domingo, 22 de abril de 2012

La pintura erótica y cósmica de Matta A propósito del centenario


El sentido erótico de la pintura de Matta hay que buscarlo cuando resaltar constantemente el espíritu de la vida, la auto-creación permanente de ella en un espacio astral en expansión. Le canta a la vida con un colorido que va  profundizando su mirada de la naturaleza, su deambular cósmico y su transformación sin cesar. Matta trabaja las galaxias con el fin de mostrar la inmensidad del universo y el surgimiento del hombre como expresión consciente del orbe, tratando de aproximarse a la comprensión de este ser vivo inteligente. En el espacio y el tiempo de Matta se observa las energías que atraviesan el universo y desde donde nos empuja a observar no sólo sus mecanismos de funcionamiento sino también el psiquismo de la inmensidad universal no tanto como lo que ya es sino como pre-esencia de lo que será, desprendiéndonos una y otra vez de ese suelo que pisamos y que pretende amarrarnos a lo estable, a un ser definitivo. Los seres humanos navegamos por el mundo en equilibrio recreador permanente entre nuestro entorno y el cuerpo, alma y espíritu que nos definen. Nuestra torre de control facilita la gobernabilidad en todas partes de nuestro ser. Matta nos muestra autorregulándonos es un espacio y tiempo infinito, no siendo sino como proyecto en construcción de un cosmos de  sensualidad y frescura que nos invita a cambiar de piel frecuentemente  al extremo que amenaza nuestra aparente estabilidad. La insinuación del pintor es que somos un proyecto de posibilidades lujuriosas (Nada, 1945) que descendemos de las estrellas, voluptuosos, condicionados por aquellas fuerzas cósmicas que nos dan vida carnal de cuerpos celestes, pero que parecieran que entorpecen nuestro andar milenario, con una conciencia espiritual que nos empuja a la autoconstrucción permanente en equilibrio mental y corporal en un mundo sideral pasional erótico de parajes fecundos.

El pintor nos invita no sólo a procesar lo que ya vemos en sus aparentes existencias, sino que fundamentalmente a cogitar, a pensar lo que hasta ahora hemos pensado en la perspectiva de un mundo del futuro (Coïgitum, 1972), de seres que aún no existen en un abanico de colores que mezcla el rojo, expresión de lo ya creado, con el azul, la nueva vida y existencia que va surgiendo de la propia materia obscura que predomina como una locura en sus espacios prometedores de lo que aún no ha llegado a ser (El Cubo abierto). ¿Cómo compatibilizar el caos cósmico y su rojo avasallante con la armonía creadora del universo con un azul que va desbrozando caminos siderales con nuevos mundos que van afiatando lo humano? ¿No está lo galáctico también en este ser humano infinitamente cogitante? En la pintura de Matta se van desplegando los misterios del hombre en la misma medida que el universo sin barandas se expande creando nuevos espacios y tiempos en permanente movimiento hacedor (Morphology, 1939).

Pero también su pintura es cósmica. Su pintura nos muestra galaxias irregulares y distantes, pareciera que en ella se ven estrellas de neutrones, explosiones de inmensa radiación de partículas que recorren el universo en su misión creadora, mostrándonos sus cambios que experimenta en su existencia. Combina colores de luces distintas  por contracción gravitatoria como fantasmas que amenazan la aparente estabilidad. Sus caminos están llenos de  azules, de estrellas nucleándose, consumiéndose activamente con una gran luminosidad que nos muestra la evolución de lo cósmico (L’x de l’espace, 1960). No observamos en su pintura verdaderos agujeros negros (Vertige du doute, 1991, Entrer en Matiere, 1989) cuyos campos gravitatorios fuertes de apariencia pequeña pero con densidad potente hace que nadie se escape en su proximidad y que lanza  explosiones de gas refundantes hacia su entorno, con materia colapsada en un solo punto (La Luz de Aynadamar, 1991)? No nos imaginamos al mirar la profundidad de su pintura una intensa radiación galáctica con tendencias hacia al rojo mientras esas galaxias se van expandiendo, hijas de otros momentos más obscuros desde los rincones más primigenios del cosmos? La pintura de Matta nos dibuja la energía primigenia que fundamenta nuestro mundo real actual como paso provisorio hacia mundos expectantes, aún pendientes en su existir, como algo venidero que surgirá de choques contradictorios de los campos gravitatorios y los contenidos energéticos de la propia materia obscura (Interrogation Humaine, 1957). Podemos observar en ella  fluctuaciones cuánticas intensas en nuestro propio espacio-tiempo no bien definidos aún pero no menos validos como si respondiera a esquemas intelectuales omnipresentes en todo el universo.

