sábado, 17 de septiembre de 2011

La Mecánica Cuántica y el Pensamiento Complejo (Carta a Rafa Torres en Facebook )

               Estimado Rafa, quiero en primer lugar, saludarte calurosamente por tus esfuerzos para introducir en Facebook la discusión de temas de primer orden no sólo desde el punto de vista de la ciencia más actual, como es la física cuántica, sino por la clara intención de transformarla de inteligencia teórica en inteligencia práctica, que permita no sólo tener una mirada distinta sobre el mundo actual, sino que además escoger los problemas más angustiantes de la humanidad y poder explicarlos desde nuevas perspectivas.
                 Este es un trabajo que no sólo lo has profundizado tú en esta red social, porque para ser justos en esta tarea hay muchos más involucrados, o discutiendo crítica y creadoramente o además aportando con sus propios artículos. Podríamos decir que con este proceso le hemos dado una perspectiva muy distintas a Facebook, desde un simple pasatiempo casi familiar de miles de personas a transformarla lentamente en una aula de profundos aprendizajes de todo orden: filosófico, artístico, cultural, político, ético, solidario, etc…
               Debo confesarte además que en los últimos veinte años -décadas de los ’90 y 2000-, había perdido confianza en la gente de mi generación. Frustraciones, engaños, traiciones, intereses particulares, mala memoria, y otras razones hicieron que mis compañeros de ruta de los ’70 y ’80 asumieran otros caminos, volvieran a modelos que en nuestras épocas de juventud condenamos con tanta fuerza, con riesgo de nuestras propias vidas.
             Pero más cerca, en nuestra historia cotidiana de estos inicios de siglo, nos encontramos con movimientos sociales desarticulados por las políticas de estos mismo ex compañeros de ruta, con luchas ideológicas perdidas porque destruyeron los medios construidos con tanto esfuerzo en el combate antifascista, con partidos instrumentales al modelo heredado por la dictadura, y con universidades que hoy día asumen los postulados de organismos internacionales que nos obligan a cambios en los curriculum que hacían a nuestro alumnos/as más libres por otros que desarrollan competencias que transforman a nuestros jóvenes profesionales en simples operadores del neoliberalismo. Y mira lo que sucedió…un terremoto y maremoto puso en descubierto la falacia de este Chile inventado en los cuarteles y en las universidades americanas….
                  Pero sin embargo milagrosamente y sin siquiera habernos imaginado esta situación sólo hace algunos meses atrás, hacemos en este facebook todo lo que la historia reciente nos ha negado. Se discute de política, de arte, cultura, ética, economía, política internacional y ciencia en profundidades que en la mayoría de los cerrados y acuartelados rígidos “Departamentos” profesionalizados de las universidades no lo permiten, incluidas las llamadas universidades tradicionales. Mis alumnos y ex alumnos son más libres aquí que en las gélidas aulas universitarias. Se atreven a más usando estos medios que las esclerotizadas clases con modelos newton-cartesianos y con “catedráticos” que no dejan pensar, inventar, crear, discrepar. Y lo más curioso es que son de todas las edades…no sólo de los de avanzada edad.
                Por eso me gusta este Facebook…mis notas, tus notas…todas las notas…y todas las discusiones…y todas las discrepancias…me gusta esa libertad que nos hace crecer a todos…porque debo confesar que aquí he crecido mucho más que en cualquier reunión tradicional de profesores en nuestras tempranamente envejecidas universidades. Y te puedo decir que a pesar de la profundidad de tus notas y otras notas que me han obligado a pensar y repensar los temas que se plantean, no estoy de acuerdo con algunos aspectos de ella….y lo digo señalándote al mismo tiempo que esa diferencia contigo y con otros…me ha hecho más sólido, más profundo…pero reconociéndome no poseer la verdad total…
                  En tus temas de Facebook denominados “Quanto I, II y III” planteas varios asuntos sobre los cuales me interesa opinar, mostrando discrepancias con algunas y concordando plenamente con otras. El primero de ellos es que no existiría el punto de vista objetivo. De acuerdo contigo en el sentido de que ello significa que un objeto es observado “tal cual es” y de forma definitiva, como una verdad que no debería cambiar. Esta mirada ignora nuestras visiones, puntos de vistas y prejuicios que hace que el objeto sea visto desde “nuestra” visión, desde “nuestros” llamados conocimientos previos, que efectivamente lo “crean y recrean” constantemente, dándole ubicación, propiedades y momento de existencia. En esa perspectiva no hay objetividad en el sentido newton-cartesiano. Pero hay un “toque” de realidad porque lo que miramos está ahí, existe…pero existe para nosotros de acuerdo a como lo vemos…lo “creamos”… Maturana llama a esto…”objetividad con paréntesis”…que hace que exista diversidad, diferencia en la forma de ver lo que existe….miradas distintas de lo que existe….
                 Se entendía por objetividad, entonces, cuando los objetos eran comprendidos en forma independiente tanto del observador como de su medio natural, y desestructurados en pequeñas partes muy simples hasta llegar a su unidad bases o átomo. El observador/conceptuador no participa en su construcción con sus visiones de entendimiento y culturales (Morin). Esta manera de ver la realidad también se le puede denominar objetividad trascendental o sin “paréntesis” (Maturana y Varela). Desde esta mirada se asume que la existencia se manifiesta con absoluta independencia del observador que la conoce, ciego y sordo a la participación de él o ella en la constitución de lo que aceptan como una explicación de ella. La realidad vista de esa manera es lo que ellos entienden por dominios de realidad objetiva. Y esa realidad objetiva es sostenida como un dominio único de realidad con una referencia trascendental para validar las explicaciones que él/ella dan: religiones, leyes de la naturaleza y/o la sociedad que es de donde se intentan continuamente explicar su praxis del vivir, reduciéndolo todo a ello.
