jueves, 26 de enero de 2012

CALIDAD DE LA EDUCACIÓN. [Crítica al libro de Mario Waissbluth “Se acabó el recreo”]

Publicadoa en: 
http://www.fortinmapocho.com/detalle.asp?iPro=2396&iType=126 


Referirse a un libro como el de Mario Waissbluth que habla de equidad y calidad en la educación, y que está dirigido, según al autor, a un público amplio pero menos a los interesados en conocer la disciplina, la ciencia y el arte de la pedagogía que confiesa que para él es “desconocida”, me parece extraño. ¿Se puede hablar de calidad de la educación y desconocer la ciencia y el arte de la pedagogía? Veremos…

Inequidad social

El autor (2010:25-6) sostiene con razón que no hay un solo Chile, sino dos. Señala que “Si se divide el pastel del ingreso monetario en diez segmentos de población o “deciles”, hay nueve deciles de bajos ingresos, y uno rico, que gana 2.6 veces más que el segundo decil que sigue, y de allí hacia abajo. La minirepública que constituye el 3 % más rico de Chile es una suerte de “Soweto sudafricano, pero ricos”, apartheid a la inversa de murallas virtuales, cuya población reside en municipios (…) con un estándar de vida parecido al de Ginebra”. Podemos agregar dramáticamente que mientras el 60% de los chilenos vive con menos de US$3.500 al año, sólo un 1% + rico vive con US$64.000 al año. ( http://twitter.com/#!/lafundacionsol/status/157549006518620160/photo/1 )
Tenemos entonces chilenos segregados en todo: por clase social, barrio donde vive, territorio, origen étnico, ingreso, color de ojos y piel y también por la escuela, liceo o Universidad de donde viene, esto último debido a que entregarían supuestamente una educación de calidad.


Consecuencias de la inequidad social en la educación

El autor nos indica además que hay una fuerte variabilidad de resultados entre escuelas, con una fuerte atribución a origen socioeconómico. Más de cien mil niños egresan todos los años de educación básica sin entender lo que leen (15); en el caso de familias pudientes, un poco menos del 20 % de sus hijos logró 700 ptos. PSU, en el de familias pobres, el porcentaje no llega al 1 % (93); en los liceos técnicos la composición social es mucho más vulnerable que la de quienes estudian en escuelas científico-humanistas (72); son personas que poseen seguramente menos herramientas cognitivas seguro que producto del clasismo de este país (72). El autor los califica como analfabetos funcionales, es decir egresados con 200 puntos de pruebas SIMCE que tienen serias dificultades para usar el lenguaje y la semántica para aprender otras materias, con pocas habilidades de lectoescritura o aritmética (81) Estamos en presencia de un  analfabetismo funcional que distingue solo letras pero no las palabras ni menos las ideas que expresan (92) y la asociación con otras ideas para desarrollar pensamiento lógico y complejo.


Waissbluth señala también que hay escuelas públicas y privadas con buenos y malos resultados, incluso en sectores de extrema pobreza. De acuerdo a la gráfica  de vulnerabilidad escolar de Harald Beyer (96) (recientemente nombrado Ministro de Educación del gobierno de Piñera), un número importante de escuelas está por debajo de lo que  el autor del libro denomina “fatídica línea de los doscientos cincuentas puntos SIMCE” que significa “escasa o nula capacidad de utilizar el lenguaje o la aritmética” en el proceso de aprendizaje (idem). Al partir la gráfica de Beyer en rebanadas verticales, el autor obtiene la importante conclusión de que en todos los estratos sociales hay escuelas pésimas, pero también es posible encontrar escuelas de máxima vulnerabilidad con alumnos que obtienen alrededor de trescientos puntos. Podemos concluir entonces que si bien la inequidad social influye en el rendimiento escolar, ella no es decisiva. Puede haber buenos colegios y excelentes estudiantes de universidad a pesar de esta situación.

