miércoles, 3 de agosto de 2011

La metodología: el siniestro corset de la educación (Parte II: un enfoque epistemológico desde la física cuántica)


Introducción



Debido a los avances de la ciencia, la metodología ha alcanzado los horizontes de una episte-metodología en la perspectiva de la meta-metodología. Si la epistemología es quien construye la visión para elegir y resolver problemas, transformándose en un sistema de determinadas teorías científicas explicativas que cumplen el rol de barandas en la búsqueda y el debate, la metodología constuye los métodos adecuados para la realización de las exigencias del conocimiento y el análisis científico de un problema, acontecimiento o hecho.

Este meta saber es la ciencia para el proceso del conocimiento. Es la síntesis del saber dirigido al dominio, ampliación y profundización del propio saber que nos abre el camino para aproximarnos a la realidad disipante, cambiante, incierta que nos interesa investigar. La metodología es una manera de abordar la discusión de la realidad y debe reflejar las tendencias del desarrollo de esa realidad como patrón de probabilidades en los marcos de la ciencia moderna, transformándose con ello en meta-metodología.

      La ciencia moderna y la epistemología
      Según Andrade (2001), para el físico David Bohm  la realidad y el conocimiento deben entenderse como procesos, donde todo puede ser creado y transformado, como también puede desaparecer. Por ello no es posible la existencia de partículas últimas como bases fundamentales de la materia. Él sostiene que todo lo que existe como singularidad, acontecimiento o suceso es sólo una abstracción de una totalidad aún no conocida o no bien definida. Plantea un realismo cosmológico frente al realismo local, asumiendo la primordialidad del suprarrealismo de la no-localidad frente a la separabilidad, a rechazar la visión de lo singular y los sucesos separados unos de otros y sin expresar la totalidad. Hay una interacción permanente entre todos los elementos que componen esa totalidad sin existencia de separabilidad, y ello es una característica propia de la naturaleza porque el universo, la naturaleza y la propia sociedad van emergiendo como un sistema cuántico que no tiene sentido determinado.

Todas las cosas sucesos son el despliegue de un holomovimiento o una totalidad universal o de la propia sociedad desconocida de movimiento fluido que es autoexistente y fundamento primario de todo lo que existe.  Desde estos puntos de vista lo que corresponde entonces es trabajar metodológicamente con un conjunto numeroso de dimensiones que podrían ir configurando el tema, pero no con tres a cuatro variables que le determinarían rígida y certeramente.

Prigogine (1988) afirma que la realidad, la vida cotidiana, el medio en que vivimos y estamos no son matemáticos. No son ni siquiera matematizables. Es el dominio de lo mutable, de lo impreciso, del más o menos, del aproximadamente. No existe el mundo finalizado. En todas partes hay un margen de imprecisión, de juego. Este autor señala que los cuerpos son estructuras disipativas coherentes, alejadas del equilibrio. En estas condiciones de no equilibrio, la materia, según Prigogine, (1993) tiene capacidades espontáneas de percibir sus diferencias con el mundo que la rodea, y además de reaccionar a las fluctuaciones de ese entorno. De esta manera, reconoce que la naturaleza es un proceso abierto de producción y de invención. Sostiene que el universo tiene una evolución continua y que se va construyendo en una dialéctica entre la gravitación y la termodinámica como un fenómeno irreversible con capacidad constructora de nuevas estructuras permanentemente. Esto obliga a la epistemología y a la metodología tratar la investigación como procesos que no pueden ser finalizados como certezas absolutas, no sólo en las diversas dimensiones que lo generan, sino que además en su proceso de desarrollo continuo. Por ello que señalar la problemática y configurar teóricamente el tema es la primera razón de ser de un trabajo de investigación en colegios y universidades en todos sus grados.

La primera propuesta que nos hace la mecánica cuántica según Lapiedra (2008: 14) es el carácter probabilista indeterminista cuando busca predecir resultados de medida de una magnitud física que se está observando. Incluso desde esta perspectiva se sostiene que dos sistemas físicos idénticos pueden dar resultados diferentes en medidas repetidas. La predicción de la mecánica cuántica, sostiene Lapiedra, está centrada fundamentalmente en distribuciones de probabilidades en cada uno de los resultados posibles de una medida determinada.

      ¿Cómo satisfacer epistemológica y metodológicamente una visión de la realidad objetiva de la naturaleza desde las exigencias de la mecánica cuántica? Este autor se hace la pregunta de ¿qué se puede conocer de un sistema cuántico? Responde que es posible predecir su evolución futura siempre y cuando conozcamos el estado inicial. Esto puede suceder también desde la posición de Hawking y su teoría de suceso. El cono del pasado guardaría los secretos del estado inicial que nos permitiría cierta predicción de su estado futuro. Desde este punto de vista nuevamente podemos insistir en que una pertinente metodología de investigación no es aquella que pretende entregarnos certezas sino que juegos de probabilidades de desarrollo de un suceso a partir de las dimensiones o factores que se supone le dan origen.


