que a la OCDE le interesa que sea éste el camino que  la gente de nuestros países asuma en vez de formas distintas de pensar que  nos transformen en naciones modernas, innovadoras, de investigación profunda. 
Si observamos cómo caracteriza el epistemólogo Ezequiel Ander-Egg (1995) lo que él llama el abordaje científico de la realidad, señala con razón que es a través del conocimiento de la totalidad que se puede entender las partes y componentes de un suceso, y no a la inversa, porque entiende que el todo es más que la suma de las partes. Ander-Egg hace primar el todo por sobre los elementos que lo componen asumiendo lo que denomina como una mirada holista. Propone también estudiar los hechos en su situación de presente, en un momento determinado, pero también en su posibilidad de desarrollo futuro, “el presente en camino de futuro”, porque –dice- todo presente está preñado de futuro. En esta perspectiva, el autor rechaza el estudio de los hechos sociales como “que son lo que son” (46) porque señala que se cae en un determinismo que rechaza toda “imaginación sociológica”. Aceptando en su concepción de modelo el modelo analítico de separación de las partes, busca captar la “futurización” del presente.
Ander-Egg sostiene que la medición “… no es otra cosa que una forma de observación; en otras palabras, la ciencia es cuantitativa porque se basa en observaciones registradas y representadas en símbolos (…) medir es asignar numerales a objetos o acontecimientos de acuerdo con ciertas reglas”, originando con ellos diferentes tipos de escalas y diferentes tipos de medición. Entre las características que el autor entrega a la medición, están entre otras, que la medición debe tener validez cuando lo que mide puede ser demostrado, libre de distorsiones. Además agrega que la medición es fiable  cuando al aplicarse repetidamente a un mismo individuo o grupo o por investigadores distintos en el mismo memento da resultados iguales o parecidos. Y por último, una medición es precisa cuando localiza con exactitud la posición del fenómeno que se investiga.
Ander-Egg define a la hipótesis como una tentativa de explicación de los hechos y sucesos que se quieren estudiar y debe ser una conjetura verosímil destinada a ser probada. Plantea que (96) “…es una suposición basada en la inducción, la analogía y otras formas de razonamiento”. Pero señala además que su “…formulación implica y exige constituirse como parte de un sistema de conocimiento, al mismo tiempo que ayuda a la construcción de ese sistema”.
Las variables para este autor constituyen a la hipótesis porque éstas se construyen sobre la base de relaciones entre variables. La variable, de acuerdo a Ander_Egg (101) “… es una característica observable o un aspecto discernible que puede adoptar diferentes valores o expresarse en varias categorías”. Por lo general las variables asumen un rol de causalidad, dependencia, influencia, dándole un rol  fuertemente determinista en la construcción de las hipótesis. La hipótesis es entonces una relación de variables que la determinan y que su demostración exige formas diversas de medición. Para ello se utilizan indicadores como forma de operacionalizar variables de alto grado de abstracción y que permitan de esta manera medirlas.
Hernández Sampieri (1994:40) y los co-autores  de Metodología de la Investigación asumen la definición de Kerlinger (1975:9) sobre teoría y plantean que “…es un conjunto de constructos (conceptos), definiciones y proposiciones relacionadas entre sí, que presentan un punto de vista sistemático de fenómenos especificando relaciones entre variables, con el objeto de explicar y predecir los fenómenos”. Esta forma de entender la teoría le da fundamentalmente un carácter causal determinista a la relación de variables o leyes que interrelacionan estas variables. De aquí se puede deducir que las proposiciones que se hacen de esas variables están interrelacionadas lógicamente, y que no es precisamente de la interrelación de la mirada holista como holomovimiento donde todo efectivamente está vinculado,  sino  que se refiere a que tiene un carácter de causalidad determinista en la perspectiva que generan necesariamente ciertas consecuencias.
Estos autores le dan como función a su concepción de la teoría explicar cómo, por qué y cuando ocurre un fenómeno. Busca las causas que determinan un suceso, un fenómeno, cómo surge y se desarrolla. Desde esta perspectiva se plantean sistematizar el conocimiento, es decir, ordenar las causas para saber  que cuando ellas aparecen, el fenómeno se desarrolla en una dirección determinada por esas causas. También plantean que conociendo lo que origina el fenómeno (las causas) se puede predecir con cierta certeza su desarrollo, es decir, hacer inferencias de futuro, crear modelos que predicen un fenómeno sin incertidumbres dadas ciertas condiciones. La teoría entonces, nos debe proporcionar, según estos autores (: 42) “…conocimientos de los elementos que están relacionados con el fenómeno sobre el cual se habrá de efectuar la predicción”. La teoría entonces explica y describe y esto significa fundamentalmente definir las condiciones en que se presenta y las formas en que puede manifestarse. Es decir, hay certezas de su emergencia porque hay entendimiento de las causas del fenómeno. Es una teoría determinista, de relación de causa-efecto.
