jueves, 24 de mayo de 2012

The mobile apprenticesship


  1. Este Capítulo es parte del libro "Movilidad: retos y oportunidades para los profesionales de la información y Comunicación.
  2. Más información sobre los temas tratados en este Capítulo lo encontramos en el libro "LA OCDE y la crisis de la educación en Chile: su transformaciónjdesde el pensamiento complejo.
  3. Ambos libros en forma de ebook se encuentran en el siguiente link: http://www.documentalistas.org/publicaciones/libros.php
La tecnología es la extensión del cerebro (Venegas, 2001), es el despliegue de los procesos lógicos de la vida que nos permite avanzar hacia nuestro propio interior, hacia nuestro computador biológico. Este autor señala que hay que entender a los aprendices cibernéticos como viajeros del conocimiento, lógicos consumados que desafían la creatividad y hacen emergen nuevos campos de invención a través de sus múltiples interconexiones dialógicas en una infinita multidireccionalidad. Los civernavegantes son diseñadores constantes de micromundos. Comprender a las TICs como prolongación del cerebro humano permite a los profesionales terminar con la alienación de los cibernavegantes respecto de estas tecnologías.

En la sociedad de la movilidad los profesionales pueden ser entendidos como seres energocibernéticos. Esto significa que  son holoestructuras, cuerpos que se prolongan  en las tecnologías que se ha creado como extensión de su cerebro y que se rehacen sin cesar. Son cuerpos que pasan de lo material a lo virtual y viceversa, y en su viaje van adquiriendo infinidad de formas como la luz y su propiedad multiforme de onda-corpúsculo (Venegas, idem). El ciberespacio es el ambiente que crea a este ser luminizado. La tecnología electrónica con sus computadores, redes de comunicación y ambientes virtuales son los sostenes del ciberespacio donde los profesionales energocibernéticos navegan como holoestructuras. En él, los profesionales como holoestructuras en su navegar incesante unifican la tecnología, el conocimientos y la invención, los cuales se materializan es estos seres energocibernéticos que transitan constantemente de ser material a ser virtual y viceversa, en hombres y mujeres tremendamente poderosos/as, más allá de lo que hoy día conocemos. Son profesionales que pasan de la tecnología a la inteligencia, a la sabiduría y a la invención, transformándose en este juego de pasos reales-virtuales-reales a través de la pedagogía lumínica en poderosos dueños de los nuevos secretos informáticos,

En la sociedad compleja de la movilidad, las tecnologías deben ser utilizadas como herramientas para enseñar a pensar, desarrollar las fuentes del saber y avanzar en una verdadera sociedad del conocimiento. Los ciudadanos como aprendices se encontrarían en un proceso expansivo sin fin de aprendizaje: viviríamos la época del mobile apprenticeship, un aprendiz en constante renovación de sus saberes. Según Venegas, la tecnología va expresando cada vez más en forma aproximada la arquitectura organizacional del cuerpo humano, la lógica del cerebro y del sistema nervioso central. La tecnología es la extensión del cerebro, es el despliegue de los procesos lógicos de la vida. Los profesionales lo intuyen y de ahí se genera una relación amistosa con las TIC.
Nuestra época no es la era de la hiperespecialización. Ella ignora las potencialidades estratégicas respecto al desarrollo de nuevos conocimientos que las tecnologías tienen. Se trata de fortalecer las capacidades de pensamiento crítico de nuestros jóvenes y pueblo en general, utilizando conscientemente dichas tecnologías.
En el plano educativo el aula debe ser transformada en un espacio donde tutor y aprendiz -en un acuerdo ético-, sean capaces de darle movilidad permanente a los conocimientos para entender el mundo en que viven. Pero en este proceso se debe respetar al alumno/a (Luhmann, 1990) que aprende a partir de ellos mismos, de sus propios criterios en un cierre autorreferencial que hace que sus conductas no sean expresiones de un input exterior. La educación debe propender a que el aula se transforme en un verdadero centro cibernético de gestión de nuevos conocimientos innovadores por el aprendiz, transformadores constante de la sociedad.