En efecto, Waissbluth nos dice que  estas investigaciones econométricas muestran que, una vez eliminado el efecto del origen social de los alumnos, ambos tipos de escuelas tienen, en promedio, desempeños muy similares, terminando con el mito publicado periódicamente por la prensa interesada para convencer a la opinión pública de que las escuelas subvencionadas son de mejor calidad que las municipalizadas. El atribuye esta situación de los colegios de extrema pobreza a la calidad y liderazgo de los directivos escolares. ¿Por qué no fundamentalmente de los profesores  sin menoscabar por supuesto el rol de algunos  buenos  directores?


Calidad de la Educación

Razón tiene Waissbluth cuando señala que “Una persona es un sistema complejo, está inserta en su escuela, familia y barrio; y esa persona y su escuela, inmersa en una sociedad y en el mundo, constituyen un sistema hipercomplejo…”(71). Pero Waissbluth se queda corto cuando define calidad de la educación en la dirección de  “… que todos los niños logren un estándar adecuado de lectoescritura y aritmética, de habilidad para plantearse y resolver problemas, de aprender a aprender, del importantísimo “rigor de hacer las cosas bien”, de no aceptar conocimientos acríticamente y sin explicaciones de fondo, de confianza en sí mismos, y de principios esenciales de trabajo en equipos, solidaridad, respeto por los derechos de los demás, y ejercicio de la democracia. Es decir, aprender a convivir. (76) Agregando además  que la Calidad es “El manejo de símbolos, es decir, la capacidad para conocer, conectar, reagrupar, categorizar palabras y cifras…” (78). Pero peligrosamente sentencia que no podemos esperar por la urgencia del tema, definiciones más “sofisticadas” mientras bebemos  cappucino y escribimos “tratados” de educación. (78) Para definir calidad educativa, entonces, Waissbluth encuentra suficiente  que “si se logra universalmente la suficiencia de lectoescritura, de operaciones matemáticas simples, y tener “encendido el fuego” de la curiosidad, el rigor y la convivencia, nos daríamos por más que satisfechos”. (76)

Con todo el respeto que me merece el Coordinador y la tremenda obra de E2020 en denunciar la inequidad social y de la educación, esto me parece un absurdo que raya en un escándalo intelectual de proporciones: con ello estaría negando toda la obra de los clásicos de educación que la han marcado en el mundo en sus diversas etapas de desarrollo. Esta postura no es otra cosa que consecuencia de lo que Waissbluth confiesa valientemente en las primeras páginas de su libro sobre la para él “desconocida disciplina, la ciencia y el arte de la pedagogía; es decir, qué y cómo enseñar a los niños con amor y rigurosidad” (12). Y yo agregaría que no sólo a los niños, sino también a los jóvenes de secundaria y universidades, pedagogía ausente hoy día en los  Académicos que también dicen ser “profesores”. Estas son opiniones por supuesto de un NO profesor, de un eficiente Académico que cree estar por sobre estas ciencia y arte de enseñar que es la pedagogía. Quizás de ahí surja esta agresividad constante del autor en contra de los profesores pedagogos, reduciendo sólo a este sector de profesionales las dificultades de comprensión y adecuada lectoescritura y manejo de operaciones simples de aritmética. No entender el rol de la pedagogía en cualquier sala de clases, desde el pre-escolar hasta el aula de un doctorado nos muestra también serias dificultades de comprensión de lectura sobre el rol de las ciencias y el arte que corresponden para “todos” los que confiesan ser maestros.

Pero no es solo lo referido a los grandes temas que tocan los autores que han ido construyendo los Modelos Pedagógicos ( http://www.comie.org.mx/congreso/memoria/v9/ponencias/at08/PRE1178938013.pdf , http://www.odiseo.com.mx/articulos/corrientes-pedagogicas-contemporaneas  , http://www.pensarlopensado.com/2012/01/proposito-del-aprendizaje-un-paralelo.html ) más avanzados que hoy día dominan en el mundo, sino que además dichas visiones pedagógicas deben ser llevadas al aula en los marcos de un enfoque sistémico, holístico, tecnológico y complejo que permita entender la actual sociedad del conocimiento y la movilidad, en conocerla y saber vivir en ella . Un tutor y un aprendiz de cualquier área de la educación, respetando por supuesto su nivel, sin esas competencias no nos da buena calidad de la educación, porque el tema no es sólo “lograr universalmente la suficiencia de lectoescritura, de operaciones matemáticas simples, y tener “encendido el fuego” de la curiosidad, el rigor y la convivencia”, sino que se trata del manejo de lecturas complejas teniendo como herramientas las visiones de los grandes teóricos de la pedagogía en los marcos de una sociedad altamente compleja. Y para eso hay que tomar bastante cappucino y escribir muchos “ladrillos” sobre calidad de la educación.

