jueves, 24 de noviembre de 2011

Un Nuevo Paradigma Móvil y los procesos de aprendizaje

Introducción
(Breve documento para el eCongress.MobileDM de España)

La calidad de la educación avanza también por la incorporación de tecnologías en el aula. Pero no se trata ahora de ordenadores instalados en los tradicionales “laboratorios” de colegios y universidades. Estamos hablando ahora del uso de la telefonía móvil en los procesos educativos.  Lo más probable es que el uso de móviles de alta tecnología se vayan masificando en el país, y además abaratando. Quizá dentro de  poco sea más conveniente un  móvil por cada alumno de colegio o universidad que un ordenador. El móvil es portátil, cada más más barato y con claras características de interoperabilidad, permitiendo ubicuidad en los procesos de aprendizaje. Su avance en gestión de documentos e interoperabilidad a través de modernas aplicaciones móviles permite su estandarización para el conjunto de la masa estudiantil de un país, e incluso de un continente. Pero hay que dejar claro que la incorporación de sólo tecnología no asegura aprendizaje. Sólo permite recolectar datos y ordenarlos como información. La generación de nuevos conocimientos a partir de ellos exige procesos metodológicos y epistemológicos de bastante complejidad que no están tratados en este breve artículo. Es la convergencia de ambos procesos - tecnología y episte-metodología- lo que asegura calidad de la educación, la transformación de alumnos/as en seres energocibernéticos y anticaosógenos.

¿Realmente estamos ante un nuevo paradigma móvil o simplemente es otra forma de usar la tecnología al servicio de las tareas tradicionales de la gestión documental?


Evidentemente que hay un cambio, un salto  cualitativo en el uso de las nuevas tecnologías. Ellas van mucho allá de su simple uso en tareas tradicionales relacionadas fundamentalmente con la llamada telefónica.  Hoy día lo central es el consumo de datos. El tráfico de datos tiende a subir exponencialmente en los últimos años y lo más probable es que dentro de muy pocos años –cinco a lo más-  los usuarios pasen  de 900 millones a 5.000 millones (Vaquero, 2011). El tema central de este nuevo paradigma, será entonces cómo gestionar eficientemente la presencia de tráfico de billones de datos a través  de documentos digitales, de tal manera en ordenarlos en información, y luego transformarlos en conocimientos nuevos.

¿Están preparadas las tecnologías móviles para enfrentar este nuevo paradigma?  Estas tecnologías poseen la característica de un acceso ubicuo a centros de información. Se puede acceder  a través de ellos a diversos documentos y en cualquier momento y lugar. Adaptar esta situación a los móviles exige arquitecturas más sofisticadas del formato tradicional. La World Wide Web Consortium (W3C) ha avanzado en esta dirección desde el año 2001.

Si existe este paradigma, ¿Cómo afecta - o no - esta nueva movilidad a los profesionales de la información? ¿Estamos preparados para hacerle frente? ¿qué necesitamos?


Para enfrentar este nuevo paradigma es necesario que los profesionales del área de la informática puedan manejar y comprender nuevos sistemas de gestión documental a partir de diversos navegadores concretos. Estos sistemas de gestión de contenidos móviles han avanzado de forma importante en los últimos años, pero la tendencia nos dice que la complejidad de la gestión aumentará en la misma medida  en que los móviles pretendan incorporar otros tipos de información, como la audiovisual o   documentos menos simples que los actuales como lectura de  páginas PDF en las distintas plataformas móviles. Además los móviles actuales de los usuarios dejan huellas electrónicas cada vez que se comunican con celular, señalando hora y lugar desde donde lo hizo. Esta situación aún no está precisada completamente por el exceso de datos que envían en situaciones de este tipo.

Rodriguez y González (2011:48)  nos señalan que la lectura digital no será el único ni principal motor de estos nuevos dispositivos. Los que los adquieran buscarán utilizarlos a redes móviles, WiFi y TV digital; acceso a Internet; gestión de e-mail; grabación y reproducción de audio y video de alta definición, participación en redes sociales, acceso a tiendas de aplicaciones, videojuegos y alta resolución de cámaras digitales, tanto fotográficas como para participar de videollamadas.