Se desautomatiza la inteligencia y el cerebro que ya no es sólo máquina supercomputante, sino que se transforma también en máquina que piensa, que crea su propia noosfera y el conocimiento se transforma de organización computante en organización cogitante-computante (Morin, 2006) de gran mobilidad. La relación de bucle entre la computación cerebral y la cogitación es fundamental, porque permite desarrollar en el aula una interrelación tutor/aprendiz  de lógica compleja, que busca asociar lo que la primera (la actividad computacional humana) disyunta, buscando la conjunción de lo separado artificialmente, coordinando palabras e ideas en discursos, sistematizándolas. El sujeto observante y conceptualizador es un ser cultural, y por ello toda realidad concebida no sólo se remite al objeto sino que también a ese sujeto cultural conceptualizador. Esto significa que los aprendices se producen y reproducen a partir de ellos mismos, configurándose a partir de sus propios medios, constituyéndose como algo diferente del medio.
Tutores y aprendices deben ser capaces de descubrir que los sucesos que investigan  están inmersos en un holomovimiento, donde lo que importa es la estructura de ese movimiento y la diversidad y la unidad del universo, desde donde emergen todas las formas de aquel. Todo suceso tiene “una tendencia a existir”, “una tendencia a ocurrir”, y la fuerza de esa tendencia es expresada en términos de probabilidades. Lo que sea ese algo, es materia de especulación. Estos sucesos tienen la particularidad en actuar dentro del resto de otras densidades, creando con ello una variedad de estados posibles. (Capra, 2007). Son sucesos o densidades que no actúan sólo como objetos, como movimiento de la materia, sino que con propiedades de ondas “en” la materia, dentro de ella trasmitiendo energía, información, “novedades”, transformando los sucesos en un proceso continuo de creatividad. Podemos decir que el campo donde el aprendiz desarrolla sus conocimientos es un continuum presente en todo su entorno. Es discontinuo pero también se constituye en densidades granulares. Es una realidad con estos dos aspectos contradictorios que se van transformando el uno en el otro.
En este concepto de campo encontramos infinidad de información como fuerzas de densidades diversas que se atraen o repelen. Son fuerzas que interactúan, y se atraerán aquellas que presentan estructuras parecidas de información, y se repelerán las que no presentan esas características. Se producirá en las primeras un intercambio de información donde la mobilidad del aprendiz y su capacidad de desarrollar nuevos conocimientos se desarrollará sobre la base de sus propiedades de sujeto cultural conceptualizador desde su visión antropo-social-biológica y física. El aprendiz debe ser capaz de ver y elegir aquellas informaciones que lo circundan en su relación con las TIC, sus tutores, el resto de los aprendices, con los textos y con él mismo desde su propio cerebro que le mantiene oculta, no consciente una enorme información. El aprendiz está inmerso en una totalidad de información, está dentro de ella y las observa como una red interminable de interconexiones.
¿Desde dónde emerge el conjunto de informaciones que son la base de los conocimientos de un aprendiz? La sociedad de la movilidad ha generado a este mobile apprenticeship que trae a la mano siempre nuevos conocimientos. La realidad que sirve de base a sus conocimientos es su propio cerebro (Campbell, 1997) y la noosfera con la totalidad de la información que es difícil de caracterizar, porque tiene apariencias de ser una realidad vacía, que nos mantiene oculta mayoritariamente esa información, pero es una vacuidad que es la fuente de todos los conocimientos. La arquitectura del cerebro llena de componentes galácticos estilo Vía Láctea es el Brahaman o Tao de los sabios orientales que se refiere a un vacío  que tiene potenciales infinito de creación (Capra, 2007). Podemos entender el cerebro del aprendiz y todos los cerebros que configuran la noosfera como un lugar de amplias zonas obscuras de apariencias vacías desde donde se origina toda la información, que es dinámica y transitoria, desvaneciéndose muchas veces, siendo reabsorbida a veces esta información por este mismo vacío en un continuo nacer y morir como manifestaciones transitorias de datos e ideas sin identidad fundamental. Lapiedra (2008) sostiene que es en la materia microfísica (vacuidad) donde debe hallarse el fundamento de la existencia del universo, del alcance y la forma de comprender su determinismo.
