miércoles, 2 de mayo de 2012

La Profesión y la Disciplina en la Nueva Economía


La Profesión

La Profesión se entiende como un conjunto necesario de capacidades, conocimientos, competencias y valores entregados sistemáticamente para realizar una específica labor en la sociedad en la perspectiva del desarrollo de las fuerzas productivas de un determinado modelo económico-social, político-cultural y valórico. La profesión consolida las relaciones económica-sociales de la actual sociedad moderna, buscando al mismo tiempo su transición a la sociedad postmoderna o sociedad del conocimiento, transformándose en un medio para justificar la racionalización de la conducta social y/o las relaciones sociales, regulando el comportamiento social a través de principios éticos e instrumentos afines. Ello se transforma en una postura política que obliga a legitimar a la sociedad que exige perfiles determinados de la profesión.

                        ¿Responde el profesional actual a los nuevos perfiles que le exige la sociedad contemporánea? Hoy día el profesional parece no tener las competencias adecuadas para resolver los intrincados y complejos problemas que le presenta la sociedad. Schon[1] sostiene que hay una crisis de confianza en las profesiones porque existe un cuestionamiento a sus conocimientos excepcionales sobre los problemas de la sociedad moderna y del ser humano en particular. Podemos afirmar, entonces, que existe un deterioro de la carrera profesional como institución, a consecuencia del surgimiento de sociedades basadas en el conocimiento, porque la innovación está conduciendo a la destrucción creativa de muchas prácticas.

Popper plantea reparos al pensamiento experiencial al señalar que los enunciados universales basados en la experiencia no establecen ningún tipo de verdad. No es posible, señala, partir de enunciados singulares para obtener enunciados de mayor nivel o universales. Todo principio inductivo que parte de lo singular o experiencial a lo universal lleva a incoherencias lógicas porque plantea un lenguaje fenoménico libre de teoría. El inductivismo, hace notar Popper, sólo acepta enunciados reducibles a juicios de percepción porque para ellos sólo existe el “mundo de la experiencia”, y según este autor las leyes científicas no pueden reducirse lógicamente a enunciados elementales de experiencia. [1]

            El Doctor Humberto Maturana se suma a la crítica del positivismo. En primer lugar cuestiona el pensamiento objetivo u “objetividad sin paréntesis”, donde la existencia tiene lugar con independencia del observador,  si éste las conoce o las puede conocer a través de la percepción o la razón. Maturana señala que este camino de conocer es ciego y sordo a la participación del observador en la constitución de la explicación de las cosas, fenómenos o hechos. El objeto –denuncia Maturana-, será explicado en todos sus aspectos a partir sólo de él (el objeto), a partir de un acceso privilegiado del observador al objeto que explica su esencia “tal como es”. Aquí el conocimiento sobre el entorno será independiente de las propias experiencias perceptuales con que el observador experimenta y percibe dicho entorno .[2] La base de esta forma de pensar se encuentra en que el observador supone en cada objeto o fenómeno la existencia de “dominios únicos de realidad”, una referencia trascendental para validar sus explicaciones. Esta pretensión de conocimiento, señala Maturana, es una demanda de obediencia hacia los otros.

                 T. S. Kuhn,[3], inicia una nueva etapa en la filosofía de la ciencia, construyendo en la práctica una posición antipositivista. El punto de partida de su posición la podemos encontrar en este autor en el título de uno de sus trabajos: «¿Lógica del descubrimiento o psicología de la investigación?» (Kuhn, 1975b). Refiriéndose a los planteamientos de Muguerza, Kuhn denuncia con fuerza[4] la reducción que el positivismo hacía de la investigación científica al limitarla sólo a un proceso lógico, despreciando con ello el descubrimiento científico. Para el positivismo, según Kuhn el descubrimiento carece de importancia entre otras cosas porque la experiencia se encarga de llevarnos al conocimiento de la realidad de un modo inductivo o empirismo lógico, ignorando el hecho reconocido por la ciencia actual que la experiencia se nos muestra y cobra sentido sólo cuando es comprendida desde un sistema de teorías científicas. No hay experiencias sin teorías porque éstas son las que nos posibilitan ver los hechos de una manera u otra

 La Disciplina

La estructura, la dinámica y los contenidos de la profesión se definen por su carácter de disciplina, es decir, por el rol y el lugar que se le ha dado a las distintas profesiones en la división social del trabajo en una sociedad determinada. El desarrollo disciplinar de la profesión le permite a ésta vincularse a la obtención de determinados saberes, generación de nuevos conocimientos y formas de ser.

