viernes, 12 de agosto de 2011

Introducción al libro “Las TICs y la crisis de la Educación: algunas claves para su comprensión” (Año 2006)


  movilizaciones del movimiento secundario recién pasado en Chile (Huelga de los pingüinos año 2006, nota del autor) conmovió al país, porque golpeó con mucha fuerza uno de los pilares fundamentales del actual modelo neoliberal: la educación diseñada por la derecha y su dictadura y administrada sin cambios significativos por los gobiernos de la concertación.

El sistema político chileno completo hizo en un primer momento “oídos sordos” a los planteamientos de los jóvenes estudiantes secundarios, respondiendo en cambio con infotácticas desprestigiadoras y/o silencio comunicacional que pretendió golpear mediáticamente el movimiento.

Sin embargo, los estudiantes secundarios fueron capaces de actuar con inteligencia táctica y estratégica inédita en nuestro país en ese sector juvenil. Cambiaron sus formas de enfrentar la respuesta del gobierno y de los medios que buscaban criminalizar su movimiento volviéndose hacia sus propios colegios, lo cual les permitió generar una fuerza social y política impresionante. En este recogimiento en sus propias aulas lograron profundizar en la reflexión sobre la crisis de la educación, construyendo un planteamiento único políticamente transversal que unificó al movimiento estudiantil, saliendo con mayor fuerza estratégica ante la opinión pública que definitivamente marcó al país entero con un cuestionamiento total al actual sistema educacional, apoyados por más de medio millón de muchachos y muchachas en paro y de una parte mayoritaria de la sociedad chilena.

En este marco, el movimiento secundario no sólo buscó reivindicaciones de carácter económico como la gratuidad del pasaje escolar o de la PSU, sino que enfiló sus denuncias y exigencias de cambio radical hacia la llamada LOCE. Dicha ley regula la actividad educativa en el país con un sesgo autoritario y monetarista, dificultando la participación de la comunidad en la gestión educacional, reduciendo el Estado a un papel de mero registro y financiamiento, imponiendo una clara orientación privatizadora de la educación, reproduciendo con ello la inequidad, la desigualdad y la discriminación social contra los hijos de los trabajadores y de las familias más modestas de nuestro país en el acceso al conocimiento de calidad, propio de toda sociedad moderna altamente informatizada y de aprendizaje constante como son las sociedades actuales.

La política educacional legada desde la dictadura no entrega al conjunto de los jóvenes chilenos una formación acorde a los tiempos de la sociedad informacional que caracteriza a nuestra época. Por el contrario, la actual polítíca educacional propende a desarrollar programas formativos de relativa calidad sólo para un sector minoritario de jóvenes compuesto por hijos de capas medias acomodadas y de altos ingresos, fortaleciendo con ello sus ya impresentables privilegios. Al mismo tiempo, ofrece y obliga a la mayoría de la población compuesta por los hijos de obreros, pequeños propietarios del campo y la ciudad y de capas medias de menores ingresos a recibir una educación en los colegios municipalizados con escaso financiamiento, de bajo nivel y pobre en conocimientos, aumentando con ello la precarización de su ya insostenible situación socio-cultural actual. Este estado de cosas tiende a profundizar constantemente la segregación social.

Simultáneamente la educación subvencionada privada no corre suerte distinta en la medida en que su accionar está ligado mayoritariamente a las leyes del mercado, que busca por supuesto, las más de las veces sólo la rentabilidad de un negocio garantizado por esta ley de “amarre”. En ambas situaciones, tanto la educación municipalizada como subvencionada, abandonan la concepción integradora de la sociedad a través de la equidad en la educación, haciendo primar el principio de “libertad del negocio” de la educación por sobre la calidad de ésta. El Estado sólo asume un carácter “subsidiario”, desligándose de la responsabilidad de educar y determinando sus fronteras en el otorgamiento de fondos a los privados, inhibiendo sus funciones controladoras tradicionales respecto a los contenidos y metodologías utilizadas tanto en la gestión como en los diversos modelos pedagógicos.

Los jóvenes rebeldes criticaron también la Jornada Escolar Completa (JEC), diseñada por el anterior gobierno como un instrumento fundamental para aumentar la calidad de la educación. Sin embargo, su impacto fue prácticamente nulo. Quizás desde aquí se empiecen a observar los nuevos problemas que muestren en toda su verdadera dimensión la precarización de la educación en Chile. La JEC se transformó en un “espacio vacío” donde los estudiantes secundarios no tenían nada que hacer y nada que aprender. Fue más de lo mismo, la reproducción exacta de los ya fracasados currículo y modelos pedagógicos que ha colocado a nuestros jóvenes en general –secundarios y también universitarios de la totalidad de los diversos segmentos sociales chilenos- en lugares vergonzosos en comparación a los europeos respecto a la comprensión de lo que escuchan y de lo que leen.