Los físicos están planteando desde hace un tiempo que “..,la existencia de la conciencia, junto con todos los demás aspectos de la naturaleza, es necesaria para que la totalidad del conjunto sea autocongruente. (Chew, en Capra 2007;401) Este autor señala que todas las formas de vida, entre ellos los seres humanos  se encuentran en un todo orgánico con el resto del cosmos y la naturaleza. El ser es el cosmos y la naturaleza que tienen conciencia de su existencia. Nos encontramos entonces  en una interpenetración de todos los procesos cósmicos que al parecer encuentra su momento más desarrollado en el ser humano y su capacidad de observación y de conciencia. Estaríamos extendiendo los logros y aplicaciones de la mecánica cuántica propia del micro mundo de la naturaleza y el cosmos al pensamiento y al lenguaje, al mundo del pensar lo pensado, de cogitar lo computado.
Punset (2007) advierte que el inconsciente funciona con información, fuentes y datos a los que no se tiene acceso conscientemente, y que los humanos manejamos una pequeñísima parte de la información conscientemente. Gladwell (2007, citado por Punset, 2007) habla de la poderosa percepción subconsciente del ser humano, y que el juicio instantáneo puede tener tanta validez como el que se toma tras meses de reflexión y acumulación de información. Además son de fiar. Muchas veces, señala Gladwell, los actos inconscientes son incompatibles con los valores establecidos e, incluso, con nuestro pensamiento consciente, lo cual nos muestra la capacidad de convivir con opciones y pensamientos contradictorios. Es decir, somos seres de una gran complejidad. Podemos agregar además que en el pensamiento lógico de los seres humanos hay mucho de inconsciencia, y al revés, el inconsciente está sostenido por el pensamiento lógico consciente.

Manuel Froufre, citado por Punset (2007:52-3 nos señala que “El cerebro computa aproximadamente once millones de unidades de información o bits por segundo procedentes del exterior, de nuestros sentidos. Pero toda esa cantidad de información no se elabora conscientemente, por  supuesto. Como mucho, a nivel consciente, podemos manejar unas cincuenta unidades por segundo. (…) Evidentemente, como afirma Manuel Froufre, no tenemos conciencia de toda esa información subyacente, pero el organismo humano y el cerebro tienen muchos sistemas que codifican y procesan esa información. (EP, 2007:52-3).
Entender esta parte que nos oculta el cerebro es lo que nos permitiría comprender lo que es real o ilusión en nuestro mundo de percepción de lo que nos rodea. Son espacios abstractos llamados de la configuración. ¿Cómo se produce este proceso de configuración de nuevas ideas? Si parafraseamos a Capra (2007), él se produce en un intercambio de ideas de cierta densidad en un diagrama espacio-temporal. Las ideas para su existencia necesitan de cierta densidad que los transforma en sucesos que pueden ser sentidos, vistos, percibidos por los aprendices. Para ver estos sucesos es necesario que el observador disponga de un sistema conceptual adecuado, una visión que cuente con una estructura de información y conocimientos adecuada. Desde esta visión, el aprendiz podrá ver otras informaciones que las obtendrá de esta vacuidad porque sus arquitecturas internas se parecen. Estas arquitecturas de las ideas pueden entenderse sólo en un sentido dinámico, en términos de procesos en interacciones.
El cerebro posee  los aspectos mundanos de la inteligencia, construidos en el largo proceso de desarrollo de la especie humana y que orientan nuestra cotidianidad (Campbell, idem). Posee las características del razonamiento humano que permite trabajar con agrupamientos de sucesos y a partir de ellos, llegar a conclusiones interesantes. El conocimiento no es sólo lógico, es además la historia del cerebro, y en ese sentido los seres humanos hacen posible su viaje por el espacio obteniendo información desde esa “microfísica” vacía que permanecía oculta en su cerebro porque son capaces de tomar decisiones con los conocimientos que poseen, adquiridos en el contexto cotidiano de su actividad, lo cual les permite entender la información que reciben, transformándolos en nuevos conocimientos.
