miércoles, 25 de enero de 2012

A propósito de “La Educación no es una Mercancía” Selección de artículos publicado por Le Monde Diplomatique. (2003)

                    Esta selección de artículos publicados por Le Monde Diplomatique que incluye  temas inéditos en Chile, llega justo en el momento en que en el país y en muchos países latinoamericanos se están desarrollando  procesos de acreditación, autoevaluación y de definición de competencias en la enseñanza superior, cambios en los procesos de selección para ingresar a la educación superior, análisis de las transformaciones en la enseñanza básica y media y –en el caso chileno- el anuncio de que para el 2010 deberían estar estudiando en el país un millón de profesionales tanto en Centros de Formación Técnicas, Institutos Profesionales como en Universidades. Todas estas políticas que buscan la mercantilización de la educación son impuestas por la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), el Banco Mundial (BM), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Fondo Monetario Internacional (FMI).

                Para analizar los contenidos más importantes de la selección de artículos de Le Monde fueron divididos en cuatro aspectos fundamentales que son presentados en forma de situaciones contradictorias:  Estado de bienestar versus Estado subsidiario; valores democráticos y exigencias del mercado en la educación; educación pública versus privatización de la educación; y el dilema entre  la formación holística y conocimientos inmediatos funcionales e instrumentales.


a)                 Estado de bienestar o Estado subsidiario.

Como es sabido, a partir de los ’80 cambia la naturaleza de los presupuestos públicos en latinoamérica. Aprovechando la existencia de brutales dictaduras en el continente, se impone la supresión del Estado de bienestar y su reemplazo por uno subsidiario que significó fuertes reducciones, entre otros, en educación, salud y vivienda, transformándose estos presupuestos sólo en instrumentos fundamentales de la estabilización macroeconómica financiera de modelos neoliberales globalizados. 

Con ello la banca multilateral impone  que el subsidio al financiamiento de las universidades públicas (subsidio a la oferta) debe disminuir hasta prácticamente desaparecer, reemplazándolo por un financiamiento o subsidio a la demanda, creando un sistema de créditos[1] a través de un mercado nuevo de servicios financieros que entregaría créditos  a quienes no estén en condiciones de enfrentar los costos de la educación de sus hijos. La educación superior pasa de ser un bien público a un bien privado, creándose de paso “negocios” para  un nuevo mercado de miles de millones de dólares en todo el mundo. Esto trae como consecuencia –señalan ambos autores-[2]la transformación de los conocimientos en mercancías que se compran y venden según las reglas del comercio internacional, dejando de ser un derecho.

 Sin embargo, el carácter subsidiario del Estado se manifiesta sólo  en el gasto en educación básica. La ideología que imponen estos organismos internacionales plantea la universalización de la educación básica, la masificación de las competencias laborales técnicas en educación secundaria y el establecimiento de la educación superior como un bien privado. 



b) Oposición entre valores democráticos y las exigencias del mercado en la educación

En la presentación de estos artículos, Jorge Pavez[3] sostiene que “La educación no puede pensarse exclusivamente al servicio de las necesidades y requerimientos del sistema productivo. La escuela también debe satisfacer necesidades de carácter cultural, social, ético y, fundamentalmente, de desarrollo personal, que no responden, de manera única, a las necesidades de los procesos productivos”.

La OCDE, el BM, BID y el FMI en conjunto con las transnacionales han planteado la mercantilización de la educación. Esto ha significado que la educación y la formación en general tienen como objetivo estratégico fundamental ser instrumentos para las políticas de empleo, las políticas sociales y la estabilidad macroeconómica, adaptándose constantemente a los cambios tecnológicos y a la flexibilidad laboral exigidos por las patronales, en definitiva, instrumentalizando la educación en función de la formación de los llamados “recursos humanos”.

De esta manera, la inversión en educación se transforma en estratégica para el éxito de las empresas transnacionales. Por ello que se está reorganizando la división mundial del trabajo y en esta nueva organización se apunta a la especialización, a la reestructuración de los oficios, a la redefinición de las competencias  y a contar con determinadas cantidades de especialistas de acuerdo a las necesidades empresariales de las grandes empresas. La escuela es concebida sólo como una agencia de servicios, materia prima y fuente de competitividad en la guerra económica generalizada que vive el mundo globalizado.[4] En este marco, la escuela y la educación en general, en la medida que está subordinada a los intereses mercantiles, está peligrosamente perdiendo la visión democrática que tenía y que le permitía participar en los grandes debates que definían los  lineamientos estratégicos de la democracia en nuestros países.


c)                   Educación pública versus privatización de la educación

Christian Laval y Louis Weber[5] plantean  que la privatización de las escuelas y de la educación en general no es meramente un acto jurídico, sino que es también la mercantilización al interior de los establecimientos educacionales. En lo institucional, la privatización ha implicado relaciones estrechas con el mundo de los negocios, muchas de las cuales no son muy presentables por ser gérmenes de corrupción.  La brusca disminución de los subsidios fiscales a las universidades ha transformado a éstas en instituciones en búsqueda permanente de donaciones e inversiones privadas y en centros de gestión de patentes con el fin de maximizar sus royalties.  Con ello la ciencia pierde credibilidad cuando sus descubrimientos son comercializados inmediatamente, porque en la mayoría de las veces el afán del negocio entrega resultados sesgados, alejándose  la universidad de estudios serios y de la búsqueda de la verdad.

