domingo, 18 de diciembre de 2011

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viernes, 2 de diciembre de 2011

El Viaje cósmico de los seres energocibernéticos y la pedagogía luminizada


        Julio Venegas (2001:38) nos advierte con mucha sabiduría que “Los nuevos cibernéticos se convierten (…) en viajeros del conocimiento, en diseñadores de micromundos, en artistas y lógicos consumados, interconectados a máquinas informáticas que recrean el propio ambiente de la inteligencia”.

En su viaje cósmicos los seres energocibernéticos son capaces de ir generando una mayor comprensión de los objetivos que se han propuesto. A pesar de las incertidumbres de la realidad, de la indeterminación de los sucesos, de la existencia de variables difíciles de predecir, los viajeros cibernéticos pueden incrementar permanentemente la variedad residual que poseen como seres humanos energéticos que les permite facilitar cambios internos de profundas dimensiones y enfrentar entornos caosógenos (Yanes, 2009) complejos. El arma principal de estos seres energocibernéticos es su factor inteligencia que les facilita constantemente la construcción de visiones y paradigmas, conocimientos nuevos, uso de sus propias costumbres, valores y creencias con los cuales pueden prever situaciones caóticas y de incertidumbre con que constantemente les puede sorprender y perturbar el entono. Resuelven problemas locales con mentalidad global, son capaces de transformar la inteligencia teórica en inteligencia práctica. Estos seres innovadores, viajeros cósmicos incansables e inagotables desarrollan una diversidad insospechada de lenguajes de todo tipo para comprender y transformar su entorno, y con él avanzar en su propia mutación necesaria para  acomodarse a esos cambios.

En este viaje espacial, los nuevos seres humanos potencian sus capacidades cuando son capaces de utilizar las TICs diseñando nuevas prácticas y sus campos de acción. Se transforman de esta manera en seres que hacen explosionar grandes transformaciones en las actividades en las cuales participan. Utilizan las tecnologías no sólo para mercados competitivos nacionales e internacionales sino para su uso personal, fortificándolos e impulsándolos como estudiantes, profesores o investigadores siempre en búsqueda de la novedad. Sherry Turkle (1997:78) asevera que  “... la imagen social del ordenador es mucho más compleja que antes. En la actualidad evoca tanto el aislamiento físico como la interacción intensa con otras personas”. Estamos en presencia de estudiantes y profesores fuertemente vinculados en red donde el rol social del ordenador se va reconociendo cada vez más, a pesar del aislamiento físico aparente de quienes lo utilizan.

Los seres energocibernéticos, utilizando como herramientas las tecnologías modernas, toman todo tipo de decisiones innovadoras en los diversos ámbitos de la sociedad, sin abandonar la cordialidad al asumir innumerables riesgos. Tienden a utilizar tecnologías apropiadas que no perjudican los ecosistemas y mantienen los equilibrios y la integridad ambiental. Son miles y miles de tecnorebeldes provistos de instrucción científica y tecnológica que se niegan a dañar a Gaia, la madre tierra.

Los cibernavegantes tecnosubversos tienden a (Yanes, 2007) desarrollar una nueva conciencia que supere la visión de la supremacía del hombre sobre la naturaleza, y que partiendo de esta creciente preocupación por el equilibrio y la sustentación que hoy día existe, pase aceleradamente a una conciencia centrada en la ética de la integración de todas las formas de vida y la responsabilidad colectiva por el conjunto del planeta, satisfaciendo las necesidades de toda la Gaia. Según Sara Larraín (1994), está emergiendo una nueva conciencia ambiental que moviliza a la población mundial y locales en tornos a sus recursos, sus valores culturales y su calidad de vida. Por ello la necesidad de la gestión democrática y participativa de los recursos disponibles de cada país y del planeta. En estos movimientos, los profesionales energocibernéticos juegan un rol de liderazgo fundamental. Por supuesto que el sistema educacional debe asumir también urgentemente esta nueva forma de pensar y de entender la relación entre seres humanos-totalidad de los seres vivos-naturaleza sobre la base de una sólida ética cósmica.

            Son personas que dominan  todos los ámbitos de la información. Capaces de someter sin muchos problemas la complejidad que genera el enorme incremento de información de la época actual. Son hábiles en el intercambio de información y potencian sus hogares o sus centros laborales con terminales que instalan para realizar conferencias con sus ordenadores. Crean redes comunicacionales inéditas  e ingeniosas, uniendo diversas nodos locales e internacionales con conexiones electrónicas en forma eficaz y eficiente, desarrollando infinidades de espacios de prácticas innovadoras y relevantes cuando asocian la información que recogen con su propio medio ambiente, transformando esa información en significativa.