¿Cómo se implementa el aprendizaje significativo en el aula? ¿Cuál es la estrategia para fortalecer los conocimientos previos de los aprendices y tutores/as?     ( http://www.pensarlopensado.com/2011/08/carta-del-instituto-matriztico-al.html ) ¿Y el pensamiento complejo, es vital en el desarrollo con calidad del aprendizaje? Leer también estos link que por razones de espacio no puedo resumir en este artículo. http://www.pensarlopensado.com/2011/08/la-transformacion-de-la-educacion-desde.html  y  http://www.pensarlopensado.com/2011/10/modelo-intemm-ava-calidad-de-la.html. Pero además ésta es una sociedad altamente tecnologízada y las TIC ya comienzan a introducirse en el aula con mucha fuerza. Por ello ni siquiera basta con conocer a esos teóricos clásicos de la pedagogía, sino que además cómo estas tecnologías penetran el aula ( http://www.pensarlopensado.com/2011/11/un-nuevo-paradigma-movil-y-los-procesos.html ) ( http://www.pensarlopensado.com/2011/11/el-mlearnig-y-el-aprendizaje-en-el.html ) y cómo esas visiones pedagógicas se van entrelazando con ellas. http://www.pensarlopensado.com/2012/01/tendencias-generales-en-la-introduccion.html . Tenemos aprendices como nativos en esta sociedad de la movilidad que tiene especiales características que muchas veces los profesores y académicos no entienden.( http://www.pensarlopensado.com/2011/10/campbell-la-mente-y-los-seres.html ) En ese blog hay más de 60 artículos escritos al respecto (  http://www.pensarlopensado.com/ ), fuera de otros tantos autores que se refieren a lo mismo desde otros puntos de vista. El tema no es fácil…y me ha exigido muchos Café Express “chicos” ,…y seguiré en ese camino porque es la ruta por donde se llega a la buena lectura y comprensión de la calidad de la educación, tan necesaria de instalar definitivamente en nuestro sistema actual de educación.

Los “buenos colegios y “exigentes” universidades

El test SIALS en una encuesta de alfabetización de la población adulta consiste en un examen en que  a los alumnos se le muestran algunos párrafos simples para medir comprensión de lectura o aplicar problemas aritméticos sencillos. Según Waissblut (79)  en Chile, el 92 % de los adultos con educación superior terminada no entienden completamente lo que lee. Es decir, sólo un 8 % de los chilenos de educación superior comprende lo que lee y resuelve problemas aritméticos básicos. ¿Entonces en qué consiste la calidad de la educación en Chile si a nuestra élite no le va bien en mediciones estandarizadas internacionales?

De acuerdo a los resultados de la PSU, algo más de siete mil estudiantes, es decir, casi un tres por ciento de los que rindieron esa prueba obtuvo en 2010 un porcentaje superior a setecientos puntos, “el nivel requerido para las así llamadas “universidades exigentes””. (93). Pero para que un alumno obtenga  700 o más puntos pasa por lo general por los mal llamados pre-universitarios. Pero estos “pre-universitarios” no garantizan una adecuada formación, “sino que enseña trucos, técnicas y temas más frecuentes y útiles para la PSU. Sin ellos, los resultados en las familias acomodadas serían aún perores.  Los pobres no van a un “pre-universitario””. (94). Pero lo que agrava esta situación  es que la línea divisoria de los 700 Ptos., según Waissbluth,  “equivale solamente a 54 % de respuestas correctas” (idem). Y por supuesto, como resultado de lo anterior sucede que cuando un estudiante de 700 o más puntos, considerado de resultado de excelencia en Chile quiere ir a estudiar a una universidad prestigiosa del mundo desarrollado, tendrá serios problemas para ingresar. (93). Y Waissblut se pregunta por qué las mejores escuelas de Chile no llegan a los estándares internacionales requeridos para el desarrollo, la globalización y la inequidad (97). Entonces estoy de acuerdo con el autor del libro “Se acabó el recreo” de que los buenos resultados de estos exámenes estandarizados no nos asegura que tenemos buenos alumnos en términos de educación de calidad. Y esto es válido incluso para todas las universidades, incluidas las llamadas “universidades exigentes” que se llevan  todos los alumnos de 700 o más puntos a sus aulas.

