martes, 11 de octubre de 2011

NO a las Megarepresas en Aysén!

        Patagonia Herida!

Transnacionales depredadoras se abalanzan sobre el sur
Socias de las de Wall Street, centro especulativo mundial
De los adalides del neoliberalismo fracasado
Quieren cercenar la prístina vida patagónica
Aumentarán la erosión de nuestros cerros
Matarán especies únicas con sus inundaciones
Acabarán con corredores biológicos que garantizan la vida silvestre
Destruirán árboles y arbustos protectores ancestrales
De peces, aves y animales  jóvenes 
Los suelos en descomposición de las tierras anegadas
Aumentarán los gases de efecto invernadero
Anarquizarán los flujos de los ríos 
Terminarán en fin, con los ríos vivos patagónicos

El calentamiento global del planeta es inequívoco, y su origen es la actividad humana. Esta nueva situación que vive la humanidad traerá como consecuencias un cambio climático irreversible que demorará al menos un siglo para ser detenido. Esta nueva situación implicará aumento de la temperatura de la Tierra, provocando con ello profundos trastornos climáticos, geográficos, oceánicos e hidrológicos en general.

La naturaleza y sus diversos territorios es un todo interrelacionado de energía que interactúa constantemente, condicionándose los unos a los otros, sostenida en un sustrato ético de fondo, en una flecha del tiempo que le da sentido a la vida. Cualquier movimiento, o cambio en cualquier singularidad del todo, tiene que ver con el todo en movimiento. En este sentido la humanidad es vida en la vida. Somos naturaleza porque estamos entramados en las grandes redes de la naturaleza. Más aún, la humanidad está sincronizada con todo lo vivo, formando parte de sus ritmos biológicos, de su ética.

Para superar esta crítica situación, el ser humano debe incrementar el desarrollo de su conciencia en un sentido de amplitud, a través de un pensamiento global, que le permita entender hacia dónde va la evolución de los seres vivos, entre ellos, los humanos. Esta nueva conciencia debe entender que los seres humanos somos criaturas creadas a imagen y semejanza del orden universal, y de nuestra propia naturaleza, y de que lo que nos mantiene como seres vivos es la ética de la naturaleza o ética cósmica.

La mente humana debe vibrar con el todo en  unidad con la naturaleza, en profundo respeto por sus procesos de evolución y conservación de sus diversos territorios, permitiendo que éstos sean, se expresen y vivan en relación a su propio propósito. El ser humano debe actuar localmente con una visión de unidad abarcante, integradora, asociativa, inclusiva que ve lo Uno en lo diverso, que vea el territorio en el marco de la totalidad a la cual pertenece, en definitiva que vea la diversidad territorial de la naturaleza -base de la ética cósmica-, como el centro generador y regulador de las condiciones [Gaia] para que la vida siga su curso en cada territorio y en el planeta entero.

Se debe desarrollar una nueva conciencia que supere la visión de la supremacía del hombre sobre la naturaleza, y que partiendo de esta creciente preocupación por el equilibrio y la sustentación que hoy día existe, pase aceleradamente a una conciencia centrada en la ética de la integración de todas las formas de vida, y la responsabilidad colectiva por el conjunto del planeta, satisfaciendo las necesidades de toda la Gaia. 

El ecologista Juan Pablo Orrego [El Ciudadano, 25/02/2011] dice que no puede existir armonía social habitando ecosistemas degradados [muchas megalópolis son un buen ejemplo de esto]; y que no se puede lograr armonía ecológica -simplemente vivir en un entorno ecológico homeostático, complejo, biodiverso-  desde sistemas sociales desequilibrados. Agrega el ecologista que a mayor degradación social, mayor degradación ecológica y viceversa. Esta realidad nos entrega una suerte de eco, bio y socio-indicador: si una sociedad está decayendo en términos socio-culturales y económicos, seguramente que está mancillando su entorno ecológico. A su vez, si una sociedad degrada  su medio ambiente,  es que está mal estructurada y decayendo socio-culturalmente.