Esta situación ha beneficiado a determinados departamentos de facultades muy concretas, como las relacionadas con la producción y estudio de los negocios, y ha transformado al homo academicus en un manager que gestiona flujos de dinero, que responde a la demanda mercantil de diplomas profesionales, que adapta la oferta de formación a las exigencias de los empresarios, que reemplazó a los estudiantes por “clientes”. Nuestro manager tiene patente de liberal reconocido por los mercados financieros, pero al mismo tiempo busca tener una imagen de “progresista” cuando dice levantar barreras a los excesos del liberalismo. Este gestor prepara a sus clientes para la competencia –denuncias estos autores-  formando actores económicos eficientes, rentables, especialistas altamente profesionalizados, flexibles y dinámicos, fuertemente tecnologizados e informatizados, pero sin ningún tipo de preocupación por saber qué tipo de ser humano está formando, más allá del homo económicus. Muchos de nuestros profesores, investigadores e intelectuales hoy día abandonan sus enfoques críticos, sus posiciones democráticas y actuando con “realismo” se acomodan a este nuevo mundo “tal como es”, sumiéndose al mismo tiempo en una profunda miseria intelectual y moral.

d)                  Dilema entre  la formación holística versus conocimiento inmediato funcional.

Los economistas Stella Venegas y Oliver Mora[6] denuncian que “Las políticas educativas impulsadas por los organismos multilaterales de crédito en América Latina apuntan (...) a una superficialidad formativa que sólo abarque el conocimiento inmediato técnico y funcional del saber”. Esto implica que la misión fundamental de la educación sería la transmisión de datos e información en pro del crecimiento de la ganancia y del hacer negocios sin importar las consecuencias sociales que estas ganancias especulativas pueda traer. 

Estos conocimientos inmediatistas quitan toda posibilidad de formar pensamiento crítico frente a las consecuencias sociales que las políticas neoliberales han desatado en nuestros países. Este pensamiento técnico y funcional sólo es capaz de entregar representaciones de relaciones entre experiencias sensibles, suponiendo que los conocimientos son sólo hechos y sus nexos con otros hechos, sistematizándolos al margen de la totalidad a la cual pertenecen; al mismo tiempo parte de enunciados singulares para obtener conclusiones universales, viendo en forma fragmentada la realidad social, porque no integra conocimientos para ver esa realidad, observando sus partes como existencias separadas y no como un todo. 

Frente a esta mercantilización de la educación en latinoamérica, que pretende transformar a nuestros profesionales sólo en fuerza laboral apta para empresas maquiladoras, dejando a los países desarrollados la misión del progreso científico-tecnológico del planeta, hay que reaccionar con valentía, decisión y originalidad levantando principios, entre otros,  como los siguientes para empapar los curriculum de nuestra enseñanza superior y establecer los vínculos necesarios entre formación generalista y técnica que nos permita formar los profesionales que nuestros países necesitan para lograr el desarrollo integral de sus ciudadanos:

1.                            Una educación que forme profesionales que comprendan que las partes están armónicamente relacionadas y que sólo  pueden ser comprendidas en la dinámica de la totalidad en que están inmersas, porque no hay partes que tengan existencia independiente: lo individual se entiende desde una mirada universal con perspectiva de futuro;
2.                            Una formación que profundice en la espiritualidad del ser humano, expandiendo su conciencia en todas direcciones. El fortalecimiento de la espiritualidad o expansión de la conciencia implica la construcción de dominios cognitivos o teorías que son diversos criterios integradores para valorar la praxis del vivir. Estos dominios cognitivos deben ser construidos sobre la base de regularidades que es la historia de la interacción entre sistemas de observadores y su entorno donde las codefinen;
3.                            Formación continua que desarrolle capacidad de autoperfeccionamiento, de adquisición de conocimientos relevantes, de incorporación en el saber de cada estudiante y profesional de los actuales logros científicos-tecnológicos vinculados directamente con la realidad social;
4.                            Aprender a aprender transformando la formación general y la experiencia en el factor decisivo en la generación de nuevos conocimientos;
5.                            Formación de las competencias adecuadas para cada profesional, para que en el marco de su formación general pueda comprender la complejidad de la diversidad de problemas que le plantea la actual sociedad del conocimiento, resolviendo con eficiencia y eficacia cada problema particular.




Santiago, 29 de febrero de 2004


[1] Ver Venegas C. Stella y Mora T. Oliver. “La óptica mercantilista de la banca multilateral”. Selección de artículos de Le Monde Diplomatique. Editorial Aún Creemos en los Sueños. Santiago de Chile. Año 2003
[2] Ver Venegas C. Stella y Mora T. Oliver.  Idem
[3] Pavez U., Jorge. “La Educación no es una Mercancía” Selección de artículos de Le Monde Diplomatique. Pág.8. Editorial Aún Creemos en los Sueños. Santiago de Chile. Año 2003.
[4] Ver Franck Poupeau.  #Descentralización, en espera de la privatización”.  Idem.
[5] Laval, Christian y Webwr, Louis. “Cuando la educación se convierte en simple mercancía”. Idem
[6] Venegas C., Stella y Mora T. Oliver. “La óptica mercantilista de la banca multilateral”. Idem, pág. 11.

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