viernes, 5 de agosto de 2011

Tres reflexiones a partir de un planteamiento sobre TICs y la Educación

Tareas del Magister Informática Educativa 2005 UtemVirtual

Planteamiento para la reflexión
En Latinoamérica el deslumbramiento por las posibilidades que se le atribuyen a la tecnología, a implicado que muchas unidades educativas de Educación Básica, Media y Superior implementaran programas de inserción curricular de las TIC a fin de optimizar los procesos educativos que se llevan al interior de ellas; esto, ha significado la implementación de salas computacionales con conexión a Internet, capacitación docente en el uso de TIC y la generación de programas que apuntan, por ejemplo, a que  los alumnos adquieran la mayoría de "las características más valiosas que deberían tener las personas que se contratan, independientemente de su profesión o especialización"

Primera reflexión
¿Qué tipo de currículo subyace a este planteamiento?
Las teorías curriculares como medio que nos ayuda a la construcción de conocimiento necesariamente nos llevan al diseño de un modelo que anticipe la interpretación de la realidad y acote la explicación y la comprensión de esa realidad. Las teorías curriculares son la expresión de la concepción que tenemos de la naturaleza, la sociedad y el ser humano.

El modelo resultante será el que nos proporcione los objetivos, los enfoques epistemológicos, los contenidos, la planificación del proceso enseñanza/aprendizaje, las reglas y normas para las actividades que realizaremos, las interactividades tutor/aprendiz, aprendiz/aprendiz y de éstos con sistemas expertos que propiciaremos y en definitiva el modelo determinará los criterios que utilizaremos en nuestra intervención.

Teniendo presente todo lo anterior, es necesario partir de los siguientes supuestos para desarrollar el curriculo:

·         La visión que es capaz de entender el paradigma informático y el carácter complejo de la sociedad postmoderna;
·         La misión que se encarna en los nuevos enfoques curriculares asociados a este paradigma y que determinarán el proceso enseñanza/aprendizaje y posibilitarán la construcción de la red de significados a partir de la visión que se tiene de la sociedad;
·         La utilización de pertinentes ambientes virtuales de aprendizaje donde la utilización de las TICs en el nuevo curriculo provocará importantes impactos en las estructuras de pensamiento, obligando a desarrollar nuevas formas de pensar para entender la complejidad del mundo de hoy en un acto colaborativo entre todos los protagonistas del proceso enseñanza/aprendizaje;
     
 La aplicación de las TICs al aprendizaje está provocando enormes transformaciones en la educación en todos sus niveles. En primer lugar, ello implica el traspaso del centro de las preocupaciones de la educación desde el profesor y el enseñar hacia el alumno y el aprendizaje. En segundo lugar, con las TICs el espacio educativo pasó desde el aula y la infraestructura física de la Universidad hacia un espacio educativo conformado por las TICs o espacio virtual. De esta manera el proceso enseñanza/aprendizaje se hace más activo y centrado en el estudiante. Y en tercer lugar, el rol del profesor cambia porque participa ya no en la enseñanza del alumno, sino más bien es necesario un profesor más sabio que oriente el camino de aprendizaje del alumno sin diseñarlo. Un profesor que ayuda a fortalecer los conocimientos previos del alumno con enfoque epistemológicos y metodológicos audaces para que éste genere sus propios conocimientos a partir de su observación. Es un profesor que al mismo tiempo tiene la obligación de profundizar sus propios procesos de aprendizaje continuo y disponer para ello de tiempo adecuado que la Universidad debe garantizar. Todo lo anterior obliga a crear nuevos modelos pedagógicos.