La disciplina es una manera de organizar y delimitar un territorio de trabajo, concentrando la investigación y las experiencias dentro de un determinado ángulo de visión, ofreciendo con ello cada disciplina una imagen particular de la realidad.[5] La disciplina nos permite observar desde su territorio de trabajo objetos, fenómenos, regularidades y leyes interrelacionados. La construcción del conocimiento disciplinar se realiza a través de paradigmas o modelos de visión científicamente fundados que permite seleccionar los datos y los interpreta, organizando el saber profesional.

Las profesiones como disciplinas emergen desde la especialización en determinadas áreas de las ciencias y tecnologías, que  implica adherir a paradigmas de las ciencias que dan cuenta de saberes por los que optan, generando desde aquí nuevos conocimientos en el hacer y novedosas formas de ser a partir de los paradigmas que asumió.

Las disciplinas permiten ordenar ideas colectivas acordadas por todas las personas que se dedican a una profesión determinada. Esta situación es la base para desarrollar los fundamentos o argumentos justificatorios de una manera de ver los acontecimientos que suceden en el ámbito profesional Estas visiones propias de cada disciplina no son eternas e inmutables sino que es expresión de un determinado devenir histórico. En efecto, si una visión se transforma en un paradigma disciplinar producto de un grado determinado de desarrollo en las áreas de la ciencia, la política, la ética, la economía y la sociedad que se transforman en los fundamentos teóricos de dicho paradigma, éste es modificable al cambiar estos fundamentos teóricos, transformándose con ello los modelos de visión disciplinar. Esta situación sucede cuando la ciencia y otras áreas del saber que fundamentan el paradigma se vuelven ciegas frente a las anomalías que le gatilla el entorno y no puede  integrar, articular y reflexionar sus propios conocimientos nuevos.

                        ¿En las nuevas circunstancias, cuál es el nuevo rol del profesional y su disciplina? ¿Qué alternativas tiene? En efecto, ante esta situación, algunos autores como Etzioni y Bell hablan de una   «segunda revolución científica» que estaba produciendo una «sociedad erudita», [6]una «sociedad activa», una «so­ciedad postindustrial», [7]  organizada en torno a la competencia profesional. Lane sostiene que esta «segunda revolución científica» refleja una nueva apreciación del papel del conocimiento científico y una nueva fusión de la organización occidental y de las habilidades científicas.[8]

Las nuevas economías hacen que los conocimientos disciplinares de las profesiones tradicionales sean cada vez menos útiles como resultado de los investigadores positivistas de perfilar sus objetos de investigación de manera muy precisa, ganando en niveles de medición "objetiva", pero perdiendo al mismo tiempo niveles importantes de significado y relevancia en los objetos investigados. De aquí su propuesta de una educación técnica con profesionales sólo capaces de operar como "ingenieros de ejecución".
La Nueva Economía por el contrario, necesita de un nuevo enfoque emprendedor para prepararse para la vida laboral con disciplinas profesionales que lo lleven a ser capaces de enfrentarse perpetuamente a la incertidumbre de tener que redefinir una y otra vez su papel en la sociedad. -Se necesita una nueva forma de pensar que debe estar dispuesta a aceptar la decadencia de la profesión y sus disciplinas y a adoptarla como oportunidad para fomentar prácticas laborales más adecuadas a las realidades actuales. En definitiva, en el mundo actual altamente informatizado y globalizado se espera que pocas profesiones sobrevivan a una vida laboral completa sin cambios fundamentales[9] en su visión disciplinar

La ciencia y la tecnología están incrementando el desarrollo de nuevas teorías científicas, está sobrepasando las propias capacidades cognoscitivas del ser humano. Vivimos una época donde predomina la actividad creadora y transformadora del ser humano como fuerza motriz principal del desarrollo real de la cultura.  Se incrementa la intelectualización de la cultura; la industrialización del proceso de creación, difusión y consumo de valores culturales; cambia el lugar y el papel del ser humano en la producción material y espiritual, intensificándose en general los procesos integradores de los aspectos materiales y espirituales del desarrollo único de la cultura.