Movilidad e información, como señala Orellana (2011), son ya inseparables y forman parte de la vida diaria de una población cada vez más numerosa, la cual está comenzando a entender que los grandes beneficios de esta movilidad implican también grandes retos. Todo lo anterior exigirá la formación de nuevas tecnología y profesionales con una fuerte ética y responsabilidad para atender las nuevas exigencias en la materialización de este nuevo paradigma.

¿Solucionan los actuales estándares los problemas de la gestión de documentos en entornos móviles? ¿Es CMIS la solución a estos problemas? ... y profundizando más ¿cuáles son en su opinión estos problemas?


Tal cual lo plantea Vaquero (2011), hay que superar los estándares tradicionales de la tecnología y avanzar en nuevos desarrollos tecnológicos que permitan una  interoperabilidad de mejor calidad entre los servicios. Esto necesita, tal cual lo plantea el autor referido, de una decisión política de los gobiernos que logre coordinar actividades privadas y estatales para una mejor gestión en estas materias.

Un proceso de mayor calidad tecnológica en interoperabilidad deberá permitir que distintos sistemas tecnológicos puedan intercambiar información, procesos y datos. La interoperabilidad deberá desarrollarse en los planos tecnológicos para asegurar su colaboración en la transferencia de datos; desarrollar una semántica conjunta para garantizar la comprensión colectiva del significado de la información que trafica por los móviles, y; que los objetivos de los procesos y servicios tengan una definición comprensible, a pesar de las diferentes estructuras que puedan tener las variadas fuentes desde donde sale la información. Todo lo anterior nos muestra que  la estandarización debe pasar a asegurar no sólo una interoperabilidad de los móviles con los actuales niveles de desarrollo tecnológico y sus funciones alcanzadas hoy día, sino que avanzar hacia los nuevos servicios que éstos empiezan a prestar respecto a sus contenidos nuevos, negocios, operaciones diversas, etc. Todo esto exige pasar a nuevos niveles de desarrollo tecnológico para asegurar la gestión eficiente de documentos en entornos móviles.

De la Roza y Meza (2011:102)  nos señalan que esta interoperabilidad “no es más que la capacidad de las aplicaciones de intercambiar datos e información”. Pero las empresas utilizan diversos tipos de aplicaciones y tienen por características distintas en uso de hardwar. CMIS (Content Management Interoperability Services)   es quién presta los servicios de interoparabilidad en la gestión de contenidos, y ha surgido en la medida en que empresas del mercado ECM Móvilse ponen de acuerdo en las especificaciones que deben cumplir estos sistemas. Pero por supuesto que CMIS no ha sido capaz aún de resolver todos los problemas de interoparabildad en la gestión de contenidos, y que será necesario avances más decidiso en esa dirección. Estos autores señalan que quizá uno de los problemas más serios a resolver por instituciones tipo CMIS será la capacidad de movilidad de los documentos en vez de movilidad en los dispositivgos, permitiendo que los documentos estén al mismo tiempo en múltiples dispositivos, pero no es dispositivos específicos.

Desde la perspectiva anterior, las aplicaciones móviles han ido avanzando en generar esta nueva tecnología de interoperabilidad para una nueva gestión del nuevo paradigma dentro del ecosistema de la movilidad actual y sus tendencias de desarrollo. Estas aplicaciones están cambiando los consumos de información y la forma de relacionarnos con el entorno digital desde cualquier lugar y en cualquier momento, transformándonos en generadores de contenidos desde nuestros dispositivos particulares más allá del mero consumo de información. Estas aplicaciones están asegurando además una importante personalización de los móviles, una interacción de mucha inmediatez y ubicuidad, es decir de disponer allí donde estemos de nuestros teléfonos móviles, a diferencia de los ordenadores, y así relacionarnos permanentemente con los contenidos digitales.

Alonso-Cuevillas (2011:203)  nos asegurael  que el “… uso de las aplicaciones para dispositivos móviles seguirá aumentado en los próximos años. Las apps nos han permitido disponer del mundo digital en la palma de la mano, y conectar el mundo físico con el mundo online, en cualquier lugar y en cualquier momento. En un futuro próximo también nos permitirán aumentar y extender la realidad a través de las pantallas de nuestros dispositivos, así cómo disponer de todas la herramientas corporativas necesarias para realizar nuestro trabajo desde el móvil.

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