 La aplicación de las TICs al proceso de enseñanza/aprendizaje provoca cambios en los modelos pedagógicos que permita que los aprendices aprenden no sólo de forma diferente, sino que además con capacidad para sintetizar mayor cantidad de conocimientos con una calidad superior. En primer lugar se desarrollan un conjunto de habilidades que caracterizan al estudiante moderno que tiene que ver con el uso de diferentes lenguajes como el de las TICs, al menos dos idiomas: el materno y otro de uso internacional, saber encontrar la información relevante en los lugares precisos, saber utilizar la plataforma tecnológica disponible, trabajar en equipo y poseer los conocimientos previos suficientes para transformar los datos en información y éstos en nuevos conocimientos, entre otras habilidades.

En esta nueva modalidad de enseñanza/aprendizaje los conocimientos previos entendidos como dominios cognitivos juegan el rol principal. Los conocimientos previos son el conjunto de saberes que una persona tiene del mundo en que vive y deberían expresar las realidades más profundas o tendencias del desarrollo histórico de la sociedad y la naturaleza. Estos dominios en el ámbito del conocer son fundamentales porque desde un enfoque sistémico podríamos entender que todo problema local y contingente surge siempre en el marco de dinámicas coherentes con la totalidad que esos procesos locales integran.

Si frente a esta nueva situación en Latinoamérica de acelerada informatización de la sociedad el  curriculo oficial no sufre modificaciones por retraso en la comprensión de los cambios sufridos en la sociedad, los profesores/as deben utilizar sin ninguna duda el currículo operacional para enfrentar esta nueva situación con valentía, convenciendo a los alumnos/as para que los sigan y de esta manera lograr la nueva misión de los procesos educativos en los marcos de los nuevos paradigmas. Además de paso el profesor debe ser capaz de denunciar los mensajes del currículo oculto que marchan a contrapelo de esta nueva realidad.


Segunda reflexión   

¿Qué pasaría si nuestra sociedad latinoamericana no se adscribiera a estas tendencias mundiales de formación?

        Al permeabilizar las fronteras nacionales, la globalización de las comunicaciones y de los mercados están profundizando la amenaza a la existencia independiente de los Estados-naciones, agudizando los serios dilemas sociales ya existentes en las diversas regiones del mundo dependiente y dificultando a sus gobiernos la capacidad para superarlos.

      En la lucha entre lo global y lo local, aún se privilegia lo primero, dificultando el fortalecimiento de lo pequeño. El intento de fortalecer la identidad de los grupos étnicos, religiosos, sexuales, juveniles, regionales y locales es reprimido. Se ponen innumerables barreras para desarrollar la particularidad. Los países se manifiestan en la arena internacional sólo como debilitadas expresiones nacionales que buscan alcanzar determinados objetivos, pero que fracasan ante la prepotencia de las corporaciones transnacionales y sus expresiones políticas: los países imperiales.

      El desnivel en el uso de las tecnologías, los abismos culturales crecen exponencialmente, transformando cada vez más la conexión de grandes agrupaciones poblacionales de los países tercermundistas con el mundo desarrollado en una relación marginal. Se incrementa  la contradicción entre   los que manejan los códigos digitales y los analfabetos cibernéticos, en fin, entre los que agregan valor intelectual a su producción y aquellos que basan la suya sólo en una descarada y brutal explotación de la fuerza laboral.

      Al mismo tiempo  se está provocando una enorme disminución de los puestos de trabajo. Se lanza al abismo de la marginalidad y pobreza, del subempleo, del consumismo trivial, de la crisis ética, cultural, política y ecológica a la mayoría de los pueblos. Surge la paradoja que la “sociedad del progreso” empieza a estar inalcanzable para mayoritarios sectores de la población mundial. 

      Viviane Forrester  (1997) denuncia que en la base del creciente desempleo se encuentra el “deber y la ética” empresarial que las empuja a obtener, en primer lugar, altas ganancias. En las actuales circunstancias, el trabajo representa un factor negativo y perjudicial para esas ganancias. Las empresas hoy día pagan por “los pocos puestos de trabajo aún necesarios el salario más bajo posible”. Esto está empujando a millones de jóvenes a dejarse explotar, a aceptar cualquier cosa para no ser excluidos, para no ser expulsados de la vida útil. Con ello se está anulando moral y físicamente a los trabajadores y preparándolos cuando deban enfrentar lo peor, justamente para que no enfrenten la situación, sino que anestesiados, se sometan pacíficamente a ella.