                        Para el postmoderno, la realidad ha dejado de ser un valor de uso, cuyo descubrimiento enriquece la vida de los hombres, para transformarse en valor de cambio económico similar al dinero, en algo que vale en la medida que puede ser intercambiable por otra cosa. Desde el punto de vista ético, se ha adoptado un relativismo cambiante y sin coherencia condicionado por las utilidades del mercado, transformándose en la base de la conducta para enfrentar las diferentes situaciones singulares de esta realidad. La vida humana, entonces, vale hoy día si sólo  tiene calidad de ser gozada, pero de ningún modo vale incondicionalmente,  trivializándose profundamente.

                        Para superar esta situación es necesario elaborar un enfoquemultifactorial en la creación de los fundamentos de cada ciencia disciplinar, una manera de ver las cosas que agrupe en una metodología única posiciones distintas de la concepción del mundo, no reduciéndose las unas a las otras, sino que por el contrario, estableciéndose relaciones recíprocas.

                        Las ciencias disciplinares deben asumir en el plano gnoseológico conocer no sólo aspectos aislados del ser humano, sino que reconocer en cada uno de ellos  seres que encarnan la totalidad, aspectos y propiedades universales. Por lo tanto, los problemas especiales que lo afectan deben ser resueltos sobre la base de la síntesis filosófica del conocimiento humano que reconoce la multifactorialidad que le da origen como única forma de asegurar su desarrollo multidimensional material y espiritual.

Hay que aceptar definitivamente que las sociedades humanas son un continuo pluridimensional donde en cada fenómeno encontramos distintos atributos que están correlacionadas con el todo. Hay que aceptar determinar también los aspectos morales de la utilización de la ciencia disciplinar, que rebase el simple marco de los procesos locales donde suceden los sucesos y que asuma una explicación socio-filosófica del lugar y el valor del saber científico en el proceso de la actividad local en el marco de la totalidad a la cual pertenece. Existe una responsabilidad socio-moral de las disciplinas ante toda la sociedad que debe ser la base del desarrollo de sus puntos de vista, colocando al ser humano  y a todos los seres vivos con un enfoque ecológico en el centro de esa actividad vital.

                Un nuevo profesional con una nueva mirada de la realidad es urgente, porque la inadecuada aplicación de la propia ciencia y la tecnología contemporánea habían agravado el desprestigio de los profesionales como disciplinas. En efecto, el deterioro de las ciudades, el incremento de la pobreza, la polución del ambiente, los problemas energéticos y el agravamiento de los problemas de la vivienda, los servicios sociales, la criminalidad enturbiaron más aún el problema profesional. Los profesionales empezaron a ser vistos como instrumentos de los grandes intereses de las transnacionales, juntándose entonces ineficacia con pérdida de valores.

                  ¿La pregunta es, entonces, si la forma de conocer  de la disciplina profesional contemporánea es adecuada para satisfacer las necesidades de la época actual como asimismo los propios problemas que ha generado un ejercicio de la profesión inadecuado, ineficaz y alejado de toda ética? La opinión cada vez más generalizada es que las formas de pensar del profesional dificultan su entendimiento del carácter cambiante de la singularidad y sus manifestaciones de complejidad, incertidumbre, movimiento turbulento y caótico, inestabilidad, incertidumbre, indeterminación, vértigo y desorden, como asimismo el sentido único del movimiento en general y los conflictos de valores que van generando en su desarrollo las diversas contingencias. Los profesionales con su viejo modelo positivista y experiencial de pensar no han sido capaces de adaptarse aún a estas nuevas situaciones porque no entienden las expectativas que la sociedad está poniendo en ellos, como tampoco acomodan sus cuerpos de conocimientos científicos (disciplinas) a las exigencias de conocimientos previos disponibles para entender la complejidad y la unidad de todas las cosas en sus distintas manifestaciones tanto del cosmos como del planeta. [10]

                              El profesional aún no es consciente que los problemas se construyen a partir de situaciones confusas, inciertas, poco determinadas y desordenadas.  Russell Ackoff, uno de los fundadores del campo de investigación de operaciones, ha anunciado recientemente a sus colegas que «ya no hay futuro para la investigación de operaciones»[11] porque los directivos no se enfrentan a unos problemas que son independientes unos de otros, sino a unas situaciones dinámicas que consisten en sistemas complejos de problemas cambiantes que interactúan entre sí. Yo llamo a estas situaciones revoltijos. Los problemas son abstracciones extraídas de los revoltijos mediante el análisis; son respecto a los revoltijos lo que los átomos son respecto a las tablas y gráficos. Los directivos no resuelven problemas: controlan revoltijos.[12]

