martes, 14 de agosto de 2012

2. El aula actual y la red


Epígrafe del Libro "La  OCDE y la crisis de la educación en Chile: su transsformación desde el pensamiento complejo", ebook que se sencuentra en este link:




La sociedad de la información es una sociedad con sobreabundancia de datos y hechos los cuales deben ser ordenados, agrupados, analizados e interpretados. Cuando los datos son procesados se convierten en información. Crea un mundo simultáneo, próximo e interdependiente (Hopenhayn, 2004). El aumento de la información cambia la percepción del modo de actuar sobre el mundo, el ritmo de nuestros archivos de imágenes, de pensar y sintetizar, de prever las consecuencias de nuestra acción. El aumento de la información interrelaciona grandes fuerzas causales y hace interdependiente todos los desarrollos. La información se está desmasificando, aumentando por ello la complejidad y con ello la necesidad de mayor información para mantener las actuales relaciones entre las personas e instituciones.

El ser humano es un ser anticaosógeno y energocibernético.  Esto significa que  es capaz de producir cambios en su estructura cultural y física con el fin de superar las perturbaciones, la incertidumbre y el caos producidos por el entorno, creando con ellos capacidades adaptativas y de inteligencia artificial para garantizar su existencia y desarrollo como organismo vivo. Estas potencialidades de los seres humanos se relaciona con sus capacidades de incremento constante de la variedad residual estructural que poseen, lo cual les permite generar profundos cambios internos con el propósito de superar la resistencia del medio o entorno caosógeno.

Esta singularidad de los humanos como seres complejos crea las condiciones para desarrollar sistemas adaptativos correspondientes, siempre y cuando conserven sus propiedades autopoiéticas y de identidad (Yanes, 2006), a través de  las diversidades de lenguajes, sistemas de comunicación, visiones paradigmáticas y epistemológicas, nuevas invenciones, conocimiento de la sociedad, inteligencia artificial, en fin, con el conjunto de la cultura que la sociedad ha ido creando. La actual aula, sumergida aún en el paradigma industrial, vive ciega frente a esta nueva realidad, no garantizando la formación de los alumnos/as para enfrentar con éxitos a un entorno cada vez más exigente. La OCDE no enfatiza esta situación con la debida urgencia que es necesario.

La sociedad red de la información y la cultura digital que vivimos en la actualidad ha profundizado estas necesidades de un ser humano energocibernético capaz de manejar un nuevo sistema conceptual que le permita recrearse constantemente y enfrentar con éxito las fuertes perturbaciones del entorno a que está siendo sometido. En esta perspectiva, el aula debe permitir que tutores y aprendices sean capaces de asumir  las nuevas coordenadas de ubicación interpersonal que ha trastocado los límites de los espacios convencionales con el surgimiento, por ejemplo de weblogs y fotologs, de redes sociales como facebook, con la democratización simbólica, con la superación de software propietarios (Wiki, etc.), con la existencia de un ciberespacio eminentemente visual. Todo ello está impactando las relaciones individuales y de grupo, creando estructuras sociales nuevas, programas educativos a distancia, generando con todo ello una nueva integración social.

La presencia de la red en la vida de los aprendices y tutores y su incorporación en el aula, querámoslo o no está generando un nuevo diseño del conocimiento, con exigencias socio-cognitivas, epistemológicas y reflexivas muy potentes. Estamos viviendo una nueva forma de construcción social de la realidad, con una significativa apropiación simbólica y material del universo de la información, en una relación dialógica entre identidad y diferencia, unidad y pluralidad. Sin embargo, la OCDE plantea más bien limitar las áreas demasiado teóricas, sustituyéndolas por disciplinas especializantes.

Cabero (2006:5) nos señala que “la tecnología será parte consustancial de nosotros mismos”. Vivimos una época de tal fuerza influenciadora de las tecnologías que la cultura se extiende y desarrolla como cibercultura y la medicina como cibermedicina. Este autor resalta que hoy día los “mensajes atraparán a los medios”, dejando de ser el medio el mensaje, como lo planeaba Mcluhan. Cabero nos advierte que “Nos dirigimos a una velocidad vertiginosa, desde la tranquilizadora edad del hardware hacia la desconcertante y espectral edad del software, en la que el mundo que nos rodea está cada vez más controlado por circuitos demasiado pequeños para ser vistos y códigos demasiado complejos para ser completamente entendidos” (Dery, 1998: 11-12, en Cabero 2006:5)

  Correa (2004:503, en Cabero idem) nos señala que “El nuevo siglo se enfrenta a lo divergente, convergente, diacrónico, construcción, desconstrucción, fragmentación, heterogeneidad, terretorialización, desterretorialización, codificación, descodificación, a lo uno y a lo múltiple, y en fin, a la complejidad, fenómenos éstos que no responden a criterios de racionalidad”. El aula se verá prontamente impactada por estas nuevas tecnologías, lo cual exigirá un novedoso espíritu de aprendizaje que está emergiendo como típico de este ciberespacio, cibersociedad y cibercultura. ¿Qué propone la OCDE para enfrentar esta nueva situación en la educación?