      Según datos de la  Cumbre Social (1998) organizada por las NN UU, los problemas sociales se agudizan: más de mil millones de habitantes del mundo viven en la pobreza extrema y la mayoría de ellos padecen hambre cada día. Las tendencias insostenibles del consumo y la producción, especialmente en los países industrializados, constituyen la principal causa del deterioro continuo del medio ambiente mundial. Más de ciento veinte millones de personas de distintas partes del mundo están oficialmente desempleadas y muchas más viven en una situación de subempleo. Más mujeres que hombres viven en la pobreza absoluta y el desequilibrio sigue aumentando con graves consecuencias para la mujer y sus hijos. Se incrementan los problemas de las drogas ilícitas, de la delincuencia organizada, la intolerancia, la incitación al odio por motivos de raza, origen étnico, religión u otros motivos y las enfermedades endémicas, transmisibles y crónicas.

      A diferencia del pasado, ya las políticas neoliberales no buscan incorporar a toda la población planetaria a los beneficios de la tecnología, la ciencia, la educación, la vivienda, la salud y el bienestar en general. Está creando tremendas desigualdades y segmentaciones.

      Para enfrentar esta situación tanto en América Latina como en nuestro propio país, es necesario diseñar planes para modernizar la sociedad que se planteen, al mismo tiempo, la incorporación de mejores tecnologías y la lucha frontal y decisiva contra la pobreza y la miseria. Pero asumir nuevas tecnologías sólo para el uso de algunos pocos implica profundizar diferencias entre los que aprenden a usarlas y los que son marginados de su utilización. Por el contrario, debe entenderse por progreso sólo cuando se incorpora a la modernidad  a todos los ciudadanos, sino ningún  país  es factible y realizable económica, política, ética y culturalmente. 

En esta perspectiva el cambio curricular en la educación es un instrumento estratégico. Las redes telemáticas crean un espacio representacional, distal, asincrónico y no poseen espacios concretos sino que se ejecutan a través de redes electrónicas en un espacio no definido con exactitud. Todas estas características pone al espacio telemático a la vanguardia en el cambio social. Las TICs están creando todas las condiciones para la construcción de una nueva realidad social radicalmente distinta a los espacios hasta hoy día existente en donde se realiza la vida social. Su aplicación a la educación a través de redes educativas telemáticas (RETs) pueden crear nuevos escenarios educativos que debieran cambiar radicalmente la situación social en latinoamérica, revirtiendo los síntomas de marginalización que hoy día se vive en el continente.

Tercera reflexión
¿Es la tecnología un elemento potenciador de la acción educativa o sólo es el objeto de un discurso que  fortalece una determinada reproducción social y cultural, por lo que hay que establecer un modelo de acción controlable y controlado cuyos principios rectores son la eficacia y la eficiencia?

¿Y que desafíos plantean las TICs a las universidades? Como señala Jorge Valenzuela, (2002 ), “estamos viviendo un período de transición y cambio en el sistema de educación superior, en el cual la sociedad de la información ha condicionado el proceso a las exigencias que ésta demanda a mujeres y hombres del presente siglo. Asumir estas exigencias y transformarlas en atributos diferenciadores supone la permanencia de las universidades en el emergente mercado del conocimiento, donde podrán mantenerse vigentes y competitivas en el corto, mediano y largo plazo. Por el contrario, no adaptar las estructuras universitarias al contexto global supone un deterioro del posicionamiento institucional imposible de remediar”.