Su misticismo muestra lo humano unido al todo, formando coherentemente con él una sola unidad, expresándolo también cósmicamente, poéticamente con lenguajes figurativos que se acercan a la morfología social y las tragedias humanas mundanas (Les Juges Partent en Guerre, 1967), y a la creación de nuestra propia América (Nacimiento de America, hacia 1952) con energías insospechadas de fuerzas altamente explosivas que van construyendo al hombre de este continente. Las fuerzas gravitatorios de nuestro continente  y su fuerza expansiva nos muestra una actividad autocreadora con cierta ausencia de realidad concreta, más bien como probabilidades de este suceso luminoso como realidad cuántica de ciertas carencias ontológicas, donde también el principio de su tiempo es creado en el acto primigenio.

4 comentarios:

POSADA Taller del Mar MAITENCILLO dijo...

Un excelente aporte a la comprensión de Matta que frecuentemente se no hace difícil.
La relación Cosmos, Espacio, Vida como constante apuntada por el autor es un acierto incuestionable. La dualidad Espacio/Humano es en si la vida, alegoría y pasión siempre afirmada por Matta.
No es fácil entrar en las anecdóticas turbulencias de Matta, Yañes Guzmán se atreve con prontitud y pasión meritoria, su mirada no está excenta de su propio ser poeta, así forma una amalgama sumándose en su interpretación particular a la obra de este nuestro gran maestro... esto se aplaude y, de trasfondo en el espacio siempre quedarán ese "lo humano" que juega y juega a la vida.

Jaime Yanes Guzmán dijo...

La obra de Matta es un poema a la vida, es poesía cósmica que nos muestra la grandiosidad de la autocreación permanente, el cambio que transforma al universo y a nosotros mismo en seres en permanente auto hacer....

conchita dijo...

Jaime,
Es muy poético lo que dices de la pintura de Matta. Quisiera agregar que estos impulsos y motivaciones se extienden mas allá de la pintura de Matta a toda la pintura.
Y este impulso primordial venido de algún extraño espacio propio ...que deja de ser propio para transformarse en colectivo es una pasión extraña, una mezcla de consciente e inconsciente, de inteligencia refinada e instinto puro. Un artista es un ruiseñor y un gorila al mismo tiempo.
Recuerdo a un Matta sentado en una silla de lona en el jardín de mi casa arremangandose la camisa blanca y diciendo : Ay que erotizar la vida, pintar desde la pulsion y la poesia esta ahí .
Hay pintores que respiran pero que están muertos .

Jaime Yanes Guzmán dijo...

Tienes razón, es una forma poética de ver la pintura de Matta... mal podría verla como un artista de la pintura porque no lo soy...Cuando hablo de pintura cósmica o poesía cósmica sideral es una asunto que va más alla de la universal, porque lo universal se ha referido siempre a lo planetario, al todo del universo de lo humano. Lo cósmico-sideral en la pintura y en la poesía van al encuentro de la comprensión de un cosmos del cual surgimos, de una manera de ver la vida y los seres vivos muchísimo más allá de lo humano, en una ligazón espiritual profunda con lo que nos dió los elementos primigenios de nuestro surgir... somos polvo de estrellas y a ellas nos debemos. No disminuye nuestro yo, por el encontrario nos engrandece porque desde nuestra pequeñez nos muestra como seres formados en carne, huesos, alma y espíritu por la grandiosidad de ese cosmos...si el no fuera como es, nosotros no seríamos como somos...me da la impresión que Matta con sus colores, formas y seres estraterrestres trata de acercarse a la comprensión de ese mundo cósmico al que nos debemos...y no todos lo intentan ni lo consiguen... se quedan sólo en lo universal y no avanzan a lo cósmico. Viven en un espacio propio, que pasa a lo colectivo pero que no es capaz de ver lo cósmico, de descubrirse en ese otro espacio, el verdadero espacio universal, y eso se logra por intución pero al mismo tiempo, como tu dices, por inteligencia refinada, como un ruiseñor erotizando la ida, siendo capaz de ver lo que otro no ven, ese surgir de la materia y de la inteligencia desde la propia materia y conciencia...

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