Nos encontramos nuevamente frente a un nuevo problema de abastecimiento eléctrico. Hay amenazas de racionamiento, alzas importantes por megawatt, y se amenaza con echar a andar las centrales más caras y contaminantes de Chile. Sin embargo, señala José Ignacio Escobar [Carta al Director Diario La asegunda del 18/02/2011], gracias a los avances de la tecnología y a las privilegiadas condiciones de recursos naturales en Chile, tenemos un camino distinto al que nos ofrece el gobierno por el cual podemos transitar y que, con mucho mayor probabilidad, nos permitirá contar con un suministro limpio, competitivo y confiable en el corto plazo.

Esto es, agrega Escobar, hay que desarrollar en forma masiva las energías renovables no convencionales [ERNC] en todas sus formas, ya sea la energía eólica, solar, geotermia, biomasa y, por supuesto, la mini hidráulica de pasada. Chile cuenta con más de 4.000 MW de proyectos ERNC que podrían ser construidos en los próximos 10 años si se contara con la decisión política correspondiente para dictar un marco regulatorio adecuado que promueva estas inversiones.

Pero hay otra alternativa: transitar por una economía verde sostenible en el tiempo y respetuosa con el medio ambiente. En el Diario Financiero [21/02/2011]  se sostiene que ello es posible si se invierte anualmente de aquí al 2050 el 2% del PIB mundial en diez sectores claves, según establece un informe del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente [UNEP] publicado hoy. Nunca, como ahora, la forestación ha recibido tanta atención mundial.
Protagonistas en la mitigación del cambio climático, el cuidado y el incremento de  los bosques es fundamental. Este 2011 es su  año internacional. Son 'gratuitos' y protegen la vida silvestre, se puede utilizar la mayoría de los suelos sin necesidad de tecnologías sofisticada  para cumplir su trabajo de mitigar los efectos del cambio climático.

Sin embargo, lo que plantea ENDESA para superar la crisis –denuncia el ecologista Orrego [El Divisadero, Coyhaique, 14/10/2006] es aprovechar los caudalosos ríos Baker y Pascua y generar una potencia energética de 2 439 MW, a un costo de $ 4.000 millones de dólares. De materializarse las represas, se inundarían 9.300 hectáreas de terreno afectando fundamentalmente zonas boscosas importantes, una gran variedad de atractivos turísticos, campos productivos, humedales y glaciales. En términos ecológicos, lo que está en riesgo, agrega Orrego, es lisa y llanamente la subsistencia del corazón de la Patagonia chilena, que es un mosaico complejísimo de ecosistemas, microclimas y especies endémicas que constituyen sin duda un tesoro ambiental a nivel planetario.

Además se construirá un enorme cableado de 2500 kilómetros que cruzará el recientemente creado Parque Pumalín, otros parques naturales y regiones boscosas y vírgenes de la Provincia de Palena. Y todo esto para satisfacer las ansias de ganancias de ENDESA que lo ha transformado en “su” negocio fundamental,  suplir de energía a empresas mineras extranjeras que extraen minerales pagando royalties bajísimos, dañando con ello al mismo tiempo a miles de propiedades, la ecología local y el rico valor escénico a lo largo de esos miles de kilómetros. 


La Corte de Apelaciones de Puerto Montt rechazó las denuncias de ilegalidad en la aprobación del Megaproyecto de Aysén por los organismos políticos del Gobierno de Piñera. Hay mucho pesimismo respecto a que la Corte Suprema revierta lo de la Corte de Apelaciones de Puerto Montt respecto a Hidroaysén. Los tribunales están actuando hoy dia respecto al medio ambiente como en dictadura respecto a los derechos humanos, absoluta indiferencia, más bien facilitando a que Hidroaysén se desarrolle como proyecto. No hay otra salida que volver a la presión ciudadana, a la calle de nuevo para denunciar este ecocidio.

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