Este “espacio vacío” era una clara manifestación entre lo que la escuela les ofrecía y lo que ellos aprendían en su vida diaria por propia experiencia, “urgüetiando” espontáneamente en sus ratos libres en lo que les ofrecían las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones (NTICs). Teléfonos celulares, computadores, juegos y la Internet se han transformado en los principales aliados en el aprendizaje de nuestros jóvenes secundarios –y dicho sea de paso, también de los de enseñanza básica- que les entrega datos, información y saberes las más de las veces muchos más interesantes y en forma también más entretenida que la sala de clases y sus aburridas sesiones. Así, a partir de las NTICs y desde su propia praxis del vivir y convivir, comenzaron a generar su propio conocimiento, superando entonces en una buena medida lo entregado por la escuela tradicional.

La educación chilena en todos sus niveles vive una doble problemática. La primera es la contradicción entre una educación tradicional materializada en la llamada enseñanza “bancaria”, donde el proceso de enseñanza/aprendizaje está centrado en el profesor y la entrega de saberes ya sabidos sin producción de nuevos conocimientos es lo usual, y las exigencias del mundo moderno que obliga al aprendizaje continuo y generación constante de conocimientos nuevos en medio de ambientes inteligentes y suficientes sistemas expertos adecuados, pertinentes, eficientes y eficaces en una educación centrada en los alumnos o aprendices. Al mismo tiempo, vive otra contradicción entre educación más o menos de “calidad” y educación precaria, entre la que reciben los hijos de los sectores sociales acomodados y la que se imparte al resto de la población en los colegios subvencionados y municipalizados.

Superar estas dos contradicciones no es superar la actual situación de debilidad formativa de la sociedad chilena simplemente extendiendo al resto de los colegios del país lo que se supone es la enseñanza de “calidad” que se entrega en los colegios particulares no subvencionados. Hacer sólo esto es hacer más de lo mismo y no resuelve el problema central de los jóvenes de nuestro país: su escasa comprensión del mundo que los rodea, su dificultad para saber vivir en él y el casi nulo desarrollo de conocimientos nuevos.

La verdadera contradicción a superar en la educación chilena es la tremenda diferencia entre un mundo altamente informatizado y digitalizado de la sociedad del conocimiento y del aprendizaje continuo, y la situación chilena actual en general seriamente precarizada respecto a su capacidad de generar conocimiento científico. Hay una inmensa diferencia entre el carácter de la educación que se entrega en aquellos centros mundiales donde verdaderamente se está escribiendo el futuro del desarrollo del nuevo saber de la humanidad, ahí donde se generan nuevos conocimientos a través de agresivos modelos pedagógicos en educación presencial, semipresencial o virtual intermediadas por las nuevas tecnologías de la información y los conocimientos, ahí donde se “aprende a aprender”, donde el proceso enseñanza/aprendizaje se centra en el aprendizaje y la creatividad constante y los roles de profesores y estudiantes cambian radicalmente al de tutores y aprendices a través de nuevas y cambiantes competencias tecnológicas, y lo que sucede en realidad en nuestro país.

Esta situación es insostenible no sólo en el largo plazo, sino en el mediano. Lo que cada país es capaz de colocar en el debate nacional e internacional está relacionado directamente con su capacidad de generar nuevos saberes en los marcos de las grandes tendencias del desarrollo humano de la sociedad nacional y planetaria. Este es un tema que debe ser enfrentado con urgencia como un problema país de alto sentido patriótico que debe preocupar al conjunto de la sociedad chilena en forma transversal. Los jóvenes secundarios ya nos dieron la lección: se unieron para denunciar esta situación con valentía y meridiana claridad ante todo el pueblo. Hoy día le corresponde a todo ese pueblo enfrentar con valentía el problema y superarlo como un tema de derechos humanos que busca superar este verdadero “crimen de lesa humanidad” que se comete a diario con nuestro pueblo al encadenarlo a la mediocridad cultural. Superar este problema es la única forma de garantizar el desarrollo pleno del conjunto de la población chilena en los planos material, cultural, intelectual y espiritual, única forma de abrir el camino al desarrollo libre de nuestra sociedad.

Este libro trata de estos asuntos en gran medida aún pendientes en nuestro país. No fue un libro escrito desde un comienzo para ello sino distintos artículos pensados en los últimos diez años, algunos de ellos ya publicados y otros aún no acogidos por ninguno de nuestros sistemas “expertos” en el país. El movimiento de los “pingüinos” impactó de una manera que no hacía sentir emociones sociales y políticas desde hace un par de decenios en el país. Esta nueva situación creada por estos queridos muchachos y muchachas me hizo revisar mi computador y lo que encontré lo ordené y lo ofrezco a los lectores que se puedan interesar. Es un homenaje en primer lugar a estos “crecidos niños” que de nuevo le dieron sentido y reencantaron maravillosamente nuestras vidas.