El grupo de metodólogos encabezado por Hernández Sampieri (:77) definen las hipótesis como “…proposiciones tentativas acera de las relaciones entre dos o más variables y se apoyan en conocimientos organizados y sistematizados”. Estas hipótesis involucran a dos o más variables y están sujetas a comprobación empírica, a ser verificadas por la realidad. Agregan además que una variable es una propiedad que puede adquirir diversos valores y esta variación es susceptible de medirse. Por el contrario, cuanto menor apoyo empírico tenga una hipótesis como relación de variables, se deberá tener un cuidado especial en su elaboración, porque al no poder medirse adecuadamente podrían generar hipótesis superficiales. Es decir, la medición en la concepción de hipótesis de estos autores es fundamental.
Ellos entienden por medición (: 242) como “el proceso de vincular conceptos abstractos con indicadores empíricos”. Esto se efectúa  clasificando y cuantificando los datos disponibles que ellos denominan Indicadores. En este proceso, el instrumento de medición o de recolección de datos es central, porque debe registrar (: 242)  “…datos observables que representan verdaderamente a los conceptos o variables que el investigador tiene en mente”. Ellos apuestan que los instrumentos de medición tienen grados de validez apreciables en la medida que mide la variable que pretende medir. Aquí no hay dudas al respecto, sino sólo certezas propias de una epistemología fundada en la física clásica.
Mario Bunge (2000) plantea varias características para la Hipótesis. Señala que no debe entenderse como una simple ficción, que tampoco expresa experiencias simples, los datos sueltos no la establecen, más bien refutan las hipótesis. Otro presupuesto fundamental en Bunge es que la hipótesis tiene la condición de rectificabilidad y que las actividades cognoscitivas de los seres humanos se desenvuelven en torno a ellas y no a los datos. Los supuestos de las hipótesis (: 252) no son “…acerca de experiencias, sino acerca de hechos no experienciables y las usará para explicar su experiencia”.
Lasa hipótesis según Bunge es una proposición del tipo “Si p, entonces q” donde B presupones A sí y sólo si i) A es una condición necesaria de la significación o la verosimilidad de B, ii) A está fuera de discusión cuando se usa B o se somete a contrastación. (A--/ B). Esta forma de hipótesis exige fundamentalmente una comprobación mediante los sentidos o la observación empírica, asumiendo sólo con este requisito el carácter de hipótesis científica.
Bunge (1969:55) sostiene que aquello que caracteriza al conocimiento científico es su verificabilidad: “siempre es susceptible de ser verificado”. El autor plantea (: 58) que las proposiciones que se refieren como hipótesis acerca de la naturaleza y la sociedad deben ponerse a prueba por procedimientos empíricos de medición. Sólo la verificación de enunciados formales, señala Bunge, acepta demostraciones racionales. Las hipótesis científicas en las ciencias fácticas deben pasar la prueba de la experiencia. Y esto obliga a descubrir pautas para poner a prueba las hipótesis. El único invariante en las hipótesis científicas es el requisito de verificabilidad: (: 68) “La inducción, la analogía y la deducción de suposiciones extra científicas (p.ej., filosóficas) proveen puntos de partida que deben ser elaborados y probados”.
Bunge (1960:38) plantea que hay una gran diferencia entre las teorías que pueden y no pueden someterse a comprobación empírica. Agrega que “Si una teoría no puede enriquecerse con hipótesis subsidiarias y con datos, hasta convertirse en una teoría contrastable, entonces no es una teoría científica”. En conclusión la cientificidad de una teoría tiene que ver con su capacidad de ser contrastada. Pero no sólo eso, sino que además tiene que ser compatible con el grueso del conocimiento científico. La contrastabilidad por sí sola no hace a una teoría científica: debe hacer contrastabilidad y al mismo tiempo compatibilidad con la totalidad del cuerpo del conocimiento científico.