¿Podemos asegurar que la calidad de la educación es un bien social que se encuentra profundamente enraizada en nuestro sistema de formación si el rendimiento en las pruebas internacionales TIMSS o Pisa son muy por debajo de los países industrializados? ¿Es posible afirmar que hay sectores de “buen vivir, acomodados social y económicamente” que gozan de educación de calidad si “el mejor 25 %  de los alumnos de Chile obtienen, en los exámenes internacionales, resultados similares al peor 25 % de la educación cubana o asiática (26)? Chile vive una mala y pésima educación que compromete su futuro como nación independiente. Ello es ocultado por indicadores estandarizados engañadores que no miden calidad, sino habilidades para contestar ciertos conocimientos considerados relevantes y donde los alumnos son preparados para ser exitosos en determinados colegios de familias de altos ingresos. Los pobres no se pueden preparar para ello. Es decir, la inequidad social le juega una mala pasada a la educación y al país al hacernos creer que contamos con una elite bien formada. Tenemos una fuerte inequidad educativa pero no debe ser confundida con inequidad en la calidad. La calidad está ausente en el sistema educacional chilena porque es una visión, un enfoque que las autoridades del país e instituciones especializadas no comprenden.

La política y las diversas propuestas sobre educación

En nuestra militancia común en el Mapu-OC seguramente aprendimos cosas muy parecidas tanto en México donde vivía Waissbluth y en Bulgaria donde yo residía. Los documentos oficiales del partido eran obligatorios en una organización como la nuestra de fuerte raigambre autoritaria. Pero en México leyeron a Stalin, cosa que curiosamente yo no hice en Sofía. Quizás se debía a cierta admiración por este líder soviético que llevó a nuestra dirección partidaria encabezada por Gazmuri en visitas a Moscú a colocar siempre flores en su tumba después de hacerlo en el Mausoleo de Lenin, para sorpresa y cierta molestia de los propios dirigentes del PCUS.

En la cultura Mapu-OC era común aceptar la premisa metodológica que para asegurar el análisis científico de los sistemas políticos hay que partir del punto de vista de que el desarrollo de toda sociedad tiene un carácter de proceso histórico natural, es decir, que está condicionado por tendencias y regularidades  que actúan con cierta independientemente de la voluntad de las personas. También era común aceptar que las relaciones sociales, jurídicas, institucionales, culturales y políticas, los tipos y formas de Estado y las formas ideológicas está de alguna manera determinado por el modo de producción de la vida material. Otro punto de vista común en nuestra formación era que la política tiene como principal esfera de preocupación las relaciones hacia los medios de producción y define el lugar de los distintos grupos sociales en el sistema de la propiedad de estos medios,  de la organización del trabajo y el modo y medida en que cada una de ellas recibe la parte de la riqueza socialmente producida. Ello es lo que le da esencia a la política. Y por estas razones el núcleo decisivo de la política es el problema de la conquista, retención y utilización del poder estatal y  la organización de ese poder en un sistema político determinado.