La universidad en esta nueva sociedad ha tenido que reconceptualizar su misión que la ocupaba fundamentalmente como formadora de profesionales. Hoy día tiende a ser una universidad global y flexible con capacidad de adaptarse rápidamente al acelerado ritmo de cambio, traspasando las fronteras locales con atributos diferenciadores que sólo poseen las organizaciones que aprenden. (Senge, 1995). 

       Si las personas, el desarrollo tecnológico y la cultura en general son la base del crecimiento de un país,  mejorar la enseñanza superior constituye un imperativo estratégico.  ¿Cómo influyen las tecnologías de la información y las comunicaciones en este proceso? Las actuales condiciones han creado nuevas situaciones que han facilitado que el carácter del saber cambie. Los tesoros del saber ya no pueden entenderse como una ciencia dada para siempre, petrificada, guardada en un sarcófago y protegida por regularidades, conceptos, categorías, variables y juicios eternos. Hoy día la velocidad de la información y el destello incontrolable de nuevos datos ha trasladado los fundamentos de los nuevos saberes a una relación dialéctica entre los conocimientos previos y la permanente y constante nueva información a través de los distintos lenguajes de la comunicación.
     
        Ésta situación transforma también la educación. Esta hoy día se fundamenta en los incesantes avances y modificaciones continuos del conocimiento, que pervive sólo a través de sus mutaciones infinitas. Por ello, saber será en la actualidad innovar y cambiar sin cesar, y sobrevivir en un mundo de estas características exigirá adaptarse fatalmente a los cambios permanentes de la sociedad. En este aspecto, como denuncia Francisco Brugnoli  (1997) las universidades (chilenas) están en crisis porque no desarrollan precisamente saberes, sino que repiten sólo cosas sabidas.

        Para superar esta crisis, la educación superior debe ser capaz de superar la actual rigidez de sus curriculum. Debe desarrollar  la capacidad de los alumnos para adaptarse a los procesos globalizadores, los cambios más intensos e imprevisibles, el tratamiento a la explosión informativa y el continuo avance tecnológico.

      La educación superior debe enfatizar la disposición de ánimo para adaptarse a todas las nuevas formas de organizar el trabajo que emergen junto al desarrollo de nuevas tecnologías: organizaciones horizontales, atención personalizada, productividad permanente, innovación constante, alto rendimiento, etc.

Los nuevos espacios telemáticos que la educación puede incorporar en sus nuevos diseños curriculares deben ser capaces de enfrentar las nuevas dinámicas laborales que imponen las características de la nueva sociedad en que vivimos como  las señaladas por Laura Magaña: la globalización de la economía, la innovación de las tecnologías, las comunicaciones, el aumento de las posibilidades de acceso a la información y al conocimiento, la modificación de las competencias adquiridas, los nuevos sistemas de trabajo, el incremento en la incertidumbre, las situaciones de exclusión y el incremento permanente de  la competitividad,

      Los nuevos objetivos educativos, las tecnologías pedagógicas, la capacidad del docente y la propia organización institucional deben tener un profundo sentido humanista. Porque educar es “aprender a aprender”, es enseñar a saber como conocer más, es aprender el mismo de sí mismo. El educando debe ser capaz de explicar, comprender y prever lo que viene.
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      La aplicación de las TICS a los modelos curriculares facilitan la transversalización del conocimiento, y por ello los nuevos curriculum deben ser integrados. Este nuevo tipo de curriculum  puede entregar contenidos que permita la comprensión por parte del alumno de la complejidad del mundo actual.  La Universidad debe ser capaz de crear líderes que tengan visión sistémica, estratégica, de futuro, innovadora, de manejo de complejidades e incertidumbres, generadores de cambios culturales profundos en los ámbitos de la ciencia, la tecnología, la política, la economía, lo social y cree entornos favorables al desarrollo científico-tecnológico, económico y la justicia social en la perspectiva del florecimiento integral de todos los integrantes de la comunidad nacional.