                  Ackoff agrega que los problemas están interconectados, los ambientes son turbulentos y el futuro es indeterminado hasta que los directivos pueden darle forma mediante sus acciones. Lo que se requiere, bajo estas condiciones, no son solamente las técnicas de análisis que han sido tradicionales en la investigación de operaciones, sino la activa y sintética habilidad de «el diseño de un futuro deseable y la invención de los modos de llevarlo a cabo»[13] a través de los nuevos paradigmas y modelos de visión disciplinares.

                  Conclusiones

                        De acuerdo a Schon[14] existen dos modos de resolver el conflicto profesional/problemas


                        a) Racionalidad Técnica

                        Según este autor, de acuerdo con el modelo de racionalidad técnica, la actividad profesional consiste en la resolución de problemas instrumentales que se han hecho rigurosos por la aplicación de la teoría científica y de la técnica. Aquí uno de los aspectos principales a tener presente es el ajuste instrumental de los medios respecto a los fines. Entonces solamente las profesiones practican rigurosamente la resolución técnica de los problemas basándose en un conocimiento científico especializado (con una mirada única especializante, n. del a.). Por ello que las dos bases principales para la especialización de una profesión son el campo de conocimientos que el especialista domina y la técnica de aplicación del conocimiento.

                       b) Reflexión desde la acción
Shón señala que en la reflexión desde la acción quién reflexiona se convierte en un investigador en el contexto práctico. No es dependiente de las categorías de la teoría y la técnica establecidas, sino que construye una nueva teoría de un caso único. No mantiene separados los medios de los fines, sino que los define interactivamente como marcos de una situación problemática. No separa el pensamiento del hacer, racionalizando su camino hacia una decisión que más tarde debe convertir en acción. Dado que su experimentación es un tipo de acción, la implementación está construida dentro de su investigación en curso. De este modo, la reflexión desde la acción puede seguir adelante, aun en situaciones de incertidumbre o de un carácter único, porque no está limitada por las dicotomías de la racionalidad técnica.

                  Si desarrollamos una epistemología de la práctica deberíamos situar la resolución técnica de un problema cualquiera en el marco de un contexto más amplio, con una indagación reflexiva que obligaría a vincular el problema en el marco de la totalidad más general a la cual pertenece, construyendo su enfoque científico en la reflexión desde la acción con fundamentos ecológicos, holísticos y sistémicos.



[1] Popper, Karl. “La Lógica de la Investigación Científica”.
[2] Maturana, Humberto “La Objetividad un argumento para obligar”.  1997
[3] Kuhn, T. "La estructura de las revoluciones científicas" 1962
[4] Contreras, J. "Enseñanza, curriculum y profesorado"  1991. Madrid. Akal.
[5] Utem Virtual "Magister en Informática Educativa" 2005.
[6] R.E. Lane, «The Decline of Politics and Ideology in a Knowledgeable Society», American Sociological Review, 31 (octubre de 1966).
[7] Amitai Etzioni, The Active Society, Nueva York, The Free Press, 1968. Daniel Bell, «Notes on the Post-Industrial Society», The Pubiic lnterest, 6 y 7 (invierno y primavera de 1967).
[8] Lane, «Decline of Politics», pág. 653.
[9] Flores, F. y Gray, John     “ El final de las profesiones. Nuevas formas de trabajo y de políticas públicas"  Traducción (Entrepreneurship and the Wired Life: Work in the Wake of Careers) Londres 2000

[10] Harvcy Brooks, «The Dilemnias of Engineering Education», JEFE Spectrum (febrero de 1967), pág. 89.
[11] Russell Ackoff, «The Future of Operational Research is Past», Journal of Operational Researclz Society, 30,2, Pergamon Press, Ltd., 1979, págs. 93-104.
[12] Ibíd., págs. 90-100.
[13] Ibíd., pág. 100.
[14] Shon, Daniel. Idem.



[1] Schon, Danield. http://www. Utemvirtual.cl/plataforma/aulavirtual.

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