También era de común dominio entre los militantes del partido que la cultura política tiene importante significación para el funcionamiento efectivo de todo el sistema político. La cultura política contribuye a orientar a las instituciones  del Estado y a las organizaciones sociales en las tareas del desarrollo de la sociedad en una dirección determinada de acuerdo a los intereses de la/las clases sociales que hegemonizan dicha sociedad. De ello depende mucho el grado de concientización de los procesos sociales y políticos que se desarrollan en la sociedad. Y por supuesto que la deculturización política en una sociedad influye de manera inversa en la población. Y ese es el caso de nuestro país desde el golpe de Estado de 1973 hasta la huelga estudiantil de 2011. Este enfoque metodológico lo sigo manteniendo a pesar de mi abandono del Mapu-OC el año 1987, hacen ya casi un cuarto de siglo, y no haber ingresado a ningún otro partido, manteniendo mi independencia de un hombre de izquierda  cibernética pero no menos consecuente, como la llamo en mi Facebook.

a.    Respecto al tema de la equidad

El libro plantea con mucha precisión la inequidad social de nuestro país. Sin embargo tenemos diferencias en el cómo terminarla. La inequidad social es un tema político, y políticamente hay que tratarla. Si ella provoca parte importante de la inequidad educacional y la diferencia de escuelas -escuelas para ricos y escuelas para pobres en barrios de ricos y barrios de pobres-, entonces es urgente terminar con ella. Efectivamente hay una correlación entre estas dos inequidades, una determina a la otra. Por lo tanto es lógico que el movimiento de los estudiantes y profesores se refieran a ella, a la necesidad de terminar con dicha inequidad. ¿Pero cómo hacerlo? A lo menos alcanzar un grado mayor de equidad a través de reformas tributarias y/o la renacionalización del cobre. ¿Es ilegítimo este planteamiento del movimiento social que apoya reformas educacionales fundamentales para terminar con la inequidad?

Por supuesto que los Advocacy coalitions tienen distintas maneras de enfrentar esta situación, porque detrás de esta inequidad hay visiones ideológicas, de valores y políticas que expresan intereses de clase distintos. La educación posee un curriculum oculto de significación estratégica “para el funcionamiento efectivo de todo el sistema político”. La cultura en general y los contenidos curriculares de la educación en particular sientan las bases éticas del funcionamiento de todo el sistema político-institucional y social de  una sociedad, y la orientan en una dirección determinada, como ya dijimos. Los “ladrillos” de los chicago boys tenían esa orientación, y por ello que la dictadura y el pinochetismo tendió a asegurar su predominio cultural   el último día de su régimen con una ley especial de educación que duró hasta el 2007, casi los veinte años de Concertación.  

¿Puede la izquierda y el reformistan urgente  estar de acuerdo con ello? Pienso que no. La derecha y su expresión de reformistan parsimonioso si. ¿Asume una posición ultra la izquierda por esa actitud? De ninguna manera. Por el contrario, es tener claridad política realista: la continuación de la inequidad social en la profundidad que Chile la vive seguirá influyendo en forma determinante en la inequidad educacional. Y su superación pasa por profundas transformaciones sociales, económicas, políticas y educacionales que ni la centro-derecha (Alianza) ni la autodenominada centro-izquierda (Concertación) son capaces de liderear y llevar a buen término. El movimiento social que se ha ido generando el año 2011 a partir del movimiento y protesta estudiantil así lo ha ido entendiendo y busca su propio camino, no sin dificultades, para alcanzarlo. ¿Una revolución democrática a la vista?

Me parece demasiado presumido dividir de la manera en que en el libro se hace  las posiciones respecto a las reformas que se deben hacer en educación y asumir que las propuestas del reformistan urgente (127) son las únicas válidas y que la izquierda además muchas de ellas no las contempla como suyas. El reformistan urgente se coloca absurdamente como centro directriz de lo que se debe hacer. Estamos de acuerdo en que no hay que privilegiar cantidad sobre calidad, y que la calidad hoy día es urgente, de lo contrario seguiremos egresando de colegios y universidades analfabetos funcionales. Por supuesto que la calidad debe ser la locomotora que arrastre al país en su inserción en la sociedad del conocimiento y la movilidad. Si este cambio no se produce no tenemos nada que hacer en el concierto actual y futuro de naciones con uso de inteligencia en su desarrollo.