Palamidessi, (2006: 2), plantea en su obra que “Nos enfrentamos al desafío de pensar el cruce entre las escuelas y las tecnologías de red en un mundo complejo, en un caleidoscópico desorden de fuerzas y formas”. Este autor nos está señalando que vivimos una época en que las tecnologías en red están jugando un rol fundamental en la formación no sólo de nuestros jóvenes en las escuelas y liceos, sino que de toda la población. Nos entrega información en aparente caos, pero al mismo tiempo, pertrechados de metodologías adecuadas es posible ver donde otros aún no ven.
Merejo (2009: 130) señala que “…la conexión, la contribución, la cooperación, el aporte ante la carencia del otro. Lo que no puedo hacer con mi mano derecha, lo hago con mi mano izquierda, la información que no encuentro en el espacio, en lo real, la busco en el ciberespacio, en lo virtual.” Merejo nos va mostrando la diversidad de medios con que hoy día se cuenta en la formación de los estudiantes, y el rol que juega en él lo virtual, el ciberespacio, la navegación cósmico de los seres energocibernéticos.
Entonces podemos afirmar que en el aula contemporánea se vive intensamente la presencia de comunidades virtuales, relaciones de cuerpos ausentes, más allá de barreras geográficas, con un novedoso entorno tecnosocial. La socióloga Beatriz Fainholc  (UtemVirtual, 2007) señala  efectos de la Internet  en los educandos que la OCDE no siente como relevante, o al menos no la señala en sus informes críticos y propuestas: las formas socioculturales que genera lo virtual  aún son imprevisibles con exactitud. Influye en el ámbito de la personalidad individual, en la red social, en la sociedad toda, reafirma y reconstruye identidades, son más importante los mensajes que los contenidos mismos, produce conflictos psicosociales, redes socio-electrónicas, interacciones mediadas electrónicamente de modo móvil. Y si no se conocen en profundidad su inserción al aula se irán haciendo con peligrosas demoras.

La misma autora señala que está surgiendo una nueva propuesta alternativa a la actual sociedad del conocimiento y cultura digital. Esta desafiando a la educación y a la creatividad. Está fundando dentro y fuera del aula un nuevo espacio de participación socio-política y cultural y gestión del conocimiento para la apropiación social de las TIC. Surgen las culturas virtuales como mediaciones entre cultura y tecnología.

El desarrollo de las TIC y su aplicación en el Aula permite según Cabero, (2006:9) diversas ventajas que los cambios que nos propone la OCDE en el sistema educativo ignora.
Los más significativos son:

• Ampliación de la oferta informativa.
• Creación de entornos más flexibles para el aprendizaje.
• Eliminación de las barreras espaciotemporales entre el profesor y los estudiantes.
• Incremento de las modalidades comunicativas.
• Potenciación de los escenarios y entornos interactivos.
• Favorecer tanto el aprendizaje independiente y el autoaprendizaje
como el colaborativo y en grupo.
• Romper los clásicos escenarios formativos, limitados a las instituciones
escolares.
• Ofrecer nuevas posibilidades para la orientación y la tutorización de los
estudiantes.
• Y facilitar una formación permanente.

Las TIC crea entornos de aprendizaje con una cantidad enorme de información a través de revistas virtuales, páginas webs, sistemas de red universitaria, centros de investigación, redes sociales, etc. El aula debe enfrentarse entonces, al surgimiento de la interacción social aprendiendo con otros, y a la interactividad con los contenidos. Esto ya sucede en la calle, en los ciber café y en los hogares con los jóvenes de todas las edades. La ausencia en el aula de esta nueva manera de aprender exacerba la crisis de la educación. Por ello urge que esta aula incorpore las TIC como su forma de aprender, de innovar, de generar nuevos conocimientos entre los aprendices guiados por tutores/as modernos/as altamente tecnologizados/as y conocedores de las nuevas formas de pensar. LA OCDE nada nos dice al respecto. Más bien tiene un sospechoso silencio.