Turkle (1997:292) señala que es posible creer hoy día la idea de los utópicos de que “… Internet es un campo para el florecimiento de la democracia participativa y un medio para la transformación de la educación”. Agrega además el mismo autor que los optimistas tecnológicos piensan que los ordenadores van a dar marcha atrás a los procesos de atomización de la humanidad, promocionando la experiencia virtual y la comunidad virtual como los caminos donde la gente amplíe sus horizontes.

Este mismo autor plantea que muchas personas hoy día están mirando a los computadores y a la realidad virtual como la posibilidad para hacer frente a la fragmentación y la atomización social, para extender la democracia, para disolver las divisiones de género, raza y clase; y para llevar el aprendizaje a un renacimiento.  Pero los estudiantes y profesores cibernéticos saben que utilizar la comunicación mediada por ordenador para cambiar sus condiciones de vida y trabajo y sus formas de conocer y aprender no es una tarea simple, es una actividad sumamente complejas, no fácil de realizar.

Internet sin duda está afectando profundamente la manera de vivir en sociedad, creando una sociedad en red, aventajando a quiénes lo utilizan respecto a organizaciones y personas dispersas sin conexión. Si nos refiriéramos sólo al correo electrónico podríamos señalar que ha creados nuevas posibilidades de comunicación que rompe con todas las estructuras antiguas de comunicación, porque los mensajes que se envían con tanta velocidad exigen atención inmediata. Con ello, los cibernavegantes tienen alcance universal, superando con creces su actuar local, aumentando con ello su propia influencia de opinión en Internet al agregar valor a la información que viene de redes de miembros remotos.

         Las TICs han transformado el mundo no en una simple colección o suma de personas. Los seres navegantes por el ciberespacio saben que el mundo hoy día es una referencia de compromisos de trabajo. Y esos compromisos de trabajo han abierto todos los límites geográficos. La globalización es el mundo recorrido a grandes velocidades sobrepasando las posiciones geográficas que lo componen.  Es la interacción de actividades de todo tipo, económicas y culturales. Es la reestructuración constante de nuestros sistemas de valores. Y ello es así porque somos un sistema interconectado de la naturaleza. Y los seres energocibernéticos deben poseer la visión sistémico-holística adecuada para que ello se transforme en desarrollo humano y no destrucción del planeta.

            El desarrollo tecnológico ha permitido el surgimiento de la era de la inteligencia artificial, construyendo determinadas máquinas inspiradas en el cerebro humano. Han pretendido imitar las miles de conexiones que él tiene. El cerebro puede ejecutar hasta doscientos billones de operaciones en un segundo simultáneamente (Campbell, 1997). El cerebro no llega serialmente a una conclusión, paso a paso a partir de determinadas premisas o programa, como lo podría hacer un computador. El cerebro humano carece de estos programas, y lo que hace es analizar sucesos a partir de una vasta red de conocimientos, de visiones, de valores adquiridos en su mundialidad, en su vivir constante. Así piensa y razona el ser energocibernético.

Las computadoras hacen cálculos y superan a la mente humana con sus capacidades maratónicas para manipular números. Trabajan con algoritmos que son instrucciones precisas para resolver problemas y que están programados en la máquina que computa. Esos algoritmos no pueden actuar como la mente humana, que frente a un determinado conjunto de información puede descartar parte importante de ella porque podría estimar que no le sirve. La máquina, por el contrario, la utilizaría toda si el programa así lo tiene estipulado (Campbell, idem). Son máquinas que no pueden lidiar con el mundo real. Porque no poseen  los aspectos mundanos de la inteligencia, construidos en el largo proceso de desarrollo de la especie humana y que orientan nuestra cotidianidad. No poseen las características del razonamiento humano que permite trabajar con agrupamientos de sucesos y a partir de ellos, llegar a conclusiones interesantes.
Esta mundialidad vinculada al conocimiento es una ciencia aún en pañales y se separa radicalmente de lo que se denomina sólo como información: no es lo mismo información que conocimiento. El conocimiento no es sólo lógico, es además la historia del cerebro, y en ese sentido los seres energocibernéticos hacen posible su viaje por el espacio porque son capaces de tomar decisiones con los conocimientos que poseen, adquiridos en el contexto cotidiano de su actividad, lo cual les permite entender la información que reciben, transformándolos en nuevos conocimientos. Podríamos decir que el ser energocibernético, a partir de sus saberes ya sabidos transforma la nueva información en saberes por conocer, es decir, en nuevos conocimientos.