      Pero además Bunge afirma categóricamente que las fórmulas de la mecánica cuántica se refieren exclusivamente a entes de la microfísica que actúan entre sí o entes microfísicas que actúan con entes macrofísicos, como los campos electromagnéticos o instrumentos de medición. Bunge señala que el observador lo que hace es sólo analizar, por ejemplo, la luz que emiten los átomos de hidrógeno que se encuentras en determinadas estrellas, y que esa observación objetivamente no los afecta. Todas las propiedades de los átomos, continua Bunge, no se explican por las observaciones de los observadores, sino que las estudian (: 88) “tal como existen independientemente de ellos mismos”.  Bunge niega categóricamente que la observación del observador vaya a producir un colapso de la función de onda, como más adelante se planteará en la epistemología que surge desde la mecánica cuántica. No hay dudas que es este el camino a desarrollar por nuestros pueblos que nos propone la OCDE en la formar de construir una mirada para alcanzar el progreso.
      Schwartzman (1194:15) señala que  Einstein planteaba que  “…los modos y las posibilidades de las mutaciones cognitivas derivan, esencialmente, de los contenidos del conocimiento, de la naturaleza de sus referentes. Es decir, plantea Einstein, la teoría decide lo que se ha de observar, por un lado, y la naturaleza de lo observado” Si el objeto de estudio es la expansión del universo, la teoría y la naturaleza de lo observado llevará a los físicos a partir desde la teoría de las altas energías en el estado inicial y sus sistemas cognitivos.
      En estos estudios, la hipótesis juega un rol relevante así le atribuya un carácter provisorio. La construirá libremente con los conceptos que le parezcan los adecuados según sus intuiciones y conocimientos, preocupándose de que no surja ninguna contradicción lógica en su construcción. Podemos afirmar que la hipótesis, siendo una imagen de lo que el investigador piensa del universo, el científico la constituye especulativa y libremente.  Pero se debe tener presente también que ninguna magnitud puede ser medida libremente, sino que indirectamente a través de la teoría. Planck sostiene (citado por Schwartzamann: 333-4) que “…jamás las mediciones podrán confirmar ni desmentir directamente una hipótesis, podrán, solamente, hacer resaltar su conveniencia más o menos grande”.
      La hipótesis se construye a partir de lo que Einstein entiende como un conjunto de leyes. Con esta hipótesis sigue un curso lógico-deductivo con el fin de obtener determinadas consecuencias, para luego ser comparados con los datos de la experiencia. Con ello se prueba esa ley enunciada a priori, constituyendo todo ello una teoría sobre un área determinada de la realidad. Pero Einstein no siguió más allá y cuando debió avanzar con los nuevos descubrimientos de la mecánica cuántica, le negó su categoría de “complitud” porque no era capaz de dar un estado cuántico perfectamente delimitado a las leyes correlacionadas en las cuales se basaba sus teorías, o a los datos con los cuales esas leyes debían contrastarse. Sólo era posible dar un estado cuántico al sistema compuesto que investigaba. No siempre se puede asignar, según Lapiedra (: 11), “elementos de realidad” a los elementos de la naturaleza que se observan porque desde la mecánica cuántica, esos objetos no se describen por separado. Las correlaciones entre ellas pueden ser tan potentes que hace imposible observarlas unas sin las otras.
      Planck, padre de la mecánica cuántica,  citado por Schwartzmann (:392)  señala sin embargo, que no hay que temer a trabajar con hipótesis que no parezcan verificables. La audacia imaginativa y la creatividad conceptual es la epistemología que domina el espíritu de nuestros tiempos. Todas las ciencias, incluidas las más exactas no pueden hacer progresos si no parten de hipótesis y teorías indemostrables.
Como resumen de la epistemología de Einstein, Schwartzmann 1994:66-7) dice que es posible presentar lo que declara P.A. Schilpp.  Confiesa ser un oportunista en epistemología, puesto que es: 1) realista, en cuanto acepta la existencia de un mundo exterior independiente del sujeto cognoscente; 2) idealista, porque estima que hay más puesto por la subjetividad que dado; 3) positivista, dado que exige comprobaciones experimentales; 4) es platónico o pitagórico, en la medida en que valora la idea de simplicidad lógica como indispensable para su investigación. En el mismo lugar, sostiene en forma inequívoca que “Una epistemología sin contacto con la ciencia se convierte en un esquema vacío. Y la ciencia sin epistemología –supuesto que tal situación se imagine como pensable- resulta primitiva y confusa  

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