                      Lo anterior los transforma en poseedores de la verdad objetiva, y a partir de esta supuesta verdad, obligan a los demás sin miramientos con los posibles desacuerdos de los demás, transformando sus argumentos de supuesto carácter objetivo en petición de obediencia para los demás. En definitiva, la realidad objetiva existe independientemente de qué hacen ellos, con que visión la ven: ellos/as dicen percibirlas tal como son (Maturana, Varela).
                Un segundo problema que tocas es la visión de la mecánica cuántica de las partículas subatómicas. Desde esta perspectiva se observan “como una tendencia a existir”. O “una tendencia a ocurrir”, y la fuerza de esa tendencia es expresada en términos de probabilidades. Agregas que lo que sea ese algo, es materia de especulación. Y la forma de “medir” esas probabilidades nos lleva a las estadísticas.
               Es interesante la postura de la mecánica cuántica respecto a las conductas individuales. Señala que no hay modo de predecirlo, ocupándose fundamentalmente de los comportamientos de grupo, quedando en las sombras la relación entre el comportamiento de los grupos y los sucesos individuales, porque éstos a nivel subatómico no pueden ser determinados con certeza por el principio de incertidumbre. Señalas con mucha verdad que la mecánica cuántica se fija menos en las leyes que gobiernan los comportamientos individuales y privilegia las leyes estadísticas que rigen las sumas de comportamientos. Hay más certeza respecto de cómo va a comportarse un grupo de partículas, pero respecto al comportamiento individual de éstas sólo nos señala cómo probablemente vaya a suceder o comportarse.
                  En un artículo mío que se va a publicar en estos días planteo entre otras cosas, que Lapiedra ( 2008) sostiene que es en la materia microfísica donde debe hallarse el fundamento de la existencia del universo, del alcance y la forma de comprender su determinismo. Es al mismo tiempo lo que nos permitiría entender lo que es real o ilusión en nuestro mundo de percepción de lo que nos rodea. Ya hemos señalado que la función de onda de las partículas es el principio de la dualidad corpúsculo-onda.
                   Estas partículas cuánticas al carecer de masa pueden actuar dentro del resto de las partículas, creando con ello una variedad de estados posibles y que no se realizan. Al actuar como ondas no actúan como movimiento de la materia, sino que “en” la materia, dentro de ella trasmitiendo energía, información, “novedades”. El universo cuántico (Capra. 2007) intercambia su naturaleza constantemente, transformando sin cesar sus componentes. En este estado, una partícula o suceso de influencia es aparentemente débil porque son difíciles de percibir, y puede encontrarse en un medio relativamente cercano compuesto de otras partículas o sucesos, y al mismo tiempo no estar en ninguna. Esto es posible por la existencia de la realidad holográfica como forma natural de interconexión indivisible de la naturaleza, que hace que todas las partículas estén comunicadas entre sí al parecer a una velocidad mayor que la de la luz, con un trasfondo de realidad que desconocemos por ser de otra dimensión, y sólo la presentimos separada porque la mirada humana fracciona la realidad.
                  Ello implica que se encuentra en posibles localizaciones superpuestas con la probabilidad de materializarse dentro de determinados valores espacio-temporales al producirse un determinado campo gravitacional y densidad cero. Se produce entonces el colapso de la función de onda que significa que el estado cuántico de superposición queda concretado a su mayor velocidad y capacidad de perturbar a una de ellas, pasando así desde la superposición a la concreción de un valor preciso o (Psim). Entonces colapsar implica que una onda superpuesta en un conjunto de localizaciones posibles como partícula, se concreta en sólo una de ellas, haciéndolo en un punto determinado de atracción gravitatoria suficiente, asumiendo un sólo valor de sus magnitudes. Esto nos muestra que la actividad cuántica de las partículas está en continuas transición con sus influencias de apariencia débil de unas sobre otras, produciendo colapsos que transmiten sus efectos al mundo macroscópico a través de la emergencia constante de nuevos sucesos.
                 Desde el punto de vista del principio de incertidumbre de Heisenberg (citado por Hawking, 1988), los elementos de un suceso (sus partículas) no tienen una posición bien definida, ocupando el espacio del suceso o cono del suceso (Hawking, 1988) con cierta distribución de probabilidad. Ello se debe a que la energía que posee cada elemento de un suceso, y la energía total de éste, no pueden ser medidas con exactitud. Desde esta perspectiva de la mecánica cuántica, en los elementos de un suceso y en el propio suceso es imposible calcular con precisión y seguridad la posición y la velocidad. Esta situación hace que la emergencia y el desarrollo de estos nuevos sucesos suceden con grados de incertidumbre, y ello se deriva por supuesto de la naturaleza de las partículas y de los estados de superposición.
                  En efecto, el mundo cuántico está indeterminado porque no es posible predecir qué valores de la medida producidos en el colapso van a hacerse realidad. En este sentido, el desarrollo del mundo cósmico no está establecido, sino que vive un proceso continuo de creatividad. Esta creatividad se constituye porque sólo emergen continuamente algunos valores con cierta exactitud de entre un conjunto de posibilidades superpuestas, las cuales nunca llegarán a ser realidad. Por ello que el desarrollo de la realidad cuántica está sometida sólo a conceptos y a fórmulas probabilísticas. Podríamos derivar a partir de Lapiedra, que el universo macroscópico es un bullir interactivo de colapsos y superposiciones en una ontología cuántica profunda.