Este no es un libro en donde se presentan con absoluta certeza y claridad las claves de la crisis de la educación chilena. Es un libro que habla de la educación y la formación de adultos y jóvenes, pero no de cualquier educación y formación, sino que de aquella que se ha ido desarrollando en el último tiempo en diversas partes del mundo y que plantea – todavía más teórica que prácticamente- toda la novedad y las promesas que nos trae el paradigma de la nueva sociedad del conocimiento y del aprendizaje. Por lo tanto, las claves de nuestra crisis hay que descubrirlas comparando lo que pasa en nuestro país respecto a la educación con los planteamientos que hacen distintos autores y sus teorías que en este libro están presentes, pero además en otros autores y teorías que no alcancé a revisar y que seguro que señalan aún mayores desafíos a la educación que los que emergen de estas líneas. Encontrar esas claves será por lo tanto, un trabajo de búsqueda de cada lector.

El libro fue organizado en cinco partes. La primera de ellas tiene por objetivo entregar una visión sistémica de la sociedad de la información que muestra a todos sus componentes en dependencia e interacción, señalando a las fuerzas productivas –ciencia, tecnología y personas- como las fuerzas motrices fundamentales que determinan a las demás, entre ellas la educación. Además en esta parte se encuentran artículos que caracterizan a la actual sociedad como sociedad de la información y el conocimiento y las consecuencias que ellas tienen para el resto del sistema. Es decir, en esta parte del libro se busca comprender el mundo en que vivimos.

La segunda parte reúne varios artículos, entre ellos los primeros escritos a mi regreso a Chile. Es una búsqueda que se centra en tratar de entender las consecuencias que la nueva sociedad altamente tecnologizada tiene para la empresa y las organizaciones en general tanto públicas como privadas, el nuevo carácter del trabajo y lo que empieza a suceder con la formación profesional de las personas. Se trata de entender la nueva forma de vivir y de trabajar que nos plantea la sociedad del conocimiento.

La parte que continua busca interiorizarse en las nuevas formas de pensar que la sociedad del conocimiento le impone a las personas, las nuevas metodologías de investigación que se comienzan a vislumbrar en las aulas de las instituciones de enseñanza superior, y en esta nueva definición, el rol que juegan las ideas de autores relevantes en los ámbitos de la física, la química y la biología en la construcción de un nuevo enfoque epistemológico para entender el mundo en que vivimos.

La parte cuarta del libro se refiere a los cambios que comienzan a vislumbrarse en todas las instituciones de enseñanza superior. Aquí hay artículos que centran su análisis en puntos de vistas que significaron desarrollar en primer lugar enfoques metodológicos para comprender lo que pasa en estas instituciones en temas como la calidad, la visión y la misión de la universidad. También hay un artículo, quizás el fundamental del libro, referido a la crisis de la educación. Es un enfoque desde los fundamentos biológicos de la vida.

En la quinta sección del libro el tema central es la educación y las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones. Aquí se toma distancia del profesor “artefactual” que confunde nueva educación con la simple introducción en el aula de artefactos electrónicos modernos, vistiendo con “ropa nueva” los viejos y ya inservibles modelos pedagógicos. Por ello trato de analizar cómo las NTICs han impactado en la educación y acelerado el cambio en los modelos pedagógicos centrando las estrategias en el aprendizaje, en el trabajo colaborativo, en la interactividad, en el desarrollo de conocimientos a partir de la praxis del alumno y de sus conocimientos previos, como asimismo su fortalecimiento continuo a través de la comprensión de las nuevas tendencias que hacen de barandas en el desarrollo societal actual, en fin, en la creación de una nueva aula, la virtual, poniendo a su servicio todas las herramientas de internet, obligando con ello a cambiar los roles tanto de tutores como de aprendices.

Por último, el libro se cierra a modo de conclusión con un intento de señalar los aspectos fundamentales del aprendizaje a distancia mediada por tecnologías. El objetivo es remarcar los profundos cambios que son necesarios realizar en una educación de estas características, tipo de educación que subraya con mucha nitidez todo lo nuevo que hoy día la sociedad del conocimiento y del aprendizaje le exige a la educación. Son estos profundos cambios que se empiezan a imponer en sociedades modernas los que nos pueden mostrar, justamente porque no se esta a la altura, la verdadera profundidad de la crisis que vive la educación chilena hoy día y, nos permite al mismo tiempo, descubrir algunas de las claves para entenderla.

Respecto a las referencias bibliográficas, no me cabe la menor duda que es mucho más amplia que la que efectivamente anoto al final del trabajo. Hice de muchas ideas de destacados autores espontánea y naturalmente ideas mías y ya no las se distinguir como ideas de terceros. Pido las disculpas por esta transmutación intelectual, pero si me exigieran rigurosidad plena en este sentido lo más probable es que el libro no se pudiera publicar tal como está planteado.



0 comentarios:

Publicar un comentario

Twitter Delicious Facebook Digg Stumbleupon Favorites More

 
Powered by Blogger