Teóricamente la imposibilidad de  predecir con certeza el resultado de una medida tiene que ver con la propia realidad desde una mirada cuántica. Es decir, nunca podremos encontrar todos los antecedentes en el cono del pasado de un suceso que nos asegure predicciones ciertas. Dicho de otra forma, jamás podremos conocer completamente la función de onda de un suceso, entendido como cono del pasado donde está contenido todo lo que es posible saber de un sistema. Como lo macroscópico está formado  por una enorme cantidad de materia microscópica, podemos deducir que la mecánica cuántica podría también hacernos comprender por extensión las características de lo macroscópico. Este indeterminismo cuántico al ser extendido a lo macroscópico, (Lapiedra: 36),  debiera aceptar una metodología que no es capaz de satisfacer la  causación estricta en la vida en general y en la historia de la sociedad humana en particular. Este autor indica que la naturaleza es indeterminista y que todo en ella se manifiesta siempre como probabilidades, las cuales tienen un comportamiento ondulatorio. Pero esta acausación debe ser entendida como relativa, porque al medir se puede obtener uno de aquellos resultados que contiene el espectro de la magnitud que se mide. Pero lo que se obtiene se hace sólo en términos probabilísticos.

Lapiedra (: 87) define medida como concepto de la mecánica cuántica a “…cualquier proceso de interacción de un objeto clásico y un objeto cuántico, que se desenvuelve, por otro lado, independientemente de cualquier observador”. Este autor sostiene que la medida sobre un sistema cuántico provoca saltos irregulares y sorpresivos en la función de onda a través de lo que él llama un colapso de dicha función. Las medidas, según Lapiedra son de una variedad infinita, creando con ello interacciones físicas también infinitas entre los sistemas cuánticos y los objetos macroscópicos de medida. La presencia del ser consciente sólo determina aquellos colapsos que nos interesa observar a nosotros con nuestra flecha psicológica de seres observantes. Es difícil poder definir con exactitud qué es  una medida y qué es observar.

Lapiedra (: 43)  plantea que la física clásica realiza medidas con una tendencia a predicciones de certeza total por hipótesis que avala los antecedentes para ello: las causas. Pero cuando las cosas se ponen difíciles, la física clásica también realiza predicciones estadísticas. Pero según este autor, desde el punto de vista epistemológico son meras predicciones estadísticas sólo por razones de incapacidad práctica de realizar esas predicciones certeras a partir del determinismo que acepta. Por el contrario, desde la visión de la mecánica cuántica la medición tendría otro sentido. Si queremos medir cierta magnitud M de uno de los múltiples factores que configuran aproximadamente un tema de investigación  y lograr un cierto valor m del espectro del conjunto de resultados posibles para la medida de la magnitud, podemos señalar que siempre existirá al menos una función de onda de la magnitud que dé con seguridad el resultado m. Ello nos muestra que sólo en algunos de esos estados particulares del factor medido nos dará m. En los demás estados será más o menos probable. Entonces sólo nos acercamos a una predicción probabilística, porque no están nunca todos los antecedentes en el cono del pasado del suceso  que nos permitiría llegar a  certeza en el estado final a que llegará la medida. Sólo comprenderemos su probabilidad. Desde esta perspectiva la investigación científica no puede centrarse en la medida, como la actual metodología tradicional lo hace, sino que en el conjunto de factores de pudieran configurar más o menos el suceso que nos interesa investigar, y entender las mediciones o evaluación como simples probabilidades de comportamiento final del objeto de investigación.

Conclusión

Si el país quiere ser llevado a un nivel de desarrollo económico-social, político, ético y humano relevante, la epistemología y la metodología de investigación deben cambiar de carácter urgentemente. Debe asegurar procesos transformadores, creadores e innovadores rechazando la separabilidad de las cosas, aceptando que la realidad no es matematizable y que no tiene un sentido determinado, que vivimos un mundo de la imprecisión pero abierto a la producción e invención de lo nuevo, que nuestra realidad es el mundo de la evolución continua alejado de certezas absolutas con un fuerte sentido probabilista indeterminista y que los sucesos ocurren en los marcos de ciertas distribuciones de probabilidades alejados de esa causación determinista.

Sólo en un marco de estas características, nuestros alumnos-aprendices que aburridos se alejan de las aulas tradicionales, podrán darle un sentido humano y progresista a este nuevo proceso de aprender por sí mismo que viven los jóvenes chilenos, haciéndolo junto con sus tutores en la dirección de la construcción de las grandes tendencias que puedan permitirnos edificar una sociedad más justa y de respeto para todos y todas los habitantes de este país.

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