                   Lapiedra nos indica que la ciencia cuántica nos va señalando que los procesos germinales creadores de la realidad son en parte indeterminados, y como ya se señaló, sólo conocidos por estadística y probabildad. Hoy se hacen preguntas si es posible conocer estos procesos primordiales. Algunos sostienen que es sólo una insuficiencia de la capacidad de conocer que los humanos tenemos de las pequeñas fluctuaciones y variaciones de las condiciones iniciales de las partículas microscópicas. Es decir, se trata de un problema epistemológico real, porque estas “variables ocultas” hasta el momento son imposibles de conocer. Se trataría de la segunda flecha señalada por Hawking como la flecha psicológica, la cual está relacionada con la mirada o visión de los observadores, cómo éstos sienten que pasa el tiempo, que ven de una manera determinada el suceder del suceso, que observan como éste se expande. Esta segunda flecha está fuertemente determinada por la flecha termodinámica porque los observadores van advirtiendo la expansión del suceso en la misma medida en que la entropía aumenta, en que el desorden crece.
                Otros apuestan a que el asunto es más profundo, y que tiene un alcance real ontológico, la imposibilidad de conocer la forma de existencia de las fluctuaciones de estas partículas. Son variables no visibles que expresan un determinismo causal objetivo aplicables a los fenómenos cuánticos y macroscópicos, que sucede realmente en el mundo, independientemente de la existencia de los observadores. Concluye el autor que estas indeterminaciones cuánticas que surgen de los colapsos de estos sistemas cuánticos en superposición de estados posibles, son los que transmiten sus efectos hacia el mundo macroscópico, causando las indeterminaciones de éste.
                    Estas son algunas de mis posiciones respecto a lo que planteas. Volviendo al inicio de la carta te puedo afirmar que esta libre discusión ha tenido dos influencias determinantes en mi manera relacionarme con mi entorno. La primera de ella es una cierta recuperación de confianza en científicos de mi generación que empiezan, o lo han hecho desde hace tiempo con cierto silencio por el ruido conservador que ha perturbado el progreso en nuestro país, a incorporar con fuerza y ya abiertamente todos los progresos de la ciencia en las formas de pensar, separándose definitivamente del paradigma newton-cartesiano. La segunda, cierta esperanza que en esta revolución del conocimiento empiecen a participar profesores y alumnos, y que las universidades se transformen efectivamente en centro del conocimiento más avanzado, como siempre lo fue en Chile en el pasado.
                Todo esto me ha dejado con un sabor agradable, y esta carta pretende expresar este nuevo optimismo que me embarga por la profunda discusión de lo nuevo, y la cada vez mayor participación de jóvenes y adultos en ella.

Te saluda atentamente
Jaime. 
Santiago de Chile, inicios del otoño de 2010

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