Los aprendices se potencias como seres energocibernéticos y anticaosógenos cuando el aula les crea las condiciones adecuadas guiados por los tutores y tutoras en la interactividad dialogal (Fainholc, 2008) entre la persona y el PC al producir objetos textuales nuevos; en el papel activo del usuario en la selección de las informaciones y el particular ritmo que establecen en la comunicación; en la accesibilidad a numerosas funciones disponibles sin esquemas preestablecidos; garantizando el grado de libertad del usuario dentro del sistema y del aula; logrando objetivos socioculturales y pedagógicos direccionales en la actividad de los estudiantes; ayudar a descifrar la circularidad compleja dialéctica y contradictoria de los mensajes; descubrir los matices de la comunicación; fortalecer las relaciones de diálogo y cercanías en términos virtuales; potenciar las actividades autoestructurantes y autocreativas,y; expandir entre los aprendices los signos e instrumentos tecnológicos electrónicos, entre tantos otros.

En este marco, las TIC como forma de educación presencial o a distancia  provocan cambios metodológicos que obliga a aprender no sólo de forma diferente, sino que además con capacidad para sintetizar mayor cantidad de conocimientos con una calidad superior. En primer lugar se desarrolla un conjunto de habilidades que caracterizan al estudiante moderno que tiene que ver con el uso de diferentes lenguajes como el de las TICs, al menos dos idiomas: el materno y otro de uso internacional, saber encontrar la información relevante en los lugares precisos, saber utilizar la plataforma tecnológica disponible, trabajar en equipo y poseer los conocimientos previos suficientes para transformar los datos en información y éstos en nuevos conocimientos, entre otras habilidades.

De acuerdo a Venegas (2001), la tecnología va expresando cada vez más en forma aproximada la arquitectura organizacional del cuerpo humano, la lógica del cerebro y del sistema nervioso central. Venegas afirma que la tecnología es la
extensión del cerebro, es el despliegue de los procesos lógicos de la vida que nos permite avanzar hacia nuestro propio interior, hacia nuestro computador biológico. Esto los aprendices lo intuyen y de ahí se relación amistosa con las TIC. Venegas caracteriza a los cibernéticos con la metáfora que son viajeros del conocimiento, son lógicos consumados que desafían la creatividad y hacen emergen nuevos campos de invención a través de sus múltiples interconexiones dialógicas en una infinita multidireccionalidad; los civernavegantes son diseñadores constantes de micromundos. Comprender a las TICs como prolongación del cerebro humano permiten a tutores y aprendices terminar con la alienación de los cibernavegantes respecto de estas tecnologías. La OCDE no nos invita a recorrer ese camino, más bien lo ignora.

Los seres energocibernéticos son holoestructuras, son cuerpos que se prolongan  en las tecnologías que ha creado como extensión de su cerebro y que se rehacen sin cesar. Son cuerpos que pasan de lo material a lo virtual y viceversa, y en su viaje van adquiriendo infinidad de formas como la luz y su propiedad multiforme de onda-corpúsculo. El ciberespacio es el ambiente que crea a este ser luminizado. La tecnología electrónica con sus computadores, redes de comunicación y ambientes virtuales son los sostenes del ciberespacio donde los seres energocibernéticos navegan como holoestructuras. En él, estas holoestructuras en su navegar incesante unifican la tecnología, el conocimientos y la invención, los cuales se materializan es este ser energocibernético que transita constantemente de ser material a ser virtual y viceversa, en hombres y mujeres tremendamente poderosos/as, más allá de lo que hoy día conocemos. Son seres que pasan de la tecnología a la inteligencia, a la sabiduría y a la invención, transformándose en este juego de pasos reales-virtuales-reales a través de la pedagogía lumínica en poderosos dueños de los nuevos secretos informáticos,

Los civernavegantes con las TIC como poderosas herramientas crean condiciones para reducir la complejidad en constante ascenso de los sistemas, porque en su desarrollo van desplegando nuevos recursos lógicos y adaptativos de los sistemas frente a las perturbaciones de un entorno siempre entrópico. Gestionar los sistemas a través de centros cibernéticos de navegación obliga a potenciar el factor inteligente, desarrollando entramados potentes de conocimientos con visiones que se transforman en nuevas tecnologías que permiten gobernar la complejidad, consiguiendo de nuevo la necesaria homeostasis del sistema. ¿No sabe esto la OCDE?

Podríamos señalar como conclusión que la introducción de las TIC en el aula apura la necesidad de liberar a la formación educacional de la lógica cuantitativa a que está siendo sometido con el uso alienante de las tecnologías. Parece real sólo lo que se pueda medir y cuantificar, mercantilizando todo, incluido el arte, la bondad, el amor, el entusiasmo, las ganas de desarrollo personal. Sometidas al consumo, la sociedad actual ya no sabe si la globalización altamente informatizada le está entregando una vida mejor o está degradando al ser humano. Frente a esta situación crítica con una sociedad impregnada de problemas y de crisis simultáneas en todas las esferas de la vida, Morín plantea que sólo caben dos soluciones: “o se tiende a una regresión (tecnológica, n. del a.) o se cambia el sistema”. La OCDE pareciera que está en la primera alternativa.

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