La Inteligencia artificial es un universo abstracto y vacío de cosas materiales, pasivo, mera copia de la experiencia. Piaget (comentado por Campbell, idem) plantea que el conocimiento es activo y que va cambiando en los distintos períodos de desarrollo del ser humano, porque la mente va dotando de sentido al mundo y al ser humano, que se plasman en principios que constituyen su estructura cognitiva y que va construyendo en su interacción con el entorno. La inteligencia humana se manifiesta porque tiene estructuras innatas en su sistema nervioso que le da conocimientos previos. Son conjeturas, al decir de Popper (Campbell, idem:190), “redes en las que tratamos de atrapar al mundo real”. Este autor señala que las opiniones que tenemos no son espejos de la realidad, sino que sólo un conjunto de relaciones que nos permiten interpretar esa realidad con los datos que recibimos.

Los seres energocibernéticos deben ser capaces de construir constantemente esas visiones pertinentes y adecuadas para entender las perturbaciones que el mundo les gatilla constantemente. Y estas visiones no son productos de la existencia de algún patrón que brotó de algún modo, sino que son redes neuronales específicas que evolucionan y aprenden constantemente, se trata de esa mundialidad de que habla Campbell,  de esa historia del vivir en el mundo, desde los orígenes del ser humano como tal, una inteligencia mundana desde el comienzo de sus tiempos, característica que la inteligencia artificial no tiene.

 Julio Venegas (2001:42) agrega que . “… los cibernavegantes son como los poetas, como los artistas: no tienen fronteras. Cada día recorren nuevos caminos, reinventan su arquitectura interior de conocimientos. Fascinados hoy con esta forma, construyen un micromundo efímero. Mañana otra será la configuración que atrape su atención y sobre la cual disparen sus flechas hechas de electrones y fotones. Sus percepciones siempre se renuevan y siempre deben estar preparados para lo nuevo. Porque, casi imperceptiblemente, se van derribando en él, una a una, las puertas y ventanas cerradas a sus sentidos por el prejuicio, por formas culturales anquilosadas o por concepciones educativas que inhiben la poderosa percepción y capacidad combinatoria del cuerpo”. Agrega este autor que los continuos cambios que las perturbaciones provocan en el cibernavegante convierten el viaje “…en una pedagogía permanente, en un aprendizaje continuo de ideas, costumbres, formas de vida y expectativas; transformando la travesía en un proceso permanente de reinvención personal”. (2001:44)

Los viajes de los seres energocibernéticos por su acelerada velocidad en el mundo globalizado no son sólo posibilidades de transformarse en nodos en interacción e interactividad con otros en el mundo espacial, sino que son al mismo tiempo viajes que se constituyen ellos mismos en una pedagogía permanente de aprendizaje en estas experiencias de cambios globales. Al enfrentar estas pulsaciones provocadoras de cambios del entorno, deben ser capaces de generar sus propios centros negentrópicos de gestión para superar el desorden al ser expuestos por los medios caosógenos, potenciando su creatividad al rediseñar constantemente su mundo en su despliegue sin cesar. El viaje del cibernético es “… una pedagogía permanente, en un aprendizaje continuo de ideas, costumbres, formas de vida y expectativas; transformando la travesía en un proceso permanente de reinvención personal” ( Venegas, 2001:44).

Los seres energocibernéticos son holoestructuras, son cuerpos que se prolongan  en las tecnologías que ha creado como extensión de su cerebro y que se rehacen sin cesar. Son cuerpos que pasan de lo material a lo virtual y viciversa, y en su viaje van adquiriendo infinidad de formas como la luz y su propiedad multiforma de onda-corpúsculo. El ciberespacio es el ambiente que crea a este ser luminizado. La tecnología electrónica con sus computadores, redes de comunicación y ambientes virtuales son los sostenes del ciberespacio donde los seres energocibernéticos navegan como holoestructuras. En él, estas holoestructuras en su navegar incesante unifican la tecnología, el conocimientos y la invención, los cuales se materializan es este ser energocibernético que transita constantemente de ser material a ser virtual y viciversa, en hombres y mujeres tremendamente poderosos/as, más allá de lo que hoy día conocemos. Son seres que pasan de la tecnología a la inteligencia, a la sabiduría y a la invención, tranformándose en este juego de pasos reales-virtuales-reales a través de la pedagogía lumínica en poderosos dueños de los nuevos secretos informáticos,




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