Siguiendo a Campbell podríamos decir entonces que desde la noosfera y desde su propio cerebro emergen ideas que se encontraban ocultas en un punto determinado (A) y que interactúan en el punto (B). Al ser absorbida (A) por (B), la idea matriz del cerebro consciente se potencia a partir de su visión y emite nuevas ideas mucho más densas denominadas (C). Muchas de estas ideas (A) emergerán y tenderán a desaparecer rápidamente y podrían denominarse ideas virtuales, ideas que se mantienen en estados de fuerte excitación de corta duración pero con mucha energía, y por ello captadas por (B). Cuando una idea es “golpeada” por otra que se mueve a gran velocidad, una parte de la energía cinética de esa idea puede ser transferida a un suceso virtual, potenciándolo y enriqueciendo el paradigma del aprendiz móvil, incorporándose a su estructura paradigmática.
Estas nuevas ideas o sucesos potenciados seguirán interactuando con otras ideas que emergen desde la vacuidad inconsciente de su propio cerebro o de la noosfera en general (múltiples cerebros), dando origen a una malla sin fin generando en él más conocimientos sin cesar a partir de la propiedad cultural de nuestro mobile apprenticeship. La característica crucial de esta teoría es la creación y destrucción de ideas entendidas como sucesos densos. Tal proceso sólo puede ser concebido en una teoría relativista donde las densidades (ideas) no sean consideradas objetos indestructibles, sino manifestaciones transitorias de lo vacuo o “vacío vivo”, patrones dinámicos en constante transformación.
Existe una segunda teoría para explicar las reacciones de las diversas singularidades o densidades en sus interacciones. Estas reacciones sólo pueden estimarse en probabilidades ordenadas dentro de una impresionante serie infinita del tipo que los matemáticos llaman matriz. Podemos denominarla Matriz-D (Matriz de dispersión) en su versión española (Matriz-S, en inglés), y se refiere a la dispersión  de las ideas o singularidades en los procesos de colisión o dispersión. No se trata de observar toda la serie de los posibles procesos de dispersión, sino sólo algunas reacciones específicas, aquellas que vinculadas a los procesos del fortalecimiento de determinadas singularidades que le interesan al aprendiz.
Esta matriz_D  no indica el mecanismo detallado de la reacción, sino que especifica la densidad (A) y su interacción con la (B) como las partículas iniciales y nos muestra las finales, lo que genera. En el proceso  A+B àC+D, en la teoría de matriz-D, sencillamente se traza un círculo donde A y B se juntan generando C y D sin especificar qué sucede dentro de él. El diagrama de matriz-D no es un diagrama espacio-temporal, sino una representación simbólicas general que nos muestra cómo se genera la interacción de las densidades haciendo emerger una nueva singularidad.
Con la teoría de matriz-D se da el cambio de énfasis, desde  los objetos a los sucesos. El objetivo no son las densidades o sucesos sino las reacciones que generar en su interacción. Una singularidad como idea A o B sólo puede ser entendida como una manifestación de la interacción de muchos sucesos en una red de interacciones. No es un suceso aislado, sino un acontecimiento que se interrelaciona con otros sucesos de un modo singular en un entramado de sucesos, como procesos más que como objetos. Entender esto exige una mirada distinta, cuatridimensional, en términos espacio-temporales donde las interrelaciones no se pueden determinar con seguridad pero siempre a sus probabilidades de suceder.
Todos los sucesos entendidos como densidades están interconectados, y para comprenderlos es necesario comprender todos los demás, lo que es imposible.  Pero entonces la tarea  es conseguir el entendimiento aproximado de lo que sucede tanto en la naturaleza como en el ser humano. Podemos concluir que el gran mérito de la nueva ciencia en el método científico es  creer que “… todas las teorías y modelos científicos son aproximaciones a la verdadera naturaleza de las cosas, pero el error de tales aproximaciones es, a veces,  lo bastante pequeño para hacer que este enfoque tenga significado y validez”. (Capra, 1983:383) Se crean teorías aproximadas que nos van acercando a la realidad, pero sin alcanzarla en términos absolutos porque ninguna de ellas nos da cuenta definitiva y exacta de los fenómenos del cosmos, de la naturaleza, de la sociedad y del pensamiento de los humanos.

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