Efectivamente personas de otras profesiones pueden hacer clases y ser directores de colegios como lo son actualmente los jefes de carreras y decanos en las universidades, con todas las consecuencias nefastas por no ser pedagógos. A ello le agregamos que para superar dichas insuficiencias deben pasar por curso especiales –Diplomados- incluidos los Académicos y otros “especialistas” en educación que vienen fuera del mundo de la pedagogía. Las reformas llamadas “blandas” y “duras” deben abordarse simultáneamente, pero entendiendo que lo más probable es que el sistema político no avance seriamente en la dirección que corresponde, por los intereses del curriculum oculto que impone el actual sistema económico neoliberal al sistema educacional. Pero hay que avanzar y negociar reformas, y al mismo tiempo buscar fuerzas sociales y políticas para profundizar esos cambios. Seguro que esto último necesitará de una nueva alianza política y social y de un gobierno distinto.

Respecto a la calidad de la educación, en la bibliografía que utilizo y que se encuentra en mi blog y en mis libros se van definiendo algunas características fundamentales sobre el tema. Pero hay que revisar en Latinomérica y el mundo a muchísimos autores más que están preocupadísimos sobre el tema porque la concepción de calidad de la educación es un asunto complejísimo no bien discutido hasta ahora, con muchas aristas débiles aún, y además en permanente cambio por que tiene cierta direccionalidad y sentido dado por la propia evolución de la actual sociedad en que vivimos.

Pero para aumentar la calidad de la educación, fuera del elemento determinante que hay que superar y que tiene que ver con la inequidad social, es necesario poner requisitos a un componente decisivo en el aula que es la formación y las competencias de tutores, aprendices y directores de pre-escolar, básica y colegios, además de los Académicos, jefes de carreras y decanos pre-grado y post-grado de nuestras universidades. Creo que como mínimo se debería avanzar  al menos en competencias como las que se señalan en el siguiente link: http://www.pensarlopensado.com/2011/10/la-calidad-de-la-educacion-y-las.html

Ello se puede resumir en una formación curricular de calidad en las escuelas de pedagogía, y en un diplomado que entregue conocimientos a los actuales profesores y académicos, como asimismo a directivos vinculas a la educación en la siguiente dirección:

1.   Sociedad del conocimiento y la movilidad que permita conocer el mundo en que vivimos y aprender a vivir en él;
2.   Historia de las políticas públicas referidas a educación para conocer sus vaivenes e intentos de reformas;
3.   Filosofía de la educación para saber cómo el pensamiento y distintos filósofos en la historia de la humanidad han intentado influir en la educación;
4.   Los clásicos de la educación que nos muestre los diferentes modelos pedagógicos que se han aplicado en el aula hasta hoy día;
5.   La influencia de la ciencia actual que está abriendo un nuevo paradigma en la educación, basado en el pensamiento complejo construido a partir de la biología de lo humano, la mecánica cuántica, la segunda ley de la termodinámica, etc.;
6.   Sociología de la educación a distancia, su surgimiento, desarrollo y las diversas características que tiene;
7.   El rol de las TIC en la educación: características del cibernavegante, del b-Learning, el e--Learning y el m-Learning;
8.   Solución de problemas concretos de distinto tipo en los marcos de la teoría de probabilidade y de los nuevos paradigmas educacionales;
9.   Comprensión de que la indeterminación es la característica principal de la realidad;
10.Las competencias necesarias en el mundo de hoy de tutores y aprendices;
11.Las propiedades actuales de la investigación y la innovación en el aula: saber confeccionar tesinas u otras formas de investigación;

El proceso en el que estamos viviendo es extremadamente complicado porque aún hay temas no claros y estamos en presencia de un gobierno y parlamento obcecados con ponerle sólo “paños tibios” a los graves problemas de nuestra desvensijada y maltrecha educación. Tenemos que empujar cambios profundos, y en este sentido a pesar de mis críticas a “Se acabó el recreo” creo que E2020 y el libro abrieron un amplio canal de discusión sobre los temas educacionales que nos aflijen. Tenemos que hacerlo junto a los profesores tan vapuleados en su difícil y tan importante labor en nuestro país. Hay que dignificar su profesión, preocuparnos todos de que los nuevos profesores sean muy bien formados, a los actuales profesores hay que ofrecerles capacitación adecuado como la que se plantea más arriba, estabilidad laboral y el sueldo que les corresponde, que por supuesto no es el que hoy tienen.


Jaime Yanes Guzman
* Colaborador habitual de Fortín Mapocho

25/01/2012

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