      Hoy como nunca, el surgimiento de las nuevas fuerzas productivas emblematizadas en las  Nuevas Tecnologías de la Información y las Comunicaciones puede facilitar una enseñanza superior que propenda a la formación cultural integral de la persona, desarrollándola en su perspectiva humanitaria plena, constructora permanente de más cultura, tolerante en la diversidad,  innovadora, respetuosa de la ecología, del equilibrio de la naturaleza y de los derechos humanos y comprometida con la equidad social.

La doctora Laura Magaña piensa que el nuevo milenio requiere profesionales comprometidos no únicamente con sus saberes y disciplinas sino sobre todo con sus semejantes, su entorno, su sociedad y su mundo. Ella critica el modelo que se centra en la enseñanza de las profesiones y en la investigación y que ha abandonado la transmisión de la cultura. El privilegiar la investigación en la nueva misión de la universidad se debe según Noam (1995) a las actuales complejidades del desarrollo científico tecnológico. Pero a pesar de ello, Magaña plantea un nuevo modelo educativo centrado en: a) la transmisión de la cultura, b) la enseñanza de las profesiones y c) la investigación y formación científica. Este modelo surge a partir de las nuevas características de la sociedad actual que obliga no sólo a “saber hacer” sino también tener presente “para qué hacer”, lo cual obliga a pensar y hacerse cargo de los problemas integrales de cada país, en especial de las sociales. En esta misma perspectiva García Hoz señala que los cinco aspectos centrales de la misión de una universidad son: 1)La formación profesional a nivel superior; 2)La iniciación en la investigación científica; 3)La formación de personalidades rectoras de la vida social; 4)El desarrollo y mantenimiento de la cultura; y 5)La elevación de la vida cultural y del rendimiento social de un pueblo.

Esta nueva situación obliga a plantearse un nuevo perfil del profesional egresado de las universidades y diseñar los modelos curriculares que permitan alcanzar ese objetivo. Respecto al perfil del profesional contemporáneo, para que éste sea capaz de enfrentar exitosamente la sociedad del conocimiento debe desarrollar competencias que le permita adquirir capacidades para solucionar problemas, fortalecer sus potencialidades culturales y tecnológicas, tomar decisiones de una manera pertinente, efectiva y eficaz, tener un pensamiento crítico, actuar éticamente, desarrollar pensamiento sistémico y holístico, ser creativos, innovadores, tener habilidades en la relación interpersonal, comunicarse por diferentes medios,  con capacidad para identificar las partes de un todo y la conexión entre ellas; un pensamiento dialéctico, reconociendo y trabajando efectivamente con contradicciones, ser proactivos, estratégicos, prospectivos capaces de descubrir el futuro en el presente, comprender la complejidad de los problemas actuales y saber reducirlas aumentándola, entender las fuerzas entrópicas de los diversos sistemas y sus entornos como asimismo su desarrollo en espiral y una sabiduría práctica para poder reconocer el conjunto sin perder los detalles, etc.
Respecto al modelo curricular, éste debe ser cambiado radicalmente para alcanzar el perfil que se necesita de los profesionales actuales. Los fundamentos entregados por la UNESCO pueden ser un buen pilar para los nuevos curriculos. El saber pensar que permite desarrollar constantemente nuevos conocimientos, el saber hacer que se preocupa de entregar las habilidades fundamentales a los egresados para el ejercicio de su profesión y el saber ser que pone atención en las nuevas actitudes del profesional para saber vivir en el mundo actual son fundamentales en los nuevos modelos curriculares de la enseñanza superior.

 Pero el cambio de modelo curricular debe ir acompañado de un cambio en los docentes. La doctora Magaña señala que es necesario capacitar a los  tutores  para que estos tres enfoques que plantea la UNESCO se lleven a la realidad. Sólo ello posibilitará metodología de enseñanza centradas en el “aprender a aprender y saber ser” a través de pensamientos más abstractos y complejos.

 

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